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"Hamlet" de William ShakespeareContexto
socio-histórico:
Hasta
mediados del siglo XVI, el espíritu del Renacimiento no se
propagó más allá de los círculos de la Corte y aún
dentro de ella se manifestaba más bien bajo su forma
erudita que bajo su aspecto creador. Los italianos, y también
los franceses, seguían considerando a los ingleses como
semibárbaros. En cuanto al idioma, nadie o casi nadie lo
conocía en el exterior. Con
todo, este atraso no constituyó una pérdida sin remedio.
Cuando terminó la guerra civil y la reforma religiosa se
halló bien encaminada; cuando los peligros exteriores
estuvieron conjurados, por lo menos transitoriamente, muchas
circunstancias se habían aunado para que Inglaterra
recuperara el tiempo perdido y lo hiciese a pasos
agigantados. Ardientes,
atrevidos, los ingleses de la época son también brutales y
sanguinarios. La ebriedad es frecuente en todas las clases
sociales y genera querellas sangrientas; la violación es
moneda corriente; las peleas terminan a menudo en un
asesinato; los espectáculos de mayor éxito son las luchas
a muerte entre animales y también las ejecuciones
capitales. Isabel,
al asumir el reinado, es recibida con entusiasmo. Pone en práctica
una política circunspecta, se rodea de buenos consejeros,
trata con consideración al Parlamento, se dedica a
restablecer las finanzas, concierta la paz con Francia. Glorioso,
el reinado de Isabel sería lo contrario de apacible.
Intrigas, confabulaciones, revueltas, ejecuciones y
asesinatos se sucederían en él sin interrupción y harán
de este periodo un largo drama entrecortado por escenas de
bravura y episodios cómicos. Su
agricultura y su industria se desarrollan, sus
"mercaderes aventureros" acumulan enormes fortunas
y no parece haber ya límites para el lujo desplegado por
esos grandes señores. Por último, se produce allí un súbito
y extraordinario florecimiento de autores dramáticos, de
poetas, de músicos y de pensadores. En 1591 es cuando el más
grande, el que los resume a todos, William Shakespeare,
estrena Enrique VI, su primera pieza. Sin
duda el rasgo más dominante de la Inglaterra de la época
de Shakespeare es la coexistencia de la brutalidad de las
costumbres con el refinamiento de la cultura. No solamente
muchos gentiles hombres saben igualmente bien componer un
soneto o una elegía que manejar la espada o la daga, sino
que además, una cantidad de comerciantes mediocres, de
artesanos y hasta de campesinos, compran libros y los
estudian. La traducción de la Biblia al lenguaje del vulgo
ha dado a las masas el gusto por la lectura; los cantos y
las baladas populares ponen la poesía al alcance de los
humildes; la instrucción se propaga. Capas
sociales: La antigua aristocracia ha sido aniquilada en gran
parte por la guerra de las Dos Rosas y los descendientes de
lo que ha subsistido de ella han degenerado. La nueva,
enriquecida gracias a la confiscación de los bienes de los
monjes, no es muy altanera, ni muy cerrada. Es
indudable que unos sesenta grandes señores, dueños
absolutos de sus posesiones, son pares del reino y gozan por
consiguiente de una posición eminente, así como también
de derechos particulares. Pero las otras personas de calidad
no tienen nada muy sustancial que los distinga del común de
los mortales ni exenciones fiscales, ni privilegios
jurisdiccionales. Por
encima de la clase noble, pero apenas separada de ella por
un margen movible, está la burguesía: gentes de trajes
largos, mercaderes pudientes, terratenientes medianos. Los
primeros, sean magistrados, abogados, médicos, profesores u
hombres de la iglesia, constituyen una categoría activa,
ambiciosa, y en general muy instruida. La
enorme mayoría de la nación se compone de la masa, de
contornos mal definidos, de campesinos, artesanos, obreros y
hombres de mar. El
estudio de las obras de Shakespeare, no puede descuidar el
fondo histórico nacional, porque en una época en tantos
aspectos cerrada y confinada, los problemas del individuo
eran inseparables de los problemas del estado. Hamlet
es una leyenda del siglo XII que el historiador danés Saxo
Grammaticus recogió en su 'Historia Danicae ",
publicado en 1514, donde se encuentran, sólo con la
variante de un final feliz para el victorioso príncipe
Hamlet, todos los lances y elementos dramáticos de la obra
de Shakespeare. Pero William Shakespeare no debió de leer a
Saxo, sino más probablemente su traducción al francés por
Belleforest, aparecida con el título de Historias Tragiques
en el último tercio del siglo XVI. Período
literario al que pertenece la obra. El
teatro isabelino, del que Shakespeare formaba parte, resumía
la supervivencia de un teatro popular y una experiencia
social. La tradición popular medieval se fundió así con
la experiencia colectiva y la conciencia histórica.. El
drama popular iba a ser enriquecido por el humanismo
renacentista. El humanismo añadiría temas, formas y
estructuras novedosas. El
teatro isabelino, lograba una síntesis de valores populares
y renacentistas. La época de Shakespeare fue una época de marcada individualización, emanada de las reflexiones filosóficas sobre el hombre, nacida del estudio empírico de las pasiones y de la teoría de los caracteres, surgida de un estilo de vida caballeresco y cortesano. Cervantes y Shakespeare son los videntes de la individualización, deben sus logros a esta captación de la historia que vivieron. Fueron
tres las novedades que introdujo el drama humanístico en el
teatro:
En
definitiva, el teatro de Shakespeare tiene algo de
Renacimiento, y también de Barroco Estructura Espacio y tiempo Hamlet es un príncipe del siglo XVI. Vive en su palacio en Dinamarca. Los lugares en que transcurre la obra, son:
El
tiempo es lineal y cronológico. Cuando el fantasma del
padre le cuenta lo sucedido hay reconto. Hay un tiempo
psicológico que es el de
Hamlet, si debe acelerar o no la venganza. Planos de acción: Plano
real- plano de sombra- plano de la locura. Hay
narraciones dentro de la narración cuando los cómicos actúan. ESTRUCTURA
INTERNA: Planteo
o introducción:
presentación de los personajes y de la situación. Nudo:
la sombra le revela la verdad y le pide venganza. Desenlace:
a partir de la conversación de Hamlet con su madre y de la
muerte de Polonio. Desenlace
final:
encuentro de esgrima con Laertes y la muerte. Aparición de
Fortimbrás como el nuevo rey. Utiliza
diálogos y monólogos. Punto
de vista: primera persona. Dentro de la narración, testigo
de los hechos. ESTRUCTURA EXTERNA: Cinco actos divididos en escenas:
La
estructura parte de una situación inicial donde aparecen el
lugar, el tiempo, los personajes y las circunstancias en las
que se encuentran. Después comienza el desarrollo de los
hechos organizado en núcleos. Luego de éste, se produce la
situación final o desenlace. El
papel del padre, del fantasma, es el de apartar al mundo la
semilla del infortunio. Sin él no hay revelación del
fratricidio, y sin revelación no hay tragedia. Pero sabemos
desde la escena I, que este rey ha muerto antaño, en
combate singular, a su vecino Fortinbrás de Noruega, y que
ha anexado sus tierras. Imposible no vincular el
acontecimiento al desenlace del drama: la victoria del joven
Fortinbrás y la reconquista del reino perdido. Lejos de ser
la primera víctima, el rey Hamlet sería entonces el primer
asesino, y es a la cuenta de él que sería menester agregar
el origen del ciclo trágico El
emisor de la obra es Hamlet, quien actúa como actor
protagonista, dirigiéndose en primera persona; sabe lo que
hace y piensa él mismo, pero puede actuar como testigo de
otros al mismo tiempo. No se dirige a un receptor
determinado, sino a uno irreal o inexistente. Claudio
es el antagonista de Hamlet ¿Cómo logra el autor
contraponer estas dos figuras? Si
el contraste es el arma fundamental de Shakespeare para
resaltar el carácter dubitativo de Hamlet, el contraste
principal viene dado entre Hamlet y Claudio. Este
actúa rápidamente y con firmeza cuando su estabilidad se
ve amenazada. Hamlet,
por el contrario, demora la acción y espera a estar
muriendo para matar a Claudio. Los
dos personajes se contraponen en la obra por diversos métodos.
Cada uno de ellos sondea la mente del otro: Claudio para
averiguar si Hamlet está en verdad loco, Hamlet, para
descubrir si el rey es el asesino. Hamlet,
en sí mismo, encarna la mayor contradicción como si
tuviera una doble naturaleza: él impulsa a la venganza y a
la reflexión que lo cohíbe. Hamlet tiene un gran incentivo
para tomar venganza, por eso mismo resalta más su indecisión.
Esta doble tendencia muestra la polarización de los
intereses del hombre: o mucha acción, muy propia del
Renacimiento, o mucha duda propia del Barroco. Pareciera que
Hamlet resumiese esa dicotomía natural del hombre; volcarse
hacia las cosas o sumergirse en su vida interior. Hamlet es irresoluto
y a la vez vacilante, unas veces el deber lo obliga a
actuar, como cuando mata a Polonio; otras, la reflexión lo
detiene; vacila pero no se resiste a tomar venganza. Hamlet
es un egocéntrico, busca individuarse, ser él, nunca
parecer ser él, o sea, autenticidad, por eso su resistencia
a la acción hasta no estar plenamente seguro y convencido. Hamlet huye de su tarea heroica y porque sabe que la muerte engendra muerte y la venganza más odio y venganza. Argumento
: El
rey de Dinamarca muere y su hermano Claudio sube al trono.
Se casa de manera repentina con Gertrudis, la reina, y el príncipe
Hamlet está sumido en una profunda depresión. Se
le aparece una noche la sombra de su padre, el rey difunto,
quien le revela que Claudio lo mató para acceder a la
corona, y le exige venganza. El príncipe no lo hace sino
hasta más tarde, y mientras tanto finge estar loco, al
parecer para que el monarca no sospeche cuáles son sus
verdaderas intenciones. La causa por la cual Hamlet adopta
esta extraña actitud es objeto de gran debate entre el rey
y la reina, que creen que sufre una perturbación por la
muerte de su padre, y Polonio, el viejo chambelán, quien
considera que Hamlet está sufriendo los efectos del amor
que siente por su hija Ofelia. Para
confirmar lo dicho por el espectro, Hamlet dispone que se
represente en la corte una obra que ilustre el asesinato
descripto por el esoectro de su padre, y de acuerdo a la
reacción del rey, podrá saber si él realmente cometió el
crimen. En la mitad de la obra Claudio se retira muy
perturbado, y el príncipe confirma así las revelaciones de
la sombra. Luego
de la representación teatral, Hamlet enfrenta a su madre, y
mientras le reprocha el haberse casado con Claudio, escucha
a alguien detrás de una cortina. Como cree que se trata de
la voz del rey, saca su espada y se la clava, pero no mata a
Claudio, sino al indiscreto de Polonio. El espectro reaparece e insta a Hamlet a terminar su tarea. Pero no puede; el rey lo envía a Inglaterra y da la orden de que lo maten en dicho país, pero el príncipe logra escapar, falsificando las órdenes del rey. Cuando regresa a Dinamarca se entera de que Ofelia se volvió loca y se ahogó. Su hermano Laertes, sin buscar pruebas ni hacer un análisis de la situación antes de actuar, se apresura para vengar la muerte de su padre. El rey lo persuade para que participe en un combate de esgrima con Hamlet, equipado con un arma envenenada para asegurar la muerte del príncipe. Durante el mismo, Laertes logra su cometido, envenenando a Hamlet, pero también recibe una herida con la espada adulterada. Antes de morir, el príncipe ve que su madre toma una bebida envenenada que era para él, y mata a Claudio. Interpretación
y consideraciones: Hamlet
ahonda temas como la locura, las dudas del protagonista ante
la madre adúltera y cómplice en el asesinato del padre, y
patentiza la lucha entre la razón y la locura, entre el
bien y el mal, indagando en los sentimientos y pasiones
humanas. Va más allá de otras tragedias centradas en la venganza,
pues retrata de un modo escalofriante la mezcla de gloria y
sordidez que caracteriza la naturaleza humana. Hamlet siente
que vive en un mundo de engaños y corrupción, sentimiento
que le viene confirmado por el asesinato de su padre y por
la sensualidad desenfrenada de su madre. Estas revelaciones
lo conducen a un estado en el que los momentos de angustia e
indecisión (duda) se atropellan con frenéticas
actuaciones, situación cuyas profundas razones continúan
hoy siendo motivo de distintas interpretaciones. Hamlet
es hijo único de un rey en la fuerza de la edad y de una
reina muy joven. Ha tenido, por consiguiente, la infancia y
la juventud de un príncipe heredero y de un hijo único. Ha
sido niño mimado, acostumbrado a la obediencia de todos. El
rasgo dominante de su carácter es un inmenso amor por su
madre, un amor exagerado. Ha sido el niñito enamorado de su
madre, más dolorosamente celoso que un amante. Estos celos
gritan y sufren, y amenazan a cada instante. En
su drama, Hamlet no es dejado a un lado por su padrastro y
por su madre. Por el contrario, el rey trata de ganar su
confianza y amistad. Este rey se halla atormentado por
continuos remordimientos. Este hombre (Claudio), perseguido
por su conciencia, no tiene ningún deseo de matar al joven
Hamlet; no tiene, además, ningún motivo. No ha usurpado el
trono. No es Hamlet el que hubiera sucedido a su padre: es
la reina, quien al morir el rey se ha convertido legal y
fundadamente en soberana. Hamlet no puede quejarse de haber
sido despojado. Por lo demás, el príncipe no parece tener
grandes deseos de reinar. Su inclinación por los grandes
sueños filosóficos no deja lugar en su corazón para la
ambición. Hamlet no es peligroso para el rey. Además, el
asesinato no ha sido público; Hamlet lo ignora. El
rey, por medio de sus bondades hacia Hamlet, trata de calmar
sus propios remordimientos. Sus declaraciones no carecen de
verdadera ternura, son sinceras. Hamlet se comporta sombrío
y sarcástico. Simula su locura, sin razón alguna, ya que
no corre peligro. Al contrario, el rey hace vigilar al loco,
naturalmente, aunque sólo fuera por amistad hacia él. Por
fin, cuando da muerte a Polonio, el rey se decide a matarlo. Hamlet
desprecia a su madre como objeto mismo de su deseo y a su
padre como el de sus celos. La
encarnación de este doble sentimiento es Claudio. Pese a
todas las insolencias, los insultos con los que lo abruma,
Hamlet no puede culpar profundamente a su tío por un crimen
audaz que él mismo sueña con cometer. Si no cesa de evocar
a su madre en los términos más sensuales ni de vilipendiar
al rey por su lujuria, es porque el incesto lo obsesiona.
Hasta mezclará las fechas del casamiento y del asesinato,
mostrando de esta suerte que la muerte de su padre no puede
significar para él sino la posesión de su madre. El tío
ha cometido pues, los dos crímenes juntos. Se
puede considerar a Hamlet como una conciencia sin acción.
Durante toda la obra delibera, acerca de los actos que podría
cometer. El dilema de Hamlet, la razón de su parálisis,
consistiría en: si no actuar sería para él convertirse en
cómplice de un criminal, actuar no es más que convertirse
en el servidor de un muerto. Matando a su tío, el príncipe
no cumpliría más que un destino suyo propio y, lejos de
realizarse, sería simplemente el instrumento de un sueño
paternal. Es indeciso e impotente para actuar, oponiéndose
a Alertes, que sería una acción sin conciencia, quien
desencadena el desenlace de la obra (por el deseo de vengar
a su padre) y a Fortinbrás, héroe que reúne todas las
virtudes de los otros dos, sin tener sus defectos.
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