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Prólogo
Este texto antecede cualquier guía o compendio de
enseñanza. No es un tratado sobre el conjunto de materias
que deben o deberían enseñarse :
pretende única y esencialmente exponer problemas centrales
o fundamentales que permanecen por completo ignorados u
olvidados y que son necesarios para enseñar en el próximo
siglo.
Hay siete saberes «fundamentales» que la educación
del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en
cualquier cultura sin excepción alguna ni rechazo según
los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada
cultura.
Además, el saber científico sobre el cual se apoya
este texto para situar la condición humana no sólo es
provisional, sino que destapa profundos misterios
concernientes al Universo, a la Vida, al nacimiento del Ser
Humano. Aquí se
abre un indecidible en el cual intervienen las opciones filosóficas y las
creencias religiosas a través de culturas y civilizaciones. Los
siete saberes necesarios
Capítulo
I :
Las cegueras del
conocimiento :
el error y la ilusión
Ø
Es
muy diciente el hecho de que la educación, que es la que
tiende a comunicar los conocimientos, permanezca ciega ante
lo que es el conocimiento humano, sus disposiciones, sus
imperfecciones, sus dificultades, sus tendencias tanto al
error como a la ilusión y no se preocupe en absoluto por hacer conocer lo que es conocer. Ø
En
efecto, el conocimiento no se puede considerar como una
herramienta ready made
que se puede utilizar sin examinar su naturaleza. El
conocimiento del conocimiento debe aparecer como una
necesidad primera que serviría de preparación para
afrontar riesgos permanentes de error y de ilusión que no
cesan de parasitar la mente humana. Se trata de armar cada
mente en el combate vital para la lucidez. Ø
Es
necesario introducir y desarrollar en la educación el
estudio de las características cerebrales, mentales y
culturales del conocimiento humano, de sus procesos y
modalidades, de las disposiciones tanto síquicas como
culturales que permiten arriesgar el error o la ilusión. Capítulo
II :
Los principios de un
conocimiento pertinente
Ø
Existe
un problema capital, aún desconocido, cual es el de la
necesidad de promover un conocimiento capaz de abordar los
problemas globales y fundamentales para inscribir allí los
conocimientos parciales y locales. Ø
La
supremacía de un conocimiento fragmentado según las
disciplinas impide a menudo operar el vínculo entre las
partes y las totalidades y debe dar paso a un modo de
conocimiento capaz de aprehender los objetos en sus
contextos, sus complejidades, sus conjuntos. Ø
Es
necesario desarrollar la aptitud natural de la inteligencia
humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y
en un conjunto. Es necesario enseñar los métodos que
permiten aprehender las relaciones mutuas y las influencias
recíprocas entre las partes y el todo en un mundo complejo. Capítulo
III :
Enseñar la condición humana Ø
El
ser humano es a la vez físico, biológico, síquico,
cultural, social, histórico. Es esta unidad compleja de la
naturaleza humana la que está completamente desintegrada en
la educación a través de las disciplinas y que
imposibilita aprender lo que significa ser humano. Hay que
restaurarla de tal manera que cada uno desde donde esté
tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su
identidad compleja y de su identidad común a todos los demás
humanos. Ø
Así,
la condición humana debería ser objeto esencial de
cualquier educación. Ø
Este
capítulo indica cómo, a partir de las disciplinas
actuales, es posible reconocer la unidad y la complejidad
humanas reuniendo y organizando conocimientos dispersos en
las ciencias de la naturaleza, en las ciencias humanas, la
literatura y la filosofía y mostrar la unión indisoluble
entre la unidad y la diversidad de todo lo que es humano. Capítulo
IV :
Enseñar la identidad terrenal Ø
En
lo sucesivo, el destino planetario del género humano será
otra realidad fundamental ignorada por la educación. El
conocimiento de los desarrollos de la era planeraria que van
a incrementarse en el siglo XXI y el reconocimiento de la
identidad terrenal que será cada vez más indispensable
para cada uno y para todos deben convertirse en uno de los
mayores objetos de la educación. Ø
Es
pertinente enseñar la historia de la era planetaria que
comienza con la comunicación de todos los continentes en el
siglo XVI y mostrar cómo se volvieron intersolidarias todas
las partes del mundo sin por ello ocultar las opresiones y
dominaciones que han asolado a la humanidad y que aún no
han desaparecido. Ø
Habrá
que señalar la complejidad de la crisis planetaria que
enmarca el siglo XX mostrando que todos los humanos,
confrontados desde ahora con los mismos problemas de vida y
muerte, viven en una misma comunidad de destino. Capítulo
V :
Enfrentar las
incertidumbres Ø
Las
ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la
misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables
campos de incertidumbre. La educación debería comprender
la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las
ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología),
en las ciencias de la evolución biológica y en las
ciencias históricas. Ø
Se
tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan
afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y
modificar su desarrollo en virtud de las informaciones
adquiridas en el camino. Es necesario aprender a navegar en
un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de
certeza. Ø
La
fórmula del poeta griego Eurípides que data de hace 25
siglos está ahora más actual que nunca. «Lo
esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la
puerta ». El abandono de los conceptos
deterministas de la historia humana que creían poder
predecir nuestro futuro, el examen de los grandes
acontecimientos y accidentes de nuestro siglo que fueron
todos inesperados, el carácter en adelante desconocido de
la aventura humana, deben incitarnos a preparar nuestras
mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo. Es
imperativo que todos aquellos que tienen la carga de la
educación estén a la vanguardia con la incertidumbre de
nuestros tiempos. Capítulo
VI :
Enseñar la comprensión Ø
La
comprensión es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación
humana. Ahora bien, la educación para la comprensión está
ausente de nuestras enseñanzas. El planeta necesita
comprensiones mutuas en todos los sentidos. Teniendo en
cuenta la importancia de la educación para la comprensión
en todos los niveles educativos y en todas las edades, el
desarrollo de la comprensión necesita una reforma de las
mentalidades. Tal debe ser la tarea para la educación del
futuro. Ø
La
comprensión mutua entre humanos, tanto próximos como extraños
es en adelante vital para que las relaciones humanas salgan
de su estado bárbaro de incomprensión. Ø
De
allí, la necesidad de estudiar la incomprensión desde sus
raíces, sus modalidades y sus efectos. Este estudio sería
tanto más importante cuanto que se centraría, no sólo en
los síntomas, sino en las causas de los racismos, las
xenofobias y los desprecios. Constituiría, al mismo tiempo,
una de las bases más seguras para la educación por la paz,
a la cual estamos ligados por esencia y vocación. Capítulo
VII :
La ética del género
humano Ø
La
educación debe conducir a una «antropo-ética»
considerado el carácter ternario de la condición humana
cual es el de ser a la vez individuo «
sociedad «
especie. En este sentido, la ética individuo/especie
necesita un control mutuo de la sociedad por el individuo y
del individuo por la sociedad, es decir la democracia ;
la ética individuo «
especie convoca la ciudadanía terrestre en el siglo XXI. Ø
La
ética no se podría enseñar con lecciones de moral. Ella
debe formarse en las mentes a partir de la conciencia de que
el humano es al mismo tiempo individuo, parte de una
sociedad, parte de una especie. Llevamos en cada uno de
nosotros esta triple realidad. De igual manera, todo
desarrollo verdaderamente humano debe comprender el
desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las
participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a
la especie humana. Ø
De
allí, se esbozan las dos grandes finalidades ético-políticas
del nuevo milenio :
establecer una relación de control mutuo entre la sociedad
y los individuos por medio de la democracia y concebir la
Humanidad como comunidad planetaria. La educación debe no sólo
contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino también permitir que esta conciencia se
traduzca en la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal.
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