Travieso y audaz niño de mirada oculta
Escondido en un hombre con penas y culpa,
Esos ojos negros no puedo olvidar;
Conocí tu historia, tu lejano mirar. . .
Son recuerdos caros a tu corazón
Los que tantas noches compartiste en dolor.
Húmedas almohadas bordan tu sudor;
Llanto inquebrantable implorando perdón.
En la densa oscuridad el clamor te susurra
Un suspiro de calma, luego, te acuna.
Culpas ajenas carga tu memoria
Implorando clemencia y misericordia.
Hasta cuando palparás tales penas
De aquel que abrazará tu inocencia
con pañales, alegría y venas;
rebosantes de ilusión, de ansiedad, de conciencia?
El canto tímido del "Chingolo" quiso nombrar
tu niñez
Naciste de una leyenda por burlar tu destino
Mientras él viva silbando no olvides el remolino
Que en sus entrañas transformó tu futuro en embriaguez.
Cristal
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