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Capítulo VII. Educación Superior Dominicana: Retos y Desafíos de Cara al Siglo XXI 7.1 Repensando el Concepto Universidad y sus Funciones Básicas El concepto Universidad refiere a una organización sistémica cuidadosamente estructurada para el manejo del conocimiento en términos de la adquisición de los ya existentes, la creación de nuevos conocimientos, la transmisión y transferencia de estos en atención a la formación de sujetos sociales y a la potenciación del desarrollo socioeconómico y cultural del contexto al que esta le sirve y del cual se nutre. De ese modo, el modelo clásico de universidad presupone la realización de tres funciones básicas e interdependientes: 1) Transmisión (enseñanza) y adquisición (aprendizaje) de conocimientos; 2) Creación o producción de conocimientos (investigación); y 3) Transferencia de conocimiento a la sociedad/realidad (extensión) concreta. Una cuarta función comienza a ser planteada en los últimos tiempos, la de desarrollo tecnológico. Tradicionalmente las universidades latinoamericanas han estado inspiradas en la articulación de esas funciones básicas aunque, justo es decirlo, en la realidad no han funcionado en concordancia con ese modelo multifuncional. Entre otras razones habría que destacar el hecho de que “las universidades latinoamericanas, confrontadas a un proceso de expansión de la demanda de educación superior, que tuvo su auge en las décadas de los años 70 y 80 principalmente, han debido concentrarse más en la función de docencia antes que en la de investigación y mucho menos en la de extensión, que ha sido insignificante (55). Esta situación es valorada por Schwartzrman de la siguiente manera: “La idea de que las tareas de formación de las instituciones de educación superior estén centradas en la investigación científica podría quizás ser justificada desde el punto de vista normativo (en el sentido de que “debería” ser así), pero no corresponde a la realidad de los hechos”. (56) 55 José, Silvio. op.cit. Pág. 22 56 Schartzman, Juan. ¨Las Universidades LatinoAméricanas en contexto Ïn : Maloand, Salvador y Samuel Morley (editores.). La Educación Superior en América, Washington, D.C. Banco Interamericano de Desarrollo, pp ( 7-27) Pág.9. No obstante esta última aseveración, existe consenso generalizado en el sentido de que en la caracterización de una Universidad se requiere como indicador básico la significación y manejo del conocimiento, tanto en lo que respecta a su producción o creación, como también con relación a su transmisión y uso social del mismo. En lo adelante revisaremos algunas notas sobre cada una de las funciones básicas señaladas más arriba, para pasar luego a discutir los nexos indisolubles entre estas en la perspectiva de la configuración de instituciones de educación superior y para lo superior. Función Docencia La transmisión y adquisición de conocimientos conforman lo que comúnmente se denomina Docencia. Esta función supone para su realización de la existencia del conocimiento y plantea la necesidad del manejo, por un lado, de las tecnologías de la comunicación y presentación de informaciones, y, por otro lado, el dominio de los instrumentos y técnicas indispensables para la búsqueda, procesamiento y apropiación del conocimiento existente. Ambas líneas de necesidades se presentan por igual para maestros y alumnos. Existe un creciente consenso, en lo que se refiere a los procesos formativos, en el sentido de la necesidad de reducir los paquetes de información descriptivas rápidamente modificables en el tiempo o en el contexto. El curriculum de las carreras de grado y más aún del cuarto nivel, tiene que achicarse para dejar lugar al fortalecimiento de competencias científicas, pedagógicas y culturales básicas. Aprender a aprender, a pensar a resolver problemas, aprender a utilizar la información va a resultar más importante que almacenar informaciónes perecederas. El gran desafío que tiene por delante es preparar agentes de desarrollo, científicos y técnicos capaces de resolver los problemas de la sociedad, administradores eficaces del bienestar colectivo (57). (57) Pérez Lindo,... Pág. 6. El nuevo campo que se ha abierto en las ultimas dos décadas con el desarrollo de las telecomunicaciones y muy especialmente de la telemática está planteando serios desafíos a las formas y criterios que han sustentado el manejo del conocimiento y de manera muy particular al proceso enseñanza-aprendizaje. Al analizar el impacto posible de la informática en la calidad de la educación superior, Hillmer Castillo precisa que mientras el modelo tradicional del proceso de enseñanza aprendizaje se caracteriza por que ocurre en forma masiva, con comunicación unidireccional, basado en el texto y centrado en el docente, la nueva tecnología informática posibilita un paradigma diametralmente contrario. Esto es, Ocurre en forma individualizada, con comunicación bidirecional, contempla una variedad de respuestas posible para cada una de sus preguntas, está basado en gráficos, simulaciones, animaciones, vídeo y audio de lenguaje que mejoran su capacidad de comunicación. Además está centrado en el estudiante y posibilita una mayor cantidad de opciones de aprendizaje controladas por el estudiante mismo. "...En la actualidad, dice Hillmer", es realmente difícil encontrar un área donde la informática moderna no pueda contribuir a realizar las cosas con mejor calidad y rapidez, entretenidamente y en forma menos alienante para el hombre. Sin embargo, todo esto no se da en forma automática. Se requiere una culturización, una formación y un entrenamiento de los recursos humanos para que estos aportes se logren y no terminemos, simplemente, automatizando la tradición. La responsabilidad del sistema educativo cada día es mayor pero lamentablemente su prestancia disminuye”. En lo que respecta al impacto de la informática en el caso específico del diseño curricular el referido autor advierte que «si decidiéramos no incorporar la informática como herramienta facilitadora de procesos de aprendizaje, sí tendríamos que tomarla en cuenta en la redefinición de los planes de estudios del subsistema de educación superior. Ciertamente en todas las área de la actividad humana la informática ha hecho aportes importantes. Desde la Antropología, pasando por la Lingüística, la Comunicación Social, la Publicidad, el Mercadeo, el Derecho, la Medicina y, por supuesto, todas las carreras del área de Ciencias Naturales y Matemáticas». Se insiste, sin embargo, en la necesidad y posibilidades reales de la incorporación de la tecnología infomática y de las telecomunicaciones como herramienta básica en los procesos de búsqueda, procesamiento y transmisión de conocimientos. 7.1.1 Función Investigación Según Bachelard, “el hombre que sigue las leyes del mundo obedece desde ya a un gran destino» (58). Lo más lógico es que el hombre actúe conforme sus necesidades e intereses. (58) Bachelard, Gastón. La Formación del Espíritu Crítico. Por tanto, es evidente que éste tiene una perspectiva histórica, apunta hacia “algo”; lo mismo podría decirse de una institución social cualquiera y más aún de una universidad. En todo caso, la caracterización de ese “gran destino” ha de estar rigurosamente fundamentado, descanzar sobre bases reales, objetivas; esto es, debe obedecer a las “leyes del mundo”. Sin embargo, esto no significa en modo alguno una adhesión automática, mecánica a la orientación del curso del desarrollo descubierto en las leyes sino, más bien, la necesidad de descubrir y/o asimilar éstas como condición previa fundamental para participar conscientemente en la definición y realización de ese “gran destino. La pregunta recurrente sería ¿cuál es el papel de la investigación en todo esto? La respuesta es obvia, el descubrimiento de esas leyes, la construcción de conocimientos sobre la realidad- problema a la que sirve de objeto de estudio. De ese modo, la investigación constituye un proceso de construcción de conocimientos sobre una determinada realidad- problema. Se trata de una “actividad social e histórica, mediante la cual el hombre se apropia de su mundo.(59) Esto es, lo aprehende para desarrollarlo conforme sus intereses y/o necesidades sociales y culturales. Al reflexionar sobre los objetivos y finalidades de la investigación científica, Rafael Torrado destaca tres (3) efectos fundamentales de ésta. (60): 59 Torrado, Rafael E. Formas y Métodos de Investigación. Seminario sobre La Universidad, ADRU-CIID-ASCUN. Santo Domingo, 1988-1989. 60 Ibidem, pp. (41-46). Efecto epistemólogico: Sostiene que la investigación científica tiene una doble finalidad, por un lado está el conocimiento del objeto y, por otro, el conocimiento mismo, las formas cognoscitivas. En la medida que el hombre va descubriendo la realidad al mismo tiempo va replanteando su quehacer cognitivo; esto es, va perfeccionando y creando nuevas formas de investigación. Efecto antropológico: Dice que “el hombre se hace hombre a medida que conoce el mundo y su propia realidad interior, y ejerce una acción transformadora sobre esas dimensiones”. En esa perspectiva, el conocimiento científico, y por tanto la investigación, es condición necesaria para la realización del hombre; crea en él convicciones y lo impulsa a una praxis consciente y humanamente fortificante. Efecto socio-político: Ciertamente, la ciencia y la investigación científica no son neutrales. Esta, o bien puede tener como finalidad la liberación y desarrollo del hombre, y la creación de una sociedad humana; o bien puede ser factor de dominación, sometimiento y control. Resulta pues evidente la responsabilidad social de la ciencia y la investigación científica. Como se advierte, la investigación científica constituye un factor determinante para el desarrollo de la ciencia no solo por el conocimiento mismo que tal proceso aporta sino, además, porque posibilita un progresivo replanteamiento de los métodos y técnicas cognoscitivas. Pero sus objetivos no son meramente el conocimiento en sí, más bien, se trata del desarrollo de éste en tanto que factor determinante para la realización del hombre y para la creación de una sociedad cada vez más humana. Nadie tiene dudas de la importancia de la investigación en todo lo referente a las funciones básicas de la Universidad. Esta ha de enfrentarse ante un gran reto: orienta su currículo hacia unos objetivos de conservación, perpetuación y “desarrollo” del status quo vigente o, por el contrario, asume una actitud crítica frente a éste, de transformación. Como diría Torrado, o educamos cerebros mecánicos llenos de formación y erudición, o generamos personas críticas y comprometidas en la construcción de un mundo humano y digno, poseedora de actitudes y valores auténticos. (61) (61) Torrado, Rafael, op. cit. Pág.43. La opción por una Universidad crítica exige que asuma la investigación científica como función central de su actividad académica; sólo así podrá cumplir “su finalidad epistemológica, antropológica y sociopolítica de transformación y cuestionamiento crítico y autocrítico”. Para una u otra alternativa, la investigación es necesaria. Aún en el caso hipotético de una pretendida misión conservadora del statu quo, ésta carecería de sustanciación para llevar a cabo su proyecto si desliga sus notas y funciones de la investigación científica. Es que justamente la formulación misma de su proyecto académico es el resultado de un riguroso estudio que posibilita no solo la determinación de su filosofía y misión y todos los parámetros y criterios de relación-inserción con la realidad socioeconómica y cultural donde está inserta, sino, además, para la determinación de la naturaleza de su oferta curricular. Uno de los grandes obstáculos que traban la investigación en la Universidad actual lo constituye la estructura curricular que ésta asume. Se trata en esencia de una estructura basada en la organización de disciplinas y materias de enseñanza en la cual sólo se contabiliza la función docencia. Sólo existe espacio “obligado” para la docencia. El estudiante ha de cursar de manera requerida una cantidad determinada de semestres o cuatrimestres, un número determinado de créditos correspondientes a un listado, por lo general fijo, de asignaturas. La Universidad asume una función algo así como de “enseñar a los estudiantes un conjunto de contenidos, estáticos correspondientes a un número también fijo de asiganaturas, utilizando como embudo al “profesor”, quien tiene la obligación de llenar la cabeza de los estudiantes con informaciones y recetas a menudo caprichosas. (62) (62) Viola Soto nomina esta concepción educativa como la ¨concepción balde¨de la educación. La investigación, sin embargo, no tiene un espacio asignado. No existe compromiso alguno de investigación de la Universidad con el estudiante, ni de éste con la Universidad. En los raros casos en que ésta actividad se produce casi nunca insuma la función de docencia. Su asignación está restringida a unos cuantos “científicos”, “investigadores”, que por lo general ya no son docentes y que, incluso, sienten desprecio por estos últimos, y se enclaustran en su respectivos centros de investigación, desligándose por completo del resto de las funciones de la Universidad. Una estructura curricular de esa naturaleza en modo alguno debe ser propia de una Universidad. Sin embargo, es característica común de la Universidad dominicana. Muy certeramente lo señala Bachelard. (63) “Frecuentemente me ha chocado el hecho de que los profesores de Ciencias... no comprenden que no se comprenda ... pocos han sondeado la Psicología del error, de la ignorancia y de la irreflexión ... Se imaginan que el espíritu científico comienza como una lección; que siempre puede hacerse una cultura perezosa repitiendo una clase; que puede hacerse comprender una demostración repitiéndola punto por punto”. (63) Bachelard, Gastón. op. cit. Pág. 20-21. El estudiante cuando llega a la Universidad arrastra consigo toda una cultura empírica que se convierte a menudo en un “obstáculo pedagógico”. Procede en consecuencia transformarla en una cultura científica. De ahí que toda actitud científica comienza por una “catarsis intelectual y afectiva”, a cuyo proceso le sigue “la tarea más difícil: Poner la cultura científica en estado de movilización permanente, reemplazar el saber cerrado y estático por un conocimiento abierto y dinámico dialectizar todas las variables experimentales. Dar, finalmente, a la razón motivos para evolucionar”. (64) (64) Ibidem. Como se señaló más arriba la realidad es mutable, dialéctica; pero ese proceso de movimiento y desarrollo de la realidad se acrecienta sostenidamente cuando el hombre actúa conscientemente sobre ella. Por tanto, el conocimiento que sobre ella se tiene ha de ser por siguiente dialéctico y dinámico. El currículo debe reflejar necesariamente ese proceso de desarrollo del conocimiento, el cual presupone la actividad investigativa como función fundamental de la Universidad. La investigación está relacionada con el conjunto de acciones Tecnológicas, administrativas, humanas y sociales orientadas a la generación de un nuevo conocimiento científicamente sustentado, correspondiente a las áreas académicas ofertadas por las instituciones educativas. El desarrollo de la informática ha impactado de manera significativa en los procesos de investigación. Se ha producido un aumento extraordinario de dispositivos de medición y control. Hoy en día se puede disponer de los sistemas de adquisición de datos para computadoras personales, las interfaces de instrumentación virtual, los programas de visualización y procesamiento en línea de datos y los programas para la realización de control digital directo. "...Además de facilidades de intercambio de información global como son los correos electrónicos existentes y bases de datos públicas, así como también de facilidades para el reporte de los informes como hojas de cálculo, procesamiento de textos y datos, paquetes gráficos y de autoedición y con ello la racionalización y viabilización de publicaciones más rápidas y a menor costo” (65). No obstante, hace falta un incremento del nivel de conocimientos en dimensiones globales y una redefinición del papel del investigador en relación con su contexto. Según Ferenc Glatz, el investigador científico en el siglo próximo ya no será solamente un inventor, sino el transmisor del pensamiento más avanzado del mundo y de los resultados científicos de punta hacia la sociedad local, a la vez que deberá darle mantenimiento a la gran empresa instructiva y científica de las sociedades locales. Nosotros los investigadores, somos a la vez científicos que piensan de manera universal y somos ciudadanos con compromisos locales. También tenemos responsabilidad por el nivel de conocimiento y a su vez, por la competitividad de la sociedad local» (66). (65) Castillo, Hillmer. Op. cit. Pág. 242. (66) Glatz Ferenc... Pág.5. 7.1.2 Función Extensión. La extensión universitaria abarca todas las actividades destinadas al mantenimiento profesional y personal de los egresados del subsistema; así como también al enriquecimiento cultural del entorno social donde se encuentra la institución, mediante la participación de ésta en el develamiento de los problemas del contexto y el planeamiento y acción social para la superación de los mismos. En ese sentido la función de extensión debe sustentarse en la articulación y el trabajo activo de la institución con la sociedad, a través de sus distintos órganos de expresión social. Es importante destacar el hecho de que la velocidad de los cambios del conocimiento, conjuntamente con la competitividad de los recursos humanos y las limitaciones económicas de los nuevos profesionales, están demandando respuestas distintas a lo cultural y sobre todo en la formación a nivel de Postgrado. He aquí uno de los nuevo nichos en el ámbito de la extensión universitaria. Por otro lado, la informática moderna se ha introducido con fuerza en prácticamente todas las actividades humanas. Esta situación está demandando una creciente masa laboral para capacitarse con calidad en períodos cortos de tiempo y con la mayor flexibilidad posible, constituyéndose la informática moderna en una de las principales causas de necesidad de actualización de los profesionales y técnicos del mercado laboral. Otro aspecto de gran significación aportado por la informática, en el ámbito de la extensión, reside en las variadas formas de difusión del entrenamiento de recursos humanos...” La producción económica del material escrito, pasando por las facilidades de presentación audiovisual y terminando en los hipermedios coloca a disposición de nuestras instituciones educativas un arsenal de facilidades para la oferta de servicios. 7.1.3 Función de Desarrollo Tecnológico Además de las denominadas funciones académicas tradicionales (docencia, investigación y extensión) algunos autores distinguen la función de “desarrollo tecnológico”. Plantean que en dicho ámbito, las instituciones de educación superior deben facilitar las respuestas tecnológicas a los problemas y demandas del sector productivo y de servicios, al tiempo de estimular la innovación tecnológica al interior de las propias instituciones de la educación superior. De esta manera se logra «diferenciar la actividad intelectual orientada a la creación de nuevo conocimiento, de la actividad intelectual orientada a resolver problemas del entorno mediante un uso innovador del conocimiento ya existentes”. (67) (67) Castillo, Hillmer. op. cit. Pág. 233. Mientras en la era industrial las tecnologías que hacían funcionar al sector productivo eran inaccesibles a las instituciones de educación superior, en los tiempos actuales el sistema educativo tiene las posibilidades de asumir una posición de vanguardia. Entre otros factores, en los tiempos actuales se cuenta con tecnologías de automatización al alcance permitiendo, a precios cada vez más bajos, el logro de mayor calidad en tiempo y a menor costo. Además de ello se puede contar con herramientas de desarrollo tecnológico como son los paquetes de diseños asistidos por computadora, sistemas de auditoría, imprenta de escritorio. Otro aspecto trascendente es que la tecnología se hace cada vez más dependiente de hombres y mujeres. La tecnología informática apunta cada vez más a la necesidad de desarrollo de una relativamente nueva área de tecnología: la tecnología del talento. Esto es, la tecnología mediante la cual el recurso humano se vuelve más capacitado en la captura, procesamiento y transmisión o comunicación de la información, generando la posibilidad de mezclar la Psicología Cognitiva, con la Semiótica, con las Artes Visuales, con la Psicología Social, con el Mercado y producir innovaciones tecnológicas con niveles de alta rentabilidad. Con esta posibilidad se descubre un nuevo nicho de mercado particularmente importante para las instituciones de educación superior. (68) (68) Ibid Pág. 245. 7. 1.4 Las Funciones Universitarias en una Perspectiva Integral Es cierto lo señalado por Schwalzman en el sentido de que “la gran mayoría de las instituciones de educación en el mundo, incluyendo los Estados Unidos y Europa Occidental, no son productoras de conocimiento, sino transmisoras de conocimientos generados en otras partes” (69). Sin embargo reconoce, como se planteó más arriba, que las tareas de formación de las instituciones de educación superior deben estar centradas en la investigación científica. (69) Schwatzman, op. cit. Pág.9. Frente a la práctica académica de las instituciones de educación superior que enfatizan en la función de docencia (transmisión de conocimiento) se está produciendo un emplazamiento cada vez más generalizado en el sentido de que las mismas están obligadas a abrirles el espacio necesario a las funciones de investigación y extensión. Estas últimas funciones, conjuntamente con la función de desarrollo tecnológico podrían ser, en opinión de José Silvio, los pilares de la universidad del futuro en nuestros países. Estos emplazamientos y críticas a las IES cobran cada vez mayor fuerza debido a la emergente pero creciente tendencia de “transferir la función de investigación y también de extensión a otras instituciones, tales como centros de investigación, asociaciones de investigadores, fundaciones y empresas universitarias, etc para aplicar el conocimiento (70). (70) Silvio, José op. cit. Pág. 22. Se aduce que el auge de esta tendencia se debe entre otras causas a la ineficiencia en la gestión y la creciente burocratización de las instituciones de educación superior. Si esta situación se profundiza éstas instituciones quedarían reducidas como dice Schwartzman a “enseñar y formar profesionales, no a crear ni transferir conocimientos”. Es este, pues, uno de los grandes retos que tiene que enfrentar la educación superior. José Silvio expresa su preocupación de la siguiente manera. “Nos encontramos entonces ante la disyuntiva de una inminente segmentación de los procesos de adquisición, transmisión, procesamiento, conservación, comunicación y transferencia del conocimiento, funciones otrora realizadas por las universidades, o una recuperación del carácter multifuncional de la Universidad. Este es otro de los desafíos a los cuales deberá responder la universidad latinoamericana en el futuro”. (71) (71) Ibidem. Frente a estos desafíos, de por sí impostergables, se impone que las instituciones de educación superior incrementen la variedad e intensidad de sus acciones, procesos y productos, al tiempo de crear los mecanismos de gestión y coordinación técnica y administrativa necesarios para una efectiva integración de sus funciones básicas y promover la eficiencia y calidad institucionales. Todo este proceso de ineficiencia ha estado marcado por la tradición monástica de Universidad-claustro en donde la excelencia se determina en función de la academia, de lo cerrado, y no de la apertura del conocimiento. El modelo clásico de universidad multifuncional supone que las funciones básicos de docencia, investigación, extensión y desarrollo deben mantenerse en permanente interdependencia. “Teóricamente se supone que el conocimiento creado como resultado de la investigación será utilizado para transmitirlo a otros que desean aprenderlo; se conservará en reservorios para ser recuperado oportunamente; será transferido a la sociedad de diversas formas y, además, se comunicará a otros investigadores para que creen nuevos conocimientos que, a su vez, serán transmitidos a otros y así sucesivamente, hasta recomendar un nuevo ciclo”. (72) Ya lo planteaba muy certeramente Pedro Demo: “Existe una dimensión en la que la educación y la investigación se aproximan necesitándose mutuamente, transformando la investigación en un principio educativo. La formación política del alumno, para que no llegue a ser simplemente “un idiota especializado”, no debe provenir de factores externos en primer lugar, sino de una propiedad intrínseca de la producción científica, fundada en el concepto de la investigación como un principio científico y educativo. “Conocer y cambiar “completa un todo, tanto en la parte contestaría (transformar la realidad), como en la parte conservadora (saber, para impedir el cambio)” (73). (72) Demo, Pedro. op. cit. Pág. 74. (73) Ibidem. Como puede verse, la investigación es señalada como el elemento fundamental para el logro de la calidad en los procesos académicos. En opinión de Julián Mayz, “es esta la que estimula el pensamiento crítico, y la creatividad en los alumnos. Por su parte, los docentes investigadores pueden transmitir conocimientos originales generados en su propio trabajo. En general ... su actitud no es la del profesor autoritario que cree saberlo todo, nunca equivocarse y que considera fundamental obligar al alumno a aprender de un texto generalmente fosilizado. Antes al contrario, lo que la sociedad requiere son profesionales inconformes, innovadores, curiosos y críticos de la realidad circunsdante y dispuestos a transformarla. Para obtenerlo se necesita una reforma profunda de la orientación y de la estructura del curriculum, así como de los métodos de enseñanza y un aumento substancial de la investigación”. (74) (74) José, Silvio. op. cit. Pág. 21. Una instituciones de educación superior no puede limitarse a las función docencia, de transmisión de conocimientos producidos por otros, no puede restringirse a esto, pues estaría de espaldas al futuro, a los problemas y desafíos pendientes y por venir, se convertiría como dice Demo en una “maquina imbelizadora” y totalmente injusta con las nuevas generaciones. Una de las mayores “injusticias” con las nuevas generaciones es reducirlas a la condición de “aprendices” como es totalmente inadecuado aceptar al profesor que apenas “enseña. Esta relación de sometimiento es una copia contradictoria, al mismo tiempo, con el desafío tecnológico y sobre todo con el compromiso educativo emancipador. Es decir, no garantiza las condiciones mínimas a la calidad formal y política por consiguiente, la meta sería de un ambiente capaz de fecundar una actividad de aprender a aprender, definida como la capacidad de producción adecuada, de elaboración adecuada, de un cuestionamiento critico creativo, además de la actualización y renovación constante. (75) La actividad formadora debe ser un espacio de producción de creatividad, de construcción de transformaciones, donde la investigación esté en el centro del quehacer cotidiano de estudiantes, maestros y administradores de las instituciones educativas. Entre las actitudes y cualidades requeridas a los distintos actores de los procesos de formación para la consumación de la anhelada integración de las funciones básicas de las instituciones de educación superior se destacan las siguiente. (76) (75) Demo Pedro. op. cit. Pág. 77. (76) Ibid pp ( 77.78). a) En cuanto al Profesor Su “especialidad” no será dar clases”, ya que es una consecuencia sin complementación. Repasar el conocimiento ajeno es tarea de los medios modernos de la comunicación no de los profesores, obsoletos en esa función; Su tarea frente al alumno, es motivarlo a una elaboración adecuada incluyéndolo en el proyecto/actitud de la investigación. Sin la marca de la productividad propia de los conocimientos y prácticas, la categoría de “profesor” forma parte de un mundo superado, o representa la reacción conservadora en cuanto a los cambios que la sociedad y la economía exigen. La tarea importante del “profesor”es construir exposiciones (clases) bien realizadas y motivantes que se pasarán a videos, textos, circuitos de televisión, etc. sustituyendo de esta manera los “expositores repetitivos”. Otra tarea importante llegará a ser la actualización constante de esas exposiciones electrónicas. b) En cuanto al alumno. Este no viene a “aprender”, “oír clases”, reproducir, sino a participar del proceso académico de producción de conocimientos. La relación con el profesor es de orientación, no de enseñanza, dirigida a la motivación para la creación por su propia cuenta; El dominio de los conocimientos disponibles es fundamental, más que instrumental, su objetivo es producir con autonomía y actualizarse constantemente; Al final del recorrido, obtendremos un investigador, en el sentido científico y educativo. c) En cuanto a la institución: Son esenciales los apoyos que fomenten la calidad formal y la política: una biblioteca adecuada y actualizada, laboratorios adecuados y actualizados, campos de experimentación, una política de ingreso, permanencia y promoción de los docentes, una política de investigación, etc. Debe ser organizada convenientemente la relación teoría /práctica, sin prejuicios, enfatizándose aquí la cuestión de la extensión, entendida como una parte intrínseca curricular. Son fundamentales los ambientes de trabajo en los cuales los alumnos y profesores puedan “producir”, desplazando en parte el tener que “enseñar” (dar clase); Se hacen necesarias las instrumentaciones modernas, como el uso de la informática, de la tecnológica de la educación de un modo general (T.V, video, audiovisual, etc.), de la tecnología didáctica (manejo de grandes auditorios) etc. De ese modo, se entiende que la docencia más aceptable se produce cuando el profesor comparte los resultados de las investigaciónes que realiza con sus estudiantes. Para ello Pedro Demo propone las siguientes condiciones básicas (77): Unir la actividad del profesor a la actitud del investigador, tanto en la teoría como en la práctica; La insistencia sobre la atosicohabilidad de la investigación / enseñanza / práctica, concluyendo que todo profesor debe investigar/ enseñar/practicar. Es una postura equivocada dividir al cuadro de profesores entre los más iluminados (titulados) que investigan; los menos dotados, pero buenos didactas que sólo enseñan , dan clases; y los que están a la deriva que se entretienen con prácticas (extensionistas, burócratas, etc.). (77) Ibid pp (82-85). Construcción de la actividad orientadora a través de la cual, el profesor tiene como objetivo envolver al alumno en la producción científica. Apoyo institucional que el profesor debe recibir para producir una investigación adecuada. Un quinto paso es el proceso de selección de los profesores. El criterio más básico, absolutamente insustituible, llega a ser el de la producción propia creativa. Saber exponer por escrito está bien, pero es totalmente insuficiente. Quien no produce creativamente, no tiene nada que enseñar. Desmitificación de la investigación con el objetivo de convertirla en una actividad y una actitud cotidiana. Es necesario afirmar que todo profesor debe investigar, como parte central de su propia definición histórica y social. Como la emancipación es conquista, y no donativo o concesión, no es posible comenzar por el final. Hemos insistido en la investigación como actividad inspiradora de toda la vida académica, como centro de los procesos formativos de estudiantes y maestros. Pero, además, se ha enfatizado que la educación superior debe orientarse a dar respuestas a los desafíos de las generaciones futuras, a aportar soluciones a problemas y necesidades del contexto en que está inserta como también a las exigencias que devienen de la inserción del país el nuevo orden económico mundial. Se apela en fin a una educación superior que sea capaz no sólo de enfrentar exitosamente los desafíos del mundo moderno sino, además, de formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa y abierta, basada en la solidaridad, el respecto de los derechos humanos y el uso compartido del conocimiento y la información. (78) (78) CRESALC/UNESCO ¨. Plan Acción para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe¨. Caracas 1998. Pág. 11. 7.1.5. Pertinencia de la Educación Superior Existe un consenso generalizado en el sentido de considerar la pertinencia de la educación superior como el rol que ésta asume en atención a las demandas actuales y futuras de la sociedad en la que está inserta; implica, hasta cierto punto, la razón de ser de las instituciones de educación superior. En ese marco, la Conferencia Regional sobre Políticas y Estrategias para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe y, posteriormente, la Conferencia Mundial sobre dicha temática, la UNESCO propuso como uno de los temas prioritarios de las respectivas agendas la ´Pertinencia de la Educación Superior´, enfatizando de manera especial en los siguientes aspectos (79): (79) CRESALC / UNESCO. Hacia una Nueva Educación Superior. Caracas, Venezuela, 1997. 245 Pág. Documento de la Conferencia Regional sobre Políticas y Estrategias para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe. efectuada en La Habana, Cuba, del 18/22 de Noviembre, 1996. Pág. 30. Relación de la Educación Superior con el modelo nacional de desarrollo, aportes para su diseño y perfeccionamiento; ¿Cómo puede contribuir la educación superior a la consolidación de una cultura de paz, a la preservación de la identidad nacional, a la integración regional y al desarrollo humano?; La pertinencia como producto de la investigación científico-tecnológico y su inserción en el proceso de desarrollo global, la articulación necesaria, propuesta para garantizarla; La pertinencia como respuesta a necesidades reales, ¿cómo lograrla?; La pertinencia en apoyo a la formación de recursos humanos, a la articulación con el sector productivo de bienes y servicios y el sistema económico-laboral, la colaboración con la sociedad civil y las comunidades organizadas a nivel, local y el apoyo a la modernización permanente del Estado, la cooperación política. Entre los criterios que orientaron los referidos eventos se asumió que las instituciones de educación superior están llamadas a contribuir, de manera preponderante, al progreso equitativo de las sociedades, lo que resulta incompatible con la elitización del sistema, e implica modificaciones sustanciales de la sociedad en su conjunto, a través de la eliminación, o por lo menos, la reducción, de la pobreza, de la miseria, del hambre, de las diferencias sociales escandalosas y de la concentración de la riqueza y del saber” (80). En ese marco, la equidad constituye un factor altamente relevante cuando de pertinencia de la educación superior se trata. Para el Señor Raúl Urzúa, “la equidad de la educación superior no se logra con la sola mayor asignación de recursos para becas y otros beneficios a los estudiantes. Es mucho más que eso, la equidad requiere ser trabajada desde por lo menos cuatro dimensiones. Son estas (81): (80) Ibid, Pág. 40. (81) Urzú, Raúl.. Equidad en la Educación Superior. In: Calidad en la Educación. Consejo Superior de Educación CSE, Chile, 1998. Pág. 51. Equidad en las Oportunidades de Estudio: Esta hace referencia a las posibilidades de obtención de becas y créditos educativos. En opinión de Urzúa “la estructura del sistema de educación superior limita las opciones de los egresados de la enseñanza media de origen socioeconómico bajo y ofrece ayuda a estudiantes de alto rendimiento, pero que al mismo tiempo provienen de niveles socioeconómicos con menor necesidad de ellas”. Equidad en el Acceso: El énfasis básico de esta dimensión esta relacionada con las características de los sistemas de admisión de las universidades. En muchas de las IES del país aplican pruebas de aptitud como requisito de ingreso a la institución. Al igual que el caso anterior la equidad en el acceso se ve afectada seriamente por la influencia de los orígenes sociales, económicos y culturales de los padres. Urzúa, parafraseando al intelectual francés P. Bouedieu señala que las disparidades que los estudiantes poseen para enfrentar exitosamente el paso a la educación superior ´´ tienen relación no sólo con el capital económico dispar que los estudiantes poseen, sino también con su desigual participación en el capital académico (los contenidos y hábitos de estudio con que cuentan antes de ingresar al sistema), en el capital cultural (la internalización de las pautas de comportamiento...) y en el capital social (que el estudiante se identifique como integrante de un sector social similar al de sus compañeros y de sus profesores). Equidad en la Permanencia: Esta dimensión relacionada con las posibilidades reales de permanencia del estudiante de escasos ingresos en el sistema educativo superior. No es suficiente que el estudiante tenga acceso al sistema. Llegado a este punto habría que preguntarse si efectivamente cuenta con los medios materiales y económicos para permanecer en él; si hay becas y/o créditos de subsistencia que garanticen su alimentación y los gastos propios de las actividades formativas. Equidad en los Resultados: Es muy estrecha la relación de esta dimensión de la equidad con las anteriores (oportunidades de estudio, acceso y permanencia), por tanto se tendrán también productos (egresados) muy dispares. En gran medida el nivel de un egresado del sistema educativo superior está determinado por la calidad y prestigio de la institución donde estudió; a esto se agrega también el tipo de carrera posible, pues existen brechas muy anchas en términos de costos entre las carreras, como así también en relación a la práctica profesional de las mismas, las cuales agudizan aún más el desafío de la equidad en la educación superior. Como forma de enfrentar la iniquidad en la educación superior el mismo Urzúa plantea algunos criterios y medidas entre las que se destacan: (82) (82) Ibid, Pág. 51. «No parece adecuado identificar los problemas de equidad con el volumen de las ayudas estudiantiles... ello implicaría desconocer la complejidad del problema y arriesgar el fracaso de los esfuerzos que se hagan en esa dirección. El aumento de la equidad en las IES exige tomar en cuenta las desigualdades generadas en los otros niveles del sistema educativo. El carácter de compartimento estancos que han tenido hasta ahora y la confusión entre ideales verbalizados y realidades, conspira tanto contra la realidad como con la equidad y la eficacia del sistema en su conjunto y de cada uno de sus componentes. Urge la necesidad de reforzar instancias educativas como la educación a distancia y la educación permanente, tanto por los efectos positivos que tienen en sí mismos como porque contribuyen a aumentar el capital educativo y cultural de las familias, contribuyendo a disminuir desigualdades iniciales que hacen ilusionar la igualdad de oportunidades. En el mundo actual, la carrera no se ganará sobre la base de alguno de los factores clásicos de la producción: de los recursos naturales, de la tierra, del capital o de la mano de obra. Ahora la ventaja comparativa de las naciones se encuentra en el cerebro de sus habitantes. La tecnología se encarga de que estos recursos sean cada vez menos importantes (83). (83) Oberti, Paolo. "La Universidad Dominicana y el Desarrollo Humano Sostenible". In: Educación Superior. Año 1, No.1 Enero- Abril, 1998. Ediciones UAPA. Universidad Abierta para Adultos. Pág.22. De acuerdo a lo señalado por Paolo Oberti, representante en el país del PNUD, la carrera económica de hoy es una carrera de cerebros. Cada una de las siete industrias claves en el siglo XXI será una industria tecnológica. Cada una de ellas podrá instalarse en cualquier lugar del planeta, por lo que no depende de la adaptación local de la tierra, de capital o de mano de obra sin calificar. Cada una de ellas se ubicará allí donde encuentre más y mejor dotación de inteligencia. Se trata de la biotecnologia, la robótica, la microelectrónica, las industrias de nuevos materiales, la aviación civil, las telecomunicaciones y la informática. Tampoco en las actividades tradicionales habrá futuro si nuestros trabajadores no están educados para la comprensión y el uso de las nuevas tecnologías. Es muy frecuente escuchar en nuestro medio que el desarrollo de los recursos humanos es condición sine quanon para que la humanidad pueda afrontar los desafíos que se le están planteando. No podemos caer en la absurda situación de que la educación se contraponga a la realidad, y a los resultados de una política de desarrollo que acuña el éxito sólo y únicamente a través de la competitividad. Una cultura de paz mediante la educación para todos tiene que estar acompañada por un desarrollo nacional e internacional balanceado que permita que vaya desapareciendo gradualmente, hasta lograr su eliminación total, la desigualdad entre las naciones y los hombres, y que lejos de acrecentar la brecha entre ricos y pobres, garantice que todo hombre al nacer tenga su espacio y un futuro promisorio para su autorealización personal y social, como lo planteara Vecino Alegret. La función formadora de la universidad no se limita a conocimientos y habilidades, sino también, y a la par, a la formación y consolidación de valores. «Las universidades deben ganar cada vez mayor conciencia de que los retos no son académicos y científico, sino también morales y éticos. Lograr una formación integral para un desarrollo sostenible presupone no solo altos niveles de capacidad técnica que garanticen el desarrollo, sino personalidades plenas que de manera consciente y activa repudien todo vestigio de injusticia social, que sientan el orgullo de formarse y trabajar en el país en que nacieron y de ser latinoamericanos y caribeños (84). Catorce grandes líneas de propuestas surgieron del consenso de las Conferencias Regional y Mundial de la UNESCO en relación a la pertinencia de la educación superior. Las mismas se sintetizan en los siguientes puntos: (85) (84) Vecino Alegret, Fernando. La Educación Superior en Cuba. Historia, Actualidad y Perspectivas. In: Hacia una Nueva Educación Superior. CRESALC/UNESCO. Caracas, 1997. Colección Respuestas. No. 4. pp(71-97). Pág. 96. (85) CRESALC/ UNESCO Conferncia... Op. Cit. Pág. Integrar las IES a los demás niveles educativos con el objeto de conformar un sistema articulado que genere una conducta proactiva conducente a la identificación de falencia y su superación. Asumir el principio de educación permanente para atender la capacitación de trabajadores, egresados y sus propios cuadros docentes. Garantizar el principio de acceso universal y la gratuidad de enseñanza superior para mejorar equidad con calidad y efectividad. Dinamizar la reforma de los planes de estudios, con mecanismos flexibles para atender con anticipación las señales del mundo del trabajo. Asegurar la incorporación de valores trascendentes y desarrollar la capacidad de relacionar el conocimiento con su aplicación, el saber con el hacer y el espíritu emprendedor que debe caracterizar a los egresados. Participar activamente en la formulación y ejecución de políticas nacionales de ciencia y tecnología. Valorizar la capacidad de producción de conocimientos endógenos para incrementar la competitividad la capacidad de organización y la eficiencia. Flexibilizar las estructuras académicas disciplinarias y profesionales que posibiliten un trato interdisciplinario para explorar y experimentar propuestas originales en la solución de nuestros problemas sociales. Promover el servicio civil universitario mediante servicios periódicos de docentes y estudiantes en la sociedad para reformar la extensión científica. Potenciar la capacidad para estudiar proactivamente la realidad en diálogo con los distintos sectores sociales, identificando y planteando problemas, obstáculos y oportunidades, impulsando internamente las investigaciones necesarias para elaborar propuestas. Acompañar de manera activa procesos de integración regional y sub-regional con el objeto de viabilizar proyectos que propendan a mejorar la calidad de vida y bienestar de la sociedad. Promover iniciativas que permitan determinar el grado de pertinencia alcanzado Propiciar reformas a las estructuras legales y jurídicas que rigen la Educación Superior para afianzar la pertinencia de esta. Promover la organización de redes académicas para optimizar el análisis de los procesos de desarrollo e inserción externa y que mejoren la toma de decisiones. 7.2 Calidad de la Educación Superior “La ignorancia jamás ha mejorado la competitividad y superado la pobreza”. MANUEL KRAUSKOPF “Cada día se hace más difícil encontrar personas capaces de una elaboración adecuada, de una confección de proyectos creativos autónomos, de imaginar soluciones ingeniosas frente a dificultades nuevas, de producir con exigencias obvias. Cuando lo obvio es la mediocridad, la copia, la reproducción, se comprueba que la educación superior está de espaldas al futuro, que engaña a los alumnos, a la sociedad, a la economía, y sobre todo se engaña a sí misma. No es ni educación y menos aún superior”. PEDRO DEMO Difícilmente pueda hablarse de calidad de la educación superior sin hacer referencia a los conceptos de eficiencia y pertinencia. Esta consideración plantea la necesidad de una conceptualización de la calidad desde el punto de vista formal, esto es, desde las perspectivas del desafío planteado por el desarrollo tecnológico y la instrumentalización científica. La otra dimensión nos remite a la caracterización y conceptualización del desarrollo educativo a partir de los desafíos planteados por las situaciones concretas del entorno socioeconómico, político y cultural en el que se insertan las instituciones. Este último aspecto sitúa la calidad de la educación ante la encomienda de fortalecer la capacidad de visualizar y desarrollar propuestas sociales alternativas. En relación a este último aspecto Pedro Demo introduce el concepto de «emancipación», definiéndolo como un proceso histórico con capacidad para concebir y practicar un proyecto propio de desarrollo, tanto la educación como la tecnología serían un binomio inevitable y necesario, debido a que se unen en un proceso emancipador: por una parte, la capacidad productiva, instrumentada básicamente por la calidad formal y por la otra, una capacidad política de autogestión y ciudadanía, expresada fundamentalmente a través de la calidad política de la sociedad respectiva (86) Resulta importante el señalamiento del referido autor en el sentido de que “Una simple enseñanza no va con el desafío tecnológico, así como en el fondo nunca combino con la educación emancipadora. Para llegar a tener un proyecto propio de desarrollo, es esencial crear, ´aprender a aprender´. La transmisión del conocimiento ajeno se encuentra eficientemente dada en todos los sentidos a través de los medios modernos de un conocimiento de segunda mano” (87). (86) Demo Pedro. Calidad y Modernidad de la Educación Superior. In : Calidad, Tecnología y Globalización en la Educación Superior Latinoamericana. UNESCO/ CRESALC, Caracas, 1992. Pág. 72. (87) Ibidem. En sentido general, la educación es un proceso continuo de transformación del estudiante basada en un marco de intencionalidad y orientaciones filosóficas, sociológicas y psicopedagógicas. Dicha transformación se produce con el mejoramiento cualitativo y progresivo del participante y, por otro lado, con la participación de éste en la toma de decisiones, lo cual implica el empoderamiento del participante a efectos de que motorice su propio proceso de transformación y de aprendizaje y con ello potencialice su capacidad de intervención social. En este contexto, Lee Harvey destaca que la toma de decisiones de parte de los estudiantes (empowering) consiste en darles poder para que influyan sobre su propio proceso de transformación, en que se apropien del proceso de aprendizaje. Además dicho proceso les ofrece la posibilidad de una autohabilitación, por que los hace ganar confianza, mayor conciencia de sí mismos. Supone también desarrollar la capacidad crítica de los estudiantes, es decir, su capacidad de pensar y actuar más allá de lo que dicten las ideas preconcebidas, los prejuicios y los marcos de referencia aceptados sin más (88). (88) Harvey Lee : ¨La Educación en el siglo XXI¨ . in : Calidad d ela Educación, una publicación del Consejo Superior de Educación (CSE), Chile. Diciembre, 1998. Pág. 6. El proceso formativo del estudiante consiste en convertir a éstos en “sujetos”; esto es, en individuos con capacidad para tomar iniciativas por su propia cuenta, trabajar en forma independiente y elegir marcos de referencias apropiados en su trabajo profesional. En pocas palabras, los estudiantes “no pueden ser simples esponjas de conocimiento o baldes donde el profesor vacía sus conocimientos” (89). (89) Viola Soto utiliza la expresión Concepción balde la educación para referirse al enfoque tradicional de currículo que descansa en la transmisión de conocimientos. Concretar esa misión objetivo es una tarea de todos e implica serios desafíos. En primer orden está la cultura paternalista a la que se han acomodado estudiantes y profesores. El estudiante por lo general acepta de manera complaciente que el profesor le enseñe, le dé clases, limitándose muchas veces a tomar las notas de la cátedra que imparte el profesor. Este último, en cambio, está acostumbrado a entrar al salón de clases, dar su cátedra, marcharse y después al final de una unidad o de la asignatura en su conjunto, verificar si el alumno aprendió o no lo que él les enseño. Es este el primer gran obstáculo con el que choca la realización de esta visión de la educación como proceso de transformación y emancipación; Vencerlo requiere de grandes esfuerzos. Está presente aquí, de manera desafiante, el problema del poder: por el lado del alumno implica que éste se empodere del proceso de aprender, de buscar el conocimiento; en tanto que el profesor tendrá que prepararse para aprender la mejor forma para facilitar el aprendizaje en el primero. Al aula se irá a dialogar; a interactuar. El poder sobre el conocimiento tiene que ser compartido entre profesores y estudiantes; las posibilidades de aprehender la realidad, de explicar los procesos y fenómenos sociales y naturales se plantean por igual para estudiantes y maestros. Si se propugna por una transformación crítica del estudiante la misma debe descansar sobre la base del descubrimiento de los límites que imponen nuestros esquemas conceptuales. “Advertir dónde y cuándo pude ser provechoso emplearlos y de qué manera ponen límites al pensamiento, la percepción de los valores y la acción (90). Tradicionalmente la idea de calidad en la educación superior” estuvo asociada al concepto de “Excelencia”. En afirmaciones de Harvey, “por su naturaleza elitista la educación superior reclutaba maestros, investigadores y estudiantes excepcionales a quienes proporcionaba bibliotecas, laboratorios y oportunidades igualmente excepcionales para aprender más de otros”. Sin embargo, “la situación actual de nuestros países requiere mucho más graduados que no sean solo repetidores del conocimiento, sino personas capaces de utilizar ese conocimiento a un nivel mayor. Deben ser críticos, versátiles, flexibles y saber comunicarse bien” (91). Ya lo planteaba José Silvio: “La universidad latinoamericana no responde a las definiciones modernas de calidad, pues la dinámica universitaria no es globalista ni integradora”. Esta afirmación la sustenta en tres puntos críticos muy relevantes. (92) (90) Harvey, Lee. Op. Cit. Pág. 4. (91) Ibid, Pág. 5. (92) Silvio, José F. "Dimensión Tecnológica de la Calidad en la Educación Superior". In : Calidad, Tecnología y Globalización en la Educación Superior Latinoamericana. UNESCO/CRESALC, Caracas, 1992. En la docencia, continua manifestándose el “parroquialismo disciplinar”. Se orienta más hacia la materia, que hacia el estudiante, sus contenidos se elaboran sólo según los lineamientos del conocimiento científico clásico de la disciplina correspondiente y es totalmente insensible al contexto en el cual se insertan esos contenidos. La evaluación se realiza sólo a base de la capacidad de los estudiantes para reproducir conocimiento prefabricado. En la investigación, encontramos también un parroquialismo disciplinar y hasta temático dentro de una misma disciplina. Orientada más hacia el interés de los investigadores y temas académicos, más que hacia el usuario y las necesidades reales de la sociedad: nuevamente insensibilidad ante el contexto. La extensión que muchos llaman ahora función de desarrollo, de transferencia de conocimientos o prestación de servicios, etc. ha estado tan ausente en el panorama universitario latinoamericano que se hace difícil determinar si ha respondido o no a los criterios globales de calidad total. Urge, en consecuencia, una revalorización del papel de la ciencia y la producción de conocimientos científicos. Las voces por un llamado urgente a la interdisciplinariedad y a la necesidad de una visión de conjunto en donde la realidad y problemas de las respectivas sociedades ocupen el centro de la actividad científica y académica de las IES. Como lo señalara Ferenc Glatz, “La producción y el planteamiento de preguntas de la sociedad se concentran en los problemas, mientras que nuestro sistema científico está concebido entorno a disciplinas”, para afirmar luego que “los grandes hallazgos de las últimas décadas se produjeron en las zonas limítrofes entre las distintas disciplinas” (93). (93) Glatz Ferenc. ¨La Ciencia para el Siglo XX1¨. Ponencia presentada ante la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, efectuada en Budapest, (Hngría en junio del 1999 con los auspicios de la UNESCO. Pág.7.
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