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CAPITULO 5 Tordo de cobijas canela Chopi Pájaro bobo Monjita gris Animita Monjita Ihrupero Tile Diucon espalda castaña Viudita Guira yetapa Tijereta de las pajas Amarillo Viudita de la sierra Remoloncito Pico de plata Picabuey Dormilona de cabeza parda Negrito Piojito amarillo Rabicano TORDO DE COBIJAS CANELA Icterus pyrrhopterus Negro uniforme; cobijas menores de la parte superior del ala castañas; largo 19 centímetros. Hembra similar pero más pequeña. Esta interesante ave, el único miembro del género Icterus que se encuentra en la Argentina, se extiende, hacia el Sud, hasta Buenos Aires, en donde es migratoria. Aparece en pequeñas bandadas de seis u ocho individuos en septiembre; pero apenas llegados, los pequeños grupos se rompen y, en consecuencia, las aves son vistas solas o en parejas en los bosques a lo largo del Río de la Plata. Los sexos son semejantes en color, pero el macho es bastante más grande. Todo el plumaje es de un negro intenso, con excepción de un punto leonado en el hombro, que sólo se ve cuando vuela: el pico es negro y curvo; el cuerpo delgado; la cola larga. Es un ave locuaz, siendo la mayoría de sus tonos bajos y agradables. Son extremadamente inquietos, pasando sin cesar de un árbol a otro, moviendo su larga cola y colgándose de las ramas en varias actitudes, mientras buscan insectos en la corteza podrida. Mientras se ocupa de esto, el Tordo de cobijas canela emite una gran variedad de chirridos y sonidos guturales, entremezclados con notas cortas y agradables. También posee un canto de considerable mérito, de tono bajo y variado, con un ventriloquismo peculiar en varias de las notas, lo que produce, en el que escucha, la idea confusa de que el ave se aproxima y retrocede alternativamente, mientras las emite. En tanto canta, el ave continúa moviéndose, pero siempre escondida en el espeso follaje, siendo probable que tal continuo girar del cantor y el hecho de que las notas pasen a través de pantallas frondosas de densidad variable, sean lo que origina el ventriloquismo y da tanta luz y sombra a su misteriosa melodía. El primer ave de esta especie que cacé, estaba herida ligeramente en un ala y cayó en un arroyo. Para gran sorpresa mía, comenzó a cantar su canto usual mientras flotaba en la superficie, sin intentar nadar. Después que lo pesqué, continuó cantando en mi mano, a intervalos. Qué extraño resultaba oír a este sangrante cautivo, emitir notas suaves y dulces que parecían expresar sólo emociones agradables! Sin embargo, era evidente que el ave se daba completa cuenta del peligro, pues luchaba con violencia para escapar y golpeaba mi dedo salvajemente con su agudo pico. Luego encontré un nido. Era, más o menos, de 18 centímetros de profundidad, estaba compuesto en su totalidad, de líquenes juntados de los troncos de los árboles, entrelazados con ingenio y suspendidos de tallitos y hojas en el extremo de la rama. En su interior no había huevos, pero las aves revoloteaban a mi alrededor muy afligidas y, para gran sorpresa, emitían una variedad de notas melodiosas, diferentes a su canto habitual, pero que se asemejaban mucho a las de otras aves, lo cual me hizo pensar que el Icterus posee, en algún grado, la facultad de imitar. Esta, sin embargo, es la cuestión que es difícil resolver. No obstante parece cierto que esta especie es incapaz de expresar cualquier sentimiento de dolor, tal como pena, miedo o ansiedad paternal, con fuertes notas ásperas como otras aves. Es de lamentar que Azara, que encontró que esta especie es Común en Paraguay no haya prestado mucha atención a sus hábitos y lenguaje, los que la hacen tan especialmente interesante aun en una familia tan rica en extrañas costumbres como es la de los Ictéridos. CHOPI Aphohus chopi Negro uniforme; pico y patas negras; mandíbula inferior acanalada; largo 23 centímetros. Hembra similar pero más pequeña y de un negro más sucio. El Chopi, que según se dice es bastante común en Paraguay, sólo se encuentra en la parte Nordeste de la República Argentina. En consecuencia, yo nunca lo vi, excepto enjaulado, no mencionándolo tampoco en las notas de los coleccionistas y viajeros recientes que han visitado el curso superior del Plata. Esto, sin embargo, no es muy de lamentar, desde el momento que Azara hace un relato completo y vivo de esta especie en su libro "Pájaros del Paraguay", aunque resulte extraño que el Chopi haya tenido sólo dos observadores cuidadosos de sus costumbres, hace un siglo: el ya citado Azara y su amigo y naturalista, el sacerdote Noseda. Es a fin de dar a mis lectores ingleses un ejemplar descripto por Azara, que he introducido al Chopi en mis trabajos, la única ave descripta en este libro que no me fue conocida por mi propia observación. Evidentemente Azara lo conocía mucho, pues lo describe con cariño y gran extensión, constituyendo la historia de él, una de las cosas más encantadoras de su trabajo. De acuerdo con él, el Chopi es un ave muy sagaz y aunque se introduce en los corrales, patios y corredores de las casas del Paraguay, evita todas las trampas en que rara vez cae. Vuela con violencia y pausa, según quiere: embiste con intrepidez a cualquier pájaro, le persigue obstinadamente y volando se posa sobre sus lomos y le pica. Si el Caracará o Carancho (Polytorus) se posa, para libertarse, se sitúa el Chopi a corta distancia, y hace algunos movimientos como distraídos; pero si el Caracará se descuida mirando a otra parte, se ve insultado de improviso. Dichos ataques a una especie tan grande y poderosa, bien pueden llamarse impertinencias, pero practicándolas, el Chopi está pronto en condiciones de librarse de la presencia de cualquier ave importuna. Desde lejos conoce por la figura, y aun por la sombra, a sus enemigos y con un silbido advierte a toda casta de pájaros, que al oírle se escapan y esconden, mientras el valiente Chopi sale bravamente al encuentro. El resultado es siempre un canto victorioso, empezando por pronunciar su nombre y siguiendo con gusto y variedad silbando. También canta en jaula y en la libertad cuando su compañera incuba. Es de los primeros que rompen el silencio de la aurora desde las veletas y tejados que frecuenta mucho. Verifica sus bodas por noviembre, y Noseda agrega que coloca su nido en agujero de zanja, pared, peña, tronco, o debajo de las tejas; y en su defecto lo hace en las ramas espesas, delgadas y altas de los naranjos u otro árbol frondoso. Lo fabrica con algunos palitos y pajitas, poniendo por colchón algunas pequeñas plumas mal aliñadas. Pone cuatro huevos blancos. Debe agregarse que entre Azara y su amigo Noseda hubo una gran controversia en lo relativo a los hábitos parásitos del Renegrido (Molothrus), que fueron descubiertos primero por aquél y no creídos por Noseda, quien explica el hecho de que nunca se lo ve anidar, suponiendo que esa especie es el pichón de un año de edad del Chopi, en que, según él imagina, tarda tres años en adquirir la forma adulta y el plumaje. Tal idea parecería desacreditar a Noseda como naturalista, si no recordáramos que en el mismo período, Gilbert White estaba tratando de probar que las Golondrinas invernaban en Inglaterra. Toda la discusión aparece en "Pájaros del Paraguay", en la parte correspondiente a la descripción del Chopi. Allí Noseda puede exponer su creencia, después del cual Azara, mejor observador, da cinco objeciones a dicha teoría, cada una de las cuales sería suficiente para demolerla. PAJARO BOBO Myiotheretes rufiventris Arriba y abajo gris humo, más claro en la cabeza y en el pecho; vientre, y cobijas de abajo del ala, leonado brillante; alas negras, secundarias interiores castaño claro terminadas en blanco; secundarias exteriores negras, salpicadas de blanco, cobijas del ala grises, ribeteadas de blanco; cola negra, margen exterior del par externo de rectrices y manchas de todas ellas, blancuzcas; 2 primarias más externas sin margen; pico y patas negros; largo 23,8 centímetros. Hembra, similar, pero con las primarias externas sin recortar. Los Tiránidos son una familia de aves insectívoras peculiar de América. Son los Papamoscas del nuevo mundo, y en muchas de las especies más pequeñas son muy semejantes, en apariencia y costumbres, a los Papamoscas del viejo mundo. Pero en su estructura no están muy relacionados con ellos. Pertenecen al suborden Olygomyodae, los Passeriformes que no cantan (o por lo menos no deberían hacerlo). Los cantores, todos ellos incluidos en el suborden Oscines, ocupan un rango más alto en la escala pues poseen un órgano vocal más desarrollado, y los Papamoscas del viejo mundo se hallan, junto con los Túrdidos y Ruiseñores, en esta división. Sin embargo, subsiste el hecho de que muchas especies de ese suborden más alto no cantan o son meros grañiadores o charladores, mientras que algunos de los Tiránidos tienen cantos determinados y poseen una voz dulce. En Sud América, los Tiránidos comprenden más de trescientas sesenta especies conocidas, es probable que ahora, el número correcto sea cuatrocientos. Existe gran variedad en lo que respecta al tamaño, forma y hábitos de los diferentes géneros. Hay, entre ellos, aves con patas fuertes que buscan su alimento en el suelo, como los Zorzales y los Piojitos, a los que se asemejan; otros, en cambio, aunque también buscan su alimento en el suelo, se posan en árboles y arbustos, vigilando el terreno que queda abajo hasta que ven un insecto, sobre el que se abalanzan y después de capturarlo, retornar al sitio en que se hallaban. Otros, vigilan a los insectos que vuelan, capturándolos del mismo modo que el Papamoscas europeo; mientras que muchos otros tienen los hábitos de buscar alimentos de nuestros europeos Cerrojillos. De las sesenta o setenta especies que se encuentran en la Argentina, conocí veintisiete, siendo la más numerosa de entre ellas la del Pájaro bobo, que es el que describo primero. En esta especie existe una gran semejanza con los Zorzales, cuando uno lo ve corriendo por el suelo con el pico algo elevado; pero cuando se para o posa en alguna parte, abriendo y cerrando su ancha cola con un gracioso movimiento parecido al del abanico, la semejanza con el tieso y automático Turdus disminuye y desaparece del todo cuando vuela, pues sus largas alas son puntiagudas como las del Halcón viajero, mientras que los movimientos en el aire tienen la gracia y potencia de las Gaviotas. Es un ave muy hermosa. El plumaje de la parte superior es gris teñido de leonado; la garganta de un puro gris oscuro; pecho y vientre leonados, cobijas del ala, gris plateado claro; rémiges y rectrices, oscuras. Azara lo clasificó bajo el nombre de Pepoaza (ala rayada) con los Taeniopterae, con los cuales se asemeja en forma, vuelo, lenguaje y costumbres, aunque tiene patas más largas y corre más en el suelo. Su casa de verano se encuentra en el Sud de Patagonia, pero se desconocen sus costumbres de anidar. En invierno emigra al Norte, y en mayo se lo encuentra diseminado por las pampas, en donde la gente de campo lo llama por lo general, Chorlo, nombre que se aplica a todos los Charadriidae, a los que se asemeja pues corre velozmente por el suelo y a menudo se asocia con bandadas de dichas aves. Por el matiz de su plumaje, también lo llaman El Chocolate, nombre que me parece más aceptable. Estas aves son muy sociables. Andan en pequeñas bandadas de por lo general doce a veinte individuos. Son movedizos y activos, de movimientos rápidos y graciosos; buscan su alimento en el suelo, consistiendo, principalmente, en coleópteros que se hallan en las grandes llanuras abiertas que ellos habitan. Cuando vuelan, se persiguen en el aire con espíritu juguetón, atacando también y cazando a la aves de otra clase que pasan cerca, haciéndolo en apariencia, por deporte. A veces se posan en la cima de un cardo o de un arbusto bajo, pero nunca lo hacen en los árboles. Su único lenguaje consiste en un largo silbido, bajo y quejumbroso que se oye, por lo general, en los días cálidos y tranquilos de invierno. MONJITA GRIS Taenioptera nengeta Arriba ceniciento; cejas blancas; alas negras, cobijas cenicientas; un especulum bien marcado en la base de las primarias y los bordes de las secundarias externas blancos; cola negra salpicada de blancuzco ceniciento, tercio basal de la cola, blanco; abajo ceniciento pálido, mitad de la garganta blanco, con una faja negruzca a cada lado; mitad del vientre, flancos y cobijas inferiores de la cola, blancos; pico color cuerno; patas negras; largo 23 centímetros. Hembra similar. Azara dio a esta especie le nombre de Pepoaza, nombre guaraní que significa Ala rayada; y luego usó este término (Pepoaza), como nombre genérico del pequeño grupo bien definido, que está ahora ubicado en el género Taenioptera, y que comprende ocho especies conocidas. La mayoría de estas aves tiene alguna marca visible en las alas. Habitan la porción Sud del continente sudamericano, desde el Sud del Brasil y Bolivia al Estrecho de Magallanes, siendo más numerosas en las pampas abiertas y en la Patagonia. No varían mucho en tamaño, el mayor es de alrededor de 23 centímetros y el menor de unos 7 centímetros. Son de color gris o, con más frecuencia, blanco realzado con negro o gris; una especie (T. rubetra) es leonada. Sus patas son largas, corren en el suelo como el Chocolate o Pájaro bobo, alimentándose, hasta cierto punto, de la misma manera; pero a veces, también persiguen y capturan insectos volando, como los Tiránidos típicos que nunca o rara vez se posan en el suelo. Además poseen un único hábito rapaz, intermedio entre el de los Agriornis, Myiotheretes y Muscisaricola y el parecido al de las Golondrinas o Papamoscas, de los verdaderos Tiránidos. El ave se posa en una elevación -la cima de una estaca o arbusto, o hasta en un árbol bajo para observar a su insecto presa como un Papamoscas; sólo que, en lugar de mirar a su alrededor los insectos que pasan, clava la mirada en el suelo, como el Martín Pescador lo hace en el agua, y en cuanto ve un escarabajo o una langosta se abalanza sobre ella, no para arrebataría con el pico como hacen otros Tiránidos, sino que, primero la aferra con sus patas y luego se la come, ladeándose y abriendo las alas para mantener el equilibrio, del mismo modo como hace una lechuza cuando aferra un ratón u otro pequeño animal en sus garras. Después de devorar el insecto en ese sitio, vuela de nuevo al lugar donde estaba posado a reanudar la vigilancia. Son muy inquietos, activos, juguetones y rara vez permanecen mucho tiempo en un sitio, ya que, en apariencia, encuentran eso aburrido. Pero yo he visto al T. irupero ocupar la misma percha durante varias horas al día, mientras está a la caza de insectos. Como podría ser necesario un nombre genérico inglés para este grupo pequeño e interesante, sugeriría el de vigilante del suelo (Ground-gazers o Ground watchers), que describen el peculiar hábito rapaz de estas aves. El Pepoaza es ligero, activo y gracioso, con un pico fuerte y recto, encorvado en la punta y una ancha cola de 10 centímetros de largo, siendo de 22,5 centímetros el largo total del ave. La garganta y el espacio entre el pico y el ojo son blancos; todo el Testo del cuerpo así como las cobijas de las alas y cola son gris pálido; cañones de las plumas de la cola y alas, negros con una banda blanca pura a través de la base de las primarias. Las terciarias y rectrices están salpicadas de gris leonado claro. Habita en Brasil, al Sur del Ecuador, Bolivia, Paraguay y también las provincias del Norte de la República Argentina. Barrows hace el relato siguiente de sus hábitos de vida en Entre Ríos: "Por lo común se los ve posados en cercas o en la cima de arbustos o árboles, en campo abierto, haciendo frecuentes salidas para cazar algún insecto alado o abalanzándose al suelo para atrapar una langosta o un gusano. Cuando se le dispara mientras está posado y mirando, casi siempre en forma invariable, deja la percha ante el fogonazo, inclinándose adelante y atrás y logrando, por lo general, evadir el tiro aunque se le haya hecho desde corta distancia. Muchas veces los capturé disparándoles a más o menos 30 centímetros desde abajo y 60 centímetros en frente del lugar donde él se hallaba posado, pero no siempre volaron en la dirección en que yo me encontraba. Resulta asombrosa la velocidad de su vuelo cuando se asusta o se pelea. Yo lo he visto al dar caza a otro durante tres o cuatro minutos, dando vuelta, girando, entrelazándose, disparando, rozando el pasto en un instante para elevarse, en el siguiente, a una altura de, por lo menos, 60 a 90 metros, siendo todos sus movimientos tan rápidos que el ojo apenas puede seguirlos. Al final de esta exhibición, cada uno vuelve a su estaca y, en apariencia, sin una sola de las plumas alborotadas." Azara encontró a esta especie anidando en un hueco de un barranco. Dalgleish ha descripto un nido, sacado de un árbol del Uruguay, diciendo que es una construcción liviana, de 10 centímetros de diámetro, hecha de palitos y fibras-, revestido con pasto fino y unas; pocas plumas. Contenía tres huevos de forma de pera, blancos, con manchas marrón, rojizas y bien definidas. ANIMITA Taenioptera coronata Arriba cenicienta; tope redondeado de la cabeza negro, ancha frente y banda rodeando la porción negra de la cabeza, blancas; alas negruzcas, cobijas superiores cenicientas, bordes de las cobijas grandes y medianas y da las secundarias externas blanquecinas; cola negruzca, márgenes de las barbas externas de las plumas exteriores de la cola, blancas; abajo blanco; cobijas inferiores del ala y una gran porción de las barbas internas de las rémiges, con excepción de las dos prima rías externas, blancas; pico y patas negros; largo 20 centímetros. En esta especie ambos sexos son semejantes. La coronilla es negra y está compuesta de plumas sueltas; la frente y una ancha línea sobre el ojo que se extiende alrededor de casi toda la cabeza, como así también el plumaje de la parte inferior, de un blanco puro; cuello y espalda gris claro; cañones de las plumas, negras. Este Tiránido es un ave solitaria, aunque a menudo muchos individuos se encuentran al alcance del reclamo de los otros, uniéndose, a veces, en una bandada diseminada. Se lo encuentra a través del territorio argentino, extendiéndose, hacia el sur hasta el río Negro, en Patagonia; pero abunda más en las pampas de Buenos Aires, en donde practica una migración parcial. La mayoría de los Taenioptera busca preferentemente su alimento en los llanos desnudos o en los sitios en donde la vegetación es más escasa. Esta especie varia algo en hábitos, muy pocas veces corre por el suelo y, por lo general, habita las llanuras desérticas, en donde florecen los grandes pastos. En cierta ocasión cuando yo me hallaba en las pampas, durante una expedición de varias semanas, todos los días un número de estas aves se reuma y nos seguía. Posados aquí y allá en los altos pastos, con sus pechos vueltos hacia nosotros, a menudo parecían, a cierta distancia, grandes flores blancas. Los gauchos viejos me dijeron que cincuenta años atrás, abundaban en las pampas, pero que han desaparecido en dondequiera que los pastos gigantes han sido comidos, dando lugar a una vegetación diferente. Su nota es un silbido largo y bajo (el lenguaje común de los Taenioptera); pero en esta especie es muy parecido a un silbido humano, razón por la cual se le da al ave el nombre de Boyero, en las pampas. Un crudo invierno, gran número de ellos aparecieron en las vecindades de Buenos Aires, y era divertido ver a los perros en gran estado de excitación debido a los débiles silbidos que se oían sin cesar por todas partes. Cada pocos momentos se levantaban y miraban a su alrededor para asegurarse de dónde provenía la engañosa llamada; y, a pesar de muchos desengaños, a veces corrían a la plantación, ladrando fuerte, convencidos de que allí había alguna persona que silbaba para llamarlos. El Animita hace un nido poco profundo en un arbusto o un gran pastizal. Pone cuatro huevos blancos, con grandes manchas rojo oscuro, principalmente en el extremo grande. No me puedo contener de transcribir de un pasaje tomado del trabajo de Barrows, el temperamento vivaz y las costumbres de esta ave: "Esta especie a menudo persigue aves más pequeñas de una manera que parece implicar, únicamente, ánimos de juguetear. Una tarde de julio, en que el nivel del río había descendido algunos pies después de una creciente desusada, yo me hallaba caminando a lo largo de las líneas de residuos dejados por las aguas al retirarse, mientras observaba ]as distintas aves que estaban alzando insectos u otro alimento de entre ellas. Una veintena o dos de los pequeños Centrites de espalda castaña, corrían por allí, y allá un Taenioptera miraba sin hacer ruido. De pronto Oí un chirrido de dolor y, al mirar, vi uno de estos pequeños pájaros haciendo, en apariencia, todos los esfuerzos posibles para escapar de un Taenioptera que le estaba dando caza. Ambos se hallaban apenas a un largo de distancia e iban a toda velocidad, remontándose y escabulléndose de un modo que hubiera dado crédito hasta a un murciélago. La caza duró, tal vez, medio minuto. luego el ave más pequeña se posó y la otra hizo lo mismo al instante, comenzando a corretear indiferente mientras alzaba comida. Pero en el momento cuando el pequeño hizo una salida, su enemigo se pegó a sus talones (o mejor dicho a su cola) de nuevo y lo obligó a descender. Esto se repitió tan a menudo que yo estaba a punto de matar al perseguidor cuando, sin ningún aviso, se alejó volando con tranquilidad y reasumió su porte acostumbrado. Parecía un simple caso de resentimiento, pues aunque había otras; veinte aves, una sola aparentaba ser seguida sin tener al resto en consideración." A menudo he visto a Taenioptera de diferentes especies, así como a Myiotheretes rufiventris, conducirse de un modo similar, y estoy de acuerdo con Barrows en que "es una 'diversión' a la que se entrega el ave más grande, simplemente por el placer derivado de la ejercitación de su poder". MONJITA Taenioptera dominicana Arriba blanco puro; alas negras con una ancha banda sub-apical blanquecina a través de las seis primeras primarias, fuera de la cual los puntos son negruzcos; cola negra; abajo blanco puro; largo 20 centímetros. Hembra similar, pero con la parte superior de la cabeza y la espalda cenicientas. Esta ave abarca una zona que se extiende desde el sur del Brasil y Paraguay hasta las pampas más australes de Buenos Aires. Su largo total es de veinte centímetros. Las alas y la cola son negras, estando las primeras rayadas de blanco. En el macho, todo el resto del plumaje es de un blanco puro, mientras que en la hembra las partes superiores son grises. En cierto grado es migratoria. Por lo general anda en bandadas de 12 a 20 aves, y frecuenta lugares abiertos en donde hay árboles y arbustos y llanuras cubiertas de pastos gigantes. Son de hábitos más sociables que el T. coronata, al que se asemeja mucho en otros aspectos. Son extremadamente activas, vivaces y cuando vuelan en bandada, se persignen sin cesar de un modo juguetón. Barrows las observó en Pigüé (campos australes), durante el otoño, preparándose para la migración. "A fines de marzo", él dice, "las encontramos en grandes bandadas diseminadas, que se reunían en un lugar al anochecer, y realizaban una serie de evoluciones aéreas acompañadas de ejercicios vocales variados y entretenidos, que duraban media hora o mas. "Presumo que éstos eran los preparativos para su migración al Norte (o al Oeste), pues no las volvimos a ver después de dejar dicho sitio." IHRUPERÓ Taenioptera irupero Arriba y abajo blanco puro; alas con las primarias negras a excepción de las mas interiores, que son blancas en la base y salpicadas de negro, y las secundarías que tienen estrechas saetas negras; banda negra ancha en el extremo de la cola; pico y patas negros; las dos primarias externas aguzadas; largo 18 centímetros. Hembra similar. Esta hermosa especie se encuentra a través del territorio argentino. Los lugareños la conocen bien, llamándola por lo general, Viudita, debido a sus colores oscuros. A veces también se la denomina con el curioso nombre de Angelito de las ánimas, por una idea supersticiosa debida a la intensa blancura de su plumaje y a su supuesto hábito de frecuentar cementerios. Yo la encontré pocas veces en el cementerio de un pueblo, y supuse que había elegido ese lugar debido a la quietud que en él reinaba. La idea supersticiosa relativa a ella varía: así, algunos piensan que se trata de la reencarnación, bajo forma de ave, de un niño allí enterrado; otros, que es un angelito disfrazado, cuya misión consiste en vigilar y guardar las almas de los pequeños que están enterrados. En ambos casos todo el plumaje es blanco nieve, con excepción de las primarias y la punta de la cola, que son negras. Es de hábitos más sedentarios que otros Taenioptera. Obtiene principalmente su alimento observando con paciencia la superficie en busca de insectos. Su plumaje de un maravilloso color blanco y la costumbre de permanecer inmóvil en la cima de un arbusto o árbol, hacen de ella un ave muy visible, de modo que resulta extraño encontrarla en distritos en los que abundan especies rapaces; pues yo he visto con frecuencia que los halcones, siempre aíslan, para perseguir, un ave blanca o de colores llamativos, y aunque el Ihruperó, como los otros miembros de su género, es rápido y de vuelo resistente, los débiles y los jóvenes, a menudo caen víctimas de su brillante plumaje blanco. El Ihruperó es un ave solitaria, no tan vivaz y juguetona como el T. coronata y el T. dominicana, constituyendo su rasgo más sobresaliente, su gran blancura. Sus hábitos nidíferos son distintos a los de otros Taeniopterae, pues sólo anida en huecos, por lo general en el tronco o la rama de un árbol; pero a veces toma posesión del horno del Hornero, para poner sus huevos. El nido está hecho principalmente de plumas y contiene cuatro huevos blanco cremosos, con unas pocas y diminutas manchas rojas, distribuidas de modo irregular. Dalgleish dice: "Algunos huevos tienen sólo dos o tres manchas, no llegando ninguno de ellos a poseer más de ocho o diez." Barrows dice: "Los adultos tienen muchas de las primarias considerablemente atenuadas. Los pichones parecen adquirirlas sólo después de una muda completa. Pero yo tomé un ejemplar que mostraba una o más primarias con manchas de la forma común pero con una línea aparentemente marcada en la barba interna de la pluma, como para mostrar en forma bien distinta el extremo atenuado, y pareciera que un poco más de uso bastaría para cortar un pedazo que dejaría a la primaria como en el ave adulta." TILE Taenioptera murina Arriba arena ceniciento, con un color blanquecino alrededor de los ojos; alas y cola negruzca con los bordes blanquecinos; abajo más pálido; garganta blancuzca con ligeras estrías negras; vientre y parte inferior del cuello teñidos de ocre; cobijas inferiores de las alas y flancos, ocre pálido; pico color cuerno; patas negras: las dos primarias externas aguzadas; largo 17,5 centímetros. Hembra similar, pero con las primarias externas normales. Esta especie habita el distrito de Mendoza, emigrando hacia el Sur en primavera. La encontré en el Río Negro, en Patagonia, en donde aparece en octubre. Los sexos son semejantes. Todo el plumaje de la parte superior es gris oscuro con un ligero tinte leonado, siendo la garganta, el pecho y el vientre de color ante pálido teñido de gris. Es un ave solitaria, de modalidad inquieta, vuelo rápido y que se posa en una estaca u otra ligera elevación, desde donde se abalanza para atrapar cualquier insecto que ha visto en el suelo. Su único lenguaje es un silbido muy bajo. DIUCÓN ESPALDA CASTAÑA Taenioptera rubetra Arriba marren arena; preorbitales y superciliares blancos; alas negras, cobijas grandes secundarias externas ribeteadas de blancuzco, cobijas más pequeñas del mismo color que la espalda; cola negra, barbas externas de las plumas externas de la cola y manchas de las restantes, blancas; abajo blanco, con estrías negras a los lados de la garganta y en el pecho; flancos, cobijas inferiores del ala y barbas internas de las primarias, leonado profundo; dos primarias externas aguzadas; largo unos 19 centímetros. Hembra un poco mas clara, con la garganta y el pecho teñidos ligeramente de ocre y las primarias externas sin punta. Lo encontré durante cualquier época del año en el Río Negro, Patagonia, y pienso que es probable que no emigre. Se lo ve en bandadas de veinte a treinta individuos. Cuando vuela es de movimientos vivaces y se asemeja a otros Taenioptera en su costumbre de posarse en un arbusto o elevación de cualquier clase, desde donde caza los insectos que ve en el suelo. Corre mucho por la tierra, y en este aspecto, se parece más a un Myotheretes o Muscisaricola. También en colorido se diferencia mucho del típico Taenioptera con su plumaje dominicano blanco y negro. Toda la parte superior es castaño claro, con una marca blanca al costado de la cabeza; alas y cola oscuras, salpicadas de un color leonado claro; garganta, pecho y vientre blancuzcos leonados; con líneas oscuras en la garganta y el pecho. En la hembra, el matiz castaño es más pálido y está mezclado con gris. VIUDITA Fluvicola albiventris Arriba negro; mitad del frente de la cabeza, estrecha banda a través de la rabadilla, ligeros bordes de las cobijas de las alas y secundarías externas, blancos; abajo blanco; pico y patas negros; largo 14 centímetros. Este pequeño Tiránido blanco y negro es común en los pantanos y en las márgenes de los ríos en el distrito del Plata. Su migración se extiende hacia el Sur, hasta Buenos Aires. Como el Martín pescador, merodea por los lugares donde hay agua, no hallándoselo en ningún otro sitio. Es de disposición tímida y recogida, escondiéndose en las espesuras que bordean los arroyos, de modo que, no obstante su llamativo plumaje blanco, no se lo ve a menudo. Cuando se lo molesta, emite una serie de tic-tac bajos, o huye velozmente de la espesura, mostrándose por un momento sobre el agua, antes de desaparecer de nuevo en otro escondite. Cuando es visto precipitándose sobre la superficie, tiene una gran semejanza con las Golondrinas. D'Orbigny dice que hace un nido en forma de bolsa, construyéndolo de delgadas ramitas, musgos y plumas entrelazado con prolijidad. Pone cuatro huevos blancos, salpicados de marrón en el extremo más grande. GUIRÁ YETAPÁ Alectrurus tricolor Arriba negro, rabadilla gris; costados de la cabeza, escapulares, cobijas más pequeñas del ala y bordes externos de las secundarías blancos; cola negra, rectrices externas de cada lado, prolongadas, expandidas, con forma de abanico; abajo blanco, parche negro a cada lado del pecho formando un collar incompleto; pico color cuerno; patas negras, largo 18 centímetros. Hembra: arriba marrón; rabadilla y cobijas más pequeñas del ala, pálidos; abajo blanco sucio, con los costados del pecho marrones. Esta especie semeja, en general, a la que se describe a continuación y tiene, como ella plumaje negro, blanco y gris. Pero la cola, aunque extraña, está construida sobre un patrón diferente. El largo total del ave es de 14 centímetros, midiendo sólo la cola 6 centímetros. Las dos plumas externas de la cola, tienen marcadas saetas gruesas y barbas anchas y toscas, pareciendo muñones de dos grandes plumas que pertenecieran, en su origen, a un ave más grande, pero que hubieran sido cortadas cerca de su base y dadas a otra más pequeña. En el macho, estas dos plumas están verticales y forman ángulo recto con el plano del cuerpo, dándole aspecto de gallito, de aquí el nombre vernáculo de Gallito con que se lo conoce. Yo no observé a esta especie, pero Azara escribió el párrafo siguiente relativo a sus hábitos: "El macho se eleva algunas veces despaciosamente y casi vertical, batiendo con mucha prisa las alas, con la cola elevada, pareciendo en esta disposición mariposa más que pájaro: y cuando llega a diez o doce metros de altura, se deja caer oblicuamente, posándose en alguna cana. Agrega que los machos son solitarios, pero en cambio es frecuente encontrar varias hembras juntas, pues son más numerosas que los machos. TIJERETA DE LAS PAJAS Alectrurus risorius Arriba negra, rabadilla gris; frente mezclado con blanco; alas negras, escapulares márgenes exteriores de las plumas de las alas y cobijas, blancos; cola negra, dos rectrices externas muy alargadas, desnudas en la base, con ancha barba interna y ninguna externa; abajo blanca; ancha banda negra a través del pecho; en la época del celo, la garganta está desnuda y es de color naranja vivo; pico amarillento; patas negras; largo 27,5 centímetros. Hembra: arriba marrón, alas mezcladas con blanco; abajo blanco; banda del pecho marrón claro; cola con las dos rectrices exteriores desnudas y ligeramente alargadas, terminadas con espatulaciones en las barbas interiores. Azara dio a esta especie el nombre de "Cola extraña", pero menciona, en forma incidental, que el nombre guaraní es "Guirá-yetapá" (pájaro de cola tijera), término que los indios aplican por igual a varias especies (como la anterior) que tienen la misma clase de cola. El Guirá-yetapa es una avecita muy curiosa, con el plumaje negro, blanco y gris y el pico de un verdadero Tiránido. Pero se diferencia de todos sus congéneres por tener la piel de la barba, garganta y costados de la cabeza, desnuda, adquiriendo estas partes en la época del celo, un vivo color anaranjado. Es de vuelo poco resistente, pues sus alas son muy cortas mientras que las dos plumas externas de la cola son largas de un modo anormal y de forma peculiar. Barrows dice: "La destacable condición del par externo de plumas de la cola es interesante. En el macho, estas dos plumas alcanzan una longitud de casi 25 centímetros, siendo, el resto de la cola, de alrededor de 7,5 centímetros de largo. Las barbas del lado interno de cada una de ellas ocupa los primeros 5 centímetros, pero de pronto se desarrollan hasta un ancho de casi 5 centímetros, manteniéndose así casi hasta el extremo, en donde disminuye gradualmente. La barba del lado externo de las plumas, es de sólo alrededor de 6 milímetros de ancho, estando tan pegado al cañón que resulta poco visible. En los dos únicos machos de esta especie que yo vi volando, estas largas plumas parecían ir pegadas abajo del resto de la cola, y se extendían atrás como un timón, con las barbas formando ángulo recto con el plano del resto de la cola." Gibson hace un relato distinto. Dice que el vuelo es muy débil, semejando el agitado pasaje de una mariposa a través del aire, mientras la cola ondea atrás. Habita Paraguay, Uruguay y la porción Este de la República Argentina, extendiéndose hacia el Sud hasta las pampas vecinas a la Patagonia. Por lo general se lo ve solo o en parejas. Azara dice que vio una bandada de treinta individuos, pero como todas eran hembras, puede ser que en esta especie, como en la Lichenops perspicillata, las hembras a veces son gregarias, mientras que los machos son siempre solitarios. Frecuenta espacios abiertos, tales como los bordes de los pantanos o llanos cubiertos de altos pastos. Se posa en sitios visibles, desde donde se precipita sobre los insectos que pasan, como el Papamoscas europeo. Gibson encontró su nido en el suelo, entre las hierbas, y lo describe como una prolija construcción de pasto seco, que contiene tres huevos blancos de un tinte levemente cremoso. AMARILLO Sisopygis icterophrys Arriba verde oliva brillante; cabeza casi grisácea, preorbitales, rayas y superciliares amarillas; alas negruzcas, anchos extremos de las cobijas y bordes externos de las secundarías, blanco sucio; cola negruzca; abajo amarillo brillante; costados del pecho y flancos oliva; cobijas inferiores del ala blanquecinas; pico color cuerno oscuro; patas negras; largo 15 centímetros. Este pequeño y hermoso Tiránido es muy común en los bosques a lo largo del Plata. También se lo ve muchísimo en las huertas y arboledas de los distritos cultivados. En Buenos Aires es un visitante estival, apareciendo en octubre. Es tímido y solitario. Caza insectos mientras vuela y rara vez visita el suelo. El nido está ubicado en un árbol, bien escondido y poco profundo. Lo construye con palitos delgados, revistiéndolo con pasto fino, crin de caballo y plumas. Pone cuatro huevos puntiagudos, color crema pálido, con grandes manchas rojo oscuras, principalmente en el extremo más grande. El único lenguaje de esta especie lo constituye un silbido muy bajo y quejumbroso, emitido como una débil protesta cuando alguien se acerca al nido. El plumaje de la parte superior es verde oliva; toda la superficie inferior y una faja en el costado de la cabeza, de un amarillo puro; ala y cañones de la cola, oscuros. VIUDITA DE LA SIERRA Cnipolegus anthracinus Arriba negro oscuro, con una blanca banda, a través de las barbas internas de las plumas de las alas; pico plomizo; patas negras; larga 15 centímetros. Hembra marrón cenicienta; rabadilla, cobijas superiores de la cola y partes basales de la cola, amarillo rojizo vivo; alas negruzcas con dos rayas blancas transversales; abajo amarillo rojizo pálido, blanco en el vientre; pico y patas negros. Por desgracia, muy poco se sabe de los hábitos de este interesante y pequeño Tiránido, para el que me gustaría sugerir el nombre común de "Espectacular", por razones que diré cuando describa el Lichenops perspicillatus (Pico de plata), especie que, sin duda, pertenece a este peculiar y bien definido grupo. En la mayoría de los casos, el plumaje de los machos es de un negro intenso, con una raya de un blanco puro en las remeras, que queda oculta cuando el ave está posada y que se hace doblemente visible cuando vuela, debido al peculiar movimiento de las alas. En todas las especies conocidas, la hembra tiene un plumaje marrón oscuro, rayado o moteado con tintes oscuros, y con alguna porción de los cañones de las plumas de las alas marcados de leonado o castaño. La Viudita de la Sierra habita el distrito de Mendoza, siendo también un visitante estival en Patagonia, en donde lo obtuvo el doctor Doring. Hablando de sus hábitos, dice que el macho es solitario, se posa en la cima de un arbusto o ramita seca, emitiendo a intervalos un canto o reclamo compuesto de dos sílabas, quejumbroso y parecido al sonido de una flauta, y lanzado mientras el ave se eleva unos pocos pies en el aire. Durante esta hazaña, despliega de modo visible las bandas blancas de las alas y produce un zumbido. REMOLONCITO Cnipolegus hudsoni Negro oscuro uniforme; ancha banda blanca a través de las bases de las barbas inferiores de las plumas de las alas; dos primarias externas muy puntiagudas en su extremo; pico plomizo; patas negras; largo 5 centímetros. Se puede distinguir enseguida de la especie precedente (e. anthracinus) por su tamaño más pequeño y por las peculiares remeras externas estrechas. Esta especie se encuentra en las provincias occidentales de la República Argentina. Como el C. anthracínus, al que se asemeja mucho, es un visitante estival de Patagonia en donde aparece en octubre. El plumaje es de un negro intenso, con las barbas internas de las remeras blancas en su base; pero la banda del ala, que es de más de 2,5 centímetros de ancho, se ve sólo cuando el ave vuela. Hay también una pequeña mancha blanca en el flanco, apenas visible, y si no fuera por esta pintita, el ave parecería toda negra. Cuando vuela, la banda blanca aparece de pronto, produciendo un efecto curioso pues las alas se abren y cierran sucesivamente con gran rapidez, apareciendo la banda blanca como una sucesión de fogonazos. Todos los movimientos del ave son en cierto grado excéntricos. Elige una ramita muerta en la cima de un arbusto, posándose en ella durante vanas horas al día. A veces se abalanza sobre un insecto que pasa, pero yo creo que, como el Líchenops perspicillatus, se alimenta principalmente en el suelo. A intervalos. abandona su percha de pronto gira a su alrededor con la rapidez de una polilla que ronda a una bujía, produciendo con las alas un fuerte zumbido mientras emite una serie de notas secas y agudas. Durante esta hazaña la banda blanca de las alas aparece como una pálida niebla que rodeara al ave. Una vez que termina esta fantástica danza, se posa de nuevo en su percha, donde permanece inmóvil como si estuviera cincelado en azabache, hasta que inicia Otra exhibición. En Argentina se han encontrado tres especies más de este curioso género, pero por desgracia, sus descubridores no nos han dicho nada sobre sus hábitos. PICO DE PLATA Lichenops perspicillatus Negro; primarias blancas con extremos y bases negras; anillo carnoso alrededor del ojo y pico amarillo pálido; largo 14 centímetros. Hembra: arriba marrón oscuro con bordes claros en las plumas; remeras castañas con manchas marrón oscuro; cobijas del ala marrón oscuro con manchas amarillo rojizo; abajo amarillo rojizo blanquecino; pecho con estrías oscuras; pico amarillento. Los naturalistas han hablado mucho sobre el bien conocido Pico de plata (el miembro más importante de mi grupo "Espectacular"), habiendo permanecido pendiente durante mucho tiempo la cuestión de si el ave negra y la roja son sexos de la misma especie o se trata de especies distintas. Azara, en el siglo pasado, bajo el titulo de Pico de Plata describió correctamente al ave roja como hembra de la negra; pero por desgracia, en otra parte de su trabajo, describe de nuevo a la hembra como una especie diferente, llamándola Suirin chorreado. Darwin también separó los sexos, y al de plumaje rojo le dio el nombre de Lichenops erythropterus. Hizo un examen minucioso de ambos y probó, para su propia satisfacción, que era imposible creer que dos aves con tantas diferencias estructurales, pudieran pertenecer a una especie. Cuando uno considera los hábitos de ambos, aun en donde son más abundantes y se los ve continuamente, en realidad resulta difícil creer que se trata de una especie. Nunca se los ve asociados juntos, ni siquiera en la época del celo y las veces que vi una pareja entregada a la tarea de construir su nido, parecían mantenerse lo más alejados posible. Más aún, el macho que es poco amigo de todas las otras especies, parece demostrar una antipatía especial contra el ave roja, y cuando una se le acerca la persigue siempre con la mayor violencia. También es solitario, pero las aves rojas con frecuencia se unen en grupitos, especialmente en otoño, y yo, a menudo, he visto hasta doce juntas. Sin duda, tienen un temperamento más sociable que sus negras parejas. Los muchachos lugareños han descubierto, en el Pico de plata, una extraña debilidad. Cuando el ave corretea por el suelo en busca de alimento, el muchacho se aproxima y le arroja un palo o un terrón de tierra, al mismo tiempo que lo espanta. El pájaro queda inmóvil, como si estuviera paralizado, y puede ser cazado con la mano. No obstante, el Pico de plata ha constituido un misterio en el pasado y parecería, por algunas observaciones hechas por Barrows, que aún no hemos finalizado con todos los curiosos puntos relativos a sus hábitos. Es migratorio sin ninguna duda. Se extiende desde Paraguay hasta Patagonia, en donde no es común. En Paraguay y las partes cálidas del territorio argentino, es probable que sea estacionario. En Buenos Aires en donde es más abundante, muchos individuos permanecen durante todo el año en los lugares cultivados, pareciendo ser la migración más definida cuando más al Sud nos vamos. Barrows, durante el otoño, se dirigió al Sud a través de las pampas y dice: "Encontré a esta especie en todos los sitios que visité; pero al Sud del Azul, no ví ni a un solo macho de plumaje negro, aunque las aves marrones (presumiblemente hembras o pichones) se vieron casi todos los días durante nueve semanas, y con frecuencia, en grandes números. Por cierto que comencé a pensar que los machos debían adquirir plumaje marrón después de anidar, como sucede con nuestros Charlatanes y muchas otras aves, pero cacé ejemplares en distintos momentos, siendo todos hembras o machos jóvenes, y como sé que en Concepción los machos negros se encuentran durante todo el año, me quedé perplejo sin encontrar explicación, y aún estoy así." El macho Pico de plata es completamente negro, no habiendo en la naturaleza nada que sea más negro que su plumaje; y, para hacer resaltar más este efecto, el pico es de un delicado amarillo verdoso claro, que a corta distancia parece blanco, de ahí el nombre vernáculo. El ojo y la ancha piel libre que lo rodea, que parece un collar Isabelino, son del mismo matiz amarillo verdoso claro. Los cañones secundarios del ala son blanco puro, pero este color sólo aparece cuando el ave vuela. La hembra tiene la piel desnuda rodeando el ojo, pero su color, así como el del pico, es más oscuro que el del macho. Todo el plumaje de la parte superior es marrón oscuro; secundarias castaño; partes inferiores, color ciervo, manchado de marrón. Los machos jóvenes en un principio, son como las hembras, no adquiriendo el plumaje negro hasta fines del verano. Su área se extiende por sobre toda la República Argentina y, de acuerdo con Gay, es también común a través de Chile, en donde se lo conoce como el Colegial, debido a sus maneras tiesas y graves, traje negro y ostentosa apariencia. El macho es solitario, se alimenta principalmente en el suelo, corriendo con rapidez por los sitios abiertos, como un Muscisa ricola. También con frecuencia, se lo ve posado, de un modo visible, en la cima de una alta paja o arbusto, arremetiendo a veces sobre los insectos que pasan por el aire, demostrando, con este hábito, su parentesco con los Tiránidos. Pero más que para cazar insectos, se posa sobre una elevación a fin de poder realizar su cunosa y espectacular hazaña. Este hábito, altamente excéntrico, es muy semejante al del Cnipolegus hudsoni, y no tengo ninguna duda de que todos los Cnipolegi poseen una costumbre similar. Ambas aves se posan en un lugar bien visible, erguidos, inmóviles y pareciendo más grotescos pequeños autómatas, que seres vivientes. También los dos dejan su percha de pronto, como si hubieran sido disparado por medio de un resorte de acero. Este movimiento tan singularmente súbito, y el agitar de las alas, rápido como en los Picaflores, o abierta y cerradas en forma alternada, exhibiendo el color blanco de las alas en una serie de chispazos, parecen relacionados con la visible marca blanca. También en ambas especies, las alas producen un zumbido durante el vuelo. Sin embargo, los movimientos del Pico de plata, son, en algunos aspectos, diferentes de los del Cnipolegus. Saltando de su percha a intervalos, se lanza verticalmente hasta una altura de alrededor 14 metros, haciendo luego un salto mortal, emitiendo al mismo tiempo un grito agudo, después de lo cual se deja caer y se posa de pronto en su percha, como si hubiera sido arrojado de vuelta a ella y ahí permanece tieso, erguido e inmóvil como antes. Hace el nido de pasto seco, en un cardal o grupo de cañas. Es bastante profundo y con forma de copa. Pone cuatro huevos blancos, salpicados de rojo oscuro en el extremo más grande. PICABUEY Machetornis rixosa Arriba oliva amarronado; alas y cola marrones, terminando la última con una banda amarillenta; medio del casquete ocupado por una cresta escarlata; abajo amarillo brillante, más pálido en la garganta; pico y patas negros; largo 18 centímetros. Pichón sin la cresta escarlata. Esta especie que se encuentra en los distritos abiertos de toda Sud América, desde Venezuela hasta Buenos Aires, en donde es bastante común, tiene hábitos muy interesantes. Tiene 18 centímetros de largo, cuerpo regordete, alas cortas y patas largas. El plumaje de la parte superior es marrón claro; la garganta, pecho y vientre, amarillos y el macho tiene una disimulada cresta rojo anaranjado. En hábitos se asemeja a los verdaderos Tiránidos, así también como en el lenguaje agudo y penetrante y en la costumbre de posarse y anidar en los árboles. Por otra parte, como el Myiotheretes patas largas, que vive en las llanuras abiertas, se alimenta exclusivamente en el suelo, por el que corre con una velocidad que poseen muy pocas de las aves que se posan. La impresión general que uno se forma es que, en maneras y aspecto, el Picabuey es muy distinto de cualquier otra especie, aunque todas sus costumbres se encuentren en uno u otro de los varios grupos que comprenden los Tiránidos. Estas aves no emigran, forman pareja por toda su vida, permanecen siempre en el mismo sitio y continúan anidando en el mismo hueco por muchos años, aunque se los despoje de sus huevos con frecuencia. En Paraguay, Azara los vio a veces unidos en pequeñas bandadas. En Buenos Aires siempre se los ve en pareja, o en familia, después que los pichones han dejado el nido. Prefieren vivir cerca de las habitaciones humanas, en donde hay árboles: aunque sólo sea uno donde puedan anidar y encontrar abrigo al llegar la noche, siendo esto suficiente para atarlos a una morada, tan grande es su inclinación por el suelo limpio y trillado, en donde pueden correr con libertad y cazar insectos. Frecuentan los corrales de ganado, familiarizándose con las vacas, caballos y ovejas, siguiéndolos a los sitios de pastoreo, en donde se los ve a menudo posados en la espalda de un caballo u otro animal doméstico, o parado en el suelo cerca de su nariz, a la espera de insectos. Corren con sorprendente rapidez por el suelo desnudo y pueden capturar insectos voladores sin elevarse. El macho y la hembra siempre cazan juntos, volando a intervalos a alguna percha favorita, para cantar en dúo con fuertes notas rápidas, agudas, con algo de metálico. Aunque pueden volar velozmente cuando persiguen a un halcón que pasa O a cualquier otra ave, en otros momentos, su vuelo es extrañamente lento; dándole una curiosa apariencia a medida que avanza trabajosamente a través del aire su cuerpo redondo, cortas alas embotadas y la cola. Con frecuencia los he visto atacar, sin mediar provocación alguna, a aves inofensivas; siendo posible que estos ataques sean ocasionados por un espíritu juguetón más que vengativo. Una vez vi uno caer como una piedra desde una altura de 50 metros, sobre una paloma posada en un árbol desnudo. La paloma cayó a tierra como herida; el Tiránido soltó su presa que huyó aterrorizada a través de los árboles, mientras su perseguidor se elevaba en el aire y continuaba su viaje. En otra parte he hablado de las guerras que esta ave lleva contra otras especies, teniendo todas por objeto tomar posesión del gran nido del Anumbius acuticaudatus. También es sitio favorito para anidar, el hueco en el tronco de un árbol. Hace un prolijo nido con ramitas y hojas, revistiéndolo de crin de caballo. Los huevos son ligeramente ovalados; blancos o blanco amarillentos y muy manchados con puntos o rayas marrón oscuras. DORMILONA DE CABEZA PARDA Muscisaxicola macloviana Arriba cenicienta, preorbitales negruzcas, casquete marrón; cobijas de la cola y cola negras; con los bordes externos de las plumas externas blancos; abajo cenicienta pálido pasando a blanco en la parte inferior del vientre, rabadilla y cobijas de abajo de alas; mancha de la barba, marrón; pico y patas negros; largo 15 centímetros. Hembra similar, pero sin mancha de la barba tan bien marcada. Esta especie sudpatagónica es una de un grupito de Tiránidos que semeja, en hábitos y apariencia, la Saricolae de Europa. Habitan Patagonia, las islas Malvinas y Chile, extendiéndose, en el lado del Pacífico, hasta Perú y Bolivia. El plumaje es, por lo general, gris con un color más o menos leonado en la coronilla; tienen patas largas y corren con rapidez por el suelo, frecuentan lugares abiertos y estériles, y sólo a veces se posan en los árboles. Las partes superiores son gris oscuras con excepción de la coronilla que es castaña oscura; la superficie inferior es gris claro y la cola casi negra. En el mes de junio los encontré en Río Negro, a su llegada del Sud iban en bandadas de 12 a 20 aves; tenían un vuelo veloz y fácil; eran de maneras tímidas e inquietas y emitían silbidos bajos y quejumbrosos. Cuando una bandada se posa en el suelo, las aves enseguida se diseminan, corriendo con rapidez por el suelo en todas direcciones. En ocasiones, se ve alguna de ellas posada en alguna ligera elevación, abalanzándose, como un Papamoscas, detrás de los insectos que pasan. Darwin vio a esta especie en Bahía Blanca, sobre la costa atlántica. También la encontró en Tierra del Fuego, en donde vive en las costas marinas, y en los estériles valles superiores de los Andes chilenos, a una altura de 3.000 metros, en donde han desaparecido los últimos restos de vegetación y no vive ninguna otra ave. NEGRITO Centrites niger Negro intenso; espalda roja castaño vivo, con excepción de la rabadilla y escapulares; largo 12,5 centímetros. Hembra, arriba marrón; espalda amarillo rojiza; cola negra; abajo marrón cenicienta. El Negrito, por sus hábitos, se asemeja al Muscisaxicola mentalis, pero no se posa en arbustos ni árboles, y es menos gregario. Es el más pequeño de todos los variados miembros de la familia Tyrannidae, que han abandonado florestas, pantanos y la persecución de insectos que vuelan, para vivir en las invernales alturas de Patagonia y en las estériles llanuras que bordean los Andes. El macho sólo mide a lo sumo 13 centímetros de largo, siendo todo su plumaje de un negro intenso con excepción de la espalda que es castaño vivo. El interior de la boca y la lengua son de un amarillo naranja vivo. El color castaño de la hembra es pálido, el resto del plumaje es gris, con excepción de los cañones que son oscuros. Su casa veraniega está en la porción Sud de Patagonia, pero se desconocen sus hábitos nidíferos. En marzo emigra para el Norte, siendo muy común en las pampas durante el invierno. Llegan en pequeños grupos de 3 a 4, o en pequeñas bandadas dispersas de alrededor de 12 individuos, viajando con vuelo bajo y veloz. Llegan juntos machos, hembras y pichones, que son grises como estas últimas. Poco después de llegar, los machos jóvenes comienzan a motearse de negro, adquiriendo el plumaje adulto antes de partir. Es posible que se vayan todos juntos en primavera, pero por una nota de Durnford, parecería que los machos viajan delante de las hembras. El dice: "Los machos de esta especie eran comunes en Chupat (Chuhut) durante septiembre y los primeros días de octubre. El 5 de este último mes, observé las primeras hembras, que fueron aumentando en número gradualmente." Estas aves habitan las llanuras abiertas y sin cultivar, y tienen una predilección tan grande por los suelos desnudos en los cuales pueden correr con libertad, que a su llegada a las pampas, donde la tierra está cubierta por una espesa carpeta de pasto, se los ve apegados a los caminos, corrales de ovejas, bordes de los arroyos, vizcacheras y sitios semejantes. Son muy inquietos, corren con rapidez por el suelo, a veces se abalanzan por el aire en persecución de pequeñas moscas, y toda la bandada tan dispersa, que debe haber unos 11 metros entre cada dos aves. Barrows describe sus hábitos vivaces muy bien: "Pienso que es una de las aves más inquietas que conozco. Uno no puede contar que permanezca en el mismo sitio ni siquiera por un segundo. Corre como un Chorlo y todas las veces que, por casualidad, debe mantener sus patas quietas, mueve las alas de una manera que demuestra su ansiedad por irse. Por lo general se ven muchos juntos, observándose a veces una bandada dispersa de cien individuos o más. Son de vuelo muy resistente. Si se los asusta de pronto, se elevan con rapidez a varios cientos de pies y luego de pasar unos instantes revoloteando en círculos como una Becasina, se dejan caer como una bala y como si vinieran de las mismísimas nubes." PIOJITO AMARILLO Hapalocercus flaviventris Arriba marrón ratón; alas y cola casi oscuras, con bordes como la espalda; vértice más o menos teñido de leonado; abajo amarillo; cobijas inferiores del ala amarillo pálidas; pico y patas negros; largo 10 centímetros. Rara vez se encuentra a esta avecita en las pampas desérticas, pero en la parte poblada de la provincia de Buenos Aires es una de las especies de Tiránidos más comunes. Llega del Norte en septiembre; es muy regular en sus migraciones aunque, en apariencia, es de vuelo poco resistente. Frecuenta los campos abiertos en donde abundan cardos, malezas altas o arbustos y, en consecuencia, es más numeroso alrededor de las casas. Es extremadamente activo; en ocasiones se lanza tras un insecto que pasa y lo captura al vuelo, especialmente los insectos blandos, tales como polillas y mariposas, por los cuales siente debilidad. Sin embargo, en general se alimenta de pequeños gusanos y arañas que busca con diligencia entre las hojas, como hacen las Ratonas. No obstante pertenecer a la división no cantora de los Passeriformes, este pequeño Tiránido posee un canto formal, que el macho emite con gran frecuencia; siendo el Churrinche (Pyrocephalus rubineus) el único miembro que yo conocí de la familia de los Tiránidos, que en realidad se puede decir que canta. La música del Piojito amarillo es débil pero curiosa. Se compone de cinco notas breves y percusivas, de sonido metálico, que puede ser imitado golpendo suave y lentamente las notas más altas del piano: fa, la, mi, sol, fa. Para emitir esta cancioncilla de prístina belleza, se posa en la cima de un arbusto o una caña, desde donde solicita atención con un corto chirrido que sirve de preludio, sacudiendo luego su cabeza con vigor cada vez que lanza una nota, emitiendo sus pocos sonidos con toda la seguridad de un maestro en el arte de la melodía. En octubre construye un nido profundo con fino pasto seco, papo de cardo, hilachas, plumas y otros materiales suaves, por lo general en la horqueta de una maleza o cardo, a 1.20 metros del suelo. Pone cuatro huevos color crema, tirando a gris en el extremo más grande. RABICANO TiIgmatura flavo-cinerea Arriba oliva grisáceo, preorbitales y raya superciliar blanquecinas; alas negruzcas con bordes blanquecinos en las cobijas y secundarias externas; cola negruzca; barba exterior de la rectriz externa y anchas puntas de los cuatro pares externos blancos; abajo amarillo pálido; pico y patas negros; largo 14,5 centímetros, cola: 7,5 centímetros. Esta avecita habita los distritos de Mendoza y Patagonia. No parece ser migratoria, pues yo la encontré en Río Negro durante todo el año. Es de forma delgada, con cola larga, siendo su largo total a lo sumo de 15 centímetros. Los sexos son de color semejante; las partes superiores gris amarillentas; pecho y vientre amarillo claro. Se los encuentra viviendo en parejas durante todo el año, en arbustos espinosos. Rara vez se los ve descansar, sino que saltan sin cesar de una rama a otra, de un modo delicado y lento, buscando entre las hojas las diminutas orugas y otros insectos de los cuales se alimentan. Mientras se ocupan de esto, emiten una variedad de cortos chirridos y piídos, como si conversaran, y, a veces, las dos aves unen sus voces en un canto agudo e impetuoso.
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