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CAPITULO 11 Avutarda de pecho rayado Avutarda de cabeza gris Cisne de cuello negro Ganso blanco Pato silbón Suiriri Pato colorado Pato barcino Pato argentino Pato de collar Pato portugués Pato maicero Pato gargantilla Pato overo Pato pico cuchara Pato picazo Picazuro o paloma turca Paloma cenicienta Paloma torcaza Torcacita Paloma montaraz Gallineta común Gallineta rojiza Polla de agua chica AVUTARDA DE PECHO RAYADO Bernicla dispar Blanca; parte posterior del cuello e inferior del cuerpo rayadas de negro; primarias, grandes cobijas de las alas, terciarias y escapulares cenicientas; rabadilla y plumas de la cola negro ceniza; pico negro, patas plomizas; largo 65, ala 40 centímetros. Hembra: cabeza y cuello marrón canela; abdomen similar con franjas negras; parte superior también rayada; rabadilla y plumas de la cola marrón negruzco. Esta ave es una forma nórdica de la bien conocida Avutarda de las Isas Malvinas y Patagonia austral, de la que difiere por estar el macho completamente rayado de negro en la parte inferior. Fue descripta por primera vez por Philippi y Landbeck, sobre unos ejemplares chilenos. En 1872 fue reconocida por el doctor Burmeister que la encontró cerca de la sierra de Tandil y en el Río Negro. En abril y mayo, esta Avutarda emigra hacia el Norte, a lo largo de la costa Este, hasta llegar a las pampas bonaerenses, terminando la migración alrededor de trescientos kilómetros al Sud de la ciudad de Buenos Aires. Más al Sud, en esta época del año, son muy abundantes en las localidades que les son propicias. Los amplios sitios en que acampan son los valles de los ríos Negro y Colorado, donde a menudo son tan numerosas que despojan los campos bajos de los pastos y tréboles tiernos de invierno, causando serias pérdidas a los criadores de ovejas. También visitan los predios cultivados para devorar el trigo tierno y son lo bastante inteligentes como para distinguir entre un verdadero enemigo humano y el harapiento hombre de paja, llamado impropiamente espantapájaros, puesto por los granjeros para asustarlos. Mientras cometen sus desmanes son en extremo cautas y difíciles de cazar, pero a la noche, cuando se congregan a la orilla del agua, dan al deportista una oportunidad mejor. He tenido éxito matando hasta cinco de un tiro, acechándolas bajo el manto de la oscuridad. Nunca he probado un ave de caza con sabor más delicioso que esta Avutarda. Son aves sociables. Van siempre en grandes bandadas. Son muy locuaces. La hembra tiene una nota profunda, "honking", mientras que el macho responde con un claro silbido, como la etérea nota del Arenero (Crocethia alba). AVUTARDA DE CABEZA GRIS Bernicla poliocephala Cabeza, cuello y escapulares gris plomizo; pecho y parte superior de la espalda castaño rayado de negro; abdomen, cobijas inferiores de las alas y curva de las mismas, blanco; primarias negras, secundarias blancas; grandes cobijas de las alas negras ribeteadas con verde y terminadas de blanco; parte baja de la espalda y cola negras; pico negro, patas amarillas; largo 60, ala 34 centímetros. Hembra similar. Esta Avutarda patagónica emigra hacia el Norte en invierno. Aparece en Río Negro y en las pampas bonaerenses en marzo, por lo general en pequeñas bandadas, pero a veces se juntan cien o doscientas. El límites extremo de sus migraciones invernales parece hallarse a unos ciento veinte kilómetros al Sud de la ciudad de Buenos Aires, en las llanuras cercanas al Samhorombón. Es muy probable que, antes de ahora, hayan sido arrojadas de esta localidad por los cazadores de Patos, pero éste era antes, su rendez-vous favorito en donde se reunían en grandes números, aunque más al Norte escasamente se viera una. Durnford dice que esta Avutarda reside en el lago Colguape, territorio de Chupat, y allí se reproduce en abundancia. CISNE DE CUELLO NEGRO Cygnus nigricollis Blanco; cabeza y cuello negro; raya post-ocular y barba blancos; preorbitales desnudos; pico ceniciento, cera roja; largo 1,20 metro, ala 42,5 centímetros. Hembra similar. Según mi opinión, tal vez parcial, esta especie es, por su belleza, preeminente entre los Cisnes, aunque es considerablemente más pequeña que la del Viejo mundo y, debe admitirse, no se comporta con tanta majestad. En cuestiones de esta clase es natural que todos estén, en cierto modo, predispuestos en favor de las cosas de su propio país; pero será admitido por todos, yo creo que de buena gana, que el Cisne de cuello negro es una de las tres especies que, en belleza, sobrepasan con facilidad todas las de este género. Las otras dos son, por cierto, el blanco Cisne doméstico europeo y el Cisne negro australiano (el más gracioso de los Cisnes). El Cisne de cuello negro abunda mucho en las pampas de Buenos Aires y en Patagonia y se extiende hacia el Sud, hasta el Estrecho de Magallanes y las Malvinas. Por lo general se los ve en pequeñas bandadas, pero a veces se congregan hasta cien o doscientos. Son aves pesadas que se elevan con dificultad. Vuelan con rapidez y con gran violencia, como todas las especies de cuerpo pesado y alas cortas; pero no he conocido ninguna otra ave grande en la que las alas produzcan un ruido tan fuerte y rápido. En sitios tranquilos, el batir de sus alas puede ser oído con claridad, aunque las aves no estén más a la vista a pesar de que, debido a su gran tamaño, el ojo los puede seguir hasta muy lejos. Los gauchos a veces los capturan cargando súbitamente cuando el viento cae sobre ellos, emitiendo fuertes gritos que asustan mucho a los Cisnes. Cuando éstos intentan elevarse con ayuda del viento, sólo se golpean a lo largo del suelo y se los puede apresar con facilidad. Un gaucho conocido mío cazó un día, de esta manera, tres aves que formaban parte de una bandada de seis individuos; pero fue favorecido por un viento muy fuerte; }as aves estaban a alguna distancia del agua y le permitieron acercarse y hacer la rápida carga. De acuerdo con Gibson, que observó sus hábitos reproductores, comienzan a anidar en julio -justo después del solsticio de invierno-. Siempre colocan al nido entre los juncos tupidos que crecen en aguas profundas y el Cisne, invariablemente, nada para ir al nido o para abandonarlo. Este está construido apoyándose en el fondo del pantano, algunas veces a un metro veinte o un metro y medio de profundidad y se eleva cuarenta y cinco centímetros sobre la superficie. La parte superior mide alrededor de sesenta centímetros de través, con un ligero hueco para los huevos, que están coloreados de crema y tienen una cáscara suave y lustrosa. Su número varia de tres a cinco y en una ocasión se encontraron seis. Gibson ha visto a la madre nadando, fuera del nido, con los pequeños en su espalda. GANSO BLANCO Coscoroba candida Blanco; punta de las primarias negras; pico rojo coral, patas rojas; largo un metro, ala 44 centímetros. Este Cisne es considerablemente más pequeño que la especie de cuello negro y también de belleza inferior debido a su cuello más pequeño. No obstante, es un ave muy hermosa siendo de un total color blanco puro con excepción de los extremos de las primarias, que son negros. El pico y las patas son de un rojo rosado brillante. En sus costumbres, voz y vuelo, también difiere mucho del Cygnus nigricollis, y la gente de campo lo llama Ganso, probablemente por su hábito semejante al del Ganso, de alimentarse, a veces, fuera del agua o, tal vez, porque su carne tiene el sabor de la del Ganso salvaje. Con bastante extrañeza, los ornitólogos científicos están comenzando a encontrar que la gente común tenía razón en describirlo como Ganso. Sin duda están descubriendo que, en su composición, es más Ganso que Cisne. Por lo general va en pequeños grupos de cinco o seis individuos; pero a veces, en la época del frío, se ven bandadas de cien o trescientos ejemplares. Sus migraciones son muy irregulares; a veces abundan con exceso en un distrito durante un año; y están ausentes de él al siguiente. Cuando se los molesta, emiten un fuerte trompeteo musical de tres notas, la última con una caída en la inflexión y, como sus alas son, en proporción, mas largas que en la especie de cuello negro, se elevan con mayor facilidad y tienen un vuelo más libre y menos ruidoso. En lo relativo a sus hábitos reproductores, Gibson observa que el nido está ubicado por lo general en el suelo a alguna distancia del agua. Es de, más o menos, cuarenta y cinco centímetros de altura, está hecho de barro y juncos; el hueco, que es bastante profundo, está revestido de pasto seco. Pone ocho o nueve huevos suaves, blancos y más redondos que los del Cygnus nigricolis. PATO SILBÓN Dendrocygna fulva Castaño rojizo; tope de la cabeza más oscuro, con una línea negra a lo largo de la nuca; espalda, negra en la parte superior, rayada de castaño; alas y cola negras; cobijas más pequeñas de las alas, castaño oscuro; cobijas superiores de la cola blancas; flancos castaños, rayados con negro y blanco; pico y patas negros; largo 45;, ala 21,5; centímetros. Este Pato, el bien conocido Pato silbón del territorio oriental argentino, se encuentra con abundancia a lo largo del Plata y las grandes corrientes de agua que a él afluyen y, al Norte, hacia el Paraguay. Es, en cierto modo, una especie migratoria a lo largo de estos grandes cursos de agua, apareciendo en Buenos Aires durante la primavera en grandes números, para anidar en los pantanos litorales y también en las pampas. Emigran principalmente durante la noche pero vuelan en una nube y no en largas filas y falanges como hacen los Patos. Cuando emigran en primavera y otoño, el clamor confuso y penetrante de sus muchas voces, es oído en la oscuridad, por los habitantes de la capital argentina; pues los Patos, siguiendo la costa oriental de ese río que parece un mar, pasan sobre dicha ciudad en su viaje. Hacia el Norte este Pato se extiende hasta el Brasil central; pero no está presente en la mitad Norte del continente Sudamericano ni en Centro América, aunque reaparece en México. Comentando este hecho, los señores Solater y Salvin, escriben: "Esta distribución, con lo singular que es, resulta aún más remarcable cuando consideramos que parecen no existir áreas tangibles que separen el ave americana de aquélla llamada por Jerdon, D. mayor, la cual se extiende a través de la península de la India y también se encuentra en Madagascar". SUIRIRI Dendrocygna viduata Rostro y mancha en el cuello blancos; nuca, frente del cuello, mitad del abdomen, cola, rabadilla y alas, negros; parte posterior del cuello castaño; mitad de la espalda y escapulares marrones; plumas con el margen leonado; cobijas de las alas negro y oliva; flancos rayados con negro y blanco; pico y patas negros; largo 42,5; ala 22,5 centímetros. Hembra similar. Este Pato semeja el ya descripto en tamaño, forma y plumaje castaño rojizo, pero es de un tinte más oscuro y puede también ser distinguido con facilidad, aún a una gran distancia, por su rostro blanco que contrasta con el negro aterciopelado de la cabeza y cuello. Uno de sus nombres vernáculos es Pato viuda, por su plumaje oscuro puesto de relieve por el color blanco del frente. Comparado con el Dendrocygna fulva es una especie rara y anda siempre con su pareja, pero yo he visto hasta media docena juntos. Cuando alza el vuelo, él también silba, pero en forma distinta de la de las especies con que está relacionado. Tiene un silbido compuesto de tres notas largas y claras, parecido al grito de tres sílabas del Chorlo, sólo que las notas son más prolongadas. No sé nada sobre sus hábitos de reproducción. PATO COLORADO Querquedula cyanoptera Plumaje colorado; coronilla negra; cobijas más pequeñas de las alas azules; espejo del ala verde bordeado arriba de blanco; plumas de las alas negras; pico negro, ojos dorados, patas anaranjadas; largo 45, ala 19 centímetros. Hembra: arriba negruzca; plumas bordeadas de blanco; abajo blanco sucio jaspeado con marrón; garganta blanca con pintas negras. Este Pato tiene, en América, una distribución extremadamente amplia, encontrándoselo desde California, en el continente norteamericano, hasta el Estrecho de Magallanes y las islas Malvinas, en el Sud. Es hermoso, y los colores que contrastan fuertemente le dan una magnífica apariencia -las alas son de un azul grisáseo claro; el cuerpo marrón rojizo oscuro; las patas amarillo vivo; el pico negro y el iris dorado. Es común en las pampas y en cualquier época se lo encuentra siempre en pareja. Muchos de los Patos son de temperamento peleador, pero me parece que esta especie excede en belicosidad a todas, y cuando dos parejas se reúnen, los machos casi siempre comienzan riñendo. PATO BARCINO Querquedula flavirostris Arriba marrón pizarra; cabeza con estrechas rayas negruzcas; mitad de la espalda rojizo con el centro de las plumas negro y estrechamente bordeadas de ocre; ancho espejo del ala, negro, bordeado con ocre arriba y abajo y con una mancha verde bronceada en el centro; plumas del ala pizarra; margen de las secundarias leonado claro; abajo blanquecino punteado de negro; pico amarillo, patas oscuras; largo 37,5, ala 19 centímetros. Hembra similar. En la parte Sud de la República Argentina, es ésta una de las especies más comunes. Casi siempre se la encuentra en cada pantano, arroyo y charco de agua de las pampas. Es sedentaria; por lo general va en bandadas de doce a treinta individuos. Tiene un vuelo rápido. Es inquieto, vivaz y de costumbres muy belicosas. Cuando una bandada está en el agua, las aves se pelean sin cesar. También es muy curioso y yo lo he cazado a menudo, mostrándome primero a la bandada y permaneciendo luego quieto, de pie o sentado, pues enseguida se acercaban girando, volando con un gran orden. Graznan y charlan en una variedad de tonos. El macho tiene también una nota clara y silbante en la época del celo. El nido de este Pato está siempre hecho a cierta distancia del agua, a veces a dos o tres kilómetros. Consiste en un ligero hoyo en el suelo, bajo una mata de cardos o un montecillo de altos pastos, relleno con pasto seco y gran cantidad de plumón, el que aumenta en cantidad durante la incubación. Los huevos son de color rojo crema. Su número es por lo general de cinco, pero yo he encontrado también nidos con seis o siete. PATO ARGENTINO Querquedula versicolor Arriba gris con estrechas bandas negras cruzadas; tope de la cabeza marrón negruzca; lados de la cabeza y garganta blancos; abajo blancuzco teñido con ocre y salpicado de negro en el pecho; alas marrón grisáceas, espejo verde purpúreo bordeadas de blanco arriba y abajo y con una banda negra subterminal; flancos rayados de negro y blanco; pico negro con un parche naranja a cada lado, en la base de la mandíbula; patas oscuras; largo 41,5;, ala 19 centímetros. Hembra similar pero con colores menos brillantes. Este Pato azul grisáceo hermosamente jaspeado, con el color negro bien marcado y el pico naranja es, tal vez, el más abundante del género en la República Argentina, en especial en la región Sud. Es sedentario y se une en bandadas más grandes que las de cualquier otra ave de este grupo en el país. Su nota, cuando se lo perturba o mientras vuela, es muy peculiar, semejando su sonido el chillido apagado del topogrillo. PATO DE COLLAR Querquedula torquata Arriba marrón terroso; parte superior de la cabeza y cuello extendiéndose en un medio collar, así también como las cobijas más pequeñas de las alas, parte baja de la espalda y cola, negras; escapulares castaño puro; alas marrón negruzcas con un gran parche blanco en las cobijas verde bronceadas de las secundarias; abajo, costados de la cabeza y cuello blanco sucio rayado con marrón; pecho teñido de rojo rosado, apenas salpicado con negro; vientre y flancos blancos con estrechas bandas grises; largo 35;, ala 18 centímetros. Hembra marrón; superciliares, faja a cada lado de la cabeza, garganta y costados del cuello blancos; abajo rayado de marrón; alas y cola negras; secundarias verde bronceadas; un parche blanco como en el macho. Este hermoso Pato, al que conocimos por primera vez por Azara, es bastante escaso en las colecciones. Azara describe los dos sexos, algo diferentes, bajo nombres distintos, siendo el macho su Pato collar negro y la hembra su Pato ceja blanca. En la vecindad de Buenos Aires, este Pato es estrictamente migratorio. En el mes de octubre aparece, en pequeñas bandadas, en los pantanos a lo largo del río; pero rara vez se lo encuentra en el interior del país. Son aves sumamente activas, vuelan sin cesar de un lado a otro de día y de noche. En la época del celo, cuando descienden en un charco de agua, los machos en seguida se traban en un vivo combate. Mientras vuelan emiten un peculiar sonido discordante y, a veces, un graznido repetido con rapidez y que suena como una extraña risa. Pero en el agua, y en especial al atardecer, el macho emite una nota larga y modulada, triste y de un sonido exquisitamente puro, tanto, que resultaría difícil encontrar, aún entre los pájaros cantores, una nota más melodiosa. PATO PORTUGUES Querquedula brasiliensis Arriba marrón; cabeza más leonada; parte baja de la espalda, cola y cobijas menores de las alas negras; alas marrón negruzcas; barbas exteriores de las primarias internas y de las secundarias verde bronceado brillante; extremos anchos de las secundarias externas blancos, separados del área verde por una banda negra; abajo más pálido; pecho bañado con un rojo herrumbroso; pico y patas naranja; largo 39, ala 17,5 centímetros. Este Pato ricamente coloreado, que se extiende con amplitud en Sudamérica desde la Guayana hasta el Estrecho de Magallanes, se encuentra por lo general en parejas cerca de Buenos Aires, aunque a veces se ven juntos cinco o seis. Por sus hábitos, es un Pato amante de los árboles. Prefiere los cursos de agua vecinos a los bosques y a menudo se lo ve posado en las ramas horizontales. El vuelo es lento y con las alas muy bajas, como si fuera a descender en el agua. De este modo quedan muy visibles los hermosos colores azul, verde y blanco. La nota del macho en la época del celo es un silbido largo, lastimero, de un sonido singularmente puro y dulce, que se oye por lo general al atardecer. Es una curiosa coincidencia el que, el nombre vernáculo de este Pato en el Plata sea Pato portugués que significa, en esa región, Pato brasileño. PATO MAICERO Dafila spinicauda Arriba marrón; plumas negras en el centro y ribeteadas de marrón; parte superior de la cabeza bermejo claro, salpicado de negro; alas marrones con un ancho espejo negro bronceado, distintamente ribeteadas, arriba y abajo, de color ante; abajo, garganta blanco sucio con pocas manchas negras; pecho, flancos y rabadilla teñidos de bermejo, las plumas con centros negros; vientre blanco, ligeramente mezclado con marrón en la porción baja; pico negro, amarillo en la base; patas plomizas; largo 47,5, ala 24,5 centímetros. El Pato maicero es el Pato más común en la República Argentina y se agrupa en las bandadas más grandes. De acuerdo con Philippi y Landbeck, es también la especie más común en Chile. Se extiende desde el Sud del Brasil y Perú hasta el Estrecho de Magallanes y las Malvinas; pero es probable que sea más abundante en el Plata y en el norte de Patagonia. A veces, en el otoño, visita las pampas en grandes números para alimentarse de las semillas del cardo gigante (Cardaus mariana). En estas ocasiones, yo he visto matar hasta sesenta de un tiro. Sin embargo, las aves pronto se vuelven cautas cuando se alimentan en campo abierto en grandes bandadas, y luego resulta imposible aproximárseles sin un caballo entrenado. Los Patos no prestan atención a los caballos y al ganado que pace cerca de ellos; de modo que, el animal adiestrado (con el cazador escondiéndose detrás de él junto con su escopeta), se alimenta tranquilamente y, poco a poco, se acerca a la bandada hasta que queda a tiro. En el valle del río Negro, en Patagonia, los Patos maiceros a veces causan serios daños a los agricultores, llegando desde el río en nubes durante la noche, para devorar el grano maduro. En épocas favorables este Pato es sedentario, pero como las Gaviotas de los pantanos, Palomas, Chorlos y todas las aves que viven y viajan en grandes número, se traslada a menudo lejos, en busca de alimento o agua. Un periodo de escasez los hace desaparecer pronto de las pampas y, a veces, después de una ausencia de varios meses, un día de lluvia termina con el sonido familiar de su grito y la visión de las largas filas abriéndose camino a través del cielo cada vez más oscuro. Hacen su nido en el suelo, bajo el pasto o los cardos, a cierta distancia del agua. Está todo revestido con plumón arrancado del pecho del ave echada. Pone seis u ocho huevos de un profundo color crema. PATO GARGANTILLA Dafila bahaniensis Arriba marrón rojizo; centro de las plumas negruzco; cola y cobijas superiores de la cola color ciervo; alas negro pizarra; espejo alar ancho y verde bronceado con el margen, arriba y abajo, color ciervo; ribete de las secundarias externas color ciervo; abajo color ciervo amarronado cubierto con pintas negras desvaídas; garganta, mejillas y frente blancos; pico oscuro con un parche carmesí a cada lado de la base; patas oscuras; largo 45, ala 21 centímetros. Hembra similar. En el siglo XVIII alguien alzó un pato muerto, de una especie desconocida, en la costa marítima de las islas Bahamas. Fue enviado a un naturalista, en Europa, que era el clasificador de todas las criaturas y, lo que es muy natural, lo llamó Bahamensis. Y no obstante saber que el Pato no habita las Bahamas, sino que se encuentra a través de Sudamérica, desde la Guayana inglesa hasta Patagonia, y que es uno de los Patos más comunes en Brasil, hay una sabia regla ornitológica que nos prohibe, mientras dure el mundo, llamarlo otra cosa que no sea Pato de las Bahamas. Yo me vi obligado a darle este nombre en la "Argentine Ornithology", pero creo que los lectores sudamericanos de este libro preferirán, de aquí en adelante, llamarlo por el nombre que le he dado, de Pato de cara blanca. Sin duda hay otros Patos con el rostro blanco, pero no se le ha dado ese nombre a ninguna especie. El Pato maicero es nuestra especie más abundante en Argentina, y yo he notado que en bandadas numerosas de este Pato (a veces de varios miles), que un solo Pato gargantilla podía ser descubierto en la bandada, a una gran distancia, debido a esta misma blancura de nieve del rostro. En las pampas y en Patagonia no es un Pato común y casi siempre se lo ve en pareja. Sin embargo yo he visto, a veces, tres o cuatro juntos. PATO OVERO Mareca sibilatrix Arriba negro con el cuello rayado a través con blanco; plumas de la espalda y escapulares ribeteadas de blanco; parte superior de la cabeza y mejillas de un blanco puro; nuca y parte posterior del cuello verde purpúreo brillante; alas marrones, cobijas más pequeñas de las alas blancas; secundarias negro aterciopelado con la base blanca; abajo blanco, garganta y parte anterior del cuello negruzcas; parte superior del pecho negra cruzada con estrechas bandas blancas; flancos teñidos de bermejo herrumbre; pico y patas negros; largo 50, ala 25,5 centímetros. Hembra similar, pero de un color no tan brillante. El Pato overo salvaje de Chiloe (Chiloe Wigeon), como este Pato ha sido por lo común llamado desde su introducción y aclimatación en Inglaterra como ave acuática ornamental, es la única especie del género encontrada en Sudamérica. Es más abundante en las pampas, en donde la gente de campo lo llama Pato picaso, Pato overo o Chiriví (por su grito). Es un ave muy hermosa. El plumaje de la parte superior, mezclado con negro, blanco y gris; frente, espejo alar y superficie inferior blancas; cabeza y cuello verde lustrado oscuro. Es sedentario. Por lo general se lo ve en pequeñas bandadas de doce a veinte aves; pero a veces se congregan cien o doscientas. Son cautos y locuaces, resistentes en el vuelo y, con frecuencia, se empeñan en una especie de pasatiempo aéreo muy peculiar. Una pequeña bandada se eleva a gran altura, a menudo hasta que parece sólo un lunar en el cielo o desaparece por completo de la vista. A esta gran altura continúan merodeando o volando, manteniéndose muy cerca del mismo sitio a veces por una hora o más y separándose y acercándose alternativamente. Cada vez que se aproximan se golpean uno a Otro en el ala con tanta habilidad, que el ruido puede ser oído con toda nitidez aunque no se vean las aves. Mientras vuelan emiten sin cesar su penetrante grito: tres o cuatro notas largas, claras, silbadas, seguidas por otra emitida con gran énfasis y que termina en una especie de floreo. Hace el nido entre los juncos de los pantanos. Pone ocho o nueve huevos de un blanco puro. PATO PICO CUCHARA Spatula platalea Arriba y abajo rojizo con manchas negras redondeadas; cabeza y cuello más claros y con las manchas más pequeñas; parte baja de la espalda negruzca rayada de bermejo; rabadilla negra; cobijas menores azules; cobijas medianas blancas; secundarias negro bronceadas; secundarias externas y escapulares con rayas en forma de saetas, blancas; parte posterior del abdomen negro; cola marrón con el borde de las rectrices laterales, blancas; pico oscuro, patas amarillas; largo 50, ala 20 centímetros. Hembra: arriba, marrón negruzco ribeteada de bermejo; cobijas menores de las alas azuladas; abajo, bermejo anteado, mezclado y salpicado con negro excepto en la garganta. Hay sólo un Pato pico cuchara en Sudamérica y ese es la presente especie, que está confinada a la parte austral del continente, desde Paraguay hasta Patagonia. Los deportistas del Plata lo conocen como Pato colorado o Espátula. Rara vez se lo encuentra en bandadas de más de veinte o treinta individuos. Gran cantidad de aves parece que se apareara por toda la vida, pues por lo general se los ve en parejas en cualquier época del año. En los meses de otoño e invierno yo he observado, a veces, pequeñas bandadas de machos solos, pero tal vez fueran aves jóvenes aún no apareadas. Se alimentan en aguas poco profundas en las que, hundiendo la cabeza, pueden alcanzar el barro del fondo. Cuando se ven muchos de ellos en este empeño, todos con sus cabezas y cuellos sumergidos, semejan Patos descabezados flotando en el agua. Cuando se lo molesta o mientras vuela, el macho emite un sonido bajo y farfullante que constituye su único lenguaje. Son sedentarios y es el menos cauto de los patos. Nunca se empeña, como otras especies, en combates reales o falsos. Su vuelo es rápido y violento y bate las alas con rapidez. PATO PICAZO Metopiana peposaca Arriba negro; parte posterior de la cabeza y cuello lustrada con púrpura; espalda finamente estriada de blanco; espejo blanco; primarias blanco grisáceas; vientre minuciosamente vermiculado con blanco y gris; pico rojo rosado, abultado en la base; patas amarillas; largo 47,5, ala 28,5 centímetros. Hembra: arriba marrón, comba del ala, espejo y vientre blancos; pico y patas azul sucio. El Pato picazo, llamado por lo general "Pato negro" en el Plata, habita el territorio argentino desde Paraguay hasta Patagonia. También se encuentra en Chile y Uruguay, pero no se extiende hasta el Brasil. Se asigna un interés particular a esta especie debido al hecho de que es el único Pato de agua dulce de la subfamilia Fuligulinae, en la cual está clasificado. Con excepción del Pato vapor (Tachyeres cinereus), que se halla en las Malvinas y en el Estrecho de Magallanes, todos otros Patos marinos de esta división habitan en Norte y Centroamérica. De modo que el Pato picazo parece haberse separado mucho de sus parientes más cercanos, ya sea en el orden geográfico como en los hábitos. Es un ave de hermosa apariencia resaltando, por efecto del blanco y de una manera muy delicada, el negro plumaje de las partes superiores, mientras que el pico rosado, la ancha carúncula carmesí y el iris rojo dorado contrastan con el lustre púrpura de la cabeza y cuello. El espejo es blanco, las patas amarillo brillante. El plumaje de la hembra es marrón. El Pato picazo es muy abundante en los lugares pantanosos de las pampas. A veces se congrega en grandes bandadas. Obtiene su alimento de las malezas que flotan en el agua. Nunca se lo ve alimentándose en tierra firme como sucede con el Pato maicero y Otros. Se eleva pesadamente por ser las alas pequeñas en comparación con el cuerpo. Su vuelo es rápido, violento y en línea recta. No obstante puede realizar largos viajes y lo hace en largas hileras y a considerable altura. Su único lenguaje es una nota profunda, ronca, prolongada, parecida a la del Cuervo, que emite el macho en la época del celo. Hace el nido en los terrenos pantanosos cerca del agua, utilizando para ello juncos secos y es, por tratarse de un Pato, una construcción profunda y bien hecha. Pone doce huevos crema de forma ovalada. Además de las doce especies aquí descriptas, hay cinco Patos más en Argentina que son: el Pato crestón, Sarcidiornis carunculata; Pato criollo, Cairina moschata; Pato de cabeza negra, Heteroneta melanocephala; Pato zambullidor de pico ancho, Erismatura ferruginea y Pato fierro, Nomonyr dominicus. Con excepción del Pato crestón, yo conocí a todas estas especies, pero eran raras en mi distrito y, con mi propia observación, no pude averiguar nada sobre sus hábitos. PICAZURÓ O PALOMA TURCA Columba picazuro Arriba marrón pálido; cabeza y cuello vinosos; parte posterior del cuello con bandas blancas cruzadas las cuales están ribeteadas de negro; parte baja de la espalda y cola plomizas; alas plomizas; cobijas más grandes con un ancho ribete blanco; abajo color vino pálido; flancos y rabadilla plomizos; largo 35, ala 20 centímetros. Hembra similar. Esta ave recuerda tan íntimamente a la Paloma de los bosques europea en apariencia, hábitos y lenguaje que prefiero, en este libro, borrar el nombre de Paloma picazuro usado en mi primer trabajo ("Argentine Ornithology") y llamarla Paloma de los bosques argentina -Argentine Wood-Pigeon-. Las principales diferencias son: la ausencia del collar blanco y el sonido extrañamente humano de sus notas. En verano habita en los bosques en donde se la ve en parejas o en pequeños grupos, pero en invierno se reúne en bandadas de veinte a cien o doscientos individuos y vaga mucho sobre los campos abiertos. Es un ave cautelosa. Cuando se alimenta, camina por el suelo de un modo lento y, en cierto grado, estático. En primavera su canto resuena en los bosques y el que lo escucha por primera vez queda maravillado, tan humanas son sus notas largas y tristes. Las notas son cinco, la última prolongada con una inflexión descendente y muy lastimera. El nido es una plataforma ubicada con frecuencia en una ancha rama horizontal. Pone dos huevos que recuerdan mucho a los de la Paloma de las rocas europea. PALOMA CENICIENTA Columba maculosa Arriba de un marrón vinoso pálido, profusamente salpicada en la espalda y alas con manchas blancas; porción de la espalda y cola plomizas; alas y cola negro pizarra, las primeras con estrechos márgenes blanquecinos; abajo plomiza con un fuerte tinte vinoso; pico negro, patas amarillas; largo 32,5, ala 21,5 centímetros. Hembra similar. Esta Paloma tiene una semejanza general con la Picazuró, pero puede ser distinguida en seguida por su espalda y alas salpicadas de blanco. Se extiende desde el Sud del Perú, a través de Bolivia y Oeste de Argentina, hasta Patagonia, en donde parece ser sedentaria. En invierno visita el valle del río Negro en inmensas bandadas que constituyen una gran plaga para los agricultores, pues descienden en nubes sobre los campos y devoran el trigo antes que éste haya tenido tiempo de germinar. Mientras observaba grupos de estas aves alimentándose en el suelo, noté que su modo está en violento contraste con el de la C. picazuro que tiene movimientos lentos y dignos, pues se apura y arrebata su alimento con tal rapidez, que los movimientos más animados de otras aves que se alimentan en bandadas en el suelo resultan, en comparación lánguidos. Sin duda este hábito, sumamente vivaz, es causado en forma directa por las condiciones de vida. El terreno estéril y la escasa vegetación de la región en que habita requieren, de una especie que vive en grandes comunidades y que subsiste exclusivamente de las semillas caídas, una mayor actividad que la que es necesaria en la rica y fértil zona del Norte. Su canto se compone de notas de igual largo y número que las de la Picazuró, pero su voz es siempre ronca como la de la Paloma de los bosques europea, cuando su primer canto de primavera tiene un sonido bajo gutural, como si el ave estuviera aún sufriendo los efectos del frío invernal. Con la llegada del verano, la mayor parte de estas aves se retira del valle del río Negro, permaneciendo sólo unas pocas que se reproducen allí. Sus nidos y huevos son como los de la Picazuró. PALOMA TORCAZA Zenaida maculata Arriba marrón pálido; nuca plomiza; cobijas exteriores de las alas y escapulares con unas pocas manchas negras; alas gris oscuro con finos márgenes blancos; cola plomizo terminada Con una ancha faja blanca y cruzada por una banda subapical negra; rectrices del medio como la espalda; abajo color vino pálido, más claro en el pecho y más blanquecino en la garganta; pico negro, patas amarillas; largo 22,5, ala 14 centímetros. Hembra similar. En el territorio argentino ésta es la especie más común del grupo de las Palomas. Es conocida por todos como "Torcasa", probable corrupción de Tórtola. En otoño se congregan a menudo en grandes bandadas y, a veces, se las ve en sus migraciones, bandada tras bandada, todas viajando en dirección al Norte, continuar pasando por varios días consecutivos. Pero estas migraciones otoñales no se observan todos los años ni tampoco yo las he visto regresar en primavera. Los movimientos usuales de invierno y otoño son muy irregulares y, en apariencia, dependen por completo de la provisión de alimentos. Cuando el cardo gigante cubre los campos en verano, un número increíble de Torcazas aparece, ya avanzada la estación y por lo general pasa todo el invierno en los campos, congregándose cada tarde, en cantidades incontables, en cualquier sitio en donde haya árboles suficientes para ofrecer un lugar de descanso que les convenga. En los días claros y tibios de agosto, el dulce y triste canto parecido a un sollozo de esta Paloma se oye en todas las arboledas. Se compone de cinco notas y es un sonido agradable, suave y susurrante que le hace a uno sentir, con anticipación, el lánguido sentimiento veraniego en las venas. El nido, como e] de otras Palomas, es una simple plataforma de delgadas varillas. Pone dos huevos ovalados y blancos. Las aves parecen anidar, con preferencia, cerca de una habitación humana y es probable que hagan esto debido a la protección que ello significa, pues el Chimango y otras aves destruyen en gran cantidad sus huevos y pichones. Un verano, una Torcaza puso un huevo en el nido de una de mis Palomas domésticas que estaba construido en la ancha rama horizontal de un árbol, a cierta distancia del palomar. El huevo fue incubado y el pichón criado por sus padres adoptivos. Cuando pudo volar estableció su domicilio con las demás Palomas. A la primavera siguiente comenzó a separarse de sus compañeras, volaba hasta el porche y permanecía allí arrullando todo el día. Al fin voló a la arboleda en donde, según creo, encontró pareja y no la vimos más. TORCACITA Columbula picul Arriba marrón ceniza; cabeza y cuello gris torcaza; plumas de las alas negras; cobijas y secundarias, como la espalda, blancas en sus bordes externos con una banda azul claro a través de los cobijas más pequeñas; cola blanca con excepción de las dos plumas centrales que son como la espalda; abajo color vino pálido; garganta blanca; cobijas inferiores de las alas negras; pico oscuro, patas amarillas; largo 16, ala 9 centímetros. Hembra similar pero de color más sucio. Esta especie, la más pequeña de nuestras Palomas, abunda por doquier en el distrito del Plata en donde se la llama Tortolita. El nombre que le ha dado Azara, Picui, no es conocido por nuestros hombres de campo. Se la ve por lo general con su compañera, pues muchos individuos parecen aparearse por toda la vida, pero a veces doce o veinte de ellas se reúnen en una bandada. Es sedentaria; se acerca muchísimo a las casas; es familiar al hombre y vivaz en sus hábitos. Canta mucho en verano y aun en los días cálidos de invierno, pero en sus tonos falta el sentimiento salvaje que da encanto a la melodía de alguna de nuestras especies más numerosas. El canto consiste en una sucesión de largas notas un poco fuertes y algo monótonas, agradables al oído como la mayoría de la música de las aves, pero nada más. El nido es la débil construcción de palitos acostumbrada. Pone dos huevos ovalados y blancos. Se reproduce dos y, a veces, tres veces por estación, saliendo la última nidada tarde, en abril y hasta en mayo. PALOMA MONTARAZ Engyptila chalcauchenia Arriba marrón grisáceo; cabeza y nuca plomizas; parte posterior del cuello con las plumas que terminan en un verde bronceado irisado; cola negruzca con ancho borde terminal blanco; rectrices centrales, como la espalda; abajo color vino pálido; mitad de la garganta, vientre y rabadilla blancos; superficie inferior de las alas castaño claro; pico negro, patas amarillentas; largo 25, ala 14 centímetros. Hembra similar. Esta Paloma que es una forma meridional de un ampliamente distribuido grupo de especies del género Engyptila, antiguamente llamado Leptoptila, habita los bosques del distrito del Plata y nunca busca, como otras Palomas, el campo abierto para alimentarse. Es solitaria, aunque cuando varias aves viven cerca, se pueden ver tres o cuatro en compañía. Pasa gran parte del tiempo en el suelo, en donde camina bastante aprisa bajo los árboles en busca de semillas y bayas. Su canto es una nota única, sin inflexión y casi musical, que el ave repite a cortos intervalos mas bien al atardecer, en la época de calor. Justo antes de la puesta del sol el monte, en donde estas aves abundan, resuena con sus notas penetrantes. Como este canto crepuscular se oye mientras dura el tiempo agradable, es posible que no esté relacionado con el instinto sexual. El nido es una simple plataforma. Pone dos huevos blancos, pero de forma más esférica que los de la mayoría de las otras Palomas. En Argentina, además de las cinco especies descriptas acá, hay tres especies más, confinadas a la parte Norte del territorio. Sudamérica es rica en Palomas, llegando las especies a sesenta o setenta. GALLINETA COMÚN Rallus rhytirhynchus Arriba marrón verdoso; abajo plomizo; pico encorvado, verdusco con una mancha rojo sangre en la base; patas rojas; largo 30, ala 13,5 centímetros. Hembra similar. Esta Gallineta difiere de las otras especies por su pico, que es muy largo y curvo como en el Dormilón (Rhynchaea) y tiene tres colores contrastantes -verde oscuro, azul claro y escarlata en la base. Los tintes azul y rojo se vuelven muy vividos en la época del celo. Sin ser en general muy abundante, la Gallineta común se encuentra a través de la región del Plata, en todo Sitio en que crezcan cañas y juncos. En los pantanos a lo largo del Plata se las encuentra con la misma frecuencia en invierno que en verano. Este hecho me sorprendió mucho desde el momento que yo sé que es una especie migratoria, pues en primavera y otoño, sus gritos inconfundibles se oyen en el cielo todas las noches, al realizar ellas sus largos viajes. Es probable que todas las aves que frecuentan los pantanos mediterráneos de las pampas del Sudoeste emigren hacia el Norte en invierno, mientras que aquellas que habitan los pantanos del Plata y de las costas marítimas del Atlántico en donde hay abundante reparo y una temperatura más elevada, permanezcan allí todo el año. Encontré que la Gallineta común es estacionaría en Río Negro, pero en este distrito el invierno es muy suave. Por otra parte, la ancha extensión de tierra seca que se extiende entre el río Negro y la húmeda región de las pampas dificultaría, a tan débil volador, cualquier migración anual de aquellos sitios. M menos nosotros sabemos de este instinto que es hereditario y se hace difícil creer que de, cada uno de los lechos de cañas distribuidos por el vasto territorio, habitados por esta especie, un pequeño contingente de peregrinos sea alejado todos los años por el invierno, quedando un gran número detrás. Tal diferencia de hábitos no puede existir entre individuos de una misma especie que habitan una misma localidad; pero diferencias en el instinto migratorio (como en otros instintos), tan notables como ésta se encuentran en razas que habitan distritos aislados o muy separados. Es difícil espantar a esta Gallineta. Se eleva con un vuelo débil y aturdido, las patas colgando y, después de volar treinta o cuarenta metros, se posa de nuevo en las cañas. Su lenguaje es curioso: cuando se la asusta repite, a cortos intervalos, una nota casi dolorosa por su excesiva agudeza. La emite parada en una rama baja en otra elevación, bien enmascarada por las cañas y malezas, moviendo la cabeza sin cesar, sacudiendo la cola y meneándose con vivacidad de un lado a otro. Tiene, en estos instantes, una apariencia muy interesante, mientras que el largo pico, brillante con el colorido nupcial, el ojo rojo brillante y las patas color bermellón, que contrastan en forma admirable con el plumaje pizarra oscuro, le dan una considerable belleza. En otras épocas tiene un profundo reclamo con un misterioso ventriloquismo en el sonido, que a veces repite a cortos intervalos, durante una hora. Mientras lo emite el ave está, como de costumbre, en una ligera eminencia pero en actitud indiferente, sin ninguno de sus cabeceos, sacudidas y otros gestos vivaces. Tiene también una clase de canto que suena como el rebuzno de un burro, de aquí el nombre vernáculo. Burrito, por el que se la conoce en el Plata. Este canto se oye día y noche. Es una ejecución confusa, emitida sin pausas, compuesta de varias notas largas y penetrantes, moduladas y mezcladas con otras profundas y como de bombas. Estas notas pueden oírse a mil metros de distancia, pero, lejanas o cercanas, siempre parecen remotas. GALLINETA ROJIZA Aramides ypecaha Arriba verde oliva; cuello rojo; frente cenicienta; rabadilla y cola negras; abajo: garganta blanca; pecho y cuello cenicientos; abdomen rojo rosado, parte baja del vientre y muslos, grises; flancos negros; cobijas inferiores de las alas bermejas cruzadas con rayas negras; pico amarillo, patas rojas; largo 47,5, ala 21,5 centímetros. Hembra similar. El nombre guaraní de esta interesante especie, que ha sido conservado por Azara, es el de Ypecahá. Los españoles la llaman Gallineta por su supuesto parecido con una gallina. Sin ningún tinte brillante hay, sin embargo, algo agradable a la vista en la variedad de tonos de su plumaje marrón claro, pardusco, gris, ante y negro. Todos estos colores están dispuestos de una manera tan armoniosa y el conjunto realzado por el pico largo, recto y amarillo, el ojo rojo dorado y las patas bermellón, que yo no conozco un ave acuática más hermosa. Estas Gallinetas se encuentran, hacia el Sud, hasta el paralelo de latitud y abundan a lo largo de las costas pantanosas del Plata, frecuentando los vastos lechos de cañas y montes del amante del agua Erythrina crista galli (ceibo). En donde nunca se las persigue son aves osadas y belicosas, abandonando las cañas durante el día y atacando las aves de corral en las casas y aun en las calles de los pueblos situados en los bordes de sus refugios pantanosos. Pero cuando se ven obligadas a ubicar al hombre en la lista de sus enemigos, es un asunto difícil el ver siquiera una, pues, como todas las aves que se elevan con dificultad, son cautelosas en exceso y se esconden tan bien, que el deportista puede atravesar sus guaridas todos los días del año y a pesar de ello seguir siendo la Ypecahá una "voz errante". Pero aun perseguidas no pierden una cierta e inquisitiva agresividad que las caracteriza. Por lo general vagan solas en busca de alimento, pero tienen reuniones al atardecer, aunque rara vez lo hacen durante el día, en especial en los días nublados. En días brumosos a menudo vagan a cierta distancia de la guarida, y caminan con una gracia fácil, algo majestuosa, sacudiendo la cola a cada tranco y corriendo con una velocidad que ningún hombre puede igualar. En donde hay montes, por lo general vuelan a un árbol cuando se las molesta y, hablando de este hábito, es a raíz de él que la Ypecahá comete a veces un curioso error en los sitios en donde no ha sido muy perseguida. Un día, mientras me abría camino a través de un macizo de juncos vi, a no más de quince metros de mí, dos Ypecahás en la rama horizontal de un árbol. Yo estaba ansioso por cazarlas, pero al mismo tiempo me encontraba sorprendido por su temeridad, y deseando hallar la causa me aproximé más y me detuve un rato a observarlas. Era fácil ver que se creían a salvo de mí, pues no estaban en el suelo. De la manera más impasible se pavoneaban sin cesar en la rama sacudiendo sus colas, volteándose de una manera y otra como para atormentar a su burlado enemigo, desplegando sus gracias de un modo ostentoso. Cuando se la sorprende en campo abierto se echa muy pegada a la tierra, como un Tinamú, y rehúsa elevarse hasta el momento en que casi se la pisa. Se levanta con un fuerte aleteo, se lanza con violencia a través del aire hasta que, ganando las cañas, se desliza unos pocos metros y luego desciende. Su vuelo es así, exactamente, como el del Tinamú, siendo más sonoro y violento que el de la Perdiz. Al ver un intruso emite en seguida un poderoso grito semejante, en poder y entonación, al del Pavo real. Esta nota de alarma es respondida, a cierta distancia, por otras aves a medida que avanzan con rapidez hacia el sitio en que sonó el aviso. El grito es repetido a intervalos irregulares primero en un sitio, luego en otro, a la vez que las aves cambian de posición para espiar las pisadas del intruso y observarlo desde las cañas. Yo he sorprendido reuniones de ellas en un espacio abierto y maté a una o más aún, pero apenas las sobrevivientes habían alcanzado su refugio, tornaban a vigilarme y seguirme resonando, todo el tiempo su poderosa alarma. Con frecuencia he sido seguido por ellas un kilómetro a través de los juncos y, agachándome e imitando sus gritos, siempre he conseguido atraerlas a mi alrededor. Pero las más fuertes notas de alarma de la Ypecahá son débiles comparadas con las que emite en otros momentos cuando, no perturbada por una presencia extraña, pone su alma en gritos y chillidos que asombran al oyente por su poder sin igual. Estos gritos, en todos sus cambios y modulaciones, tienen una semejanza con la voz humana, pero con la voz humana llevada a su más alto tono y expresando agonía, frenesí y desesperación. El chillido largo y penetrante, que asombra por su fuerza y vehemencia, es seguido por una nota más baja, como si el animal hubiera quedado exhausto al emitir la primera. El doble grito es repetido varias veces, luego siguen otros sonidos que semejan, a medida que aumentan y decrecen, sorprendidos gritos de pena y gemidos de angustia. De pronto los sobrenaturales chillidos se renuevan en todo su poder. Varias aves gritan en concierto y esto continúa durante algún tiempo. Se reanuda a intervalos durante el día y de nuevo a la puesta del sol, cuando los bosques y pantanos resuenan con la extravagante bulla. He dicho que varias aves se unen en la gritería y esto sucede siempre. He disfrutado del raro placer de observarlas en estos instantes, y los gritos parecen luego un acompañamiento conveniente a sus gestos y movimientos desordenados. Doce o veinte aves tenían su sitio de reunión en un terrenito liso y limpio, rodeado por juncos y totoras. Permaneciendo bien escondido y con alguna paciencia se pueden observar sus procedimientos. Primero un ave emite un sonido fuerte y metálico que repite tres veces, algo parecido al reclamo de una Gallina de Guinea. Brota de las cañas o juncos, y es una nota de invitación que responden con rapidez las otras aves, mientras se apuran a dirigirse al sitio acostumbrado. En pocos momentos y casi en forma simultánea las aves aparecen emergiendo de entre las cañas y corriendo al espacio abierto en donde inmediatamente comienza la exhibición. Mientras gritan se abalanzan de uno a otro lado como si estuvieran poseídas de frenesí, las alas extendidas y agitadas, el pico muy abierto y alzado verticalmente. Nunca las vi pelear o manifestar enojo entre ellas durante estas exhibiciones y, conociendo el espíritu combativo de las Ypecahás y cuán prontas están a buscar pelea con las aves de otras especies, esto en un principio me sorprendió, pues estaba bajo la errónea impresión de que tales reuniones se hallaban, en cierto modo, relacionadas con el instinto sexual. Observándolas, también noté otro detalle. Cuando me escondí entre los juncos me había visto obligado a ubicarme de un modo tan desventajoso, debido al terreno húmedo que, cualquier Gallineta extraviada por accidente en el espacio abierto, hubiera descubierto mi presencia de inmediato. Sin embargo, habían iniciado y terminado su representación sin verme, tan entusiasmadas estaban con la emoción que las posee durante estos momentos. Pero no bien concluyó el coro salvaje que, enteradas de mi presencia, huyeron con precipitación entre las cañas. Con frecuencia hablamos de nuestra familiaridad con los hábitos de las especies que hemos observado larga y cuidadosamente en la naturaleza. Sin embargo, el conocimiento así adquirido tiene que ser imperfecto, pues con tan tímidas vigías es casi imposible verlas sin ser vistos. Y cualquier ave consciente de ser observada actuará, por fuerza, como lo haría un individuo de oscura reputación que tuviera los ojos de un detective fijos en él. Mientras nosotros vigilamos al ave, ésta nos vigila a nosotros; de modo que cuando estamos fuera de su vista no vemos nada de todos los curiosos actos que realiza. La única manera de averiguar las costumbres de una especie como la Ypecahá -cauta, inteligente y que pasa su vida tras una pantalla de juncos- es domesticarla pues aunque en este estado algunos instintos están embotados y otros permanecen en suspenso, en realidad no han desaparecido. Sorprenderá a algunas personas el que yo hable de la Ypecahá como de un ave inteligente, desde el momento que es un miembro de la "familia estúpida", nombre que el profesor Parker ha dado a las Rallidee. Pero a pesar de la profunda admiración que siento por este ilustre anatomista, creo que está equivocado con respecto a estas aves. Hay, a mi juicio, mucha más estupidez en las familias Anserinae y Limicolinae, mientras que la Ypecahá siempre me ha parecido singularmente inteligente. Por fortuna, Azara pudo dar cuenta de los actos de una de estas aves en estado doméstico, que nos la muestran como una mascota vivaz y entretenida, aunque dañina. Fue tomada muy joven y se le permitió correr en libertad junto con las aves de corral, en la casa de un doctor de pueblo en Paraguay. Ya crecida era muy dominante y se convirtió en la tirana del corral. En una ocasión un gallo tuvo el valor de enfrentarla y se entablar un singular combate. La Ypecahá, moviéndose con asombrosa rapidez y bajando su cabeza, cargó y metiéndola entre las patas del gallo lo arrojó sobre la espalda en un instante, luego le descargó una lluvia de golpes en el pecho antes de que pudiera levantarse. Era loca por los huevos y siempre sabía cuando una gallina iba a poner. La seguía con cautela y luego se escondía a cierta distancia para esperar. Tan pronto como el huevo estaba puesto corría, lo alzaba con su pico, lo llevaba a lugar seguro y luego abriendo un agujero en un extremo de la cáscara, extraía el contenido sin derramar una gota. A veces, cuando la gallina permanecía demasiado en el nido, se impacientaba y, echándola, la perseguía por el campo con gran animosidad, administrándole un correctivo con su agudo pico. No satisfecha con devorar todos los huevos puestos por las aves del doctor, visitaba las casas de todos los vecinos, causando tales daños que al fin el pobre doctor, temiendo tal vez que su profesión pudiera perjudicarse, mató a la gravosa ave. Esta Ypecahá no permitió nunca que la tocaran, pero iba a la casa y buscaba, por todas las piezas dedales, tijeras y otros pequeños objetos de metal, que llevaba afuera para esconderlos entre las malezas o enterrarlos en el barro. Era también una buena cazadora de ratones y, después de matar un ratón de un picotazo, se lo tragaba entero. POLLA DE AGUA CHICA Porphyriops melanops Arriba oliváceo; cabeza más oscura; alas marrones; cobijas de las alas teñidas de castaño; secundarias externas más o menos claramente ribeteadas de blanco; abajo cenicienta; mitad del vientre y rabadilla blancos; flancos oliva salpicados de blanco; pico oliva oscuro con la punta amarillenta; patas avellana; largo 22,5, ala 12,5 centímetros. Hembra similar. En la parte Sud del territorio argentino la Polla de agua es una visitante estival y muy abundante en los pantanos a lo largo del Plata. En lenguaje y hábitos es como las Gallaretas; no se la ve a menudo en tierra, y, por lo común se alimenta mientras nada de un modo espasmódico entre las cañas flotantes. Aparece en octubre emigrando, según creo, sólo de noche. Después de la partida otoñal rara vez se encuentra un individuo. Durante el día se las ve tímidas y retiradas, pero se dispersan al atardecer emitiendo, con frecuencia, su grito profundo y misterioso, llamado "risa de bruja" por la gente supersticiosa, que semeja el súbito estallido de una risa histérica y que comienza con notas largas y fuertes que se transforman en breves y rápidas a medida que van muriendo.
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