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CAPITULO II
La lengua chibcha comparada con las lenguas americanas-No
tiene afinidades con el japonés, el maya, el quiché y el quichúa-Errores de
Brinton acerca del origen común de los Chibchas y de otras tribus, y la difusión
de su lengua-Comparación del chibcha con el sinsiga, el aruaco y el chimila-Afinidades
del chibcha con el talamanca, el guayamí y otros dialectos istmeños-La migración
de los Chibchas vino de la América del Norte, lejos de haber partido del país de
éstos hacia Costarrica, como lo sostiene Brinton-Semejanza de las obras de arte
de los Talamancas y Chiriquíes y desemejanza de las de unos y otros respecto de
las de los Chibchas-Similitud de algunas de sus costumbres.
El estudio comparativo de las lenguas americanas ha adelantado bastante en
los últimos años para dar luz respecto de las afinidades de unas naciones con
otras y del curso que debieron de seguir las migraciones de pueblos. Al idioma
chibcha se le han atribuido semejanzas con el japonés, el maya, el quiché y el
quichúa, pero nada satisface de lo que sobre esto se ha escrito. El eminente
lingüista Daniel Brinton sostiene que no se encuentran palabras japonesas en las
lenguas propias de América. Basta leer las diez páginas que León Douay consagra
a la etimología de las voces chibchas, para convencerse de que nada tiene que
ver con el maya. Las etimologías quichés de algunas palabras chibchas que
propone el doctor Barberena, no resisten el más ligero análisis. Por lo que hace
al quichúa, difiere del chibcha hasta en las letras de sus respectivos
alfabetos: el primero de estos idiomas tiene las consonantes ll, ñ y r que
faltan al último, a la vez que en éste se hallan las letras b, f y g, de las que
carece el quichúa.
Los recientes trabajos lingüísticos del doctor Máximo Uhle revelan de una manera
patente la afinidad de los dialectos de Costa Rica y de la parte noroeste del
istmo de Panamá con el chibcha, y permiten seguir la ruta que recorrió el pueblo
conocido con este último nombre.
Merece este asunto ser tratado con alguna detención, y para poner los hechos en
claro se hace preciso refutar algunas aseveraciones de Brinton, quien a nuestro
juicio incurrió en error por deficiencia de datos. Dice este autor:
"Los más de los que han escrito sobre los Chibchas han hablado de ellos como de
una nación casi civilizada, que estaba situada en medio de hordas bárbaras y sin
afinidades con ninguna de ellas. Ambos juicios son erróneos. Los Chibchas no son
sino uno de los miembros de una numerosa familia de tribus que se extendía en
ambas direcciones del istmo de Panamá, y tenía representantes así en la América
del Norte como en la del Sur. La lengua chibcha estaba mucho más diseminada al
través de Nueva Granada en el tiempo del descubrimiento, de lo que han dicho
posteriores autores. Era la lengua general de casi todas las provincias, y
ocupaba la misma posición con referencia a los otros idiomas, que el quechua en
el Perú. Ciertamente, las más de las tribus de Nueva Granada eran reconocidas
como miembros de este pueblo. "No estaban los Chibchas mucho más adelantados en
cultura que sus vecinos...."
En el capítulo anterior hicimos una rápida pintura de las costumbres de las
tribus que rodeaban a los Chibchas. Las más de ellas no habían salido aún del
estado salvaje; algunas eran antropófagas, una era sodomita, otra vivía de la
rapiña y otra era en extremo sucia e inmunda, vicios odiosos a los Chibchas, con
quienes ni una sola tenía afinidades de ninguna clase. El autor no ha leído las
primitivas crónicas, pues de lo contrario habría visto que en ninguna de ellas
se dice que la lengua de este pueblo, el más civilizado del Nuevo Reino, fuera
la general de casi todas las provincias. Conviene hacer algunas citas. Leemos en
el Epítome de la conquista que, cuando ya pasaron los descubridores las sierras
de Opón, "paresció haber llegado adonde deseaban y entendióse luego la conquista
de aquella tierra, aunque ciegos, por no saber en la tierra en que estaban, y
también porque lenguas con qué entenderse con los indios ya no las había, porque
la lengua del Río Grande ya no se hablaba en las sierras, ni en el Nuevo Reino
se habla la de las sierras." Oviedo, Castellanos y Herrera confirman esta
aseveración. El Padre Simón dice que los españoles "padecieron mucho a los
principios con las mal expertas lenguas," y añade "que algunas indias que habían
quedado de las que salieron de Santa Marta, siendo ya ladinas en nuestra lengua,
y aprendiendo con facilidad la de los Bogotáes, o chibchas; por el más común
trato que tenían con algunas indias moscas que se venían de mucha amistad a los
nuestros salieron muy buenas lenguaraces en ambas lenguas, castellana y mosca,
que no fueron de poca importancia para de allí adelante seguir de intérpretes en
las cosas que se ofrecían con los indios." El testimonio de estos autores deja
sin valor alguno las afirmaciones contrarias de Alcedo y Coleti, en que se apoya
Brinton. Las crónicas que hemos citado son las verdaderas fuentes de la
historia, en tanto que los diccionarios geográficos de Alcedo y Coleti son meras
compilaciones de escaso valor histórico. Brinton cita igualmente al Padre José
Cassani, quien dice de los Chibchas:
"Esta nación es extendidísima, y su lengua lo es tanto, que quien la sabe, puede
correr casi todo el vasto terreno del Nuevo Reino, á que se han extendido estas
misiones."
En otra parte de su Historia dice el mismo Padre, refiriéndose a las misiones de
los llanos de Casanare y en particular a las de los Tunebos, Morcotes, Guacicos
y Chitas, que " sus lenguas más eran dialectos de la Mosca que lenguas
distintas."
Sobran testimonios para contradecir al Padre Cassani. El cronista Herrera dice
que "en todo el Nuevo Reino no hay lengua general." Un sacerdote español que
estuvo en el Nuevo Reino de Granada, D. Autonio Julián, autor del libro La perla
de la América, provincia de Santa Marta, afirma lo siguiente:
"Algunas lenguas ha habido, y aun se conservan generales y extendidas en muchas
naciones, y gran parte de un reino; sin embargo, por lo menos en el Nuevo Reino,
cada nación que no depende de otra suele tener diferente lengua... En el Reino
de Santa Fe dominaba la lengua de los Moscas, nación numerosísima, que habitaba
en las sabanas ó llanos deliciosos y vastísimos de Bogotá. Fuera de esos llanos,
y pasando a otros climas, se hablaban ya diversas lenguas."
El Padre Cassani, autor bastante falto de criterio, no estuvo en el Nuevo Reino
de Granada; compuso su libro en Madrid, con arreglo a las obras manuscritas de
los Padres Pedro Mercado y Juan de Rivero. Este último escribió su Historia de
las misiones mientras ejercía el apostolado en los Llanos y en la región que
baña el Orinoco, donde pasó los diez y seis postreros años de su vida.
"Su verdad y sinceridad está bien calificada-dice Cassani- en su virtuosa
vida."
He aquí lo que dice tan autorizado escritor:
"Las naciones que habitan toda esta cordillera son muchas, á saber: Morcotes,
Guaceos, Tunebos, Chitas, con otros... El gentío era mucho, pues en solo Morcote,
Pauto y Támara se contaban como seis mil almas cuando entraron los Padres, y
junto con los Tunebos y los del pueblo de Chita formaban un gentío muy cuantioso
y difícil de doctrinar, por la variedad de lenguas.
"Tienen los Tunebos dos idiomas, el uno muy cerrado y difícil, pero universal y
que lo entienden todos; el otro, llamado subasque, es más fácil pero no tan
general, pues no lo entienden los indios de Tierra-adentro; es gracioso este
lenguaje, y tanto los verbos como los nombres tienen la asonancia de esdrújulos,
y los indios hacen ostentación de hablarlo delante de quien no los entiende."
En la introducción la Gramática chibcha de Uricoechea,
trae éste una muestra de la lengua sínsiga, "que se habla por una parte de los
Tunebos en la vecindad de Chita." Son sesenta palabras, de las cuales sólo diez
se asemejan más o menos a las voces chibchas que tienen el mismo significado.
Helas aquí:
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CHIBCHA |
SÍNSIGA |
|
Lengua |
pcua |
cúhua |
|
Ojo |
upcua |
uba |
|
Oreja |
cuhuca |
cucaja |
|
Oído |
cuhuca chie |
cucayucara |
|
Pestañas |
upcuaga |
ubanaba |
|
Codo |
chispcua |
cuica |
|
Maíz |
aba |
eba |
|
Piedra |
hica |
ahaca |
|
Sombrero |
pcuapcua |
ocuara |
Según nuestro dictamen, de acuerdo con el de Uricoechea, el
sínsiga era un idioma distinto del chibcha.
Fácilmente se comprende que las lenguas de esas tribus semi-salvajes,
naturalmente escasas de palabras, se hubieran alterado con la vecindad y el
trato con los Chibchas, como sucede en las fronteras de los países aun más
civilizados, y esto dio origen a que fueran consideradas por algunos como
dialectos chibchas.
Brinton encuentra afinidades de origen y de lenguaje entre los Chibchas y las
tribus de los Aruacos, habitantes de la Sierra Nevada, los Taironas, que
ocupaban las faldas de esta Sierra, y sus vecinos los Chimilas, que tenían sus
dominios al sur de la Ciénaga.
Cuando Jiménez de Quesada vino por tierra desde Santa Marta a
descubrir el interior del Nuevo Reino, ya las tribus de que hemos hablado habían
sido conquistadas, y él pasó con su expedición por el territorio de los Chimilas.
Los intérpretes indios que llevaba conocían naturalmente esas lenguas, y sin
embargo no pudieron entender a los Chibchas.
Por otra parte, la comparación de los idiomas versa sobre tan pocas palabras, y
la similitud es en varias de ellas tan poca, que toda conclusión es aventurada.
Son las siguientes:
|
|
CHIBCHA |
ARUACO |
CHIMILA |
|
Orejas |
cuhuca |
kuhcua |
kuúsaka |
|
Lengua |
pcua |
kuca |
kuá |
|
Pie |
quihicha |
ksa |
|
|
Sol |
sua |
yuia |
|
|
Casa |
güe |
hui |
|
|
Luna |
chía |
tii |
tii |
|
Fuego |
gata |
gue |
|
|
Cabeza |
sysqui |
zankalla |
|
|
Ojo |
upcua |
uba |
|
|
Boca |
quyhyca |
kökka |
kóokua |
|
Mano |
yta |
atta-kra |
aattakrá |
|
Uno |
ata |
kutí |
kutí |
|
Dos |
bosa |
moga |
muuhuá |
|
Tres |
mica |
maigua |
|
|
Cuatro |
muyhica |
murieié |
murieié |
Pudieron los Chibchas, por una parte, los Aruacos y Chimilas por
otra, traer su origen de pueblos distintos que hablaran idiomas derivados de una
misma lengua madre: esto explicaría la similitud de algunas de las voces que
usaban.
Tratando de la permanencia de tribus de la familia de los Chibchas en la América
del Norte, se expresa Brinton en los siguientes términos:
"En los Estados de Panamá y Costarrica, cierto número de tribus estaban
filialmente unidas á los puestos avanzados de la nación Chibcha, o profundamente
influidas por ellos. Estas eran: los Guaymíes en Veraguas, que poseían el suelo
de un océano á otro, y los Talamancas de Costarrica, quienes, divididos en
cierto número de pequeñas tribus, se extendían casi hasta los límites del actual
Estado de Nicaragua. Se ha demostrado recientemente, y creo que con evidencia
que satisface, que sus idiomas contienen un gran número de palabras chibchas, y
de tal naturaleza, que difícilmente pueden haber sido tomadas de este pueblo,
que indican una prolongada mezcla de familias...
"El doctor Máximo Uhle ha reunido numerosas formas verbales idénticas entre los
varios dialectos guaymíes y salamancas por una parte, y el aruaco y el chibcha
por otra, incluyendo los más de los simples numerales y otras muchas voces,
además de las que probablemente fueron introducidas por el comercio. No
deteniéndose en esto, ha desarrollado sucesivamente una variedad de leyes de
cambios vocales y consonantes en los dialectos, que dan la semejanza de los dos
grupos un marcado relieve, y borran muchas de sus aparentes diferencias. Por
otra parte demuestra que las terminaciones del presente y del imperativo son
idénticas, y que la colocación de las palabras en la sentencia es semejante en
ambos. Estos y sus otros argumentos creo que son suficientes para dar fundamento
a su tesis; y yo me esfuerzo en exponerla porque la considero de una importancia
extraordinaria en su aplicación a las relaciones que existían en los tiempos
prehistóricos entre las tribus de los dos continentes."
Con el fin de ilustrar estos puntos, copia el autor el siguiente cuadro
comparativo de las lenguas chibcha, talamanca y guaymí, formado por el doctor
Máximo Uhle.
|
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CHIBCHA |
TALAMANCA |
GUAYMÍ |
|
Cabeza |
sysquy |
dzekung |
thokua |
|
Oreja |
cuhuca |
kuku |
|
|
Lengua |
pcua |
ku |
|
|
Pechos |
chue |
tsu |
|
|
Mollera |
mue |
mowo |
|
|
Pie |
quihicha |
ketscha |
|
|
Pájaro |
sue |
du |
|
|
Pescado |
gua |
|
gua |
|
Hormiga |
ize |
tsa |
|
|
Maíz |
aba |
ep |
|
|
Piedra |
hica |
hak |
|
|
Agua |
sie |
di |
chi |
|
Sol |
sua |
|
chui |
|
Casa |
güe |
hu |
xu |
|
Peine |
cuza |
kasch |
|
|
Uno |
ata |
et |
ti |
|
Dos |
bosa |
bu |
bu |
|
Tres |
mica |
mia |
mai |
Como entre los Talamancas y los Guaymíes se interponían los
Dorasques o Dorachos, que habitaban las serranías de Chiriquí; juzgamos natural
que todos hicieran parte de un mismo pueblo situado en territorio continuo. La
comparación de los dialectos chumulu, gualaca y changuene o changuina, hablados
por parcialidades de la tribu de los Dorasques con la lengua chibcha, nos
demostró que nuestra presunción era fundada. Juzgue el lector si tenemos razón
en vista del siguiente cuadro:
|
|
CHIBCHA |
CHUMULU |
GUALACA |
CHANGUINA |
|
Lengua |
pcua |
kuba |
kuba |
|
|
Oreja |
cuhuca |
kugá |
kugá |
|
|
Cabeza |
sysquy |
duku |
|
dú |
| Ojo |
upcua |
okó |
kusokó |
ukú |
|
Nariz |
saca |
nekó |
negú |
oakai |
|
Dientes |
sica |
su |
|
su |
|
Sangre |
yba |
havé |
havé |
|
|
Pájaro |
sue |
dul |
|
|
|
Cangrejo |
supcua |
subak |
|
suara |
| Río |
xie, sie |
si |
ci |
|
|
Agua |
sie |
ji, si |
ti |
ji |
|
Piedra |
hica |
hak |
agá |
hagá |
|
Casa |
güe |
hu |
hu |
xu |
|
Maíz |
aba |
hábu |
ábu |
háu |
Volviendo a la cita de Brinton, que interrumpimos con el fin de
comprobar sus observaciones, sentimos no estar de acuerdo con la conclusión que
saca de sus premisas. Dice así:
"Por lo que hace a la migración, no pienso que la discusión de los cambios
dialécticos deje ningún camino para la duda. Todos ellos indican frotamiento y
pérdida de la forma original, tales como los trazamos de Sur a Norte-América;
evidentemente las hordas errantes se movieron dentro de la última, partiendo del
continente meridional. Puesto que no hay evidencia de que ninguna tribu
norte-americana emigrase a la América del Sur."
Esta última proposición, que nos parece demasiado absoluta, nada, prueba, una
vez que puede oponer la contraria: |no hay evidencia de que ninguna tribu
suramericana emigrase a la América del Norte. Ni los Chibchas ni los Talamancas
y Guaymíes tenían ningún género de escritura, por consiguiente no conservaban
recuerdo de su origen.
Volviendo a la afirmación de este autor, presentaremos un caso de migración de
una parcialidad que partió de México y se estableció en el extremo noroeste de
la América del Sur, en territorio colombiano.
"Una colonia mexicana existía en el valle del Tilorio (valle del Duy) hacia la
bahía del Almirante, y poblaba la isla de Tójar, hoy de Colón, y los pueblos de
Chicaua y Moyana, Quequexque y Corotapa en la tierra firme (hacia la punta Tervi).
Su cacique Iztolín se entendió en lengua mexicana con Juan Vásquez de Coronado
en 1564."
No es razonable suponer que parcialidades del pueblo chibcha, tan extraño a la
navegación, por hallarse muy lejos del mar y apartado de los grandes ríos,
hubieran podido bajar en canoas el Magdalena y pasar el mar para llegar a
Costarrica. Esto, que era fácil para las gentes que vivían cerca del litoral
mexicano y que estaban avezadas a navegar, era impracticable para los Chibchas.
Pero demos por probada, por un momento, la conclusión de Brinton:
tribus del pueblo chibcha emigraron de la altiplanicie hacia el Norte y fueron a
establecerse cerca de la Costa atlántica, en el istmo de Panamá y en Costarrica.
Luego ¿de dónde vinieron entonces los Chibchas? No fue de la tierra de los
Incas, puesto que Brinton dice que "hay muchas razones satisfactorias para creer
que los primeros Quichúas aparecieron en la América del Sur en el extremo norte
que ellos ocuparon en los últimos tiempos (el Ecuador), y que el curso de su
migración fue constantemente de Norte a Sur."
No descendían los Chibchas de los atrasados Quitos, ni de los
Scyries, vencedores de éstos, que decían haber llegado a la costa del Ecuador,
viniendo del Noroeste por mar, embarcados en balsas. Tampoco entraron por el
Oriente de Venezuela, con cuyas tribus bárbaras no se les han hallado afinidades
de ninguna clase. Fueron, pues, originarios de la América del Norte, y partieron
probablemente del territorio mexicano.
Algunas de sus parcialidades terminaron su larga peregrinación
en Costarrica y en la parte noroeste del istmo de Panamá, donde se
establecieron; otras siguieron navegando al Sudeste y por el río Magdalena a lo
interior del Nuevo Reino de Granada.
Esto es a lo menos lo que nos parece más probable, y lo que está más de acuerdo
con los hechos.
Si los Chibchas, los Talamancas, Chiriquíes y Guaymíes tuvieron un mismo origen,
los primeros no volvieron a comunicarse con los tres últimos, y el arte tomó
distinto camino entre estas dos grandes divisiones de la familia, en los largos
siglos que transcurrieron desde su separación. Las alhajas y figuras de oro, las
piezas de cerámica, los metates y las piedras labradas de Chiriquí son tan
semejantes a los de Talamanca en su forma y en sus adornos, que parecen hechos
por un mismo pueblo. No sucede lo mismo si se comparan estos objetos con las
obras de arte de los Chibchas, pues la diferencia es muy grande en todos
sentidos. Para persuadirse de ello basta cotejar las figuras de este libro con
las que trae la excelente monografía escrita en inglés por William Holmes: |Arte
antiguo de la provincia de Chiriquí. La única semejanza que hemos hallado
consiste en que los Dorasques o Chiriquíes ponían, como los Chibchas, orejas en
forma de espiral a las pequeñas figuras de oro y de cobre que vaciaban.
En el modo de hacer los entierros, así como en las ideas de inmortalidad que el
contenido de las guacas revela, hallamos gran similitud entre unos y otros
Estados y tribus. Bien quisiéramos hacer extensiva la comparación a la religión
y a las costumbres, pero por desgracia es muy poco lo que se sabe de los
Talamancas, Dorasques y Guaymíes. Parece evidente que las tribus que hacían
parte de estos pueblos se asemejaban a los Chibchas en que no eran antropófagas;
en que los caciques tenían en algunas de ellas muchas mujeres, y la primera con
quien se casaban era la favorita; celebraban el matrimonio sin ceremonias y
compraban la mujer; y en otras eran sacrificados los prisioneros de guerra, o
reducidos a la esclavitud para sepultarlos más tarde con sus dueños.
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