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Capítulo XII

CAPITULO XII

 

Vestido de los Chibchas-Gorras con que se cubrían hombres y mujeres- Cómo se sentaban-Orfebrería-Vaciaban las figuras en moldes- Piedras grabadas que servían de matrices-Soldadura y dorado-Las obras de orfebrería y cerámica chibcha eran inferiores a las de otros pueblos del Nuevo Reino-No revelan gusto artístico-Su descripción-Joyas y arreos que adornaban sus personas-Armas ofensivas y defensivas figuradas en oro.


Distinguíanse los Chibchas de las demás naciones y tribus del Nuevo Reino de Granada, en que los habitantes de sus provincias iban todos vestidos. Tenían finas mantas de algodón; los hombres se envolvían el cuerpo en una manta y se cubrían con otra cuyas puntas ataban sobre el hombro con un nudo. Dichas mantas eran blancas por lo general; las personas principales las usaban con dibujos negros y colorados. El vestido de las mujeres poco se diferenciaba del de los hombres; atábanse alrededor del cuerpo una manta que las cubría hasta los pies, y se ponían otra sobre los hombros, manera de manto, prendida con un topo o alfiler grueso, de oro o de cobre, de tal modo que sólo los brazos quedaban descubiertos.

No usaban ninguna clase de calzado.

Era muy rara la barba entre los hombres, y cuando les nacía se la arrancaban. Hombres y mujeres usaban largos los cabellos. Ellas los cuidaban mucho y empleaban ciertas drogas para conservarlos y volverlos más negros.

Era general la costumbre de cubrirse la cabeza, y es grande la variedad de formas de las gorras y cofias que hemos visto en las numerosas figuras de oro y de cobre sacadas de las sepulturas, con la particularidad de que ninguna tiene la cabeza descubierta ni deja ver el pelo. Entre las que acostumbraban hacer de algodón, eran comunes a uno y otro sexo las siguientes. Una simple faja angosta con que se ceñían la cabeza; redes y gorretes de cordón grueso o de trenza, en que quedaban recogidos los cabellos; llegaban unos hasta la frente y otros formaban un rollete en la corona. Se cuentan en unos sólo dos vueltas del cordón y en otros pasan de diez; en algunas figuras se ven cosidos los cordones por dos extremos. 

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Figura de mujer, imperfectamente vaciada, con un ave y un nido.  Es de buen oro y fue hallada en Guatabita; mide 10 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

Mujer principal, de buen oro, con ricos collares, y un ave en el extremo de una vara.  Hallada en Vélez, mide 7 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

Indio de tumbaga, con dos varas, una de ellas con púas.  Hallado en Guatabita; mide 4 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

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Mujer principal, de buen oro; mide 8 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

Figura de cobre, de mujer, con gorra alta y collares; mide 15 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

Figura de hombre sentado, de oro, con una tiradera armada en la mano derecha y una jaula en la izquierda.  Fue hallada en Chirajara (cerca de Quetame), y mide 13 1/2 centímetros.

Guerrero de oro con una pica en la mano izquierda y un escudo en la derecha.  Hallado en Chirajara; mide 15 centímetros.

Cacique o jefe, de oro, hallado en Chirajara. Mide 11 centímetros.

En las figuras de hombres se ven con frecuencia sombreros de alta copa sin alas (números 73, 74 y la figura de barro número 93); gorros hechos de hilos gruesos (números 3, 4, 6 y 24); altos bonetes con rayas y dibujos (figura de barro número 94, y una de las tres del número 91); y en fin, casquetes, que hacían de pieles de fieras. Algunas veces tienen los gorros y bonetes prolongaciones planas a uno y otro lado (números 46 y 55). El guerrero guecha marcado con el número 5; tiene un verdadero casco terminado en punta.
 

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73 y 74.  Indios sentados, con gorros de copa alta semejantes a sombreros, y en la mano derecha, aves en varas que terminan en triángulo.  Fueron halladas en Guatabita, miden 7 y 5 1/2 centímetros y son de oro.
-Museo Colombino de Chicago.
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 91. Cacique o persona principal, con dos bustos a los lados.  Fue hallado en la Sabana y tiene de alto 23 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
 93. Cacique o persona principal, con gorro alto, adornado con una franja en la parte inferior.  Tiene 17 centímetros de alto.
-Museo Nacional de Bogotá.
 94. Hermoso busto de cacique o jeque, con alta mitra muy labrada y ancho collar de huesos labrados.  Proviene de Guatabita.
-Museo Real de Berlín.
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46. Indio armado de tiradera. De Chirajara; es de oro; mide 8 centímetros. 47. Indio sentado en una silla de madera. De Chirajara; es de oro y mide 45 centímetros.  55. Cacique majestuosamente sentado, quizás en unas andas.  Lleva ancha nariguera, grandes pendientes circulares, lámina en el pecho y cetro bifurcado.  Es de buen oro, procede de Sogamoso y mide 10 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

Las mujeres solían usar también gorras adornadas con dibujos.

En el modo de cubrirse la cabeza se distinguían las diferentes clases sociales.

Indios e indias se pintaban de achiote las mejillas y los brazos para asistir a las fiestas.

Era uso general descansar en el suelo en cuclillas, y sólo unos pocos posaban en mantas o en asientos muy bajos de madera, hechos de una sola pieza, con espaldar o sin él; no obstante, tenían puestos señalados en sus fiestas y reuniones, según la condición y edad de cada uno, y si alguno ocupaba el lugar de otro, el dueño lo cogía de una oreja y, reprendiéndolo, lo quitaba.

Las camas eran propiamente barbacoas de caña; ponían sobre ellas muchas mantas juntas unas sobre otras.

Fáltanos describir una parte muy importante del vestido de los Chibchas: las joyas y alhajas con que se adornaban, y que eran tenidas por ellos en muy grande estimación. Antes de tratar de este asunto, diremos algo sobre los metales que conocían y el uso que de ellos hacían. No habiendo llegado su industria hasta separar ningún metal de las sustancias minerales con que se halla combinado en los filones, no conocían sino dos de los que se encuentran en estado nativo: el oro y el cobre. Fundíanlos solos o aleándolos en todas proporciones, razón por la cual es muy grande la diversidad de la ley de los objetos sacados de las guacas. Llegaron a vaciar piezas de bastante peso; ya hemos hablado de una urna de oro fino que encontraron los conquistadores en el aposento del hunsa, y que pesó 30 libras (13 kilogramos 800). De una de las puertas de la casa del sugamuxi descolgaron otra pieza de más de cinco libras de peso. Tenían vasos de diversas formas.

Servíanse generalmente de moldes para vaciar las figuras y alhajas que hacían. Cuando éstas debían ser macizas, que era lo más común, las modelaban de distinta manera, según la forma y el tamaño de la pieza que trataban de vaciar. En ciertos casos debían formar de cera el objeto, luego cubrían este núcleo de ardua plástica, que dejaban secar lentamente, y lo exponían más tarde al sol, para derretir la cera y vaciar el molde, en el que se hacía correr el metal.

En otros casos hacían de arcilla el modelo, y extendían sobre él, después de seco, una capa de cera que cubrían con arcilla para formar el molde.

Si se trataba de objetos huecos por dentro, se procedía del modo siguiente: formábase primero un núcleo de arcilla con la figura de la pieza, cubríasele con una capa de cera, generalmente delgada, y sobre ésta ponían una capa gruesa de arcilla. Se encuentran figuras de oro y de cobre, huecas, que conservan el núcleo interior de arcilla; una de ellas, de cobre, es la marcada con el número 11. Para hacer el alambre horadaban simplemente la arcilla en forma cilíndrica.

Las más de las figuras humanas de oro o tumbaga tienen la forma de láminas delgadas en las que los brazos, las piernas, las facciones del rostro, los adornos, armas, etc., están figurados por hilos del mismo metal, adheridos a la lámina en muchos casos, y separados total o parcialmente en otros, como puede verse en las figuras del Atlas. No se observa en ningún caso soldadura, los adherentes son siempre de la misma ley que el cuerpo de la figura, y no es raro ver en las partes huecas tierra o materia carbonizada. Es evidente que estas piezas así completas eran vaciadas de una vez en el molde. La ductilidad de la cera facilitaba este trabajo, que se reducía a hacer primero la plancha delgada, y sucesivamente los hijos que completaban el cuerpo y los adornos, los que iban pegando a medida que les daban forma. Al cubrir la figura con arcilla muy fina se hacía de manera que ésta se adaptara exactamente y reprodujera todos los detalles. Hemos observado 'tunjos como el que lleva el número 12, en que el oro no alcanzó a llenar la parte inferior de la lámina, pero si formó los hilos del borde de ésta y los que sirven de piernas.

Los orífices dejaban sin pulir las más de la figuras que vaciaban, y por este motivo se ven con frecuencia llenas de asperezas y rugosidades provenientes de los moldes. Se encuentran con frecuencia tunjos, animales y dijes pequeños formados de láminas de oro muy delgadas y pulidas, que no pudieron ser vaciadas en moldes. Las mismas o semejantes imágenes se hallan talladas en piedra; luego hay correlación entre uno y otro objeto. Así lo creyó Ernesto Restrepo, quien consideró esas piedras como moldes para alhajas metálicas. Lo mismo había juzgado antes de él un americanista alemán, el doctor Máximo Uhle, de Berlín, quien obtuvo muchas figuras delgadas de oro vaciando el metal fundido sobre el relieve, y ejerciendo incontinenti presión sobre la lámina con un instrumento a propósito. Sea que los orífices chibchas empleasen el mismo procedimiento o alguno otro que nos es desconocido, pero que no es probable que fuera el estampido por presión sobre una hoja metálica, nos parece fuera de duda que las piedras talladas no tenían ningún otro uso. En grave error incurrieron el doctor Duquesne y los autores que han aceptado su idea de que servían de calendarios; pero de este asunto trataremos más delante.

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11. Figura de mujer sentada en cuclillas, de cobre, llena de arcilla en la parte interior que formaba el molde; mide 11 centímetros y pesa 32 gramos.
-Museo Colombino de Chicago.
13. Corona de muy buen oro, con dibujos; mide 45 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago
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Algunas piezas grandes, delgadas y muy dúctiles, como la corona número 13, nos hacen creer que batían el oro. Se ven en ella dibujos formados por puntos estampados que se cruzan en líneas rectas. Para darle el pulimento que la distingue, es evidente que se hizo uso de bruñidores de piedra.

Los Chibchas sabían soldar y dorar; como lo hacían los Quimbayas y otras tribus del Nuevo Reino de Granada. Oviedo refiere que los indios le mostraron la yerba de que hacían uso para dorar. Puesto que no conocían los ácidos minerales, se comprende que se sirvieron de los vegetales. Aplicando éstos en la superficie lisa y limpia de un objeto hecho de tumbaga, se forma una sal de cobre y queda una telilla de oro que se bruñe con un pulidor.

La falta de relaciones entre los Chibchas y las tribus que quedaban bastante distantes de su territorio, fue motivo para que las obras de arte de cada pueblo tuviesen su sello original. En cuatro escuelas bien caracterizadas pueden agruparse los objetos de orfebrería indígena que se han sacado de las sepulturas: la quimbaya, la antioqueña, la chiriquí y la chibcha. Esta última quedaba muy atrás de las otras, y la quimbaya sobresalía entre todas por la maestría y el buen gusto de sus artífices. Difieren tanto en el estilo, en el aspecto y la forma, como se diferencian las pinturas italianas de las moscovitas, de tal manera, que las personas expertas conocen a primera vista la procedencia de las figuras y dijes de oro. Lo mismo podemos decir de las piezas de cerámica. Los vasos quimbayos, de formas tan bellas, variadas y originales, de colores tan vivos y dibujos tan bien trazados, en nada se asemejan a los de Chiriquí, que recuerdan los de Costarrica, y son muy distintos de los chibchas. Estos ocupan el tercer lugar.

Es completamente inexacta la aseveración de Uricoechea, cuando dice que "los artefactos de metal, como las otras obras de arte de los Chibchas, eran de aprecio general en todas las comarcas colombianas," y que servían de objetos de cambio. La prueba más clara de que esto no sucedía, es que no se encuentran antigüedades de este pueblo fuera de su territorio, así como las antioqueñas, quimbayas, etc.; sólo se hallan en las guacas de las respectivas tribus que las fabricaban.

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44. Dijes de oro, en láminas muy delgadas. 66. Pececillo de oro, vaciado en lámina muy delgada.
-Museo Colombino de Chicago.

Las obras de orfebrería de los Chibchas no revelan, por lo general, gusto artístico; no guardan proporción las diferentes partes del cuerpo humano; no hay redondez en las formas ni suavidad en los contornos; no se observan en ellas las leyes de la perspectiva y del escorzo. Según la manera como fueron vaciadas, las figuras pueden dividirse en dos grupos muy distintos. En el primero comprendernos las de oro y cobre, que fueron hechas en moldes de barro. Las figuras humanas de esta clase están desnudas y generalmente en cuclillas, apoyados los codos sobre las rodillas, lo que las hace parecer con las manos en el pecho, como en actitud de orar. Muchas ocupan asientos altos a modo de maderos, que con frecuencia se bifurcan en el centro para volverse a unir. (Véanse las figuras 22, 24, 35, 54, 73 y 74). Como los indios se sentaban por lo común en el suelo, y algunas veces en asientos bajos, esto parece que fuera artificio de los orífices para dar mayor altura a los cuerpos. Tenían la costumbre, que no nos explicamos, de ponerles, en vez de orejas, espirales más o menos grandes, o medias espirales. Quizá la forma del pabellón de la oreja, que tiene cierta semejanza con esta línea curva, les dio la idea de usarla, para hacer más vistoso este órgano. Es digno de notarse que entre las tribus antioqueñas, y los Quimbayas y los Chiriquíes, se empleaba también la espiral, aunque no con tanta frecuencia, para reemplazar las orejas o para algún otro fin.

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54. Mujer sentada en un asiento que se bifurca, y lleva en los brazos un niño encogido en cuclillas.  Es de oro y mide 7 centímetros.
-Museo Nacional de Bogotá.

Siempre que figuraban varias personas en un cuadro, hacían a la principal mucho más alta, corno para hacer resaltar su superioridad; véase el guerrero guecha de la balsa número 3, el tocador de flauta marcado con el número 7, y el cacique de barro número 91.

Las figuras hechas en láminas delgadas de oro sobre piedras grabadas, son muy distintas de las anteriores. Estas se hallan casi siempre vestidas, generalmente con larga túnica guarnecida de ancha franja en la parte inferior, y además están desprovistas de orejas. (Véanse las figuras del número 14).

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 14. a, b, c, d, e. Figuras de oro (5) en láminas muy delgadas.
-Museo Colombino de Chicago

 

Veamos sobre los mismos tunjos de oro hallados en las sepulturas de los Chibchas, en las cuevas y santuarios, las joyas y arreos que usaban para el adorno de su persona.

La corona calada que lleva puesta la figura de cobre marcada con el número 15, tiene forma de mitra.

Altas y hermosas coronas circulares, con dibujos, calados y adornos diversos, tienen las cuatro figuras de oro marcadas con los números 16 a 19.

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15. Figura de cobre con una gran mitra, hallada en la sabana de Bogotá; mide 7 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
16. Cacique o jefe, de oro fino, con corona labrada y tiradera.  Fue hallado en Sogamoso; mide 10 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
17. Cacique o jefe, de buen oro, con rica corona, enorme nariguera y brazaletes.  De Sogamoso; mide 11 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
18. Cacique o jefe con rica corona, tiradera y escudo.   Es de oro; mide 12 1/2 centímetros; fue hallado en Sogamoso.
-Museo Colombino de Chicago.

Las dos láminas de tumbaga, doradas y en forma de media luna, número 20 servían para ponérselas en la frente con las puntas para arriba. Están adornadas con puntos estampados, y una de ellas con dos extrañas figuras de fantasía.

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20. Medias lunas de tumbaga, doradas, con dibujos, halladas cerca de Vélez; miden 22 y 27 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

 

Argollas sencillas y dobles, largas láminas rectangulares con calados, plauchuelas, circulares unas y otras triangulares, y aros en espiral, servían de pendientes y arracadas, como se verá en varias figuras del Atlas (véanse las figuras 5, 6, 7, 17, 18, 19, 49 y 55).

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49. Cacique o jefe, de oro, hallado en Cirajara, Mide 16 centímetros.

Narigueras en forma de argolla traen los números 16 y 17. La del número 55 es un ancho rectángulo que cubre toda la parte inferior de la cara. Es notable por la belleza del dibujo y de los calados la nariguera de oro número 21, y lo son también las dos que llevan las figuras humanas de barro números 92 y 94.

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21. Hermosa nariguera de oro, muy labrada.
-Museo Real de Berlín.
92. Cacique o indio principal, abierto por la parte superior y con una enorme nariguera; falta parte de la base, que era como pirámide formada por tres graderías circulares.  Proviene de Pasca y mide 22 centímetros.
-Ernesto Restrepo.

La gente principal de entre los Chibchas, hombres y mujeres, usaba en sus fiestas y en la guerra uno o más collares formados por sartas de cuentas verdes, coloradas, blancas y azules, hechas de huesos y pedrezuelas, y ensartaban a trechos canutillos de oro fino. Estas mismas sartas les servían para adornarse las muñecas.

Collares de dos o más hilos llevan los tunjos de oro números 12, 17 y 50. En las figuras de mujer, también de oro, números 22 y 23, se ven a modo de alambres pendientes de un cordón; en otras (véanse los números 16 y 24) parecen ser huesos labrados. El tunjo número 24 es de cobre, y representa una mujer principal. Algunos, como el 25, llevan un tejuelo o un objeto semejante. Son notables por los adornos combinados de líneas, círculos y espirales, los collares de las figuras de mujer, hechas de oro, números 26 a 28.

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23. Mujer principal, de buen oro; mide 5 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
25. Indio sentado, con un tejuelo de oro en el pecho.   Es de oro y fue hallado en Guatabita; mide 7 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
26. Mujer en cuclillas, de oro, con doble collar; mide 7 centímetros, fue hallada cerca de Vélez.
-Museo Colombino de Chicago.
27. Mujer principal, de buen oro, con ricos collares y un ave en el extremo de una vara.  Hallada cerca de Vélez, mide 7 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.

 

Varias figuras de hombres llevan una banda cuyas puntas, que atraviesan por sobre uno y otro hombro al costado opuesto, se cruzan en el pecho. En el tunjo número 16 y en la figura de barro número 94, se ve muy bien la banda que parece hecha de huesos labrados, pues es grande su semejanza con el collar número 29.

Chagualas o patenas de oro en forma rectangular, de media luna y de corazón, lucen al pecho las figuras 55, 5 y 14 c. El número 30 representa una patena de tumbaga que imita un corazón, con un cordón finamente labrado en los bordes, una mascarita en la parte superior y diez insectos realzados.
Las dos hermosas patenas de oro de veinte quilates, números 31 y 32, revelan gusto artístico y dan idea del adelanto relativo de los Chibchas en orfebrería. La forma elegante de las patenas, la graciosa combinación de líneas curvas y rectas, la simétrica distribución de las figuras rodeadas de aureolas, los adornos calados, la orla a manera de fina trenza, todo forma un conjunto agradable a la vista.

Las figuras de hombres números 16 y 17 son las únicas que hemos visto con brazaletes.

En raras ocasiones se han hallado grandes máscaras de oro con aberturas en los ojos (tenemos una en nuestra colección). Son más frecuentes las máscaras pequeñas con agujeros para suspenderlas (figura 33).

 

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29. Collar de huesos labrados. Reducción a 1/2. 30. Patena de tumbaga en forma de corazón, con mascarita y diez insectos realzados.  Hallada cerca de Vélez; mide 13 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
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33. Máscara de tumbaga, mide 9 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
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31. Hermosa patena de oro de veinte quilates, con figuras realzadas, hallada en Machetá. Pesa 390 gramos y mide 24 por 21 centímetros.

32. Hermosa patena de oro de veinte quilates, con figuras realzadas, hallada en Machetá.  Mide 20 por 20 centímetros.

Ya que hemos pasado revista a las joyas y adornos con que están ataviados los tunjos fabricados por los Chibchas, veamos las armas ofensivas y defensivas que llevan.

En primer lugar hablaremos de la tiradera, empleada para lanzar dardos, arma usada por varias tribus de América, y a la que los autores dan en otras partes el nombre de estólica o estórica.
He aquí cómo la describe Castellanos:
Son unos dardillos de carrizo
Con puntas de durísima madera,
Que tiran con amientos, no de hilo,
Sino con un palillo de dos palmos
Del grueso de la flecha, prolongando
Con él la tercia parte de la caña.
Este tiene dos ganchos afijados,
Distantes cada cual en un extremo
Del amiento que digo; con el uno
Ocupan el pie raso del dardillo,
Y el otro, con el índice corvado,
Aprietan con la flecha juntamente
Hasta que el jáculo se desembraza,
Según la fuerza del que lo despide.

La dimensión de esta arma era, pues, de dos palmos o 42 centímetros. Conviene, para evitar confusión, prescindir de la palabra amiento, que equivale a correa, pues no entraba cuerda ni correa en la tiradera. Entendemos la expresión "prolongando con él (el palillo) la tercia parte de la caña," en el sentido de que fuera de la caja del arma comprendida entre los ganchos, tenía ésta una prolongación, como se ve en la figura 34. El tunjo número 35 tiene en el brazo derecho una tiradera armada, fijo el extremo del dardo en el del gancho superior y apoyado en el inferior, a punto de lanzarlo, apretando el dardo con el dedo índice.

Para que se comprenda mejor damos por separado el dibujo de la tiradera, que en la figura queda un poco confuso por llevar ésta en la misma mano un dardo de repuesto y algún palillo atravesado al hombro con una correa (número 36).

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34. Tiradera de oro hallada en Lenguazaque; mide 14 1/2 centímetros.
-Museo Colombino de Chicago.
36. Tiradera con el dardo puesto a punto de lanzarlo. 38. Tiradera de madera que usaban los indios de Riobamba. 39. Tiradera de madera que usabn los indios de Suyá (Brasil).

Disparaban la tiradera poniéndola horizontalmente "sobre brazo," dice el autor del Epítome.
Para que se vea la diferencia de formas de las tiraderas, reproducimos algunos dijes de oro que representan esta arma "de todas las bárbaras la de menor rigor," (número 37), y varios tunjos que la llevan en mano. (Véanse los números 3, 6, 16, 18 y 35).

En unos modelos termina el extremo superior en punta, en otros en superficie plana, de forma circular, semicircular o semioval, formada por círculos u óvalos concéntricos. Los ganchos están en muchos casos en una misma línea, de manera que el dardo quede recto y paralelo a la tiradera. En otros el gancho inferior está un poco desviado del superior; era, pues, preciso torcer la flecha para apoyarla en el primero.
Es digno de notarse que una tribu del Ecuador y otra del Brasil usaban tiraderas muy semejantes a las de los Chibchas.

Esta arma era, además, propia de muchas tribus de nuestro país.

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41. Figura de indio, de cobre, armada con una maza.   Hallada cerca de Tunja; mide 6 centímetros.
-Museo Nacional de Bogotá.

El tunjo número 40 tiene en la mano izquierda una pica, cuya punta de macana está sólidamente asegurada; el 41. (éste es de cobre), una a manera de maza con cabezas cilíndricas en los extremos; el 42, una vara con púas, y el 5 una vara que termina en forma de hierro de lanza y tiene a uno y otro lado diez y seis puntas semejantes, simétricamente colocadas; el 19, en fin, un arma semejante a una maza con cinco puntas agudas.
La figura 43 representa una pesada maza de madera de chonta con dibujos labrados, hallada en Tunja. La copiamos de la obra de D. Mariano Eduardo Rivero: Antigüedades peruanas.

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37. Tres tiraderas de oro, de 8 a 11 centímetros, halladas en Lenguazaque.
-Museo Colombino de Chicago.

43. Pesada masa de chonta con dibujos, hallada en Tunja; mide 46 centímetros.

Tienen escudos que se parecen unos a otros, las figuras 18, 19, 40 y 46. Son éstos muy distintos de los grandes paveses de cortezas de árboles con que los guerreros tundamas se cubrían hasta la cabeza.

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