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CAPITULO
II «En 1855, según el Almanaque de «La Tribuna» (1853/84; hermanos Varela), Buenos Aires contaba con diez imprentas...» (Rivera, 1980, p.324) y se mantenía como un estado disidente en un marco de frágiles «pactos de convivencia» con la Confederación Argentina presidida por Justo José de Urquiza y dotada ya de un cuerpo constitucional desde hacía dos años. Hernández, que había tomado las armas por primera vez para defender al gobierno de Alsina en Buenos Aires contra el coronel Lagos, optó por alinearse en 1856 al Partido Federal Reformista, partidario de la incorporación de aquel estado a la Confederación. En coincidencia con su pensamiento político inició ese mismo año sus lides periodísticas. «Su vinculación al periódico La Reforma Pacífica, dirigido par Nicolás Calvo, cuando éste sólo contaba 22 años, señala el despertar de su pasión por los problemas espirituales y sociales que agitaban al país». (Pagés Larraya, 1952, p. 51). «La Reforma Pacífica» era el medio del nuevo partido a cuyos integrantes el oficialismo porteño denominaba despectivamente «chupandinos» por su supuesta afición a la bebida. A su vez los separatistas, partidarios de Valentín Alsina y Bartolomé Mitre, recibían de sus adversarios el mote de «pandilleros» porque, a decir de éstos, se manejaban siempre en grupos o pandillas. Gramuglio (ibid., p. 6) señala que: "En 1856, Nicolás Calvo fundó «La Reforma Pacífica», periódico que expresaba la tendencia reformista a la que pertenecía Miguel Navarro Viola, Tomás Guido, Ovidio Lagos, los González del Solar, Los Hernández y otros cuyas trayectorias seguirán encontrándose durante muchos años. Se dice que José Hernández colaboró en «La Reforma Pacífica» o que fue su corresponsal en Paraná. Este dato incierto es el que sitúa Las primeras actividades periodísticas de José Hernández, que luego serán tan fecundas» (1). El primer número de «La Reforma Pacífica» se editó el 1° de diciembre de 1856. Su tamaño era de 84 centímetros par 53 de ancho y contaba con tres anchas columnas y ocho páginas. Era un matutino que aparecía todos los días con excepción hecha de los días posteriores a los festivos, cuya suscripción tenía un costo de 30 pesos por mes. El editor propietario de la empresa periodística era Juan José Soto, padre de Héctor S. Soto que luego codirigía con Hernández un periódico montevideano. «La Reforma Pacífica» se editaba en la calle Defensa 73. Posteriormente trasladó la administración a Representantes 71. También modificó su formato, ampliado en tamaño y reducido el número de páginas con cuatro o cinco columnas cada una. Dice Chávez (ibid., p. 16) que «Entre Calvo y el general Urquiza no se había llegado a establecer ninguna alianza política, pero de todos modos «La Reforma Pacífica» aparecía a los ojos del oficialismo (porteño) como un mero instrumento del estanciero de San José». Auza (1978, p. 160) es aún más claro al precisar que: "Calvo no conocía al general Urquiza y más que indiferencia, sentía antipatía hacia su persona y sus ideas. Sin embargo, los sucesos porteños, la conducta de sus dirigentes y, sobre todo la actitud de la Confederación en su política con Buenos Aires le hicieron cambiar lentamente de opiniones, superar su antipatía por Urquiza y olvidar sus resquemores hacia los hombres de Paraná." Y aún amplía el mismo autor: "<La Reforma Pacífica> no nacía como un diario favorable a la tendencia urquicista en Buenos Aires, ni mucho menos con la misión de sostener las ideas de algunos federales de las provincias sobre la cuestión de la separación de la ciudad portuaria. El diario representaba los intereses de un grupo porteño cuyos miembros, siendo ante todo porteños, querían y aspiraban a la nacionalidad, pero no del modo, ni con los procedimientos o el programa que se auspiciaba desde Paraná y, mucho menos, en el que se propiciaba desde San José "(ibid., p. 159). Como se refirió en el Capítulo I, tras un duelo Hernández debió emigrar a Entre Ríos en 1858. Se radicó entonces en Paraná en donde trabajó como empleado de comercio y ocupó un cargo en la Administración Nacional. En 1859 José Hernández participaba en la batalla de Cepeda con el grado de capitán, bajo las órdenes del coronel Eusebio Palma en las huestes de la Confederación, que resultan triunfadoras sobre las fuerzas de Buenos Aires. A su regreso a Paraná, ese mismo año, se desempeñó como taquígrafo del Congreso y remitió desde aquella ciudad, por entonces capital de la Confederación, sus colaboraciones para «La Reforma Pacífica». Las colaboraciones de Hernández referidas por todos sus biógrafos no resultan totalmente verificables según los estudios efectuados sobre el tema par Auza (ibid., p. 168) debido a que no son firmadas ni inicialadas. Según este estudioso de la prensa nacional los artículos hernandianos son identificables recién hacia 1860 bajo el seudónimo de «Vincha». Al respecto en el número del 18 de febrero de ese año se publicaba en «La Reforma Pacífica» un suelto citado por Auza (ibid., p. 169) que rezaba: "Vincha. Tal es el seudónimo de nuestro más activo, laborioso e ilustrado corresponsal de las provincias. Ya hemos publicado antes correspondencias del señor Vincha, que lo han hecho conocer ventajosamente; en adelante bastará ver su nombre al pie de un escrito para que los lectores se detengan con gusto a recorrer las páginas trazadas par su pluma. Estamos ciertos que ninguno de nuestros colegas podrá presentar un extracto tan fiel y tan luminoso de la sesión del 6 como el que publicamos a continuación, debido a la infatigable laboriosidad de Vincha. " Los artículos de José Hernández en «La Reforma Pacífica» con la firma de Vincha se inician el 13 de febrero de 1860 con el título de «Correspondencia de las provincias» y finalizan el 12 de enero de 1861 con «Correspondencia desde Rosario». «La Reforma Pacífica» se editó hasta el 8 de febrero de 1861. Ese mismo año Calvo criticaba severamente la política de Alsina y desde el oficialismo se acusaba al periódico de instigación al asesinato del gobernador. En 1860 resultaba electo presidente de la Confederación Santiago Derqui y el general Juan Esteban Pedernera, vicepresidente, a quien acompañaba Hernández como secretario. Simultáneamente comienza a escribir en «El Nacional Argentino» de Paraná (*). (*) La colección de «La Reforma Pacífica» se encuentra en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Ref. 30.501/30.686.
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