Ir al inicio de BibliotecasVirtuales.com

Las Voces del Pueblo

III – VOCES DEL PUEBLO

Existe  un grupo vasto de escritores locales que si bien no cuentan con una producción muy extensa han contribuido con sus publicaciones en diarios y periódicos de nuestra ciudad, al acrecentamiento del panorama literario casarense.

Muchos de ellos son sólo aficionados a este quehacer y sus incursiones en la literatura revelan más una inclinación natural hacia la poesía que un conocimiento específico de todo lo que atañe a este arte.

Autodidactas entusiastas en su mayoría, merecen un tratamiento especial pues ellos son, más directamente que los otros escritores mencionados, las voces a través de las que el pueblo vuelca su caudal afectivo y encuentra en ellas sus más auténticas posibilidades de expresión. Es por esto que no nos detendremos a juzgar minuciosamente las deficiencias y valores literarios y estilísticos que posean  ya que el valor fundamental  que en ellos se advierte es ser las vías de comunicación mayoritaria y popular.

Es necesario dejar sentado que en gran medida la obra de estos escritores casi siempre ha quedado inédita y se la conoce a través del periodismo local; aunque las imprentas casarenses han colaborado para la edición de los autores más representativos y la revista publicada con motivo de la tercera fiesta nacional del girasol ayuda a rescatar la figura de algunos de ellos. Además, la producción de estos escritores es, en general, poética, mientras que la prosa, género más intelectual y elaborado, ocupa un lugar de menor relevancia; esta preferencia por la poesía responde, entendemos, al hecho de que el género lírico ha sido en todos los tiempos vehículo insustituible para la expresión de los pueblos.

PEDRO ZOILO BORRÉ

Nació en Carlos Casares el 27 de junio de 1893 y falleció a los 68 años el 15 de agosto de 1961.

Meritorio tradicionalista , toda su vida estuvo dedicado a transmitir los valores nativos, tanto a través de su poesía de carácter folklórico, como de otras actividades relacionadas con la tradición criolla: la música y el recitado, en especial payadoresco  o contrapuntístico.

De su labor literario publicó “Cielito” en 1936, y ha quedado inédito otro libro, “Recuerdos y realidades”.

Predomina en ellos la intención de exaltar todo lo referente a  nuestras tradiciones populares y camperas, aunque se advierte también una preocupación didáctica: la defensa y las costumbres y  modos de vida  dentro de una moral convencional. Ejemplo de estas dos tendencia es su poema “Paternidad” que se inscribe dentro de la línea de los “consejos” del padre hacia el hijo iniciada ya en el “Martín Fierro”.

“CIELITO”

Compuesta de dos partes, “Cielito” (en prosa y verso) y “Versos patriotas y humanos”, esta obra de Pedro Zoilo Borré se caracteriza por una preocupación que la unifica: el sentimiento tradicionalista que se desprende de cada una de sus páginas. El título es ya  un indicio de esa intención: Cielito es el nombre poético de un conocido payador  contemporáneo del autor, Constantino Ferreti, a quien Borré conoce en 1916, cuando en una gira por Carlos Casares, Ferreti canta sus  versos en el bar “San Martín”. Toda la biografía poética de  “Cielito” que despierta su admiración, es narrada con fidelidad por Pedro Zoilo Borré en las secciones en prosa de su obra. Estas secciones aparecen acompañadas de una correspondencia en verso mantenida entre los dos poetas, la que finaliza con la noticia de la muerte de “Cielito”, por lo cual Borré dedica un poema recordatorio. A continuación el autor expresa, en “¡Una limosna señor!...” y “Pobrecitos”, su impotencia y dolor ante el espectáculo de la miseria y la mendicidad, y propone al lector una actitud más humana, por lo que la obra de Borré se aparta de lo circunstancial para abrazar una realidad más profunda.

En “Versos patrióticos y humanos”, poemas de tema variado, Borré canta a la patria y las cosas de la tierra, pero prevalece en ellos el elemento localista, como ocurre en “Bella idea” dedicado a loa señora D.D. de Variglia con motivo de su iniciativa de formar una biblioteca infantil; y en “Club Atlético”, donde evoca la creación de esta institución. Pero el tema que sigue preocupando al autor y que le inspira sus mejores versos es la injusticia social en sus distintas formas. Se reitera la inquietud por el tema de la mendicidad, en “Mientras yo pueda”, “Lamentos”, o “Más piedad” en defensa de los ancianos pobres. También la cuestión moral tiene cabida en su poesía: “Adulterio” y “Como pienso” son  un ejemplo de esta temática.

En resumen, la obra de Borré encierra en versos sencillos y en general acertados, toda una serie de   elementos poéticos que volverán a ser tratados por autores posteriores, quizá inspirados, creemos, en la lectura de “Cielito”, el respeto a la tradición gauchesca y su amor a la tierra, el dolor frente a la pobreza injusta en medio de una patria rica, el pueblo natal.

En este sentido, la figura literaria de Borré adquiere mayor importancia por su influencia en los poetas populares que lo continúan.

ÁNGEL CENTENO

Nacido en Veinticinco de Mayo, en las cercanías de Las mulitas, el 2 de octubre de 1890. Se radica con su familia por un tiempo en Carlos Casares y posteriormente en Buenos Aires y La Plata donde fallece el 8 de abril de 1955.

Cantor nacional, intérprete del gaucho argentino, versificador criollo y maestro de bailes nacionales, su actividad artística comienza en plena adolescencia: actúa en el circo de los hermanos Cassano, recorriendo así casi todo el país. Un nuevo ciclo de su trayectoria se inicia cuando forma parte del conjunto “Los del Sud”. Más tarde dirige “La cruz de La Pampa”, agrupación nativa de indudable éxito, con la que recorre la provincia de Buenos Aires llegando hasta Santa Fe y San Luis. En 1923 colabora activamente en el periódico mensual “El artista en gira”.

Hacia 1930 se instala en Buenos Aires, donde forma dúo con José Luino, representando durante largas temporadas, con la compañía de Benita  Puértolas y Sassone, el fin de fiesta en la obra “La víbora de la cruz”. Se une artísticamente a Mario Pardo, integrando un trío que desarrolla sus actividades en emisoras y escenarios capitalinos.

En la década del 40 forma el conjunto “El fogón argentino” con sus propios hijos: Julio, Tito, Leonor, “Pascasio” y Chichita, con el que recorre Argentina y otros países limítrofes. Dicta cursos de bailes nativos y recopila todas las danzas de nuestro acervo; escribe también numerosas obras gauchescas, entre las que sólo logra publicar “Puñao de amigos” en el año 1949.

PUÑAO DE AMIGOS

Con el subtítulo de “Versos criollos”, Ángel Centeno comienza este libro con un poema dedicado a Carlos Casares: “Recuerdos imborrables”, donde evoca toda su actividad tradicionalista como bailarín, zapateador, guitarrista y cantor de las cosas de nuestro suelo. Le siguen una serie de poesías, todas ellas de inspiración gauchesca a amigos y payadores conocidos del autor: don Luis García, Bernabé y Marcelino Monje, Jacinto J. Saldías, Pedro Z. Borré, José Moralli, Arturo Schianca, Gabriel Hornos, Vicente Durán, Camilo Videla, Fernando Baldi. En todos ellos exalta la figura de sus amigos que de una u otra forma están relacionados con lo criollo y la tradición.

Además, la obra consta de otras poesías referidas a las danzas nativas, como “El triunfo”, “La huella”, “El malambo”, que revela un conocimiento cabal de los mismos.

En general, el lenguaje de “Puñao de amigos” refleja la total identificación del autor con los recursos y modos de expresión de la poesía gauchesca, así como el manejo experto del vocabulario típico de la literatura criolla.

También la estructura de la obra coincide con su vocación de cantor: está organizada como una larga payada que comienza con el poema “Entrando”, donde se dirige a un supuesto oyente y que concluye con “Al final”, donde cierra la obra dedicada a sus amigos.

HÉCTOR ZOLEZZI

Nació en Mercedes el 8 de diciembre de 1893 y falleció en Carlos Casares el 9 de octubre de 1947.

Fundó en 1918 el diario “La Ley” de nuestra ciudad y en sus ratos libres se dedicó a escribir, aunque sólo publicó un trabajo en la revista “Una novelita”, en la que aparecía semanalmente un relato breve. El título de su obrita es “Un suicidio”, que data de diciembre de 1819.

Trata acerca de una frustrada esperanza amorosa, descripta con ingenuidad, donde el personaje, víctima de un amor imposible, recurre al suicidio al final del relato. Con cierto esquematismo temático y formal, la obra de Héctor Zolezzi importa más por revelar sus inquietudes literarias y culturales que por el valor intrínseco de la misma, aunque no deja de representar un asunto realista que debió causar repercusión en los lectores de la época.  

MANUEL ANTONIO CASAIS

Entre los poetas que hicieron su aporte al quehacer literario casarense aunque venido de otros lugares, encontramos a Manuel Antonio  Juan de la Caridad Casais, nacido en La Habana (Cuba) el 4 de mayo de 1907 y fallecido en la Capital Federal el 2 de agosto de 1971.

Argentino nacionalizado; Pehuajó y Casares figuran entre las ciudades en que se radicó.

En su tiempo libre se dedicó a las artes: compuso arreglos musicales para Osmar Maderna y otros músicos porteños; es autor del vals “Añoranzas”, tangos como “El cartero”, villancicos, rondas, canciones folklóricas, etc.

El dibujo y la pintura también encontraron eco en él. Manuel Casais hizo en un tiempo afiches, carteles publicitarios y dibujos artísticos; pero su principal dedicación fue la poesía. Contribuyó en la revista “Caras y Caretas” de Bs. As. , en “El pueblo” y “Noticias” de Pehuajó y en “Cupido”, “Pájaro azul” y otras publicaciones locales.

Aunque es bastante amplia su producción literaria, sólo una pequeña parte de su labor poética fue editada bajo el título “Quietud e inquietud” el 29 de octubre de 1940 en Carlos Casares.

La obra consta de una introducción del autor en la que afirma, que no ha “pretendido otra cosa que plasmar en ellos las inquietudes de mi espíritu”, y está constituida por poemas de gran variedad temática que abarcan asuntos referidos a la patria, el amor, la poesía, el trabajo, retrato de personajes, estados de ánimo.

A la variedad temática se añade la diversidad métrica, siendo su formación estrófica predominante el soneto.

Su lenguaje, más vasto y rico que el de la mayoría de estos autores, se caracteriza por evidenciar su afán de superación del instrumento expresivo y sus temas, que en algunos poemas revelan una cierta inocencia, en otros asumen una actitud más comprometida con la realidad y su poesía adquiere mayor fuerza lírica como en “Protesta de mayo”, una exhortación a los hombres para luchar contra la explotación y la esclavitud, o en “A un amigo”.

EDUARDO A. MURIÑO

Nació en Carlos Casares el 23 de agosto de 1914, donde colaboró con el periodismo local entre los años 1929 a 1935, especialmente en “El paladín”. Uno de sus poemas “Loas a mi pueblo” fue incluido en la revista de la tercera Fiesta Nacional del Girasol; actualmente reside en La Plata.

De su escasa producción, que es en especial poética, el tono romántico y vernáculo es característico y se evidencia en cada uno de sus poemas.

Escribió y compuso además letras para música folklórica; entre ellas figuran dos zambas, una dedicada a Carlos Casares y otra titulada “Patio de mi escuela”, juntamente con José Sidi, otro de nuestros poetas.

ANTONIO GARCÍA ORTIZ

Nació en Castillejos (Pcia de Almería – España) el 23 de septiembre de 1908, y muy joven llegó a nuestro país, donde se dedicó al cultivo de la tierra, alternando esta actividad con la escritura.

Hacia 1925, colaboró con sus poemas en diversos medios periodísticos locales, especialmente en “Cupido” y “El Clarín”. También publicó en “La Acción” de Bahía Blanca y en “Las tres lagunas” de Nueve  de Julio. En la revista “Rojinegro” apareció un cuento llamado “Campero”.

El 25 de marzo de 1948 apareció editado en una imprenta local su libro de poemas, “Relatos”.

Los valores literarios de su poesía son mínimos, en cambio resalta en ella la franqueza de sus sentimientos, que se concreta en poemas dedicados a nuestro pueblo, a sus amigos, a su madre y otros personajes de quienes tiene gratos recuerdos: el doctor Espil, Manuel Casais, Antonio Fonseca, Miguel Buldain, Luis Ansaldi, Ismael Rivarola, también cuenta con un poema “¡Aquí estoy,amigos míos!”, homenaje al club Juventud Agraria de Mauricio Hirsch.

Utiliza en toda su obra un lenguaje sencillo y cotidiano, incursionando en el amplio de la lengua gauchesca.

Los temas, variados, abarcan desde la descripción de distintos aspectos de la actividad agropecuaria hasta otros de carácter sentimental donde el desengaño amoroso, los celos, la muerte y el amor son los preferidos por el autor.

LUIS VERA

Otro de los representantes de la actividad literaria en los pueblitos pertenecientes a nuestro partido es Luis Vera, nacido en Pehuajó en 1892, de donde se traslada a La Sofía, lugar de su actual residencia.

“Escribo por instinto o por desahogo espiritual” afirma. Sus poemas han aparecido en revistas y diarios de Carlos Casares; especialmente, hacia el año 1936, la revista “Sarmiento” le publica una gran cantidad de poesías que firma con el seudónimo “Luis Mariano”. Todas ellas están escritas utilizando variadas formas estróficas aunque predomina el soneto. Sus temas son de diversa índole, pero el amor ocupa un lugar de importancia: le preocupa sobre todo el análisis del sufrimiento amoroso y sus efectos en el ánimo del amante, como se evidencia en “Soneto” y en “¡Te quiero!”. Para sus poemas emplea un lenguaje que supone una adecuada elaboración previa y demuestra que el autor posee un innato sentido estético.

JOAQUÍN MANUEL FLORES

Nace en Carlos Casares el 3 de diciembre de 1914. Sintió desde siempre, inclinación hacia la poesía   y escribió para publicaciones locales, como el periódico “El Clarín”, dirigido por otro poeta popular: Ismael Rivarola H., firmando sus poemas con el seudónimo ”El Cancerbero” y entre los que se encuentran “Mendicidad infantil” y “La tropilla”, el primero testimoniando su preocupación por lo social y el segundo de inspiración gauchesca. Del resto de su producción, que es escasa y relacionada con lo folklórico, no se han obtenido datos significativos.

JOSÉ LEONARDO BLÁZQUEZ

Nació en España, y llegado a nuestro país cuando contaba un año de edad, aprendió a “amar todo lo que es argentino”, y comprender “el dolor, la tragedia y la melancolía de las barriadas humildes de nuestra acción”.

“Criado en un barrio pobre, empecé desde niño a querer interpretar en todo su sentido, el matiz pintoresco que se encerraba en sus calles, en sus patios y en sus noches…” Así explica el escritor su inclinación hacia la poesía.

Autor de muchos poemas de temas populares, estos fueron recopilados en parte en “Acuarelas del suburbio”, calificados por él mismo como versos sencillos y publicados en Buenos Aires el 10 de diciembre de 1947.

En el prólogo afirma el autor: “de lo único que puedo vanagloriarme es de que sus motivos han sido arrancados del dolor de los barrios y de la emoción del pueblo…”. En efecto, si bien sus versos no alcanzan una jerarquía literaria significativa, en cambio Blázquez conoce en profundidad todo lo referente a la tradición porteña popular y sus formas de expresión entre las que el tango ocupa el primer lugar.

Es por esto que es uno de los temas principales de su poesía y los títulos de muchas de ellas coinciden con los nombres de tangos conocidos, como “El Choclo”, “La comparsita”, “Rodríguez Peña”, “Volver”, “9 de Julio”, etc.

También figuran en sus poemas personajes de raigambre popular: Carlos Gardel, Evaristo Carriego, Villoldo y otros que pertenecen a la tipología del arrabal: la costurerita, el cachafaz, el mocho, la piba del conventillo.

Su producción poética, a causa de la temática arrabalera, ha sido recitada en parte por Lopecito, en “Álbum del tango”, por LR2 Radio Argentina.

MABEL JORDAN DE KOSCHEL

Nacida en Carlos Casares en el seno de una familia tradicional en nuestra ciudad, estudia en el Colegio Nacional “Cervantes” dirigido por Félix Plaza y hacia 1935 se radica definitivamente en Buenos Aires.

Algunos de sus poemas han sido publicados en el periódico “A.L.A.” (Asociación Literaria Argentina) en 1972 y en “Tribuna Literaria” de Buenos Aires en 1973. En este mismo año edita su primer libro de poesías, dedicado a su madre y titulado “Mi vida y la soledad” que reúne una serie de poemas redactados entre 1969 y 1973.

Las composiciones que forman este libro sirven a la autora para expresar, en un acto casi confesional dirigido a su madre, el desahogo de un ser abatido por las experiencias del pasado apenas sugeridas, y que se debate en lucha contra el cansancio vital y la melancolía que trae el recuerdo. La soledad es el tema central del libro, estado de ánimo que se imprime en cada uno de sus versos; y deja en el espíritu del lector una angustia indefinida. Dios y la madre evocada  son los únicos puntos de apoyo para no claudicar.

“Mi vida y la soledad” está dividido en dos partes que contienen poemas que valen más por la presencia viva de la angustia de su autora en todos sus versos, que por los efectos estéticos que aporta.

RODOLFO GARCÍA ORTIZ

Nació en Salazar (Caseros) el 29 de diciembre de 1931. Recibido de Técnico Nacional en Trenque Lauquen, reside actualmente en nuestra ciudad.

Siente inclinación hacia la poesía y comienza a publicar en la revista local “Crónica” (1954 – 1956) y posteriormente lo hace en los periódicos “El sol” de Quilmas y “Tribuna radical” de Trenque Lauquen. También ha sido incluido en la revista de la Tercera Fiesta Nacional del Girasol.

Su actividad literaria es exclusivamente poética. Los poemas más representativos de su estilo son: “Quince años…”, “¿Muñeca?”, y “Vestida de blanco” evidencian su inclinación hacia temas que aluden al espíritu femenino, al que concibe como frágil, etéreo, puro y necesitado de protección. En sus versos exalta esas condiciones utilizando recursos de la poesía amorosa convencional, que por momentos resulta de escasa originalidad.

Mayor calidad se registra en “Poca tinta…” y “Escucha, soldado”, donde la palabra fluye más suelta y auténtica.

MIGUEL ÁNGEL BULDAIN

Nacido en la ciudad de 9 de Julio el 3 de noviembre de 1912, permanece en Carlos Casares desde 1930 a 1940, donde se desempeña como deportista de los clubes locales y donde fueron madurando sus inquietudes poéticas. Así colabora en el periódico  “Argos” y otros órganos de difusión, en la misma época que Manuel Casais, José Cal, Luis Ansaldi, Antonio Fonseca y “otros poetas populares”.

Firmó sus colaboraciones con el seudónimo “El Forastero”, el mismo que hasta el presente aparece al pie de sus poesías; sigue escribiendo en la actualidad y publica en los diarios “El 9 de Julio” y “El Orden” de la vecina ciudad. También ha escrito durante varios meses en la revista “Tres lagunas” de 9 de Julio y ha sido incluido en la revista de la Tercera Fiesta Nacional del Girasol.

De tema variado, entre sus poesías encontramos una dedicada a Carlos Casares, titulado “Mi signo” (1972). El tono de su obra es serio y reflexivo, como ocurre en “Soñar” (1969) donde el autor medita acerca de la vida y  la muerte. Se mantiene dentro de la poesía tradicional, de rima consonante y que importa más por su contenido que por sus valores formales.

ISMAEL E. RIVAROLA

Nacido en un tradicional hogar casarense, Ismael E. Rivarola se destaca por su intensa actividad como periodista, dirigiendo los periódicos “El Clarín” y “El despertar”, este último, fundado en 1936 y de carácter independiente, crítico, humorístico, social y literario. En ellos el autor publica poemas propios y de otros poetas locales incluidos en este trabajo, como así también en la revista “Sarmiento”.

En 1940, Ismael E. Rivarola edita un libro de poesías titulado “Ensueños y realidades”, que caracteriza como “versos humanos y reales”.

En la dedicatoria “Al lector”, está especificada la intención de su obra: “todas las composiciones son latidos de un corazón extremadamente humano, que siente a cada paso, el dolor de los hermanos desheredados de la fortuna  y de las gentes…”. “Si alguien que lo lea realiza un acto piadoso con los pobres, me sabré pagado con creces…”

Aunque los poemas que contiene este libro no alcanzan a una expresión estilística brillante, ya que carece  Rivarola como la mayoría, de una formación literaria profunda, en cambio los temas que elige, casi todos de intención social y reivindicatoria de lo humano, y la autenticidad del sentimiento que lo inspiran merece especial consideración. Alejado de la temática fácil y de la visión superficial de su pueblo, intenta en cada una de sus composiciones, internarse en el dolor de los desposeídos, mostrando todo un mundo de padecimientos y desgracias.

La ironía amarga que se desprende de poemas como “El croto”, “Imprudencia”, “Realidad”, “Humana”, es una constante de su obra y sus mayores méritos radican en el hecho de elevarse como protesta y reclamo de justicia en una sociedad en que la literatura está dedicada a exaltar bellezas e irrealidades.

Cada una de las poesías aparece precedida de un epígrafe bíblico de acuerdo con los principios de la moral cristiana que Rivarola advierte olvidados por los sectores enriquecidos de la sociedad.

JOSÉ SIDI

Nacido en French, partido de 9 de Julio, el 24 de enero de 1912, se radica en Carlos Casares desde los 6 años. Aquí fue director del periódico “Inquietud”  y de la revista católica “Antídoto”, y redactor de la revista “Sarmiento”.

Sus incursiones en el campo literario datan del año 1935, en que escribía con el seudónimo de “El Príncipe Solitario”, colaborando en distintos periódicos de las ciudades vecinas a Carlos Casares. En 1943 se traslada a la ciudad de La Plata donde reside actualmente.

Colabora  en la revista “Sureña” de Berazategui, el diario “La Voz” de Coronel Dorrego, que dirigen dos casarenses, Luis Ansaldi y Roberto Vechi respectivamente, y el diario “Gaceta” de La Plata.

Aparte de gran cantidad de poesías y escritos en prosa posee diversas letras de canciones, marchas y otras composiciones musicales, como “Deportivo Casares” (marcha canción), “Himno al Girasol”, “A mi Carlos Casares” (zamba), “Se engañó mi corazón” (tango), “Te esperaré” (vals), “Serenata de nochebuena” (milonga), “Dale pincha” (marcha) y la  zamba  “A  Gualeguaychú”.

Entre los escritos en prosa encontramos “El primer amor” que forma parte de la serie “Pasaje real” que publicara la revista “Sarmiento”, la redacción de dicha serie estaba a cargo de José Sidi. Otros relatos son las “Cartas de amor y de dolor” que aparecieron también en “Sarmiento”, es una pretendida correspondencia íntima entre dos personajes: Rosalinda y Miguel Ángel, que narra una romántica historia de amor con los elementos más convencionales de la narrativa sentimental: oposición de los padres, diferencias sociales entre los enamorados, amor lacrimógeno.

También lo amoroso es tema de su poesía, “Tu sonrisa” y “Lluvia” son ejemplos de esta preferencia.

LUIS ANSALDI

Nació en Carlos Casares el 6 de septiembre de 1925, donde residió hasta 1935.

Publicó poesías en órganos periodísticos casarenses, entre los que figuran “El Imparcial” y “El porvenir”, y “El 9 de Julio” de la vecina ciudad.

Su primer libro de poemas fue “La voz del simple” (1935). En 1937 colaboró en la revista “Cantaclaro” y en 1940, definitivamente radicado en Berazategui, publica en “La palabra”, “La voz de Berazategui” y “Noticias populares”. Desde 1960 a 1969, sus poemas aparecen en “Enfoques” y “La lealtad” de Quilmas. En 1967 funda la revista “Sureña” que continúa su existencia hasta el presente.

Publicó además otros libros de poemas: “Lamentos de arrabal”, “Al compás de mis recuerdos” (1945), “Voces soltadas al viento”, “Libro de oro de Carlos Gardel” (1947). Cuenta también con dos libros inéditos de poesía y prosa “Ponchazos” y “La vida de don Juan Manuel”.

En 1973 aparece “Cantares ciudadanos”, una miscelánea de temas: su madre, la patria, el tango, Carlos Gardel, y las historias en verso de las localidades  de Florencio Varela, Berazategui, Quilmas y Carlos Casares. En general, su temática se relaciona con todo lo ciudadano y popular.

En su última obra incluye un “Romance del pasado y presente de Carlos Casares” al que llama mi “chica patria” y un tango “Gotas rojas” donde historia la vida de nuestro pueblo desde la época de los fortines hasta la actualidad.

ANTONIO MARÍA ANDRÉS FONSECA

Nacido el 27 de septiembre de 1910 en Carlos Casares, Antonio Fonseca publica sus poemas en diarios y periódicos locales como “Pájaro Azul”, “El Paladín”, “Nosotros”, “El despertar”, revista “Antídoto” y también en el semanario “La voz del sur”, en “El alma que canta” de Buenos Aires y otros. Ha sido incluido en la revista de la Tercera Fiesta Nacional del Girasol de 1967 y clasificado para el “Anuario lírico” de Tucumán, antología poética editada en 1945.

Entusiasta admirador  de todo lo que hace al quehacer cultural de nuestra ciudad, Fonseca ha prolongado la obra de varios poetas locales, tales como “Acuarelas del suburbio” de José L. Blázquez y “Relatos” de Antonio García Ortiz.

Su obra, en general poética, ha sido agrupada por el autor bajo el título “Sinfonía de palabras” y ha permanecido inédita hasta la actualidad. Precedidos por una presentación escrita por el poeta local José Gabriel Balmaceda, poemas que sin alcanzar grandes valores formales revelan su preocupación por mostrar sus pensamientos más íntimos y profundos; el hombre y la humanidad en general, la mujer como eterna fuente de inspiración poética, los amigos, son los temas más recurrentes de su obra. Posee también poesías de tono circunstancial como “Cuando ya…”, su homenaje a las tres víctimas del ciclón de 1946. La poesía y la música son objeto de sus versos y a ellas dedica poemas como “Canción de poeta”, “Quena”, “Sinfonía”.

Consecuente con su concepción del mundo y del hombre, Fonseca canta en sus poemas al trabajo, al proletariado, a la juventud, y en ellos se advierte su inspiración por una verdadera justicia social, como en su poesía “Por un mundo mejor”.

Además de su tarea creativa, el autor se ha preocupado por seleccionar y recoger todos los datos relacionados con la cultura local, y parte de este trabajo se ha hecho posible gracias al material por él conservado.

CAYETANO CURTO

Nacido en Carlos Casares, donde realizara sus primeros estudios, se aleja de su ciudad natal para cursar su carrera de médico.

Radicado luego definitivamente en Buenos Aires, escribe “Recuerdos casarenses” como contribución y homenaje a los festejos del cincuentenario de Carlos Casares, editado al año siguiente, en 1958.

En esta obra, el doctor Curto evoca en una prosa cuidada y plena de emoción, los diferentes aspectos de la vida de nuestro pueblo, en especial la actividad cultural y educativa. Menciona en ella y dedica varios pasajes a personas de importancia por su tarea y dedicación: Félix Plaza, Cecilia Borja, José Seijo, María Valerga de Bianchi; otros son recordados con simpatía y descriptos con agudeza: Braulio Luque, Francisco Vita, “el gordo Laín”, etc. Hay también retratos de personajes de intensa vida pública, que merecieron la admiración de Curto: Héctor Robbio, Carlos Arroyo, Julio Dorrego, Agustín Cuzzani, Tomás Salvat.

Dotado de una excelente capacidad oratoria, en 1944 el doctor Cayetano Curto dedica un discurso rico en sabor evocatorio y reminiscencias, en homenaje a dos ex – maestros de Carlos Casares, don Félix Plaza y doña Carlota Gómez de Plaza, con motivo de cumplir cuarenta años en ejercicio de la docencia, discurso que transcribe el diario “La Ley” de Carlos Casares.

JUAN MARIO GERSENOBITZ

Nacido en Carlos Casares el 17 de marzo de 1939, cursa sus estudios secundarios en nuestra ciudad; y en la Universidad de Buenos Aires obtiene  el título de Abogado.

Hace sus primeras experiencias expresivas en el Colegio Nacional y de ellas se ha publicado un relato suyo denominado “Vergüenza”, en la revista Crónica Nº 35.

Preocupado por la realidad social de nuestro país, desde muy joven, Gersenobitz halla un canal de expresión para sus ideas e inquietudes en los breves artículos de tono político– literario que escribe para el periódico “Los de abajo” de Buenos Aires dirigido por Juan Carlos Coral. Estos artículos aparecidos en dicha publicación hacia 1967 y que llevan por título “Mate amargo” se acercan a la literatura pues van delineando las características de un personaje de la clase trabajadora, quien en primera persona y en un lenguaje popular y simple narra acontecimientos de la vida cotidiana, a través de los que puntualiza conclusiones de tipo político que servirían al esclarecimiento del lector común en este terreno.

“Mate amargo” aparece formando parte de otra publicación, el periódico “El socialista”  de 1973, en el que continúa colaborando en la actualidad, desde Carlos Casares.

ISABEL BORDÓ

Isabel Bordó de Oserrovsky vivió en Carlos Casares hasta su fallecimiento, y colaboró asiduamente en la revista “Sarmiento”, con varios relatos de su invención, algunos de ambientes gauchescos, como “Indiferencia” y otros de carácter epistolar y sentimental, agrupados bajo el título “Lo que nunca se debe escribir”: una serie de cartas amorosas que muestran el desarrollo de una pasión frustrada y donde los ingredientes principales son el despecho, los celos, el orgullo, la mentira, el dolor. A través de dichas cartas se van configurando los personajes principales de la historia: la amante engañada, el don Juan, la confidente, la esposa infiel.

SILVIA MARTA BORDÓ

Con este seudónimo escribe Silvia Oserovsky, nacida en Carlos Casares el 22 de abril de 1939, e hija de la anterior.

En el concurso literario realizado en la Sexta Fiesta Nacional del Girasol en 1971, obtiene el séptimo premio por su cuento “Retrato de Victoria”.

Se trata de un relato de corte fantástico en el que el personaje, un alucinado, se enamora de una mujer extraña de quien intenta hacer el retrato. Toda esta apariencia de realidad se diluye para el lector puesto que los hechos están vistos a través de un maniático.

LEONOR CENTENO DE MOLTENI

Hija del tradicionalista Ángel Centeno, nace en Carlos Casares en mayo de 1927 y en 1948 ingresa en la escuela de periodismo de La Plata. Desde 1946 reside en dicha ciudad dedicada a la poesía y el folklore.

Ha publicado “Alero del regreso” (1951) y “Figura de olvido” (1955), libros de poemas; y cuenta además con varias obras inéditas: “Memoria de Pampa” (poemas), “Frente al sur” (poemas), “Panorama nativo” (glosario), “Viaje” (poemas), y “Paisaje sureño” (glosario). Ha escrito también piezas para niños, como “Las tres princesitas” y “El cumpleaños”. Ha colaborado en diarios y revistas del país y de Uruguay, cumpliendo además desde 1948 hasta la actualidad una intensa labor radial en  LS11 Radio Provincia de Buenos Aires, como autora e intérprete.

Distinguida por numerosas entidades culturales y tradicionalistas,  obtiene en 1971 el premio “Poesía” en la Fiesta Nacional de las Llanuras, de Coronel Dorrego. Socia protectora de varias peñas, bibliotecas y madrina de diversas instituciones nativistas, se desempeña como libretista de las más prestigiosas figuras del cancionero y la música argentina.

La obra poética de Leonor Centeno de Molteni se caracteriza por la revalorización constante que la autora hace de todo lo concerniente al folklore argentino.

Esta dedicación a lo nativo y tradicional se fundamenta en la obra de divulgación nativista que comenzara su padre.

JULIO GASTÓN JAUREGUI 

Nace en Carlos Casares el 9 de julio de 1928. Su labor poética, en su mayor parte inédita, se centra en la evocación de la tierra que lo vio nacer, escenario de sus poemas “La novia”, “A un rostro amado”, “Soy zorzal” (milonga campera). En “Glosas al pueblo natal” de 1964, dedica a Carlos Casares una larga tirada de versos que describen y reconstruyen diversos aspectos de Casares del pasado: la escuela de su niñez, los comercios e instituciones, los amigos de juventud. Hay en ellos nostalgia de ese pasado y tristeza por una época que ya no volverá. También lo popular porteño es objeto de sus poemas “Buenos Aires, capital” y “Tango…”.

JOSÉ MARÍA LÓPEZ

Comerciante español radicado por espacio de casi treinta años en Carlos Casares, colaboró con artículos y poemas propios en “La defensora” y “El Imparcial” de nuestra ciudad.

El lenguaje poético de José María López revela a un escritor que ha frecuentado los clásicos españoles, de quienes recibe influencia notoria. Los temas son tradicionales y se mantienen dentro de las convenciones literarias ya superadas: las flores, las golondrinas, el amor, al tratar la naturaleza, son las características sobresalientes de sus poemas “Las rosas” y “Matinal”.

Si bien se trata de un lenguaje convencional, el autor logra manejarlo con fluidez y denota riqueza de vocabulario.

LUIS CANÉ

Aunque nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, Luis Cané merece una mención en este libro, pues desde el 11 de marzo de 1921 hasta noviembre de 1928 estuvo radicado en Carlos Casares, donde realizó diversas tareas y ejerció el periodismo.

Nació el 1º de marzo de 1897 y desde muy joven se dedicó a la actividad literaria y periodística. Fue colaborador en “Caras y Caretas” y permanentemente de la mayor parte de los diarios y revistas argentinas. Falleció el 1º de marzo de 1957.

Entre su labor estrictamente literaria se han publicado “Mal estudiante” (1925), “Tiempo de vivir” (1927), “Marido para mi hermanita” (cuentos, 1928), “Yo quiero ser torero” (teatro, 1931); “Romancero de niñas” (1932), “El amor de las muchachas” (prosa, 1934); “Romancero del Río de La Plata” (1936); “Cancionero de Buenos Aires” (1937); “Nuevos romanceros y cantares de la colonia” (1938); “Bailes y coplería” (1941); “Vanidad” (teatro, 1942); “Libro en espera” (1943); “Tu amor y veinte centavos” (1945); “Un agujero para mirar al cielo” (teatro, 1948); “Puerta de la tierra” (teatro, estrenada en 1967).

MANUEL V. CAL

Nació en Carlos Casares, y como aficionado a la poesía publicó muchos de sus poemas en órganos periodísticos locales, en especial en “Pájaro azul”, donde firmaba sus escritos con el seudónimo “Armando Camorra”, los que se caracterizan por el tono humorístico e irónico de sus versos.

En la actualidad reside en la Capital Federal y está preparando un libro de poemas: “Cartas a mis sobrinas”.

Ellos son una evocación de su pueblo y de su gente, de donde no está excluida la nota humorística que distingue a su obra. Son ilustrativas, en este sentido, sus poesí8as “Escuela Nº 1” y “Recuerdos” donde menciona personajes reales y acontecimientos del Casares de su juventud.

MARTA OFELIA TOLOSA

Nació en Buenos Aires el 20 de abril de 1923. En 1966 escribe “Cuentos de Cirilo Vera” que es su primera incursión en lo literario. El contenido de estos versos le fue referido por su padre, José Tolosa y Altuna, quien los había oído de boca de un típico criollo, don Cirilo Vera. Nacido en 1805, presumiblemente al norte de la provincia de Buenos Aires, Cirilo Vera vivía yendo sin rumbo de un lugar a otro acompañado de su perro Barrecampos; se lo apreciaba sobre todo por sus cuentos de fogón y contaba con un repertorio muy extenso. Murió en Pehuajó en 1900.

La tarea de la autora ha sido entonces recoger  y dar forma a esos relatos orales. De ellos sólo reconstruye unos pocos: “Porfía”, “Una curiosa apuesta”, “Equivocación”, “Recursos”, narraciones donde la naturaleza y las actividades propias del gaucho, preparan  un final improvisto, trágico  o humorístico, pero siempre coherente con los elementos del relato.

Marta Tolosa ha colaborado también como redactora en el periódico local “La Ley”, donde con el pseudónimo “Marcia”, publicó entre 1967 y 1968 numerosos artículos críticos del tipo costumbrista, entre los que figuran “Sed de infinito”, “Ser o no ser”, “Ser mujer”, etc.

Actualmente tiene en preparación un volumen de cuentos que muestran diversos aspectos pueblerinos y que ubica en “Capitán Cordero”, lugar imaginario que oculta la verdadera fisonomía de Carlos Casares hacia los años de 1930 a 1940.

OTROS AUTORES

Además de los autores tratados más específicamente, se encuentran entre “Las voces del pueblo” otros escritores de producción menos significativa e inédita, o cuyos datos biográficos y bibliográficos no han podido ser investigados con amplitud; entre otros:

José Gabriel Balmaceda
Isaac Scheinkerman
Hebe Lavandeira de Turconi
Natalio Litvak Bruno
José Simonetti
César Amaury Rossi
Obdulio Quiroga
Diana Coblier
Manuel Lista
Perla Gatti
Pedro Lanik
Blanca García Hardoy
Damián Rivarola H.
Alejandro Ovidio Delfabro
Julio Centeno
Juan Bautista Ramos

BIBLIOGRAFÍA 

III – LAS VOCES DEL PUEBLO

Héctor Zolezzi, UN SUICIDIO, Carlos Casares, 1919.

Manuel Casais, QUIETUD E INQUIETUD, Carlos Casares, 1940.

Antonio García Ortiz, RELATOS, Carlos Casares, 1948.

José Leonardo  Blázquez, ACUARELAS DEL SUBURBIO, Buenos Aires, 1947.

E. Mabel Jordán de Koschel, MI VIDA Y LA SOLEDAD, Buenos Aires, 1973.

Ismael E. Rivarola H., ENSUEÑOS Y REALIDADES, Carlos Casares, 1940.

Luis Ansaldi, CANTARES CIUDADANOS, 1973.

Cayetano Curto, RECUERDOS CASARENSES, Carlos Casares, 1958.

Pedro Zoilo Borré, CIELITO, Carlos Casares, 1936.

Ángel Centeno, PUÑAO DE AMIGOS, La Plata, 1949.

Luis Cané, TIEMPO DE VIVIR, Buenos Aires, 1927.

Cora Cané, LUIS CANÉ Y MERCEDES, La Plata, 1970.

Revista  SARMIENTO.

Revista CRÓNICA.

Revista de la Tercera Fiesta Nacional del Girasol.

Diarios, periódicos, publicaciones, datos biográficos, y demás material existente en el Archivo Histórico “Antonio Maya” de Carlos Casares.

Sus Obras

Literatura de la Inmigración Judía | La Docencia Casarense | Las Voces del Pueblo | Los Jóvenes | Agustín Cuzzani

Sus Obras

El Quehacer Literario Local | Gerardo Mario Goloboff


 


 Los textos acá colocados son en su gran mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación. Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos para retirarlo de inmediato.  
Ciudades Virtuales Latinas - CIVILA.com y Educar.org (c) 1996 - 2006