|
|
 |

VERSOS
SENCILLOS
-
- I
- Yo soy un hombre sincero
- De donde crece la palma.
- Y antes de morirme quiero
- Echar mis versos del alma.
-
- Yo vengo de todas partes,
- Y hacia todas partes voy:
- Arte soy entre las artes,
- En los montes, monte soy.
-
- Yo sé los nombres extraños
- De las yerbas y las flores,
- Y de mortales engaños,
- Y de sublimes dolores.
-
- Yo he visto en la noche oscura
- Llover sobre mi cabeza
- Los rayos de lumbre pura
- De la divina belleza.
-
- Alas nacer vi en los hombros
- De las mujeres hermosas:
- Y salir de los escombros,
- Volando las mariposas.
-
- He visto vivir a un hombre
- Con el puñal al costado,
- Sin decir jamás el nombre
- De aquélla que lo ha matado.
-
- Rápida como un reflejo,
- Dos veces vi el alma, dos:
- Cuando murió el pobre viejo,
- Cuando ella me dijo adiós.
-
- Temblé una vez -en la reja,
- A la entrada de la viña,-
- Cuando la bárbara abeja
- Picó en la frente a mi niña.
-
- Gocé una vez, de tal suerte
- Que gocé cual nunca: cuando
- La sentencia de mi muerte
- Leyó el
alcalde llorando.
-
- Oigo un suspiro, a través
- De las tierras y la mar,
- Y no es un suspiro. es
- Que mi hijo va a despertar.
-
- Si dicen que del joyero
- Tome la joya mejor,
- Tomo a un amigo sincero
- Y pongo a un lado el amor.
-
- Yo he Visto al águila herida
- Volar al azul sereno,
- Y morir en su guarida
- La víbora del veneno.
-
- Yo sé bien que cuando el mundo
- Cede, lívido, al descanso,
- Sobre el silencio profundo
- Murmura el arroyo manso.
-
- Yo he puesto la mano osada
- De horror y júbilo yerta,
- Sobre la estrella apagada
- Que cayó frente a mi puerta.
-
- Oculto en mi pecho bravo
- La pena que me lo hiere:
- El hijo de un pueblo esclavo
- Vive por él, calla y muere.
-
- Todo es hermoso y constante,
- Todo es música y razón,
- y todo, como el diamante,
- Antes que luz es carbón.
-
- Yo sé que el necio se entierra
- Con gran lujo y con gran llanto,
- y que no hay fruta en la tierra
- Como la del camposanto.
-
- Callo, y entiendo, y me quito
- La pompa del rimador:
- Cuelgo de un árbol marchito
- Mi muceta de doctor.
-
- II
-
- Yo sé de Egipto y Nigricia,
- Y de Persia y Xenophonte;
- Y prefiero la caricia
- Del aire fresco del monte.
-
- Yo sé de las historias viejas
- Del hombre y de sus rencillas;
- Y prefiero las abejas
- Volando en las campanillas.
-
- Yo sé del canto del viento
- En las ramas vocingleras:
- Nadie me diga que miento,
- Que lo prefiero de veras.
-
- Yo sé de un gamo aterrado
- Que vuelve al redil, y expira,
- Y de un corazón cansado
- Que muere oscuro y sin ira.
-
- III
-
- Odio la máscara y vicio
- Del corredor de mi hotel:
- Me vuelvo al manso bullicio
- De mi monte de laurel.
-
- Con los pobres de la tierra
- Quiero yo mi suerte echar:
- El arroyo de la sierra
- Me complace más que el mar.
-
- Denle al vano el oro tierno
- Que arde y brilla en el crisol:
- A mí denme el bosque eterno
- Cuando rompe en él el Sol.
-
- Yo he visto el oro hecho tierra
- Barbullendo en la redoma:
- Prefiero estar en la sierra
- Cuando vuela una paloma.
-
- Busca el obispo de España
- Pilares para su altar;
- ¡En mi templo, en la montaña,
- El álamo es el pilar!
-
- Y la alfombra es puro helecho,
- Y los muros abedul,
- Y la luz viene del techo,
- Del techo de cielo azul.
-
- El obispo, por la noche,
- Sale, despacio, a cantar:
- Monta, callado, en su coche,
- Que es la piña de un pinar.
-
- Las jacas de su carroza
- Son dos pájaros azules:
- Y canta el aire y retoza,
- Y cantan los abedules.
-
- Duermo en mi cama de roca
- Mi sueño dulce y profundo:
- Roza una abeja mi boca
- Y crece en mi cuerpo el mundo.
-
- Brillan las grandes molduras
- Al fuego de la mañana
- Que tiñe las colgaduras
- De rosa, violeta y grana.
-
- El clarín, solo en el monte,
- Canta al primer arrebol:
- La gasa del horizonte
- Prende, de un aliento, el Sol.
-
- ¡Díganle al obispo ciego,
- Al viejo obispo de España
- Que venga, que venga luego,
- A mi templo, a la montaña!
-
-
- IV
-
- Yo visitaré anhelante
- Los rincones donde a solas
- Estuvimos yo y mi amante
- Retozando con las olas.
-
- Solos los dos estuvimos,
- Solos, con la compañía
- De dos pájaros que vimos
- Meterse en la gruta umbría.
-
- Y ella, clavando los ojos,
- En la pareja ligera,
- Deshizo los lirios rojos
- Que le dio la jardinera.
-
- La madreselva olorosa
- Cogió con sus manos ella,
- Y una madama graciosa,
- Y un jazmín como una estrella.
-
- Yo quise, diestro y galán,
- Abrirle su quitasol;
- Y ella me dijo: "¡Qué afán!
- ¡Si hoy me gusta ver el Sol!"
-
- "Nunca más altos he visto
- Estos nobles robledales:
- Aquí debe estar el Cristo
- Porque están las catedrales."
-
- "Ya sé dónde ha de venir
- Mi niña a la comunión;
- De blanco la he de vestir
- Con un gran sombrero alón."
-
- Después, del calor al peso,
- Entramos por el camino,
- Y nos dábamos un beso
- En cuanto sonaba un trino.
-
- ¡Volveré, cual quien no existe
- Al lago mudo y helado:
- Clavaré la quilla triste:
- Posaré el remo callado!
-
-
- V
-
- Si ves un monte de espumas
- Es mi verso lo que ves:
- Mi verso es un monte, y es
- Un abanico de plumas.
-
- Mi verso es como un puñal
- Que por el puño echa flor:
- Mi verso es un surtidor
- Que da un agua de coral.
-
- Mi verso es de un verde claro
- Y de un carmín encendido:
- Mi verso es un ciervo herido
- Que busca en el monte amparo.
-
- Mi verso al valiente agrada:
- Mi verso, breve y sincero,
- Es del vigor del acero
- Con que se funde la espada.
-
-
- VI
-
- Si quieren que de este mundo
- Lleve una memoria grata,
- Llevaré, padre profundo
- Tu cabellera de plata.
-
- Si quieren por gran favor,
- Que lleve más, llevaré
- La copia que hizo el pintor
- De la hermana que adoré.
-
- Si quieren que a la otra vida
- Me lleve todo un tesoro,
- ¡Llevo la trenza escondida
- Que guardo en mi caja de oro!
-
-
- VII
-
- Para Aragón, en España
- Tengo yo en mi corazón
- Un lugar todo Aragón,
- Franco, fiero, fiel, sin saña.
-
- Si quiere un tonto saber
- Por qué lo tengo, le digo
- Que allí tuve un buen amigo,
- Que allí quise a una mujer.
-
- Allá, en la vega florida
- La de la heroica defensa
- Por mantener lo que piensa
- Juega la gente la vida.
-
- Y si un alcalde lo aprieta
- O lo enoja un rey cazurro,
- Calza la manta el baturro
- Y muere con su escopeta.
-
- Quiero a la tierra amarilla
- Que baña el Ebro lodoso:
- Quiero el Pilar azuloso
- De Lanuza y de Padilla.
-
- Estimo a quien de un revés
- Echa por tierra a un tirano:
- Lo estimo, si es un cubano;
- Lo estimo, si aragonés.
-
- Amo los patios sombríos
- Con escaleras bordadas;
- Amo las naves calladas
- Y los conventos vacíos.
-
- Amo la tierra florida,
- Musulmana o española,
- Donde rompió su corola
- La poca flor de mi vida.
- VIII
- Yo tengo un amigo muerto
- Que suele venirme a ver:
- Mi amigo se sienta, y canta;
- Canta en voz que ha de doler.
-
- "En un ave de dos alas
- "Bogo por el cielo azul:
- "Un ala del ave es negra
- "Otra de oro Caribú.
-
- "El corazón es un loco
- "Que no sabe de un color:
- "O es su amor de dos colores,
- "O dice que no es amor.
-
- "Hay una loca más fiera
- "Que el corazón infeliz:
- "La que le chupó la sangre
- "Y se echó luego a reír.
-
- "Corazón que lleva rota
- "El ancla fiel del hogar,
- "Va como barca perdida,
- "Que no sabe a dónde va."
-
- En cuanto llega a esta angustia
- Rompe el muerto a maldecir:
- Le amanso el cráneo, lo acuesto;
- Acuesto al muerto a dormir.
-
-
- IX
-
- Quiero, a la sombra de un ala,
- Contar este cuento en flor:
- La niña de Guatemala,
- La que se murió de amor.
-
- Eran de lirios los ramos,
- Y las orlas de reseda
- Y de jazmín: la enterramos
- En una caja de seda.
-
- ... Ella dio al desmemoriado
- Una almohadilla de olor:
- El volvió, volvió casado:
- Ella se murió de amor.
-
- Iban cargándola en andas
- Obispos y embajadores:
- Detrás iba el pueblo en tandas,
- Todo cargado de flores.
-
- ...Ella, Por volverlo a ver,
- Salió a verlo al mirador:
- El volvió con su mujer:
- Ella se murió de amor.
-
- Como de bronce candente
- Al beso de despedida
- Era su frente ¡la frente
- Que más he amado en la vida!
-
- ...Se entró de tarde en el río,
- La sacó muerta el doctor:
- Dicen que murió de frío:
- Yo sé que murió de amor.
-
- Allí, en la bóveda helada,
- La pusieron en dos bancos;
- Besé su mano afilada,
- Besé sus zapatos blancos.
-
- Callado, al oscurecer,
- Me llamó el enterrador:
- ¡Nunca más he vuelto a ver
- A la que murió de amor!
-
-
- X
-
- El alma trémula y sola
- Padece al anochecer:
- Hay baile; vamos a ver
- La bailarina española.
-
- Han hecho bien en quitar
- El banderón de la acera;
- Porque si está la bandera,
- No sé, yo no puedo entrar.
-
- Ya llega la bailarina:
- Soberbia y pálida llega:
- ¿Cómo dicen que es gallega?
- Pues dicen mal: es divina.
-
- Lleva un sombrero torero
- Y una capa carmesí:
- ¡Lo mismo que un alelí
- Que se pusiese un sombrero!
-
- Se ve, de paso, la ceja,
- Ceja de mora traidora:
- Y la mirada, de mora;
- Y como nieve la oreja.
-
- Preludian, bajan la luz,
- Y sale en bata y mantón,
- La virgen de la Asunción
- Bailando un baile andaluz.
-
- Alza, retando, la frente;
- Crúzase al hombro la manta:
- En arco el brazo levanta;
- Mueve despacio el pie ardiente.
-
- Repica con los tacones
- El tablado zalamera,
- Como si la tabla fuera
- Tablado te corazones.
-
- Y va el convite creciendo
- En las llamas de los ojos,
- Y el manto de flecos rojos
- Se va en el aire meciendo.
-
- Súbito, de un salto arranca;
- Húrtase, se quiebra, gira;
- Abre en dos la cachemira,
- Ofrece la bata blanca.
-
- El cuerpo cede y ondea;
- La bata abierta provoca,
- Es una rosa la boca;
- Lentamente taconea.
-
- Recoge, de un débil giro,
- El manto de flecos rojos:
- Se va, cerrando los ojos,
- Se va, como en un suspiro...
-
- Baila muy bien la española,
- Es blanco y rojo el mantón:
- ¡Vuelve, fosca, a su rincón
- El alma trémula y sola!
-
-
- XI
-
- Yo tengo un paje muy fiel
- Que me cuida y que me gruñe,
- Y al salir, me limpia y bruñe
- Mi corona de laurel.
-
- Yo tengo un paje ejemplar
- Que no come, que no duerme,
- Y que se acurruca a verme
- Trabajar, y sollozar.
-
- Salgo y el vil se desliza
- Y en mi bolsillo aparece,
- Vuelvo, y el terco me ofrece
- Una taza de ceniza.
-
- Si duermo, al rayar el día
- Se sienta junto a mi cama;
- Si escribo, sangre derrama
- Mi paje en la escribanía.
-
- Mi paje, hombre de respeto.
- Al andar castañetea;
- Hiela mi paje, y chispea;
- Mi paje es un esqueleto.
-
-
- XII
-
- En el bote iba remando
- Por el lago seductor,
- Con el sol que era oro puro
- Y en el alma más de un sol.
-
- Y a mis pies vi de repente,
- Ofendido del hedor
- Un pez muerto, un pez hediondo
- En el bote remador.
-
-
-
- XIII
-
- Por donde abunda la malva
- Y da el camino un rodeo,
- Iba un ángel de paseo
- Con una cabeza calva.
-
- Del castañar por la zona
- La pareja se perdía;
- La calva resplandecía
- Lo mismo que una corona.
-
- Sonaba el hacha en lo espeso
- Y cruzó un ave volando;
- Pero no se sabe cuándo
- Se dieron el primer beso.
-
- Era rubio el ángel; era
- El de la calva radiosa,
- Como el tronco a que amorosa
- Se prende la enredadera.
-
-
- XIV
-
- Yo no puedo olvidar nunca
- La mañanita de otoño
- En que le salió un retoño
- A la pobre rama trunca.
-
- La mañanita en que, en vano,
- Junto a la estufa apagada,
- Una niña enamorada
- Le tendió al viejo la mano.
-
-
- XV
-
- Vino el médico amarillo
- A darme su medicina,
- Con una mano cetrina
- Y la otra mano al bolsillo:
-
- ¡Yo tengo allá en un rincón
- Un médico que no manca
- Con una mano muy blanca
- Y otra mano al corazón!
-
- Viene, de blusa y casquete,
- El grave del repostero,
- A preguntarme si quiero
- O Málaga o Pajarete:
-
- ¡Díganle a la repostera
- Que ha tanto tiempo no he visto,
- Que me tenga un beso listo
- Al entrar la primavera!
-
-
- XVI
-
- En el alféizar calado
- De la ventana moruna,
- Pálido como la luna,
- Medita un enamorado.
-
- Pálida, en su canapé
- De seda tórtola y roja,
- Eva, callada, deshoja
- Una violeta en el té.
-
-
- XVII
-
- Es rubia: el cabello suelto
- Da más luz al ojo moro:
- Voy, desde entonces, envuelto
- En un torbellino de oro.
-
- La abeja estival que zumba
- Más ágil por la flor nueva,
- No dice, como antes, "tumba";
- "Eva" dice: todo es
"Eva".
-
- Bajo, en lo oscuro, al temido
- Raudal de la catarata;
- ¡Y brilla el iris, tendido
- Sobre las hojas de plata!
-
- Miro, ceñudo, la agreste
- Pompa del monte irritado:
- ¡Y en el alma azul celeste
- Brota un jacinto rosado!
-
- Voy, por el bosque, a paseo
- A la laguna vecina;
- Y entre las ramas la veo,
- Y por el agua camina.
-
- La serpiente del jardín
- Silba, escupe, y se resbala
- Por su agujero: el clarín
- Me tiende, trinando, el ala.
-
- ¡Arpa soy, salterio soy
- Donde vibra el Universo;
- Vengo del sol, y al sol voy;
- Soy el amor: soy el verso!
-
-
- XVIII
-
- El alfiler de Eva loca
- Es hecho del oro oscuro
- Que lo sacó un hombre puro
- Del corazón de una roca.
-
- Un pájaro tentador
- Le trajo en el pico ayer
- Un relumbrante alfiler
- De pasta y de similor.
-
- Eva se prendió al oscuro
- Talle el diamante embustero:
- Y echó en el alfiletero
- El alfiler de oro puro.
-
-
- XIX
-
- Por tus ojos encendidos
- Y lo mal puesto de un broche,
- Pensé que estuviste anoche
- Jugando a juegos prohibidos.
-
- Te odié por vil y alevosa;
- Te odié con odio de muerte;
- Náusea me daba de verte
- Tan villana y tan hermosa.
-
- Y por la esquela que vi
- Sin saber cómo ni cuando,
- Sé que estuviste llorando
- Toda la noche por mí.
-
-
- XX
-
- Mi amor del aire se azora;
- Eva es rubia, falsa es Eva;
- Viene una nube, y se lleva
- Mi amor que gime y que llora.
-
- Se lleva mi amor que llora
- Esa nube que se va;
- Eva me ha sido traidora;
- ¡Eva me consolará!
-
-
- XXI
-
- Ayer la vi en el salón
- De los pintores, y ayer
- Detrás de aquella mujer
- Se me saltó el corazón.
-
- Sentada en el suelo rudo
- Está en el lienzo; dormido
- Al pie, el esposo rendido;
- Al seno el niño desnudo.
-
- Sobre unas briznas de paja
- Se ven mendrugos mondados;
- Le cuelga el manto a los lados,
- Lo mismo que una mortaja.
-
- No nace en el torvo suelo
- Ni una viola, ni una espiga:
- Muy lejos, la casa amiga,
- Muy triste y oscuro el cielo.
-
- ¡Esa es la hermosa mujer
- Que me robó el corazón
- En el soberbio salón
- De los pintores de ayer!
-
-
- XXII
-
- Estoy en el baile extraño
- De polaina y casaquín
- Que dan, del año hacia el fin,
- Los cazadores del año.
-
- Una duquesa violeta
- Va con un frac colorado;
- Marca un vizconde pintado
- El tiempo en la pandereta.
-
- Y pasan las chupas rojas
- Pasan los tules de fuego,
- Como delante de un ciego
- Pasan volando las hojas.
-
-
- XXIII
-
- Yo quiero salir del mundo
- Por la puerta natural:
- En un carro de hojas verdes
- A morir me han de llevar.
-
- No me pongan en lo oscuro
- A morir como un traidor;
- Yo soy bueno, y como bueno
- Moriré de cara al Sol!
-
-
- XXIV
-
- Sé de un pintor atrevido
- Que sale a pintar contento
- Sobre la tela del viento
- Y la espuma del olvido.
-
- Yo sé de un pintor gigante,
- El de divinos colores,
- Puesto a pintarle las flores
- A una corbeta mercante.
-
- Yo sé de un pobre pintor
- Que mira el agua al pintar,-
- El agua ronca del mar,-
- Con un entrañable amor.
-
-
- XXV
-
- ¡Yo pienso cuando me alegro
- Como un escolar sencillo,
- En el canario amarillo,
- Que tiene el ojo tan negro!
-
- ¡Yo quiero, cuando me muera
- Sin patria, pero sin amo,
- Tener en mi losa un ramo
- De flores, y una bandera!
-
-
- XXVI
-
- Yo que vivo, aunque me he muerto,
- Soy un gran descubridor,
- Porque anoche he descubierto
- La medicina de amor.
-
- Cuando al peso de la cruz
- El hombre morir resuelve,
- Sale a hacer bien, lo hace, y vuelve
- Como de un baño de luz.
-
-
- XXVII
-
- El enemigo brutal
- Nos pone fuego a la casa;
- El sable la calle arrasa,
- A la luna tropical.
-
- Pocos salieron ilesos
- Del sable del español;
- La calle, al salir el sol,
- Era un reguero de sesos.
-
- Pasa, entre balas, un coche:
- Entran, llorando, a una muerta;
- Llama una mano a la puerta
- En lo negro de la noche.
-
- No hay bala que no taladre
- El portón; y la mujer
- Que llama, me ha dado el ser;
- Me viene a buscar mi madre.
-
- A la boca de la muerte,
- Los valientes habaneros
- Se quitaron los sombreros
- Ante la matrona fuerte.
-
- Y después que nos besamos
- Como dos locos, me dijo:
- "Vamos pronto, vamos, hijo;
- La luna está sola: vamos."
-
-
- XXVIII
-
- Por la tumba del cortijo
- Donde está el padre enterrado,
- Pasa el hijo, de soldado
- Del invasor; pasa el hijo.
-
- El padre, un bravo en la guerra,
- Envuelto en su pabellón
- Alzase; y de un bofetón
- lo tiende, muerto, por tierra.
-
- El rayo reluce; zumba
- El viento por el cortijo;
- El padre recoge al hijo,
- Y se lo lleva a la tumba.
-
-
- XXIX
-
- La imagen del rey, por ley
- Lleva el papel del Estado;
- El niño fue fusilado
- Por los fusiles del rey.
-
- Festejar el santo es ley
- Del rey; en la fiesta santa
- ¡La hermana del niño canta
- Ante la imagen del rey!
-
-
- XXX
-
- El rayo surca, sangriento,
- El lóbrego nubarrón:
- Echa el barco, ciento a ciento,
- Los negros por el portón.
-
- El viento, fiero, quebraba
- Los almácigos copudos;
- Andaba la hilera, andaba,
- De los esclavos desnudos.
-
- El temporal sacudía
- Los barracones henchidos;
- Una madre con su cría
- Pasaba dando alaridos.
-
- Rojo, como en el desierto,
- salió el sol al horizonte;
- Y alumbró a un esclavo muerto,
- Colgado a un seibo del monte.
-
- Un niño lo vio: tembló
- De pasión por los que gimen;
- Y, al pie del muerto, juró
- Lavar con su sangre el crimen!
-
-
- XXXI
-
- Para modelo de un dios
- El pintor lo envió a pedir:
- ¡Para eso no! ¡para ir,
- Patria, a servirse los dos!
-
- Bien estará en la pintura
- El hijo que amo y bendigo:
- ¡Mejor en la ceja oscura,
- Cara a cara al enemigo!
-
- Es rubio, es fuerte, es garzón
- De nobleza natural:
- ¡Hijo, por la luz natal!
- ¡Hijo, por el pabellón!
-
- Vamos, pues, hijo viril;
- Vamos los dos; si yo muero,
- Me besas: si tú... ¡prefiero
- Verte muerto a verte vil!
-
-
- XXXII
-
- En el negro callejón
- Donde en tinieblas paseo,
- Alzo los ojos, y veo
- La iglesia, erguida, a un rincón.
-
- ¿Será misterio? ¿Será
- Revelación y poder?
- ¿Será, rodilla, el deber
- De postrarse? ¿Qué será?
-
- Tiembla la noche: en la parra
- Muerde el gusano el retoño;
- Grazna, llamando al otoño
- La hueca y hosca cigarra.
-
- Graznan dos: atento al dúo
- Alzo los ojos y veo
- Que la iglesia del paseo
- Tiene la forma de un búho.
-
-
- XXXIII
-
- De mi desdicha espantosa
- Siento, ¡oh estrellas!, que muero;
- Yo quiero vivir, yo quiero
- Ver a una mujer hermosa.
-
- El cabello, como un casco,
- Le corona el rostro bello:
- Brilla su negro cabello
- Como un sable de Damasco.
-
- ¿Aquélla? ...Pues pon la hiel
- Del mundo entero en un haz,
- Y tállala en cuerpo, y haz,
- Un alma entera de hiel!
-
- ¿Esta?... Pues ésta infeliz
- Lleva escarpines rosados,
- Y los labios colorados,
- Y la cara de barniz.
-
- El alma lúgubre grita:
- "¡Mujer, maldita mujer!"
- ¡No sé yo quién pueda ser
- Entre las dos la maldita!
-
-
- XXXIV
-
- ¡Penas! ¿Quién osa decir
- Que tengo yo penas? Luego,
- Después del rayo, y del fuego,
- Tendré tiempo de sufrir.
-
- Yo sé de un pesar profundo
- Entre las penas sin nombres:
- ¡La esclavitud de los hombres
- Es la gran pena del mundo!
-
- Hay montes, y hay que subir
- Los montes altos; ¡después
- Veremos, alma, quién es
- Quien te me ha puesto al morir!
-
-
- XXXV
-
- ¿Qué importa que tu puñal
- Se me clave en el riñón?
- ¡Tengo mis versos, que son
- Más fuerte que tu puñal!
-
- ¿Qué importa que este dolor
- Seque el mar y nuble el cielo?
- El verso, dulce consuelo,
- Nace al lado del dolor.
-
-
- XXXVI
-
- Ya sé: de carne se puede
- Hacer una flor; se puede,
- Con el poder del cariño,
- Hacer un cielo, ¡y un niño!
-
- De carne se hace también
- El alacrán; y también
- El gusano de la rosa,
- Y la lechuza espantosa.
-
-
- XXXVII
-
- Aquí está el pecho, mujer,
- Que ya sé que lo herirás;
- ¡Más grande debiera ser,
- Para que lo hirieses más!
-
- Porque noto, alma torcida,
- Que en mi pecho milagroso,
- Mientras más honda la herida,
- Es mi canto más hermoso.
-
-
- XXXVIII
-
- ¿Del tirano? Del tirano
- Di todo, ¡di más!; y clava
- Con furia de mano esclava
- Sobre su oprobio al tirano.
-
- ¿Del error? Pues del error
- Di el antro, di las veredas
- Oscuras: di cuanto puedas
- Del tirano y del error.
-
- ¿De mujer? Pues puede ser
- Que mueras de su mordida;
- ¡Pero no empañes tu vida
- Diciendo mal de mujer!
-
-
- XXXIX
-
- Cultivo una rosa blanca
- En julio como en enero,
- Para el amigo sincero
- Que me da su mano franca.
-
- Y para el cruel que me arranca
- El corazón con que vivo,
- Cardo ni oruga cultivo;
- Cultivo la rosa blanca.
-
-
- XL
-
- Pinta mi amigo el pintor
- Sus angelones dorados,
- En nubes arrodillados,
- Con soles alrededor.
-
- Pínteme con sus pinceles
- Los angelitos medrosos
- Que me trajeron, piadosos,
- Sus dos ramos de claveles.
-
-
- XLI
-
- Cuando me vino el honor
- De la tierra generosa,
- No pensé en Blanca ni en Rosa
- Ni en lo grande del favor.
-
- Pensé en el pobre artillero
- Que está en la tumba, callado;
- Pensé en mi padre, el soldado;
- Pensé en mi padre, el obrero.
-
- Cuando llegó la pomposa
- Carta, en su noble cubierta,
- Pensé en la tumba desierta
- No pensé en Blanca ni en Rosa.
-
-
- XLII
-
- En el extraño bazar
- Del amor, junto a la mar,
- La perla triste y sin par
- Le tocó por suerte a Agar.
-
- Agar de tanto tenerla
- Al pecho, de tanto verla
- Agar, llegó a aborrecerla;
- Majó, tiró al mar la perla.
-
- Y cuando Agar, venenosa
- De inútil furia, y llorosa,
- Pidió al mar la perla hermosa,
- Dijo la mar borrascosa:
-
- "¿Qué hiciste, torpe, qué
hiciste
- De la perla que tuviste?
- La majaste, me la diste;
- Yo guardo la perla triste."
-
-
- XLIII
-
- Mucho, señora, daría
- Por tender sobre tu espalda
- Tu cabellera bravía,
- Tu cabellera de gualda:
-
- Despacio la tendería,
- Callado la besaría.
-
- Por sobre la oreja fina
- Baja lustroso el cabello,
- Lo mismo que una cortina
- Que se levanta hacia el cuello.
-
- La oreja es obra divina
- De porcelana de China.
-
- Mucho, señora te diera
- Por desenredar el nudo
- De tu roja cabellera
- Sobre tu cuello desnudo:
-
- Muy despacio la esparciera
- Hilo por hilo la abriera.
-
-
- XLIV
-
- Tiene el leopardo un abrigo
- En su monte seco y pardo:
- Yo tengo más que el leopardo
- Porque tengo un buen amigo.
-
- Duerme, como en un juguete,
- La mushma en su cojinete
- De arte del Japón yo digo:
- "No hay cojín como un
amigo".
-
- Tiene el conde su abolengo;
- Tiene la aurora el mendigo;
- Tiene ala el ave: ¡yo tengo
- Allá en México un amigo!
-
- Tiene el señor presidente
- Un jardín con una fuente,
- Y un tesoro en oro y trigo:
- Tengo más, tengo un amigo.
-
-
- XLV
-
- Sueño con claustros de mármol
- Donde en silencio divino
- Los héroes, de pie, reposan:
- ¡De noche, a la luz del alma,
- Hablo con ellos; de noche!
- Están en fila: paseo
- Entre las filas: las manos
- De piedra les beso: abren
- Los ojos de piedra: mueven
- Los labios de piedra: tiemblan
- Las barbas de piedra: empuñan
- La espada de piedra: lloran
- ¡Vibra la espada en la vaina!
- Mudo, les beso la mano.
-
- ¡Hablo con ellos, de noche!
- Están en fila: paseo
- Entre las filas: lloroso
- Me abrazo a un mármol: "¡Oh, mármol
- Dicen que beben tus hijos
- Su propia sangre en las copas
- Venenosas de sus dueños!
- ¡Que hablan la lengua podrida
- De sus rufianes! Que comen
- Juntos el pan del oprobio,
- En la mesa ensangrentada!
- Que pierden en lengua inútil
- El último fuego! ¡Dicen,
- Oh mármol, mármol dormido,
- Que ya se ha muerto tu raza!"
-
- Échame en tierra de un bote
- El héroe que abrazo: me ase
- Del cuello: barre la tierra
- Con mi cabeza: levanta
- El brazo, ¡el brazo le luce
- lo mismo que un sol!: resuena
- La piedra: buscan el cinto
- Las manos blancas: del soplo
- Saltan los hombres de mármol!
-
-
- XLVI
-
- Vierte, corazón, tu pena
- Donde no te llegue a ver,
- Por soberbia, y por no ser
- Motivo de pena ajena.
-
- Yo te quiero, verso amigo,
- Porque cuando siento el pecho
- Ya muy cargado y deshecho,
- Parto la carga contigo.
-
- Tú me sufres, tú aposentas
- En tu regazo amoroso,
- Todo mi amor doloroso,
- Todas mis ansias y afrentas.
-
- Tú, porque yo pueda en calma
- Amar y hacer bien, consientes
- En enturbiar tus corrientes
- Con cuanto me agobia el alma.
-
- Tú, porque yo cruce fiero
- La tierra, y sin odio, y puro,
- Te arrastras, pálido y duro,
- Mi amoroso compañero.
-
- Mi vida así se encamina
- Al cielo limpia y serena,
- Y tu me cargas mi pena
- Con tu paciencia divina.
-
- Y porque mi cruel costumbre
- De echarme en ti te desvía
- De tu dichosa armonía
- Y natural mansedumbre;
-
- Porque mis penas arrojo
- Sobre tu seno, y lo azotan,
- Y tu corriente alborotan,
- Y acá, lívido, allá rojo,
-
- Blanco allá como la muerte,
- Ora arremetes y ruges,
- Ora con el peso crujes
- De un dolor más que tú fuerte,
-
- ¿Habré, como me aconseja
- Un corazón mal nacido,
- De dejar en el olvido
- A aquel que nunca me deja?
-
- ¡Verso, nos hablan de un Dios
- A donde van los difuntos:
- Verso, o nos condenan juntos,
- O nos salvamos los dos!
Cuentos de Martí | Discurso de Martí | Versos Sencillos | Ismaelillo
José María Heredia | José Martí | Nicolás Guillén | Alejo Carpentier

|
 |
|