Ir al inicio de BibliotecasVirtuales.com

Forjador...

Duarte como forjador de nuestra independencia
                                                             Carlos Miranda Olacio

 Tan pronto regresó en 1931, Duarte  se dedicó a la enseñanza de la juventud volcando en ella de manera desinteresada  los conocimientos adquiridos en Europa y  y los demás países visitados, a la vez que  aprovechaba la oportunidad para ir despertando las inquietudes libertarias entre sus alumnos y que culminó con la creación en 1938 de la sociedad secreta "La Trinitaria" que fue la plataforma  en que se apoyó para realizar su labor revolucionaria.

Labor de "La Trinitaria"  y Exilio

 Tan organizada y efectiva fue la labor en todos los campos de la vida nacional por la sociedad "La Trinitaria" que aprovechaba el natural desgaste después de 22 años de la dictadura del gobierno haitiano presidido  por Boyer; y que dio lugar a un movimiento liberal en la parte haitiana de la isla que fue inteligentemente aprovechado por Duarte y sus adeptos para sus propios fines independentistas,  empeño que -al ser descubierto- lo obligó  a salir de incógnito al extranjero.

Declaración de la Independencia y regreso triunfal

Con la salida de Duarte al exilio, la labor conspirativa quedó a cargo de sus discípulos, que -fieles a sus compromisos con la Patria- continuaron sus luchas y aprovecharon la coyuntura histórica del divisionismo en que se había sumido Haití, debido a las ambiciones desencadenadas por la lucha por el poder, después de la caída de Boyer, para dar el valiente paso de declararse el 27 de febrero del 1844independientes como República Dominicana,  adelantándose a los dominicanos de poca fe, que pensaban que sólo podíamos librarnos del dominio haitiano con el apoyo de un protectorado francés.

 

 Una de las primeras resoluciones de los patriotas dominicanos fue enviar a buscar a Duarte de su exilio, quien regresó triunfal al ser gloriosamente  recibido por sus conciudadanos como Padre de la Patria, como un merecido reconocimiento por su labor, sacrificio y entrega desinteresada que culminó con nuestra independencia.

Destino en su contra: El surgimiento de Santana

 Duarte esencialmente era un hombre idealista y bueno que actuaba correctamente apegado  a sus principios morales e incapaz de participar ni aún con el pensamiento en las intrigas que penosamente surgen entre los hombres que aspiran al poder ya sea en los negocios o en las luchas políticas.

 

 En esencia, Duarte era de los hombres que se entregan a una causa en cuerpo y alma; y hasta sacrificando como él lo hizo, no solo su vida personal (nunca se casó) sino también el patrimonio familiar.

 

 Por eso no estaba preparado para afrontar la jugada que le tenia guardada el destino, porque después de la declaración de la independencia y la entrega formal; y el consecuente reconocimiento de la independencia dominicana por parte de las autoridades haitianas que representaban al Haití en la parte Este.    Tan pronto pudieron lograr reorganizarse, éstos -los haitianos-invadieron nuevamente la parte Este con un ejército de unos 15 mil hombres, para invalidar la independencia que habían logrado los dominicanos.

 Ante tal situación, las autoridades dominicanas se vieron en la necesidad de organizar un ejército de voluntarios, para lo cual se seleccionó a un hombre de acción: Pedro Santana, con un fuerte liderazgo sobre los rudos hombres de su región dedicados a la cría de ganado (llamados hateros) y como tales, acostumbrados a vivir prácticamente sobre un caballo afrontando y soportando de manera natural la ruda vida del campo, lo que les permitía convertirse en soldados eficientes -sobre todo bajo el mando de  un hombre con el carisma y liderazgo de Santana..

 

 Adicionalmente, como es lógico, este ejército tenía también  la motivación natural que tienen los soldados cuando luchan por una causa patriótica y Santana logró insuflarles una confianza y optimismo que los hizo prácticamente invencibles ante un ejército a su vez carente precisamente de esa dos cosas: una causa justa  y un líder carismático.

 Así el 19 de Marzo del 1844 sólo cuatro días después de su llegada,  los dominicanos dirigidos por Santana derrotaron a los haitianos, convirtiendo a Santana en el nuevo salvador de la independencia de la patria, aclamado unánimemente por todos.

 

 Como consecuencia de esto, el liderazgo dominicano quedó compartido por un civilista puro y un líder carismático conocedor y practicante de todos los artilugios necesarios para lograr y mantener una dependencia y fidelidad de los hombres bajo su mando, convirtiéndolos en un ejercito prácticamente personal, lo que aprovechó, con el apoyo de los intrigantes que favorecían la búsqueda de un protectorado, para convertirse en el árbitro de las decisiones trascendentes del país, en esos momentos tan cruciales.

 

 Duarte, por su parte, aunque logró el reconocimiento de sus adeptos y fue nombrado General de Brigada de los Ejércitos de Santo Domingo, por la Junta Gobernativa que se había creado  al fundar la República, como hombre de principios que era, no contaba con las armas necesarias para sortear con éxito una situación como esa, por lo que -cuando fue nombrado  para compartir con Santana el mando del ejército- ya había derrotado a los haitianos, porque éste después de su victoria, inexplicablemente, se había retirado de Azua sin tomar posesión de ella y acampado en  Sabana Buey  o sea unos 35 kms.  Santana, apoyándose en su indiscutible liderazgo sobre los hombres que conformaban el ejército, ya orgulloso por la victoria lograda bajo el mando del único jefe que reconocían como tal,

prácticamente lo entretuvo los días necesarios para él obtener la anulación por parte de la Junta Gobernativa, del nombramiento de Duarte, quien -ante esa situación- debió comprender que no contaba con los medios para hacer cumplir su mandato, por lo que, juiciosamente, decidió regresar a Santo Domingo.

 

 Apoyado en esta consolidación de su  triunfo,  Santana  -convertido en héroe-,  aprovechó a su vez para convertir a sus tropas en un ejercito prácticamente personal, y con el apoyo de los intrigantes que promovían el protectorado para que nos protegieran de  los haitianos, profundizaron el  enfrentamiento con Duarte  y apoyados en la fuerza, lo tenían todo para ganar y como primer paso Santana fue declarado presidente, y se convirtió en un perseguidor de Duarte hasta lograr su expulsión.

 

 Duarte vivió en el exilio hasta que nuevamente en 1863, al enterarse de que los falsarios al mando de Santana, lograron por fin su propósito al anexar la republica esta vez a España, regresó al país con la ayuda que pudo reunir en Venezuela, donde vivía asilado, para ponerse al servicio  de las nuevas generaciones que habían asumido la responsabilidad de volver a izar la bandera creada por él, pero nuevamente su regreso hizo surgir celos infundados entre los que pugnaban por el poder por lo que, dignamente, dejando establecida su desinteresada posición, se retiró nuevamente al exilio en Venezuela donde murió en 1876 a los 63 años.

  

 Los hechos, sin embargo, terminaron dándole la razón a Duarte, ya que -sin protectorado- la Republica Dominicana se mantuvo y mantiene independiente y las veces que los falsarios e intrigantes de siempre han puesto en peligro su independencia, como la Anexión a España en 1863 y las dos intervenciones norteamericanas (1914 y 1965), nuevamente los patriotas unidos como un solo hombre, vencieron a los intrigantes de turno y en una lucha sin cuartel, logramos liberarnos de España y también, dos veces, con la solidaridad de pueblos hermanos, logramos  librarnos de la intervención de ese ejercito tan poderoso, dando así ejemplo de nuestra capacidad y decisión de ser merecedores del legado que  Duarte nos dejó, por su entrega y capacidad de sacrificio.

 

 Duarte entonces se ha mantenido como el genuino representante del patriotismo dominicano y como tal ha sido declarado nuestro Padre de la Patria y orgullo de todos los dominicanos.

Su Vida | A Puerto Plata | Escritos del Prócer | La Cartera del Proscripto | Súplicas... | Versos del Destierro | Forjador... | Juramento... | Himnos

Poesías con Patria | Joaquín Balaguer | Manuel de Jesús Galván | Juan Bosch | Tulio Cestero | Juan Pablo Duarte | Marrero Aristy | Pedro Henríquez Ureña | Pedro Mir | Salomé Ureña | Manuel del Cabral | Virgilio Díaz Grullón | Fabio Fiallo | Tomás Hernández Franco | Publicaciones Actuales


 


 Los textos acá colocados son en su gran mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación. Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos para retirarlo de inmediato.  
Ciudades Virtuales Latinas - CIVILA.com y Educar.org (c) 1996 - 2006