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IV.
LOS CONVENTOS 19 Tuvieron, grande importancia los conventos. Los de
las tres Órdenes tenían en la capital admirables templos, de naves
ojivales, con portada Renacimiento. Gran dolor es que se haya
arruinado el de San Francisco, cuyos formidables muros duplicaban su
altura con la de la eminencia donde se asienta. Y lástima, también,
que todos los claustros se hayan arruinado. El de los dominicos, el
Imperial Convento de Predicadores, era “suntuoso y muy grande, de
cuarenta moradores ordinarios”, según noticias que habían
llegado hasta el primer cronista oficial de Indias, Juan López de
Velasco, hacia 1571; el de San Francisco tenía entonces “hasta
treinta frailes”; los de monjas, Santa Catalina de Sena, de
dominicas, con su templo de la Regina Angelorum, y Santa Clara, de
franciscanas, tenía “ciento ochenta monjas, poco más o menos”,
según el Oidor Echagoyan, hacia 1568.
En el de dominicas estuvo
profesa Doña Leonor de Ovando, nuestra poetisa del siglo XVI. Después
hubo monjas junto a la Ermita del Carmen, no sé de qué orden. Echagoyan dice que los conventos eran “de gran
honestidad y religión”. Oviedo, años antes, piensa que en ellos
hay “personas de tan religión e gran exemplo, que bastarían a
reformar a todos los otros monesterios de otros muchos reynos,
porque son sanctas personas y de gran dotrina” (Historia, libro III, cap. XI). La Orden de la Merced cuenta, entre sus primeros
representantes en Santo Domingo, de 1514 a 1518, a Fray Bartolomé
de Olmedo 20
, que sería después héroe
de la conquista espiritual de Méjico. “El P. Bartolomé —dice
el mejicano Fray Cristóbal de Aldana— se dedicó desde luego (en Santo Domingo) al
consuelo de los indios y a su instrucción; defendíalos de las
vejaciones de los españoles, asistíalos en sus enfermedades y los
socorría en sus miserias. Ins-truía a los niños para ganar a los
padres; movía y convencía a los cristianos para que edificasen a
los idólatras...” A principios del siglo XVII, de 1616 a 1618,
intervino en la reforma del Convento de la Merced (y fue allí
definidor) no menor maestro que Tirso de Molina, el Presentado Fray
Gabriel Téllez, en compañía del vicario Fray Juan Gómez, catedrático
del colegio mercedario de Alcalá de Henares, Fray Diego de Soria,
Fray Hernando de Canales, Fray Juan López y Fray Juan Gutiérrez.
Tirso declara que al partir ellos —sólo Canales y Soria se
quedaron— dejaron organizada la enseñanza de su convento con
catedráticos nacidos en la isla, que desde entonces producía
grandes talentos, aunque atacados de negligencia: “el clima
influye ingenios capacísimos, puesto que perezosos” (poco antes,
en 1611, decía el arzobispo Rodríguez Xuárez en carta al rey:
“esta tierra influye flojedad y aplicarse la gente poco al
estudio”; naturalmente, no eran el clima ni la tierra, sino la
despoblación y la pobreza, las causas del desamor al esfuerzo
intelectual)21
. Glorioso entre nuestros
conventos fue el Imperial de la Orden de Santo Domingo 22 . No sólo porque sirvió de asiento a la
Universidad de Santo Tomás de Aquino. Sobre su pórtico se yerguen
gigantescas las apostólicas figuras de Fray Pedro de Córdoba, Fray
Antonio de Montesinos y Fray Bernardo de Santo Domingo, iniciadores
de la formidable cruzada que en América emprende el espíritu de
caridad para debelar la rapaz violencia de la voluntad de poder, una
de las grandes controversias del mundo moderno, cuya esencia es la
libertad del hombre. A ellos se une pronto Fray Domingo de Mendoza 23
, docto varón, de estirpe
ilustre, que en España había concebido
el plan de establecer la Orden en el Nuevo Mundo. Es en aquel
convento donde años después (hacia 1522) se hace fraile el que
recoge la herencia de Fray Pedro y Fray Antonio 24 ,
el impetuoso e indomable Quijote de la fraternidad humana, Bartolomé
de las Casas. Le dio el hábito, según la tradición, Fray Tomás
de Berlanga 25 , provincial
entonces, después obispo de Panamá. Con Las Casas estuvo allí su
famoso acompañante Fray Pedro de Angulo 26 ,
el gran evangelizador, fundador de conventos en Guatemala y
Nicaragua, finalmente obispo de la Verapaz: antes que fraile había
sido conquistador en Méjico. De allí salen, durante gran trecho del siglo XVI,
los fundadores de nuevos conventos dominicos en América: “desta
casa se han poblado las islas, y Nueva España, y el Perú”, decían
los frailes de la Española en 1544. Partieron de allí, entre
otros, Fray Domingo de Betanzos 27
y Fray Tomás Ortiz 28
para fundar el convento
dominico de Méjico (1526); Fray Tomás de la
Torre 29
, fundador del convento en Chiapas; Fray Tomás de
San Martín 30 , evangelizador
del Perú, donde fue el primer provincial y fundó los conventos de
Huamanga y Chucuito. Allí se estrena como predicador, novicio aún,
aquel singular maestro de la prosa, Fray Alonso de Cabrera 31 . Allí reside, viviendo como modesto fraile, el
ilustre arzobispo Dávila Padilla. Y allí se educaron nativos
estudiosos, y hasta escritores, como Fray Alonso de Espinosa y Fray
Diego Martínez 32
.
19
. Sobre la cultura religiosa, consúltese la Historia
eclesiástica de la
Arquidiócesis
de Santo
Domingo,
de
Carlos Nouel, y las valiosas notas que sobre este libro publicó, en
el semanario El
Progreso,, de
Santo Domingo, en 1915, nuestro gran investigador admirable escritor
D. Américo Lugo. Hay
breves referencias a los conventos en la Historia
eclesiastica de nuestros tiempos,
de Fray Alonso Fernández. Los
datos de Juan López de Velasco, en su Geografía
y descripción universal de las Indias, proceden
quizás de la Relación
del
Oidor Echagoyan (Colección
de documentos... del Archivo de Indias, 1,
34-35). López de Velasco atribuye a los conventos de monjas
“cerca de ochenta religiosas”: probable error por las “ciento
ochenta” de Echagoyan. Gil González Dávila, Teatro
eclesiástico de la primitiva
iglesia
de las Indias
Occidentales,
dos
vols. , Madrid, 1649-1655, dice (1, 263) que el Convento de Santa
Clara se fundó en tiempos del arzobispo Fuenmayor (1533-1554) con
doce religiosas venidas de España y el templo se construyó con la
dote de las primeras diez y seis profesas nacidas en la isla. El
Convento franciscano de monjas de la Concepción, en Caracas, lo
fundaron en 1637 dos monjas naturales de Santo Domingo: Sor Isabel
Tiedra y Carvajal y Sor Aldonza Maldonado, “religiosas de velo
negro”, procedentes del Convento de Santa Clara. Permanecieron en
Caracas siete años. Consultar: Arístides Rojas, Estudios
históricos, III,
Caracas, 1927, págs. 300 ss. En
1663, el arzobispo Cueba Maldonado atribuye al Convento Dominico
“treinta y seis religiosos” (Utrera, Universidades,
159). La
Orden de la Merced llegó a tener cuatro conventos en la isla
(comenzó en 1511: v.
Las
Casas, Historia
de las Indias, libro
II, cap. 34); la franciscana, tres (en Santo Domingo, en La Vega y
en la Verapaz); la dominica, otros tantos: en Santo Domingo, Puerto
Plata y tal vez La Vega. 20 Sobre Fray Bartolomé de Olmedo (m.
1524), consúltese: Mariano Cuevas Historia
de la
Iglesia
en Mexico, tomo
1, Tlalpan, 1921, págs. 115-116; Fray Pedro Nolasco Pérez, Religiosos
de la
Merced
que pasaron a América, en
dos vols..., Sevilla, 1923 (y.
1,
21-30; habla también, extensamente, del provincial de la Isla Española
Fray Francisco de Boba-dilla, págs. 31-51); Fray Cristóbal de
Aldana, Crónica
de la
Merced,
de México, impresa
en Méjico, s.a., en el siglo XVIII, después de 1780; reimpresa en
1929, facsimilarmente, por la Sociedad de Bibliófilos Mejicanos.
Bernal Diaz del Castillo habla frecuentemente de él como acompañante
de Cortés en la expedición de la conquista. Según el historiador mejicano Veytia, hizo escribir en Méjico un catecismo para indígenas. 21
El mercedario Fray Hernando de Canales permaneció en la isla después
de irse el P. Téllez; en 1625 aparece como definidor y en 1627,
como provincial (Utrera, Universidades,
118,
129 y 131). El P. Soria estaba allí también en 1623; fue a España
y regresó a la isla en 1634. Fray Pedro Nolasco Pérez, en la obra
recién citada (II, 14), transcribe los datos que Fray Juan Gómez
da al Consejo de Indias, en 23 de enero de 1616, sobre los frailes
que salen con él para Santo Domingo: de Canales dice que era
“lector e predicador; de edad de veinte y ocho años; flaco de
rostro; la color quebrada”. De Tirso: “predicador y lector; de
edad de treinta y tres años; frente elevada; barbinegro”. Esta
edad confirma la fecha de 1583 que da la partida de bautismo
encontrada por Doña Blanca de los Ríos de Lampérez y destruye la
fecha conjetural de 1571. En la lista aparece otro nombre: Fray
Hernando de Sandoval Tirso (c, 1583-1648) cuenta los trabajos de la
misión reformadora del Convento Mercedario en su Historia
de la Orden de la
Merced,
cuyo
manuscrito inédito se conserva en Madrid, en la Academia de la
Historia. Las páginas relativas a Santo Domingo las ha impreso allí
D. Américo Lugo, en la revista Renacimiento,
1915,
1, núms. 4-5; parte de ella citan Marcelino Menéndez y Pelayo en
su Historia
de la
poesía
hispanoamericana, I,
Madrid, 1911, págs. 299-301, y Emilio Cotarelo y Mori en la
Introducción al tomo 1 de Comedias
de
Tirso, Madrid, 1906 (Nueva
Biblioteca de Autores Españoles, IV),
págs. l7-20. Consúltese el libro de Fray Cipriano de Utrera, Nuestra
Señora de las Mercedes: Historia documentada de su santuario en la
ciudad de Santo Domingo y de su culto; Santo
Domingo, 1932. En
su libro misceláneo Deleitar
aprovechando, Madrid,
1635, folios 183 y 187, Tirso da cuenta del certamen poético en
honor de la Virgen de las Mercedes, muy concurrido por ingenios del
país, en septiembre de 1616 (debe de ser 1616 y no 1615, como dice
Tirso: Doña Blanca de los Ríos de Lampérez, Del
siglo de oro, Madrid,
1910, pág. 28, ha demostrado que el poeta salía para Santo Domingo
en 1616 y no en 1615): él mismo concurrió con ocho composiciones,
una de las cuales fue premiada. En
su comedia La
villana de Vallecas, estrenada
en 1620, hay recuerdos de Santo Domingo. En el acto I, escena IV: Y
si en postres asegundas,/ en conserva hay piña indiana,/ y en tres
o cuatro pipotes/ mameyes, eipizapotes;/ y si de la castellana
gustas,/ hay melocotón y perada; / y al fin saco un túbano de
tabaco/ para echar la bendición./ Y
en el acto II, escena IX: ¿Cómo
se coge el cacao?/ Guarapo ¿qué es entre esclavos? /¿ Qué frutos
dan los guayabos? ¿Qué es casabe, y qué jaojao?/. Tirso habla también de cosas de América en sus “comedias famosas” Amazonas en las Indias y La lealtad contra la envidia, publicadas en 1635, en la Cuarta Parte de sus comedias; allí abundan las palabras indígenas, antillanas en su mayor parte: bejuco, cacique, caimán, canoa, chocolate, guayaba, iguana, jején, jicara, macana, maíz, naguas, nigua, papaya, petaca, tabaco, tambo, tiburón, tomate, yanacona, yuca. 22
. He trazado sintéticamente la historia del Convento de Dominicos
en mi artículo Casa
de apóstoles, publicado
en el diario La
Nación, de
Buenos Aires, 18 de noviembre de 1934, y reproducido en la revista Repertorio
Americano, de
San José de Costa Rica, 16 de marzo de 1935. Sobre
los primeros dominicos, v. Las Casas, Historia
de las Indias, libro
II, cap. 54, y libro III, caps. 3-12, 14, 15, 17-19, 33-35, 38, 54,
72,81-87, 94-95, 99, 134, 156, 158 y 160, y Fray Agustín Dávila
Padilla, Historia
de la fundación y discurso de la Provincia de Santiago, de México,
de la Orden de Predicadores..., Madrid,
1599. Fray
Antonio de Remesal, en su Historia
general de las Indias Occidentales y particular de la gobernación
de Chiapa y Guatemala, Madrid,
1619 (la impresión, terminada en 1620; al comenzar el libro
primero, el autor la llama Historia
de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, de la Orden de
nuestro glorioso padre Santo Domingo; ha
sido reimpresa en dos vols.., en Guatemala, 1932), libro I, cap. 5-8
y 17, libros II, III, IV, todos, y gran parte de los libros V y X,
trata de los fundadores del Convento en Santo Domingo, y después,
de Fray Domingo de Mendoza, Fray Domingo de Betanzos, Fray Bartolomé
de Las Casas —muy extensamente—, Fray Tomás de Torre,
—mucho—, Fray Pedro de Angulo, Fray Tomás Ortiz y Fray Tomás
de Berlanga, pero especialmente de la acción que ejercieron en
Guatemala y Méjico. A
ellos se refiere también extensamente el desconocido dominico que
escribió la Isagoge
histórica apologética de las Indias Occidentales y especial de la
provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, de la Orden de
Predicadores, escrita
en Guatemala, por los años de 1710-1711 publicada en Madrid, 1892,
y reimpresa en Guatemala, 1935: se inspira en Remesal para muchas
cosas; habla largamente de Fray Pedro de Córdoba y Fray Domingo de
Betanzos. Puede consultarse, además, Julián Fuente, Los
heraldos de la civilización centroamericana, Reseña histórica de
la Provincia Dominicana de San Vicente de Chiapa y Guatemala, Vergara,
1929. En
la Colección
de documentos.., del Archivo de Indias, VII,
397-430, hay una carta a Monsieur de Chiévres, el consejero
flamenco de Carlos V, fechada en Santo Domingo, 1561, con la firma
de Fray Tomás Ansanus, provincial, Fray Pedro de Córdoba; (¿vice?)
provincial, Fray Tomás de Berlanga; supenor, Fray Antonio de
Montesinos; Fray Domingo de Betanzos, Fray Tomás Ortiz, y otros
ocho frailes. En
el tomo XI de la Colección,
págs.
211-215, está el Parecer,
sin
fecha, pero anterior a 1516, que firman Fray Pedro de Córdoba, Fray
Tomás de Berlanga, Fray Domingo de Betanzos, entre otros; pág.
243, unas Representaciones
de
1516. En el tomo XXXV, 199-240, carta de 4 de diciembre de 1519, al
Emperador, firmada por trece frailes, entre ellos Thomás Ansante
(sic),
provincial; Fray Pedro de Córdoba, vicerrector;
Montesinos,
Ortiz y Berlanga. 23 Las Casas (Historia,
lib.
II, cap. 54, donde cuenta los comienzos de la Orden) dice que el
talaverano Fray Domingo de Mendoza “fue muy gran letrado; casi sabía
de coro las partes de Sancto Tomás, las cuales puso todas en verso,
para tenerlas y traerlas más manuales; y por sus letras, y más por
su religiosa y aprobada y ejemplar vida, tenía en España grande
autoridad...” Era hermano del Cardenal Fray García de Loaisa.
“Para su sancto propósito, halló a la mano un religioso llamado
Fray Pedro de Córdoba, hombre lleno de virtudes, y
a
quien Dios Nuestro Señor dotó y arreó de muchos dones y gracias
corporales y espirituales. Era natural de Córdoba, de gente noble y
cristiana nacido, alto de cuerpo y de hermosa presencia; era de muy
excelente juicio, prudente y muy discreto naturalmente, y de gran
reposo. Entró en la Orden de Santo Domingo bien mozo, estando
estudiando en Salamanca... aprovechó mucho en las artes y filosofía
y en la teología, y fuera sumo letrado, si por las penitencias
grandes que hacía no cobrara grande y continuo dolor de cabeza, por
el cual le fue forzado templarse mucho en el estudio... y lo que se
moderó en el estudio acrecentólo en el rigor de austeridad y
penitencia... Fue también.., devoto y excelente predicador...”
Fray Pedro había nacido en 1482; murió en Santo Domingo en abril o
mayo de 1521 (creo más aceptable esta fecha de Las Casas que la de
López, 30 de junio de 1525). Escribió un manual de Doctrina
cristiana para instrucción de los indios por manera de historia, que
se imprimió en Méjico “por mandato y a costa” del gran
arzobispo Fray Juan de Zumárraga, en 1544 (José Toribio Medina, La
imprenta en México, v. 1,
13-14). Según Beristáin, Biblioteca hispano-americana septentrional, tres vols. , Méjico, 1816-1821, “escribió muchos Sermones, Memoriales al Rey e Instrucciones, que por falta de imprenta no llegaron a nosotros, pero se hallan en los archivos de Sevilla y Simancas". De sus memoriales y cartas los hay publicados en la Colección de documentos. del
Archivo de Indias, XI,
211-215 y 216-224. Sobre
él, además de Las Casas, Dávila Padilla y Remesal, y.
Fray
Juan López, Cuarta
parte de la Historia general de Santo Domingo y de la Orden de
Predicadores, Valladolid,
1615 (cuarta parte, págs. 163-174); José Toribio Medina, La
primitiva Inquisición americana (1493-1569),
dos vols, Santiago de Chile, 1914 (y.
I,
76-78 y 89-98) : fue el primer inquisidor general de las Indias, en
unión de Fray Alonso Manso, obispo de Puerto Rico (1519). 24 Fray
Antón de Montesinos, “muy religioso y buen predicador”, es,
como se sabe, el que pronunció los famosos sermones contra la
explotación de los indios, en diciembre de 1510, con los cuales se
inició la cruzada que él y Fray Pedro de Córdoba llevaron hasta
España, donde lograron que se dictasen las primeras
reglamentaciones contra los abusos de la encomienda. Fray
Bernardo de Santo Domingo era, según Las Casas, “poco o nada
experto en las cosas del mundo, pero entendido en las espirituales,
muy letrado y devoto y gran religioso”. Redactó en latín el
Parecer que los dominicos dieron en 1517 a los gobernadores jerónimos
sobre la libertad de los indios: y.
Las
Casas, Historia,
libro
III, cap. 94. 25 Fray Tomás de Berlanga (m. 1551), después de ser
provincial de su Orden en Santo Domingo, lo fue en Méjico (1532), y
fue el primer obispo de Panamá (1533-1537). Escribió, según
Beristáin, Epistola
ad Generalem Patrum Praedicatorum Capitulum de erigenda Provincia
Sanctae Crucis en Insulis Maris Oceani (la
Provincia de la Santa Cruz es la de los dominicos en la Española);
además la larga Pesquisa,
en
Lima, sobre la conducta de Pizarro, Riquelme y Navarro en la
conquista (1535), publicada en la Colección
de documentos.., del Archivo de Indias, X,
237-333, y la carta al Emperador, de 3 de febrero de 1536, sobre las
disputas entre Pizarro y Almagro, publicada por D. Roberto Levillier
en Gobernantes
del Perú: Cartas y papeles, II,
37-50. Según Oviedo (Historia,
Parte
1, libro VIII, cap. 1); fue él quien introdujo el banano en América,
en 1516, trayéndolo de la Gran Canaria. Sobre su ida a Méjico en
1532, y.
carta
del obispo Ramírez de Fuenleal, Colección
de documentos.., del Archivo de Indias, XIII,
210. 26 Fray Pedro de Santa María o de Angulo, burgalés (m. 1561),
escribió en lengua zapoteca, en Méjico, ocho tratados para la enseñanza
de los indios: De
la creación del mundo, De la caída de Adán, Del destierro de los
primeros padres, Del decreto de la redención, Vida, milagros y pasión
de Jesucristo, De la resurrección y ascensión del Salvador. Del
juicio final. De la gloria y el infierno. 27
.
Fray
Domingo de Betanzos, leonés, estuvo en Santo Domingo de 1514 a
1526; predicaba en lengua indígena a los indios; vivió después en
Méjico, donde fue el primer provincial dominico, y en Guatemala,
donde fundó el Convento de su Orden; murió en España en 1549.
Escribió unas Adiciones
a
la Doctrina
cristiana de
Fray Pedro de Córdoba. 28 Fray Tomás Ortiz, extremeño, de
Calzadilla, después de vivir en Santo Domingo estuvo en Méjico
(1526); en Nueva Granada fue obispo de Santa Marta y murió en 1538.
Escribió entre 1525 y 1527 una Relación
curiosa de la
vida,
leyes, costumbres y ritos que los indios observan en su política,
religión y guerra; debe
de refenrse a los indí-genas de Santo Domingo, en parte al menos.
Juan de Castellanos (Elegías
de varones ilustres de Indias, tomo
IV de la Biblioteca
de Autores Españoles, pág.
267) lo llama “docto varón y bien intencionado” (y., además, págs.
278 y 280). Consultar:
Medina, La
primitiva Inquisición americana, 1,
193, 106-107 y 113-120. Consúltese: Cartas de Indias, Madrid, 1877, págs. 724-725;Colección de documentos... del Archivo de Indias, V. 450-465 y XII, 531-538 (carta que firma con Zumárraga en Méjico, 1545); Medina, La primitiva Inquisición americana, I, 113 y 118-120. No conozco todavía el libro de D. Alberto María Carreño, Fray Domingo de Betanzos, fundador en la Nueva España de la venerable Orden Dominicana; Méjico, 1934. 29
Fray Tomás de Torre (m. 1567) escribió una Historia
de los principios de la
Provincia
de Chiapa y Guatemala, del Orden de Santo Domingo, cuyo
manuscrito utilizó Remesal en su conocida obra (v. su prólogo). De
Torre dice Beristáin que en Santo Domingo, “por haber predicado
un día contra el maltrato que daban algunos a los indios, quisieron
matarlo los resentidos”. Consúltese:
Cartas
de Indias, 848-849.
30 Fray Tomás de San Martín (1482-1 554) trabajó en favor de los
indios en Santo Domingo, donde, según Mendiburu, llegó a oidor de
la Real Audiencia; pasó al Perú, donde actuó durante gran parte
de la conquista y todas las guerras civiles. Fue allí el primer
provincial de su Orden y el primer obispo de Charcas (1551). Escribió
Parecer..,
sobre si son bien ganados los bienes adquiridos por los
conquistadores, pobladores y encomenderos de Indias (en
la Colección
de documentos... del Archivo de Indias, VII,
348-362, donde por error se le llama “Fray Matías”; le sigue
una réplica del P. Las Casas); Relación
de los sacrificios de los peruanos a
sus
dioses en tiempos de siembra y cosecha y al enprender obras públicas,
y
Catecismo
para indios. Consúltese:
Bernard Moses, Spanish
colonial literature in South America, Nueva
York, 1922, págs. 67-69;
Manuel de Mendiburu, Diccionario
histórico-biográfico del Perú, en
ocho vols. , Lima 1874-1890 (hay nueva edición reciente); Cartas
de Indias, 521-522,
537, 556 y 841-842; Gobernantes
del Perú: Papeles y cartas, publicados
por Levillier, 1, 95, 121, 165, 177, 188 y 221. 31 Fray Alonso de
Cabrera, cordobés (c. 1549-1606), según el P. Miguel Mir “en la
Isla de Santo Domingo dio muestras de su celo, empezando el oficio
de la predicación”: era novicio todavía. Fue uno de los más
originales oradores sagrados, con elocuencia persuasiva a la que
mezclaba pinturas novelescas de la vida común; su prosa es de
arquitectura clara, de párrafos breves y fáciles en aquel siglo en
que abundaba la prosa encadenada. Publicó:
Sermón
que predicó en las honras que hizo la villa de Madrid a S.M. el rey
Felipe II..., Madrid,
1598, reimpreso en Barcelona, 1606 (se tradujo al italiano, Roma,
1598); Consideraciones
sobre los Evangelios de la
Cuaresma...,
dos
vols. , Córdoba, 1601, reimpresas en Barcelona, 1602 y 1606; Consideraciones
en los Evangelios de los domingos de adviento y festividades que en
este tiempo caen..., dos
vols. , Córdoba, 1608, reimpresas en Barcelona, 1609. Todas estas
obras están reunidas bajo el título común de Sermones,
en
el tomo III de la Nueva
Biblioteca de Autores Españoles, con
prólogo del P. Mir, Madrid, 1906. Hay nueva edición, bajo el título
de Obras,
con
introducción del P. Alonso Getino, Madrid, 1921. No sabemos si
entre esos sermones hay parte de lo que predicó en Santo Domingo.
Escribió, además, Consideraciones
sobre los Evangelios de la
circuncisión
y de la purificación, Barcelona,
1609; y Tratado
de los escrúpulos y sus remedios, Valencia,
1599; reimpreso en Barcelona, 1606; traducido al italiano, 1612, y
al francés, 1622. Consultar:
Iacobus Quétif y Iacobus Echard, Scriptores
Ordinis Praedicatorum recensiti, dos
vols. , París, 1719-1721. Fray
Juan de Manzanillo o Martínez de Manzanillo salió del Convento
Dominico, donde había sido catedrático y prior, para el cargo de
obispo de Venezuela (1584). Murió entre 1592 y 1594 (y. Arístides
Rojas, Estudios
históricos, 1,
Caracas, 1926, págs. 130-131). En
el siglo XVIII, ejerció de maestro en el Convento de Santo Domingo
el habanero Fray José Fonseca, autor de los primeros apuntes históricos
sobre los escritores de Cuba, cuyo manuscrito disfrutó el bibliógrafo
mejicano Eguiara (consúltese a Beristáin). 32 No cabe aquí reseñar
la vasta bibliografía de Fray Bartolomé de Las Casas (1474-1566).
Recordaré sus folletos polémicos de 1552 y 1553: el más ruidosos
de todos, que se tradujo a siete idiomas en el siglo XVI, la Brevísima
relación de la destrucción de Las
Indias,
escrita
en 1542 (puerilmente sc ha intentado disculpar de este opúsculo a
Las Casas, atribuyéndolo a Fray Bartolomé de la Peña, como si el
Protector de los Indios necesitara excusas por la interpretación
que a sus extraordinarias exageraciones polémicas dieron los
enemigos de España), y los que se nombran con las primeras palabras
de sus extensas portadas: Lo
que se sigue en un pedazo de una carta y relación que escribió
cierto hombre..., Entre los remedios..., Aquí se contiene una
disputa o controversia (con
Juan Ginés de Sepúlveda)..., Aquí
se contienen unos avisos y reglas para los confesores..., Este es un
tratado..., Aquí se contienen treinta proposiciones muy jurídicas...,
Principia quedam ex quibus procedendum est..., todos
impresos en 1522; Tratado comprobatorio del imperio soberano y principado universal que los Reyes de Castilla tienen sobre las Indias, 1553. El Instituto de Investigaciones Históricas, de la Universidad de Buenos Aires, ha reimpreso facsimilarmente estos folletos en 1924..
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