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Seglares

VII. SEGLARES

Entre los hombres de acción que estuvieron en Santo Domingo durante la media centuria que siguió al Descubrimiento, no pocos tomaban la pluma, siquiera fuese para redactar informaciones sobre cosas y casos de América: así, el tesorero Miguel de Pasamonte 65 , el oidor Lucas Vázquez de Ayllón 66 , el honesto juez Alonso de Zuazo 67 , el gobernador Rodrigo de Figueroa 68 , el secretario Diego Caballero de la Rosa 69 , mariscal después 70 , 71 el explorador y geógrafo Martín Fernández de Enciso 72 , y, superior a todos por la magnitud de su obra escrita, Gonzalo Fernández de Oviedo 73 , cuya Historia General y natural de las Indias constituye, con los dos grandes libros de Las Casas, la fuente principal para el conocimiento de los primeros treinta años de España en América. Tenía Oviedo grande afición a las letras, y escribió muchos versos y hasta una novela de caballería. No eran grandes sus dones de escritor ni su cultura literaria: es mucho menos cuidadoso que Las Casas en la forma; Las Casas, además, es a ratos elocuente en la indignación, pintoresco y hasta humorista en sus descripciones de tipos y caracteres. En la obra histórica y descriptiva de Oviedo se amontonan hechos y datos de toda especie, cuyo interés supo descubrir. No describe la fauna y la flora del Nuevo Mundo mejor que .Las Casas, pero le tocó la fortuna de ser leído antes y de “fundar la historia natural de América”, según frase de Menéndez y Pelayo. Y en la parte histórica de su obra, ingenuidad misma con que acumula sucesos y casos hace de sus páginas vivaces cuadros de la vida cotidiana de conquistadores y colonizadores.

Entre los oidores de la Real Audiencia figuraron escritores(74) además de los obispos Fuenleal y Fuenmayor, que la presidieron, y de Zuazo, Vázquez de Ayllón y Fray Tomás de San Martín, debe recordarse, en el siglo XVI, al Licenciado Juan de Echagoyan 75 , 76 , al Doctor Alonso de Zorita 77 , al Doctor Eugenio de Salazar de Alarcón 78 y al Doctor Pedro Sanz Morquecho 79 , 80 ; en el siglo XVII, a Juan Francisco de Montemayor y Cuenca 81 ,Jerónimo Chacón Abarca 82 , Diego Antonio de Oviedo y Baños 83 , Femando Araujo y Ribera; en el siglo XVIII, el insigne mejicano Francisco Javier Gamboa 84 .

De Echagoyan conocemos la extensa y útil Relación de la Isla Española, dirigida a Felipe II en 1568; Sanz Morquecho, Montemayor, Chacón, Oviedo Baños y Gamboa escribieron extensamente sobre cuestiones jurídicas; Montemayor, además, sobre temas de religión. Zorita es historiador estimable, que tuvo mirada curiosa para la vida y las costumbres de los indígenas en Méjico e hizo el primer catálogo de escritores —hasta treinta y seis— sobre cosas de América.

Salazar es buen poeta y prosista ingenioso, figura menor pero muy interesante en la literatura española de su tiempo. Escribió un Canto en loor de la muy leal, noble y lustrosa gente de la ciudad de Santo Domingo (“De España a la Española...”) y muchos versos referentes a personas y sucesos de la isla, como el caso del astrólogo dominicano Castaño, que “quiso pasar a la Isla de Cuba en un navío cargado de mercaderías suyas, y en el viaje encontró un corsario francés que le tomó a él y al navío y a lo que llevaba”. Su viaje desde España y su llegada a Santo Domingo los describe en ingeniosa carta al Licenciado Miranda de Ron (1573).

En funciones públicas, o como particulares, residentes o de paso, hallamos todavía en el siglo XVI muchos aficionados a las letras. El más conocido de todos es Lázaro Bejarano 85 , .andaluz de Sevilla, donde perteneció al círculo de poetas en que figuró Gutierre de Cetina. En América fue señor de las Islas de Curazao, Aruba y Bonaire: el señorío lo había heredado su mujer, Doña Beatriz, hija del benemérito aragonés Juan de Ampíes, sucesivamente veedor, factor (1511) y regidor en Santo Domingo, fundador de Coro en Venezuela, a quien se dieron en encomienda aquellas “Islas de los Gigantes”; pero, “de tantas soledades descontento”, volvió a residir en Santo Domingo, delegando las funciones de gobierno de sus ínsulas. En 1558 se le acusó de herejía, en complicidad con el escritor mercedario Fray Diego Ramírez; la sentencia fue benigna: se le hizo abjurar de tres proposiciones erróneas y se le condenó a no leer otro libro que la Biblia, regla que de seguro no cumplió. Era, en realidad, erasmista: “dijo que San Pablo no se entendió hasta que vino Erasmo y escribió”; “que la Sagrada Escriptura debe de andar en romance para que todos la lean y entiendan, ansi inorantes como sabios, el pastor y la vejecita”; “que para entender la Sagrada Escriptura no se curen de ver doctores ni seguir expositores, sino que lean el texto, que Dios les alumbrará la verdad”; condenaba “la teología escolástica, haciendo burla della y de sus doctores”; censuraba los malos sermones y las prácticas supersticiosas.

Tuvo mucha fama en América: de él hablan con elogio Oviedo, los Oidores Echagoyan y Zorita, Juan de Castellanos, el médico Méndez Nieto; pero sus escritos en prosa se han perdido y de sus poesías se conoce muy poco: unas cuantas de asunto religioso escritas para certámenes de Sevilla y versos satíricos escritos en Santo Domingo, —tres epigramas y dos quintillas del Purgatorio de amor, sátira sobre el carácter y las costumbres de los principales personajes de la ciudad. De los informes de sus contemporáneos se infiere que fue hombre de bien y gobernante justo para sus indios, buen escritor en prosa y poeta ingenioso. En su Diálogo apologético contra Juan Ginés de Sepúlveda apoyaría, de seguro, las tesis del P. Las Casas: ¡grande hazaña en quien fue señor de indios!

Amigo y admirador de Bejarano fue el Licenciado Juan Méndez Nieto 86 , que ejerció de médico durante unos ocho años en Santo Domingo: escribió dos libros sobre asuntos de su profesión; uno de ellos, Discursos medicinales, escrito en prosa desenfadada, lleva digresiones de toda especie, con noticias curiosas, y hasta malos versos del autor. No debían de ser peores los del alguacil mayor Luis de Angulo (c. 1530-1560), a quien Méndez Nieto describe como hombre perverso y perverso versificador, que compuso un elogio de las damas de la ciudad, en octavas reales, imitando el Canto de Orfeo inserto en la Diana de Jorge de Montemayor.

Juan de Castellanos cita, entre los españoles de Santo Domingo aficionados a escribir versos, a Villasirga y al “desdichado Don Lorenzo Laso”87, junto al “doto Bejarano”. Nada sabemos de ellos.

Como meros visitantes estuvieron en la isla el milanés Girolamo Benzoni 88 , cuya Historia del Mondo Nuovo gozó de boga europea, y “el caballero desbaratado” Alonso Henríquez de Guzmán 89 , cuya autobiografía sabe a novela picaresca en su primera parte, pero en su narración de sucesos del Perú pertenece a la más genuina historia de la conquista 90 , 91.

En el siglo XVII figuran el jurisconsulto toledano Juan Vela 92 , en cuya Política real y sagrada se advierte influencia de la Política de Dios, de Quevedo, y el médico sevillano Fernando Díez de Leiva 93 , autor de unos Anti-axiomas morales, médicos, filosóficos y políticos, donde impugna sesenta refranes y apotegmas, como “haz bien y no cates a quién”, “Motus est causa caloris”, “Buena orina y buen color, dos higas para el doctor”, “Nescit regnare qui nescit dissimulare”. Anticipa la actitud de Feijoo. El libro comenta los temas en prosa y en verso.

Españoles eran, probablemente, el contador real Diego Núñez de Peralta 94 , que hacia 1642 escribió un Epítome de los ochenta libros de la “Historia de las Indias” de Antonio de Herrera, y Gabriel Navarro de Campos 95 , 96 autor de un Discurso sobre la fortificación y defensa de la ciudad de Santo Domingo, dirigido al enérgico gobernador Bernardino de Meneses Bracamonte, Conde de Peñalba, “el Conde” por excelencia para los dominicanos, jefe de la lucha contra la escuadra inglesa que Cromwell envió contra Santo Domingo, bajo el mando de Penn y Venables, en 1655 97 , 98 , 99 .

En el siglo XVIII hay menos nombres: el médico catalán Francisco Pujol 100 , autor de una Disertación sobre el uso de los cordiales y una Respuesta a un amigo y avisos para todos, dedicadas al conocido escritor limeño Eusebio Llano de Zapata, y de la Carta a la Universidad de Santo Tomás, donde recibió el título de doctor, sobre la enseñanza de la medicina; el venezolano Juan Ignacio Rendón 101 , poeta latino y orador forense; el ilustre jurisconsulto y economista cubano Francisco de Arango y Parreño 102 ; el historiador cubano Ignacio de Urrutia 103 ; los poetas cubanos Manuel Justo de Rubalcava, Manuel María Pérez y Ramírez y Manuel de Zequeira 104 y Arango, quien casó con dama dominicana descendiente de Oviedo.

65 El aragonés Miguel de Pasamonte: tesorero de la Isla Española desde 1508 hasta su muerte en 1526; personaje de mucha significación en la política local. “Persona veneranda, de grande cordura, prudencia, experiencia y autoridad”, lo llama el P. Las casas. "Hombre de auctoridad y experiencia en negocios, docto e gentil latino, honesto e apartado de vicios”, dice Oviedo. Uno y otro cuentan que observaba castidad de ermitaño.

El Sr. Trelles, en sus apuntes de bibliografía dominicana, apéndice de su Ensayo de bibliografía cubana, le atribuye Relaciones de la Isla Española, en manuscrito: no sé dc dónde toma el dato. En el tomo I de la Colección de documentos.., del Archivo de Indias hay muchos que firma Pasamonte en unión de otros funcionarios y dos cartas personales suyas, págs. 289-290 y 414-415: la segunda, muy interesante, revela sus aficiones; es de 1520 (por error se ha impreso 1529), y en ella le habla a Lope de Conchillos, el secretario del Consejo Real, paisano y valedor suyo, de la guerra de las comunidades: “Las revueltas de ahí me quitan las ganas de ir: ya soy viejo para el arnés. Vuestra Merced consérvese con mucha prudencia e lea la crónica del rey Don Juan de Castilla que nuevamente se ha imprimido (1517), que hay en ella muchas cosas que podrán servir en estos tiempos. La crónica que yo al presente leo es la Biblia e Lactancio Firmiano” y, además, tomo XXXI, 412-414, 432-435, 440-442. 446-448, 513-518, 529- 532; tomo XXXII. 96-100, 118-119. 122-123, 153-163, 219-221, 231-235, 340-342; tomo XXXIV, 232-234 (carta), 235-236, 267-278. 319-321 (carta) y 321-329; XXXV, 244-247 (carta); XXXVI, 402-404, y XL, 288 (se le menciona como difunto en 1527) y 398 (se refiere a él su sobrino Esteban de Pasamonte, que le sucedió en el cargo de tesorero).

Consultar: Las Casas, Historia, libro II, caps. 42, 51 y 53; libro III, caps. 5, 19, 36, 37, 39, 46, 84, 93 y 157; Oviedo, Historia, libro III, caps. 10 y 12; libro IV, caps. 1 y 8; libro X, cap. 11; Félix de Latassa, Biblioteca nueva de escritores aragoneses, 1802, refundido con la Antigua por Miguel Gómez Uriol, en tres vols. , Zaragoza, 1884- 1886. 

66 El Licenciado Lucas Vásquez de Ayllón, toledano, llegó a la Española en tiempos de Ovando, hacia 1503; volvió y fue oidor muchos años, desde la fundación de la Audiencia en 1511; pasó a Cuba y a Méjico (1520) para dirimir los conflictos entre Velázquez y Cortés; murió en una expedición a la Florida en 1526. Escribió cartas y memoriales: uno, de 1521, se dice que está en la Colección Muñoz, tomo LXXVI, folios 253 ss.; a propósito del P. Álvaro de Castro quedó mencionada una carta que ambos escribieron en 1522 6 1523. Con él se relacionan documentos de la Colección... del Archivo de Indias, I, 413, 416-417, 427 (y. también págs. 259 y 360); XI, 439-442; XII, 251 253; XIII, 332-348; XIV, 503-516; XXIV, 235-236, 321-328 y 557-567; XXXV, 241-244 (carta de 8 de enero de 1520) y 547-562 (información sobre la Florida, 1526); XXXVI, 428-430; además, V, 534 ss.  
Consultar: Las Casas,
Historia, libro II, caps. 40, y 53; libro III, caps. 19 y 157; Oviedo, Historia, libro IV, caps. 2,4, 5 y 8; libro XVI, cap. 15; libro XVII, cap. 26; libro XXXVII, caps. 1 y 3; libro L; Bernal Díaz del Castillo, Conquista de la Nueva España. caps. 109, 112 y 113; Castellanos, Elegías, 47 y 72. 

67 El Licenciado Alonso de Suazo (1466-1539), natural de Segovia (según informan Las Casas y Henríquez de Guzmán; no de Olmedo, como dice Calcagno), graduado en Salamanca (donde dice que estudió veinte años); murió siendo oidor en Santo Domingo, adonde había llegado en 1517 para colaborar con los frailes jerónimos en la resolución de los problemas políticos de las Indias. En Cuba, adonde fue como juez de residencia de Diego Velázquez (1521-1 522), escribió una Carta a Fray Luis de Figueroa, el jefe de los jerónimos, o Memoria sobre la condición de los indios en Santo Domingo y Cuba, que el gran investigador mejicano Joaquín García Icazbalceta publicó en su Colección de documentos para la historia de México, I, Méjico, 1858. García Icazbalceta menciona también una Memoria sobre las crueldades de los conquistadores en Santo Domingo: tal vez sea la carta a Chiévres que en seguida se indica. En la Colección de documentos... del Archivo de Indias. I, 292-298 y 304-332, hay dos importantes cartas suyas, fechadas en Santo Domingo el 22 de enero de 1518, una a Carlos V y otra a Chiévres (Monsiuer de Xevres, escribe él); en el tomo XXXIV, otra a Carlos V, de interés geográfico, con igual fecha. En todo el tomo I se le menciona con frecuencia; en la pág. 557 se expresa que murió en marzo de 1539, siendo oidor. Con él se relacionan documentos del tomo Xl, 327-342 y 343-363 (informa, como oidor, con el Licenciado Espinosa, sobre la despoblación de la Española, 1528 y, en la Segunda Serie, del tomo I, especialmente págs. 107, 110, 111, 114, 116, 167 y 186 (donde se documenta su viaje a Yucatán en 1524), y del tomo VI, 14. En la Colección de documentos inéditos para la historia de España, II, Madrid, 1843, págs. 347-375, se halla también la carta a Chiévres de 1518; en las págs. 375-379, biografía de Zuazo, escrita por Martín Fernández de Navarrete. Da otra biografía Francisco Calcagno en su Diccionario biográfico cubano, Nueva York, 1878 (-84). Oviedo, Historia, libro 1, cap. 10, cuenta el naufragio de Zuazo en el viaje de Cuba a Méjico; lo menciona además en diversos lugares de su obra (libro IV, capa. 2, 3, 4, 5, 7 y 8; libro XVII, capa. 3 y 20). Juan de Castellanos también, en sus Elegías, págs. 47-48 y 73-78. Las Casas, de paso, en su Historia, libro III, cap. 87. 

68 El Licenciado Rodrigo de Figueroa, zamorano, gobernador de Santo Domingo en 1519-1521, escribió una Descripción de la Isla Española, según Trelles: no sé si está publicada. En la Colección de documentos.., del Archivo de Indias, I, 417-421 y 421-422, hay cartas suyas a Carlos V, fechadas en Santo Domingo el 6 de julio y el 13 de noviembre de 1520; en las págs. 379-385, una Información (1520) sobre las clases de indios (caribes y guatiaos, o sea guerreros y pacíficos) que poblaban las islas y tierra firme de América: se reimprime en el tomo XI, 321-327. 

69 Diego Caballero de la Rosa, sevillano, firma en 1533, como “escribano de Su Majestad y de la Real Audiencia”, la Relación testimoniada del asiento hecho con Francisco de Barrionuevo para apaciguar la rebelión del cacique Enriquillo: va en la Colección de documentos.., del Archivo de Indias, 1, 481-505; en 20 de diciembre de 1537 dirige una carta al Emperador sobre el proyecto de vigilar los mares de las Antillas con “tres carabelas bien emplomadas y artilladas”. Otros documentos relacionados con él: tomo XXII, 79-93 y 128-130; XXXVI 376 (por error dice “Diego Caballo”); XL, 435-438 (carta) y 157 (carta sobre Fray Tomás de Berlanda, 1537). Fue también contador (1529) y tesorero. Las Casas lo menciona como secretario de la Audiencia en 1521 (Historia, libro III, cap. 157); Henríquez de Guzmán (v. infra) lo halla en el cargo en 1534. Oviedo (Historia, libro IV, cap. 8) lo menciona como dueño de ingenios de azúcar, secretario, contador, regidor de la ciudad capital y, por fin, mariscal de la isla (1547). 

70 Gil González Dávila —uno de los muchos de su nombre que hubo en los siglos XVI y XVII— era contador real en Santo Domingo (nombrado en 1511). Es el que salió luego al Mar del Sur y exploró la América Central; murió en 1526. Colección de documentos... del Archivo de Indias, XII, 362.; XVI, 5-36; XXXII, 267-272. Hay tres relaciones suyas, escritas hacia 1518, en la Colección, I, 332-347; probablemente es suyo también el Memorial de las págs. 290-291. En el tomo XXXV, 247-256, hay una carta suya, desde Santo Domingo, 12 de julio de 1520, otra, escrita en Santo Domingo el 6 de marzo de 1524, incluye Manuel María de Peralta en su obra Costa Rica, Nicaragua y Panamá en el siglo XVI. Madrid-París, 1883, págs. 3-26. Se refieren especialmente a él Hernán Cortés, en su quinta carta y Pascual de Andagoya, el explorador alavés (que también estuvo en Santo Domingo y allí se casó en 1534), en su Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila (Colección de viajes y descubrimientos, de Navarrete III ). Consultar: Las Casas, Historia, libro III, cap. 154; Oviedo, Historia, libro 29, caps. 14 y 21. 

71 El Adelantado Pedro de Heredia (m. 1554), madrileño, escribió una Relación de sus primeros hechos de arma en la provincia de Cartagena de Indias, que figura en las Relaciones históricas de América, Madrid, 1916, págs. 1-8. Le sigue (págs. 9-15) una Relación de sus campañas en Cartagena de Indias, de mano ajena y desconocida. V. además, Colección de documentos.., del Archivo de Indias, XXII, 325-332.y XXIII. 55-74.  
Sobre Heredia: Juan de Castellanos,
Elegías, Parte III, Historia de Cartagena, cantos I a IX; Oviedo, Historia, libro XXVI, caps. 5-14; Fray Pedro de Aguado. Historia de Santa Maria y Nuevo Reino de Granada e Historia de Venezuela. 

72 El Bachiller Fernández de Enciso, vecino de Sevilla, se hallaba en 1508 en Santo Domingo ejerciendo de abogado; de sus ganancias dio recursos a Alonso de Hojeda para su expedición a la América del Sur, fue tras él en 1509 y lo perdió todo, en parte por la deslealtad de Vasco Núñez de Balboa, que se embarcó escondido en su nave.

Insistió en sus proyectos de conquista y colonización, con poco éxito. Tuvo, en Santo Domingo funciones gubernativas, según la Información de los servicios del Adelantado Rodrigo de Bastidas, hecha en Santo Domingo en julio de 1521, e incluida en la Colección de documentos... del Archivo de Indias, II: en la lista de preguntas se habla (pág. 371) de “los gobernadores que en esta isla han gobernado, así los religiosos de la Orden de San Jerónimo, como el Licenciado Enciso, como el Licenciado Rodrigo de Figueroa”; en la declaración de Diego Caballero “el mozo” (pág. 381) se habla de que “los religiosos de San Jerónimo vinieron a gobernar esta isla, el Licenciado Enciso, e el Licenciado Figueroa. que al presente la gobierna”. Según Oviedo (Historia, libro XXVII, cap. 4), fue teniente de gobernador. En 1519 publicó en Sevilla su importante Suma de geografía que trata de todas las partidas e provincias del mundo en especial de las Indias, reimpresa en 1530 y 1546: uno de los primeros intentos de organizar científicamente los datos sobre el Nuevo Mundo. Las referencias a Santo Domingo son sucintas: sólo habla de su situación geográfica, de sus plantas y de sus indios. José Toribio Medina extractó de la Suma la Descripción de las Indias y la publicó en Santiago de Chile, 1897.

Sobre Enciso: Las Casas, Historia, libro II, caps. 52, 60 y 62-64, y libro III. caps. 24, 39, 42-46, 52, 58. 59 y 63; Oviedo, Historia, libro XXVII, cap. 4, y libro XXIX, cap. 7; Martín Fernández de Navarrete, Disertación sobre la historia de la náutica y ciencias matemáticas, Madrid, 1846, págs. 141 ss.; Medina, El descubrimiento del Océano Pacifico, dos vols., Santiago de Chile, 1913-1914, y Biblioteca hispanoamericana, 1,80-84, 118 y 201-218, donde reproduce la Descripción de las Indias y un breve papel sobre las encomiendas de indios, escrito en 1528 (sobre igual asunto hay un memorial suyo, sin fecha, en la Colección de documentos.., del Archivo de Indias, I, 441-450); Carlos Pereyra, Historia de la América española, 1, 235-250. 

73 Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) pasó gran parte de su vida en Santo Domingo, adonde llegó por primera vez en 1515 (hizo seis viajes al Nuevo Mundo: 1514- 20-26-32-36-49), y allí murió siendo regidor perpetuo de la capital y alcaide de la fortaleza (desde 1533, año en que adoptó como residencia definitiva la ciudad primada): por error se decía que había muerto en Valladolid. Dejó larga descendencia en el país. Antes de venir a América había sido hombre de corte y de campañas militares en Europa; en América, fue, entre otras cosas, veedor de las fundiciones de oro en el Darién (1514-1530) y gobernador de Cartagena (1526-1530). Sus obras son: el Sumario de la natural y general historia de las Indias, Toledo, 1526, reproducido en los Historiadores primitivos de Indias, de Andrés González de Barcia, Madrid, 1749, y en el tomo XXII de la Biblioteca de Autores Españoles, 1858, y traducido al latín, al italiano, Venecia, 1534, y del italiano al francés, París, 1545, al inglés, por Richard Eden, Londres, 1555, y extracto en Purchas; la Historia general y natural de las indias, en tres partes y cincuenta Libros, que comenzó a publicarse en Sevilla, 1535 (veinte libros —los diez y nueve de la primera Parte y el último de la obra—, reimpreso en Salamanca. con adiciones, 1547), se continuó en Valladolid, 1557 (libro XX, perteneciente a la segunda Parte) y apareció íntegra, por fin, en cuatro grandes volúmenes, con prólogo y notas de José Amador de los Ríos, Madrid, 1851-1855 (hay traducciones parciales, hechas en el siglo XVI, una al italiano; de Ramusio, y una al francés); la novela caballeresca Don Claribalte, Valencia. 1519; el tratado Reglas de vida espiritual y secreta teología, traducido del italiano, Sevilla, 1548; el Catálogo real de Castilla, o historia de la monarquía española manuscrito en el Escorial; las Batallas y quincuagenas, diálogos en prosa sobre hechos del reinado de los Reyes Católicos, escritos en Santo Domingo hacia 1550 e inéditos todavía; las Quincuagenas de los generosos e ilustres e no menos famosos reyes, príncipes, duques, marqueses e condes e caballeros e personas notables de España. prosa y versos escritos en Santo Domingo en 1555-1556, publicados en parte (tomo 1, Madrid, 1880); Respuesta a la Epístola moral que le dirigió el Almirante Fadrique Henríquez (1524), manuscrito; Relación de la prisión de Francisco I (1525), manuscrito; Libro de la cámara del príncipe Don Juan (1546-1548), Madrid, e. 1900; Tratado general de todas las armas, e. 1552, manuscrito incompleto; Libro de linajes y armas, e. 1552, manuscrito. Estas obras fueron redactadas, en gran parte, en América. Hay cartas de Oviedo, firmadas en Santo Domingo, en la Colección de documentos.., del Archivo de Indias, 1, 39-49 y 505-543;XLII, 152 (de 1539).

Sobre Oviedo: además de la Vida que escribió Amador de los Ríos para su edición de la Historia, el articulo de Alfred Morel-Fatio en la Revue Historique, de París, XXI, 179-190; y Marcelino Menéndez y Pelayo, Historia de la poesía hispano-americana, 1, 291-294. Sobre sus ediciones: Medina, Biblioteca hispano-americana, 1, 85, 109, 147-149, 225-226, 231 y 288-290; Rómulo D. Carbia, La Crónica oficial de las Indias Occidentales, La Plata, 1934: v. págs. 76-78 y 93-94; Cesáreo Fernández Duro, La mujer española en Indias, Madrid, 1892, págs. 37-40.

74 El Licenciado Juan de Vadillo fue oidor, y de Santo Domingo se le envió a Nueva Granada, en 1536, a tomar residencia al Adelantado Heredia (v. Juan de Castellanos, Elegías, Parte III, Historia de Cartagena, cantos V, VI y VII; Oviedo, Historia, libro XXVII, caps. 9-12). Antes, en 1531-1532, había tomado residencia al gobernador de Cuba, Gonzalo de Guzmán. (v. Max Henríquez Ureña, Noticias histórica sobre Santiago de Cuba, Santiago, 1930, capítulos XII-X, e Irene A. Wright, The early history of Cuba, Nueva York, 1916). D. Lucas de Torre, en sus Notas para la biografía de Gutierre de Cetina (en el Boletín de la Academia Española, 1924, XI, 397), dice que no se atreve a identificar al juez de América con el poeta sevillano de igual nombre, amigo de Cetina. La identificación, en efecto, resulta imposible, porque el oidor no hacía versos, que sepamos, ni era de Sevilla, sino castellano, de Arévalo, en la provincia de Ávila, según dato de Henríquez de Guzmán, quien lo vio en Santo Domingo en 1534.  
Con quien tampoco debe confundírsele —como a veces ha sucedido— es con su contemporáneo Pedro de Vadillo, que estuvo —como él— en Santo Domingo y en Nueva Granada.

75 La Relación del Licenciado Echagoyan, vizcaíno, llamado a veces Echagoya o Chagoya, está en la Colección de documentos.., del Archivo de Indias, 1, 9-3 5. Fue escrita en España, en 1568. Méndez Nieto, en los años 1559 a 1567, lo pinta ya como anciano. En 1564 (¿o 1567?) tomó residencia el gobernador de Santo Domingo Diego de Ortegón: y. Américo Lugo, Curso oral de historia colonial de Santo Domingo, en la revista Hélices, de Santiago de los Caballeros, 1934-1935.

76 Hay documentos del Licenciado Cristóbal de Ovalle (1584) y de Lope de Vega Portocarrero (1594), que fueron presidentes de la Audiencia: el Sr. Trelles los menciona en su biografía; pero no tienen interés para la historia literaria, ni siquiera para la historia de la cultura. 

77 Alonso de zorita, a quien se solía llamar Zurita, nació en 1512 y murió después de 1585. Oidor en Santo Domingo de 1547 a 1553, en enero de 1550 pasó a Nueva Granada como juez de residencia del navarro Miguel Díaz de Armendáriz y regresó a la Española en agosto de 1552; oidor luego en Guatemala, de 1553 a 1556, y en Méjico de 1556 a 1564: allí se incorporó a la Universidad como doctor en leyes (1556). Salió de Méjico en 1566 y se estableció en Granada. Escribió Parecer sobre la enseñanza espiritual de los indios (1584); Discursos sobre la vida humana (1585);Suma de los tributos; estas tres obras no se conservan; Breve y sumaria relación de los señores, y manera y diferencias que había de ellos en la Nueva España y en otras provincias, sus comarcas, y de sus leyes, usos y costumbres, escrita entre 1561 y 1573, que se publicó en 1864, Colección de documentos.., del Archivo de Indias, 1, 1-126, y en 1867 —mejor edición— en el tomo III de la Colección de documentos para la historia de México, de García Icazbalceta, con breve biografía. Henri Temaux-Compans la había traducido al francés, Incompletamente, en la colección Voyages, reía tions et memoires pour servir á l’histoire de la découverte de l’Amérique, tomo XI, París, 1840. Como ampliación de la Breve y sumaria relación escribió zorita la Relación o Historia de la Nueva España, terminada en 1585, cuyo primer tomo público Manuel Serrano y Sanz, con extenso prólogo y apéndice de siete cartas (cuatro de ellas referentes a Santo Domingo), dos Pareceres y una información de servicios. Madrid, 1909. García Icabalceta. en las págs. 333-342 del tomo II de su Colección de documentos, Méjico, 1866, publicó un Memorial de Zorita, y en el tomo III de Nueva colección de documentos.., para la historia de México, Méjico, 1891, el Catálogo de los autores que han escrito historias de Indias o tratado algo de ellas, que luego reprodujo Serrano y Sanz en las págs. 8-28 del tomo 1 de la Historia de la Nueva España.
Datos nuevos sobre Zorita: en mi articulo Escritores españoles en la Universidad de México, en la Revista de Filología Española, de Madrid, 1935, XXII, 64-65.  
Datos nuevos sobre Zorita: en mi articulo
Escritores españoles en la Universidad de México, en la Revista de Filología Española, de Madrid, 1935, XXII, 64-65. 

78 Eugenio de Salazar de Alarcón, madrileño, nacido hacia 1530, muerto en octubre de 1602, fue gobernador de las Islas Canarias (1567-1573), oidor en Santo Domingo (1573-1 580), fiscal de la Audiencia en Guatemala (1580), fiscal y luego oidor en Méjico, donde estuvo de 1581 a 1598: allí se incorporó como doctor en leyes en la Universidad (1591) y fue rector (1592-1593); en Madrid, miembro del Consejo de Indias desde el 27 de septiembre de 1600 hasta su muerte. Su Silva de poesía se conserva manuscrita en más de quinientas hojas en la Academia de la Historia, en Madrid. De ella insertó largos extractos Bartolomé José Gallardo en su Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, tomo IV, Madrid, 1889, columnas 326-395. Las Cartas han tenido mejor fortuna: las publicó Pascual de Gayangos en Madrid, 1866 (Sociedad de Bibliófilos Españoles); cuatro de ellas incluyó Eugenio de Ochoa en el tomo II del Epistolario español, Madrid, 1870 (Biblioteca de Autores Españoles, LXII); otras que se hallaban inéditas las publicó Antonio Paz y Melia en el tomo 1 de Sales españolas, Madrid, 1902. Gallardo publicó también (Ensayo, IV, cols. 395-397) el poema alegórico Navegación del alma. Hay otros versos en El autor y los interlocutores de los Diálogos de la montería, de Juan Pérez de Guzmán, Madrid, 1890 (págs. 78-85). No sé qué contendrá el manuscrito que se conserva en Viena, porque no he podido consultar el trabajo de Adolfo Mussafia Uber eme spaniscbe Handscbrift der Wiener Hofbi bliothek, publicado en los Sitzungsberichte der Kaiserlichen’Akademie der Wissenschaften, de Viena, 1867, LVI, 8 3-124: como Salazar pasó cerca de treinta años en América, bien puede contener referencias al Nuevo Mundo. Otro trabajo escribió, según León Pinelo, cuyo paradero se ignora: Puntos de derecho, o de los negocios incidentes de las Audiencias de Indias.

Consultar: José Antonio Alvarez y Baena, Hijos de Madrid..., 1, 403411; B.J. Gallardo, Vida y poesías de Eugenio de Salazar, en Obras escogidas, edición de Pedro Sainz y Rodríguez, dos vols., Madrid, 1928 (V. tomo II); M. Menéndez y Pelayo, Historia de la poesía hispano-americana, 1, 28-3 3 (en Méjico), 177 (en Guatemala) y 295-297 (en Santo Domingo); Medina, Biblioteca hispano-americana, VI, 547. 

79 Pedro Sanz de Morquecho publicó Tracta tus de bonorum divisione amplissimus omnibus iuris studiosis maxime utilis & necesarius, in quo ea, quae quotidie in praxi Uersantur circa divisionem bonorum societatis conuentionalis & coniugalis, & meliorationum, & hereditatum, & aliarum rerum ad id pertinendum, digeruntur.... Madrid, 1601. Probablemente es nueva edición de esta obra la Practica quotidiana... de divisione bonorum, imprenta en Francfort, 1607. Vicente Espinel escribió en elogio de la obra un epigrama que comienza Ingenium sollers, animi prudentia, virtus,  
Auctorisque labor te peperere, Liber.  
Materiam dedit Ingenium, Prudentia normam,  
lustitiam virtus, eactera cunecta labor...

Beristáin cree que Pedro Sanz de Morquecho sea el Pedro Núñez Morquecho que encuentra como oidor en Méjico en 1604; pero debe de haber padecido error: el oidor de Méjico se llamaba Diego (y no Pedro) Núñez de Morquecho, según la Crónica de la Real y Pontificia Universidad de México, de Cristóbal Bernardo de la Plaza y Jaén (siglo XVII), publicada en Méjico, 1931. 

80 En 1554 era oidor de la Audiencia “el muy magnífico señor Juan Hurtado de Mendoza”: aparece como testigo en la institución de vinculo y mayorazgo del regidor. Francisco Dávila, en 23 de agosto (dato que debo a Emiliano Tejera). ¿Sería éste, como supone el investigador dominicano, uno e os escritores de igual nombre que figuran en el siglo XVI en España? Uno era madrileño, y publicó en Alcalá de Henares los poemas Buen placer trobado en trece discantes de cuarta rima castellana, 1550, y