|
|
 |

VII.
SEGLARES
Entre los hombres de acción que estuvieron en
Santo Domingo durante la media centuria que siguió al Descubrimiento, no pocos tomaban la
pluma, siquiera fuese para redactar informaciones sobre cosas y casos de América: así,
el tesorero Miguel de Pasamonte 65 , el oidor Lucas Vázquez de Ayllón 66 , el honesto juez Alonso de Zuazo 67
, el gobernador Rodrigo de Figueroa
68 , el secretario
Diego Caballero de la Rosa 69 ,
mariscal después 70 ,
71
el explorador y geógrafo Martín Fernández de Enciso 72
, y, superior a todos por la
magnitud de su obra escrita, Gonzalo
Fernández de Oviedo 73 ,
cuya Historia General y natural
de las Indias constituye, con los dos grandes libros de Las Casas, la fuente
principal para el conocimiento de los primeros treinta años de España en América. Tenía Oviedo
grande afición a las letras, y escribió muchos versos y hasta una novela de caballería. No eran
grandes sus dones de escritor ni su cultura literaria: es mucho menos cuidadoso que Las Casas
en la forma; Las Casas, además, es a ratos elocuente en la indignación, pintoresco y hasta
humorista en sus descripciones de tipos y caracteres. En la obra histórica y descriptiva de
Oviedo se amontonan hechos y datos de toda especie, cuyo interés supo descubrir. No describe
la fauna y la flora del Nuevo Mundo mejor que .Las Casas, pero le tocó la
fortuna de ser leído antes y de “fundar la historia natural de América”,
según frase de Menéndez y Pelayo. Y en la parte
histórica de su obra, ingenuidad misma con que acumula sucesos y casos hace de sus páginas
vivaces cuadros de la vida cotidiana de conquistadores y colonizadores.
Entre los oidores de la Real Audiencia figuraron
escritores(74) además
de los obispos Fuenleal y Fuenmayor, que la presidieron, y de
Zuazo, Vázquez de Ayllón y Fray Tomás de San Martín, debe recordarse, en el siglo XVI, al
Licenciado Juan de Echagoyan 75 ,
76
, al Doctor Alonso de Zorita 77 , al Doctor Eugenio de Salazar de Alarcón 78
y al Doctor Pedro Sanz Morquecho
79
, 80 ; en el siglo XVII, a Juan Francisco de Montemayor
y Cuenca 81
,Jerónimo
Chacón Abarca 82 , Diego Antonio de Oviedo y Baños 83
, Femando Araujo y Ribera; en
el siglo
XVIII, el insigne mejicano Francisco Javier Gamboa 84
.
De Echagoyan conocemos la extensa y útil Relación de la Isla Española,
dirigida a Felipe
II en 1568; Sanz Morquecho, Montemayor, Chacón,
Oviedo Baños y Gamboa escribieron
extensamente sobre cuestiones jurídicas;
Montemayor, además, sobre temas de religión. Zorita es
historiador estimable, que tuvo mirada curiosa para
la vida y las costumbres de los indígenas en
Méjico e hizo el primer catálogo de escritores
—hasta treinta y seis— sobre cosas de América.
Salazar es buen poeta y prosista ingenioso, figura
menor pero muy interesante en la literatura
española de su tiempo. Escribió un
Canto en loor de la muy leal,
noble y lustrosa gente de la
ciudad de Santo Domingo
(“De España a la Española...”) y muchos
versos referentes a personas
y sucesos de la isla, como el caso del astrólogo
dominicano Castaño, que “quiso pasar a la Isla de
Cuba en un navío cargado de mercaderías suyas, y
en el viaje encontró un corsario francés que le
tomó a él y al navío y a lo que llevaba”. Su
viaje desde España y su llegada a Santo Domingo los
describe en ingeniosa carta al Licenciado Miranda
de Ron (1573).
En funciones públicas, o como particulares,
residentes o de paso, hallamos todavía en el
siglo XVI muchos aficionados a las letras. El más
conocido de todos es Lázaro Bejarano
85 ,
.andaluz
de Sevilla, donde perteneció al círculo de poetas en que figuró
Gutierre de Cetina. En
América fue señor de las Islas de Curazao, Aruba
y Bonaire: el señorío lo había heredado su
mujer, Doña Beatriz, hija del benemérito aragonés
Juan de Ampíes, sucesivamente veedor, factor
(1511) y regidor en Santo Domingo, fundador de Coro
en Venezuela, a quien se dieron en
encomienda aquellas “Islas de los Gigantes”;
pero, “de tantas soledades descontento”, volvió a
residir en Santo Domingo, delegando las funciones
de gobierno de sus ínsulas. En 1558 se le
acusó de herejía, en complicidad con el escritor
mercedario Fray Diego Ramírez; la sentencia fue
benigna: se le hizo abjurar de tres proposiciones
erróneas y se le condenó a no leer otro libro que
la Biblia, regla que de seguro no cumplió. Era, en
realidad, erasmista: “dijo que San Pablo no se
entendió hasta que vino Erasmo y escribió”;
“que la Sagrada Escriptura debe de andar en
romance para que todos la lean y entiendan, ansi
inorantes como sabios, el pastor y la vejecita”;
“que para entender la Sagrada Escriptura no se
curen de ver doctores ni seguir expositores, sino
que lean el texto, que Dios les alumbrará la
verdad”; condenaba “la teología escolástica,
haciendo burla della y de sus doctores”;
censuraba los malos sermones y las prácticas
supersticiosas.
Tuvo mucha fama en América: de él hablan con
elogio Oviedo, los Oidores Echagoyan y
Zorita, Juan de Castellanos, el médico Méndez
Nieto; pero sus escritos en prosa se han perdido
y de sus poesías se conoce muy poco: unas cuantas
de asunto religioso escritas para certámenes
de Sevilla y versos satíricos escritos en Santo
Domingo, —tres epigramas y dos quintillas del
Purgatorio de amor, sátira sobre el carácter y las costumbres de los
principales personajes de la
ciudad. De los informes de sus contemporáneos se
infiere que fue hombre de bien y gobernante
justo para sus indios, buen escritor en prosa y
poeta ingenioso. En su
Diálogo
apologético contra
Juan Ginés de Sepúlveda apoyaría, de seguro, las
tesis del P. Las Casas: ¡grande hazaña en
quien fue señor de indios!
Amigo y admirador de Bejarano fue el Licenciado
Juan Méndez Nieto 86 , que ejerció
de
médico durante unos ocho años en Santo Domingo:
escribió dos libros sobre asuntos de su
profesión; uno de ellos,
Discursos
medicinales, escrito en prosa
desenfadada, lleva digresiones
de toda especie, con noticias curiosas, y hasta
malos versos del autor. No debían de ser peores los
del alguacil mayor Luis de Angulo (c. 1530-1560), a
quien Méndez Nieto describe como hombre
perverso y perverso versificador, que compuso un
elogio de las damas de la ciudad, en octavas
reales, imitando el
Canto
de Orfeo inserto en la Diana de Jorge de Montemayor.
Juan de Castellanos cita, entre los españoles de
Santo Domingo aficionados a escribir
versos, a Villasirga y al “desdichado Don Lorenzo
Laso”87, junto al “doto Bejarano”.
Nada
sabemos de ellos.
Como meros visitantes estuvieron en la isla el
milanés Girolamo Benzoni 88 ,
cuya Historia
del
Mondo Nuovo gozó de boga europea, y “el
caballero desbaratado” Alonso Henríquez de
Guzmán 89 ,
cuya autobiografía sabe a novela picaresca en su primera parte,
pero en su narración
de sucesos del Perú pertenece a la más genuina
historia de la conquista 90 ,
91.
En el siglo XVII figuran el jurisconsulto toledano
Juan Vela 92 , en cuya Política real y
sagrada
se advierte influencia de la Política de Dios, de Quevedo, y el médico sevillano
Fernando Díez de Leiva
93 , autor de unos Anti-axiomas
morales, médicos, filosóficos y políticos,
donde impugna sesenta refranes y apotegmas, como
“haz bien y no cates a quién”, “Motus est
causa caloris”, “Buena orina y buen color, dos
higas para el doctor”, “Nescit regnare qui nescit
dissimulare”. Anticipa la actitud de Feijoo. El
libro comenta los temas en prosa y en verso.
Españoles eran, probablemente, el contador real
Diego Núñez de Peralta 94 ,
que hacia 1642
escribió un Epítome
de los ochenta libros de la “Historia de las Indias” de Antonio
de Herrera,
y Gabriel Navarro de Campos 95
, 96 autor
de un Discurso sobre la
fortificación y
defensa de la
ciudad de Santo Domingo,
dirigido al enérgico gobernador Bernardino de
Meneses Bracamonte,
Conde de Peñalba, “el Conde” por excelencia
para los dominicanos, jefe de la lucha contra la
escuadra inglesa que Cromwell envió contra Santo
Domingo, bajo el mando de Penn y Venables,
en 1655
97 , 98 ,
99
.
En el siglo XVIII hay menos
nombres: el médico catalán Francisco Pujol 100 , autor de una
Disertación sobre el uso de
los cordiales y una Respuesta
a un amigo y avisos para todos,
dedicadas al conocido escritor limeño Eusebio
Llano de Zapata, y de la Carta
a la Universidad
de Santo Tomás, donde recibió el título de
doctor, sobre la enseñanza de la medicina; el
venezolano Juan Ignacio Rendón
101
, poeta latino y orador
forense; el ilustre jurisconsulto y
economista cubano Francisco de Arango y Parreño 102
; el historiador cubano
Ignacio de
Urrutia 103 ; los poetas cubanos Manuel Justo de Rubalcava,
Manuel María Pérez y Ramírez y
Manuel de Zequeira
104 y Arango, quien casó con dama dominicana
descendiente de Oviedo.

65
El aragonés Miguel de Pasamonte: tesorero de la
Isla Española desde 1508 hasta su muerte en 1526; personaje de
mucha
significación en la política local. “Persona veneranda, de
grande cordura, prudencia, experiencia y
autoridad”,
lo llama el P. Las casas. "Hombre de auctoridad y experiencia
en negocios, docto e gentil latino, honesto
e
apartado de vicios”, dice Oviedo. Uno y otro cuentan que observaba
castidad de ermitaño.
El
Sr. Trelles, en sus apuntes de bibliografía dominicana, apéndice
de su Ensayo de bibliografía cubana, le
atribuye
Relaciones de la Isla Española,
en
manuscrito: no sé dc dónde toma el dato. En el tomo I de la Colección
de documentos.., del Archivo de Indias
hay
muchos que firma Pasamonte en unión de otros funcionarios y dos
cartas
personales
suyas, págs. 289-290 y 414-415: la segunda, muy interesante, revela
sus aficiones; es de 1520 (por error
se
ha impreso 1529), y en ella le habla a Lope de Conchillos, el
secretario del Consejo Real, paisano y valedor suyo,
de
la guerra de las comunidades: “Las revueltas de ahí me quitan las
ganas de ir: ya soy viejo para el arnés. Vuestra
Merced
consérvese con mucha prudencia e lea la crónica del rey Don Juan
de Castilla que nuevamente se ha
imprimido
(1517), que hay en ella muchas cosas que podrán servir en estos
tiempos. La crónica que yo al presente
leo
es la Biblia e Lactancio Firmiano” y, además, tomo XXXI,
412-414, 432-435, 440-442. 446-448, 513-518, 529-
532;
tomo XXXII. 96-100, 118-119. 122-123, 153-163, 219-221, 231-235,
340-342; tomo XXXIV, 232-234 (carta),
235-236,
267-278. 319-321 (carta) y 321-329; XXXV, 244-247 (carta); XXXVI,
402-404, y XL, 288 (se le
menciona
como difunto en 1527) y 398 (se refiere a él su sobrino Esteban de
Pasamonte, que le sucedió en el cargo
de
tesorero).
Consultar:
Las Casas, Historia, libro
II, caps. 42, 51 y 53; libro III, caps. 5, 19, 36, 37, 39, 46, 84,
93 y 157;
Oviedo,
Historia, libro
III, caps. 10 y 12; libro IV, caps. 1 y 8; libro X, cap. 11; Félix
de Latassa, Biblioteca nueva
de escritores aragoneses,
1802,
refundido con la Antigua por
Miguel Gómez Uriol, en tres vols. , Zaragoza, 1884-
1886.
66
El Licenciado Lucas Vásquez
de Ayllón, toledano, llegó a la Española en tiempos de Ovando,
hacia 1503; volvió
y
fue oidor muchos años, desde la fundación de la Audiencia en 1511;
pasó a Cuba y a Méjico (1520) para dirimir
los
conflictos entre Velázquez y Cortés; murió en una expedición a
la Florida en 1526. Escribió cartas y memoriales:
uno,
de 1521, se dice que está en la Colección Muñoz, tomo LXXVI,
folios 253 ss.; a propósito del P. Álvaro de
Castro
quedó mencionada una carta que ambos escribieron en 1522 6 1523.
Con él se relacionan documentos de la
Colección... del Archivo de Indias, I,
413, 416-417, 427 (y. también págs. 259 y 360); XI, 439-442; XII,
251 253;
XIII,
332-348; XIV, 503-516; XXIV, 235-236, 321-328 y 557-567; XXXV,
241-244 (carta de 8 de enero de 1520) y
547-562
(información sobre la Florida, 1526); XXXVI, 428-430; además, V,
534 ss.
Consultar:
Las Casas,
Historia, libro
II, caps. 40, y 53; libro III, caps. 19 y 157; Oviedo, Historia, libro
IV, caps.
2,4,
5 y 8; libro XVI, cap. 15; libro XVII, cap. 26; libro XXXVII, caps.
1 y 3; libro L; Bernal Díaz del Castillo,
Conquista de la Nueva España. caps.
109, 112 y 113; Castellanos, Elegías,
47 y 72.
67
El
Licenciado Alonso de Suazo (1466-1539), natural de Segovia (según
informan Las Casas y Henríquez de
Guzmán;
no de Olmedo, como dice Calcagno), graduado en Salamanca (donde dice
que estudió veinte años); murió
siendo
oidor en Santo Domingo, adonde había llegado en 1517 para colaborar
con los frailes jerónimos en la resolución
de
los problemas políticos de las Indias. En Cuba, adonde fue como
juez de residencia de Diego Velázquez
(1521-1
522), escribió una Carta a Fray Luis de Figueroa, el jefe de los
jerónimos, o Memoria sobre la condición
de
los indios en Santo Domingo y Cuba,
que
el gran investigador mejicano Joaquín García Icazbalceta publicó
en su
Colección de documentos para la historia de México,
I,
Méjico, 1858. García Icazbalceta menciona también una
Memoria
sobre las crueldades de los conquistadores en Santo Domingo: tal vez
sea la carta a Chiévres que en
seguida
se indica. En la
Colección de documentos...
del Archivo de Indias. I, 292-298 y 304-332, hay dos
importantes
cartas suyas, fechadas en Santo Domingo el 22 de enero de 1518, una
a Carlos V y otra a Chiévres
(Monsiuer de Xevres, escribe
él); en el tomo XXXIV, otra a Carlos V,
de
interés geográfico, con igual fecha. En todo
el
tomo I se le menciona con frecuencia; en la pág. 557 se expresa que
murió en marzo de 1539, siendo oidor. Con él se
relacionan documentos del tomo Xl, 327-342 y 343-363 (informa, como
oidor, con el Licenciado Espinosa, sobre
la
despoblación de la Española, 1528 y, en la Segunda Serie, del tomo
I, especialmente págs. 107, 110, 111, 114,
116,
167 y 186 (donde se documenta su viaje a Yucatán en 1524), y del
tomo VI, 14. En la Colección de
documentos inéditos para la historia de España,
II,
Madrid, 1843, págs. 347-375, se halla también la carta a
Chiévres
de 1518; en las págs. 375-379, biografía de Zuazo, escrita por
Martín Fernández de Navarrete. Da otra
biografía
Francisco Calcagno en su
Diccionario
biográfico cubano, Nueva York, 1878 (-84).
Oviedo, Historia, libro
1,
cap. 10, cuenta el naufragio de Zuazo en el viaje de Cuba a Méjico;
lo menciona además en diversos lugares de su
obra
(libro IV, capa. 2, 3, 4, 5, 7 y 8; libro XVII, capa. 3 y 20). Juan
de Castellanos también, en sus
Elegías,
págs.
47-48
y 73-78. Las Casas, de paso, en su
Historia,
libro III, cap. 87.
68
El
Licenciado Rodrigo de Figueroa, zamorano, gobernador de Santo
Domingo en 1519-1521, escribió una Descripción de la Isla Española, según
Trelles: no sé si está publicada. En la Colección
de documentos.., del
Archivo de Indias,
I,
417-421 y 421-422, hay cartas suyas a Carlos V, fechadas en Santo
Domingo el 6 de julio y el
13
de noviembre de 1520; en las págs. 379-385, una Información (1520)
sobre las clases de indios (caribes y
guatiaos,
o sea guerreros y pacíficos) que poblaban las islas y tierra firme
de América: se reimprime en el tomo XI,
321-327.
69
Diego Caballero de la Rosa,
sevillano, firma en 1533, como “escribano de Su Majestad y de la
Real Audiencia”, la
Relación testimoniada del
asiento hecho con Francisco de Barrionuevo para apaciguar la rebelión
del cacique
Enriquillo:
va en la
Colección de documentos..,
del Archivo de Indias, 1, 481-505; en 20 de diciembre
de 1537
dirige
una carta al Emperador sobre el proyecto de vigilar los mares de las
Antillas con “tres carabelas bien
emplomadas
y artilladas”. Otros documentos relacionados con él: tomo XXII,
79-93 y 128-130; XXXVI 376 (por
error
dice “Diego Caballo”); XL, 435-438 (carta) y 157 (carta sobre
Fray Tomás de Berlanda, 1537). Fue también
contador
(1529) y tesorero. Las Casas lo menciona como secretario de la
Audiencia en 1521
(Historia, libro
III, cap.
157);
Henríquez de Guzmán (v. infra) lo halla en el cargo en 1534.
Oviedo
(Historia, libro
IV, cap. 8) lo menciona
como
dueño de ingenios de azúcar, secretario, contador, regidor de la
ciudad capital y, por fin, mariscal de la isla
(1547).
70
Gil González Dávila —uno
de los muchos de su nombre que hubo en los siglos XVI y XVII— era
contador real
en
Santo Domingo (nombrado en 1511). Es el que salió luego al Mar del
Sur y exploró la América Central; murió en
1526. Colección de documentos...
del Archivo de Indias, XII, 362.; XVI, 5-36;
XXXII, 267-272. Hay tres relaciones
suyas,
escritas hacia 1518, en la
Colección,
I,
332-347; probablemente es suyo también el Memorial
de las págs.
290-291.
En el tomo XXXV, 247-256, hay una carta suya, desde Santo Domingo,
12 de julio de 1520, otra, escrita
en
Santo Domingo el 6 de marzo de 1524, incluye Manuel María de
Peralta en su obra
Costa Rica, Nicaragua y
Panamá en el siglo XVI.
Madrid-París,
1883, págs. 3-26. Se refieren especialmente a él Hernán Cortés,
en su quinta
carta
y Pascual de Andagoya, el explorador alavés (que también estuvo en
Santo Domingo y allí se casó en 1534),
en
su
Relación de los sucesos de
Pedrarias Dávila (Colección de viajes y descubrimientos,
de Navarrete III ).
Consultar:
Las Casas,
Historia, libro
III, cap. 154; Oviedo, Historia,
libro
29, caps. 14 y 21.
71
El
Adelantado Pedro de Heredia (m. 1554), madrileño, escribió una Relación de sus primeros hechos de arma en
la provincia de Cartagena de Indias,
que
figura en las Relaciones históricas de América,
Madrid,
1916, págs. 1-8.
Le
sigue (págs. 9-15) una
Relación
de sus campañas en Cartagena de Indias, de
mano ajena y desconocida. V.
además,
Colección de documentos..,
del Archivo de Indias, XXII, 325-332.y XXIII. 55-74.
Sobre
Heredia: Juan de Castellanos,
Elegías,
Parte III, Historia
de Cartagena, cantos I a IX; Oviedo, Historia, libro
XXVI,
caps. 5-14; Fray Pedro de Aguado.
Historia
de Santa Maria y Nuevo Reino de Granada e Historia de
Venezuela.
72
El
Bachiller Fernández de Enciso, vecino de Sevilla, se hallaba en
1508 en Santo Domingo ejerciendo de
abogado;
de sus ganancias dio recursos a Alonso de Hojeda para su expedición
a la América del Sur, fue tras él en
1509
y lo perdió todo, en parte por la deslealtad de Vasco Núñez de
Balboa, que se embarcó escondido en su nave.
Insistió
en sus proyectos de conquista y colonización, con poco éxito.
Tuvo, en Santo Domingo funciones
gubernativas,
según la Información de los servicios
del Adelantado Rodrigo de Bastidas, hecha
en Santo Domingo
en
julio de 1521, e incluida en la
Colección
de documentos... del Archivo de Indias, II:
en la lista de preguntas se
habla
(pág. 371) de “los gobernadores que en esta isla han gobernado,
así los religiosos de la Orden de San Jerónimo,
como
el Licenciado Enciso, como el Licenciado Rodrigo de Figueroa”; en
la declaración de Diego Caballero “el
mozo”
(pág. 381) se habla de que “los religiosos de San Jerónimo
vinieron a gobernar esta isla, el Licenciado Enciso,
e el Licenciado Figueroa. que al presente la gobierna”. Según
Oviedo
(Historia, libro
XXVII, cap. 4), fue
teniente
de gobernador. En 1519 publicó en Sevilla su importante
Suma de
geografía que trata de todas las partidas
e provincias del mundo en especial de las Indias,
reimpresa
en 1530 y 1546: uno de los primeros intentos de
organizar
científicamente los datos sobre el Nuevo Mundo. Las referencias a
Santo Domingo son sucintas: sólo
habla
de su situación geográfica, de sus plantas y de sus indios. José
Toribio Medina extractó de la
Suma la
Descripción
de las Indias
y la
publicó en Santiago de Chile, 1897.
Sobre
Enciso: Las Casas, Historia, libro
II, caps. 52, 60 y 62-64, y libro III. caps. 24, 39, 42-46, 52, 58.
59 y 63;
Oviedo,
Historia, libro
XXVII, cap. 4, y libro XXIX, cap. 7; Martín Fernández de
Navarrete, Disertación sobre la
historia de la náutica y ciencias matemáticas,
Madrid,
1846, págs. 141 ss.; Medina, El
descubrimiento del Océano
Pacifico,
dos
vols., Santiago de Chile, 1913-1914, y Biblioteca
hispanoamericana, 1,80-84, 118 y 201-218, donde
reproduce
la
Descripción de las Indias y
un breve papel sobre las encomiendas de indios, escrito en 1528
(sobre
igual
asunto hay un memorial suyo, sin fecha, en
la
Colección de documentos.., del Archivo de Indias, I,
441-450);
Carlos
Pereyra,
Historia de la América española,
1,
235-250.
73
Gonzalo
Fernández de Oviedo (1478-1557) pasó gran parte de su vida en
Santo Domingo, adonde llegó por
primera
vez en 1515 (hizo seis viajes al Nuevo Mundo: 1514- 20-26-32-36-49),
y allí murió siendo regidor perpetuo
de
la capital y alcaide de la fortaleza (desde 1533, año en que adoptó
como residencia definitiva la ciudad primada):
por
error se decía que había muerto en Valladolid. Dejó larga
descendencia en el país. Antes de venir a América
había
sido hombre de corte y de campañas militares en Europa; en América,
fue, entre otras cosas, veedor de las
fundiciones
de oro en el Darién (1514-1530) y gobernador de Cartagena
(1526-1530). Sus obras son: el Sumario de
la natural y general historia de las Indias,
Toledo,
1526, reproducido en los Historiadores
primitivos de Indias, de
Andrés
González de Barcia, Madrid, 1749, y en el tomo XXII de la
Biblioteca de Autores Españoles, 1858,
y
traducido
al latín, al italiano, Venecia, 1534, y del italiano al francés,
París, 1545, al inglés, por Richard Eden,
Londres,
1555, y extracto en Purchas; la
Historia
general y natural de las indias, en
tres partes y cincuenta Libros,
que
comenzó a publicarse en Sevilla, 1535 (veinte libros —los diez y
nueve de la primera Parte y el último de la
obra—,
reimpreso en Salamanca. con adiciones, 1547), se continuó en
Valladolid, 1557 (libro XX, perteneciente a la
segunda
Parte) y apareció íntegra, por fin, en cuatro grandes volúmenes,
con prólogo y notas de José Amador de los
Ríos,
Madrid, 1851-1855 (hay traducciones parciales, hechas en el siglo
XVI, una al italiano; de Ramusio, y una al
francés);
la novela caballeresca
Don
Claribalte, Valencia. 1519; el tratado Reglas
de vida espiritual y secreta
teología,
traducido
del italiano, Sevilla, 1548; el Catálogo
real de Castilla, o historia de la monarquía
española manuscrito
en el Escorial; las Batallas y quincuagenas, diálogos
en prosa sobre hechos del reinado de los Reyes
Católicos,
escritos en Santo Domingo hacia 1550 e inéditos todavía; las
Quincuagenas de los generosos e ilustres e
no menos famosos reyes, príncipes, duques,
marqueses e condes e caballeros e personas notables de España.
prosa
y
versos escritos en Santo Domingo en 1555-1556, publicados en parte
(tomo 1, Madrid, 1880);
Respuesta a la
Epístola moral
que
le dirigió el Almirante Fadrique Henríquez (1524), manuscrito; Relación de
la prisión de
Francisco
I (1525), manuscrito;
Libro de la cámara del príncipe
Don Juan (1546-1548), Madrid, e. 1900; Tratado
general de todas las armas,
e.
1552, manuscrito incompleto; Libro
de linajes y armas, e. 1552, manuscrito. Estas
obras
fueron redactadas, en gran parte, en América. Hay cartas de Oviedo,
firmadas en Santo Domingo, en la Colección
de documentos.., del Archivo de Indias, 1,
39-49 y 505-543;XLII, 152 (de 1539).
Sobre
Oviedo: además de la Vida que
escribió Amador de los Ríos para su edición de la Historia, el
articulo de
Alfred
Morel-Fatio en la
Revue Historique, de
París, XXI, 179-190; y Marcelino Menéndez y Pelayo, Historia de la
poesía hispano-americana,
1,
291-294. Sobre sus ediciones: Medina, Biblioteca
hispano-americana, 1, 85, 109,
147-149,
225-226, 231 y 288-290; Rómulo D. Carbia,
La
Crónica oficial de las Indias Occidentales, La
Plata, 1934:
v.
págs. 76-78 y 93-94; Cesáreo Fernández Duro,
La
mujer española en Indias, Madrid, 1892, págs.
37-40.
74
El Licenciado Juan de Vadillo fue oidor, y de Santo
Domingo se le envió a Nueva Granada, en 1536, a tomar
residencia
al Adelantado Heredia (v. Juan de Castellanos,
Elegías, Parte
III, Historia de Cartagena, cantos
V, VI y
VII;
Oviedo,
Historia, libro
XXVII, caps. 9-12). Antes, en 1531-1532, había tomado residencia al
gobernador de
Cuba,
Gonzalo de Guzmán. (v. Max Henríquez Ureña,
Noticias
histórica sobre Santiago de Cuba, Santiago,
1930,
capítulos XII-X, e Irene
A. Wright, The
early history of Cuba, Nueva
York, 1916). D. Lucas de Torre, en sus Notas
para la biografía de Gutierre de Cetina
(en
el Boletín de la Academia Española,
1924,
XI, 397), dice que no se
atreve
a identificar al juez de América con el poeta sevillano de igual
nombre, amigo de Cetina. La identificación, en
efecto,
resulta imposible, porque el oidor no hacía versos, que sepamos, ni
era de Sevilla, sino castellano, de
Arévalo,
en la provincia de Ávila, según dato de Henríquez de Guzmán,
quien lo vio en Santo Domingo en 1534.
Con
quien tampoco debe confundírsele —como a veces ha sucedido— es
con su contemporáneo Pedro de Vadillo,
que
estuvo —como él— en Santo Domingo y en Nueva Granada.
75
La Relación del
Licenciado Echagoyan, vizcaíno, llamado a veces Echagoya o Chagoya,
está en la Colección de
documentos.., del Archivo de Indias,
1,
9-3 5. Fue escrita en España, en 1568. Méndez Nieto, en
los años
1559
a 1567, lo pinta ya como anciano. En 1564 (¿o 1567?) tomó
residencia el gobernador de Santo Domingo Diego
de
Ortegón: y. Américo Lugo,
Curso
oral de historia colonial de Santo Domingo, en
la revista Hélices, de
Santiago
de
los Caballeros, 1934-1935.
76
Hay
documentos del Licenciado Cristóbal de Ovalle (1584) y de Lope de
Vega Portocarrero (1594), que fueron
presidentes
de la Audiencia: el Sr. Trelles los menciona en su biografía; pero
no tienen interés para la historia
literaria,
ni siquiera para la historia de la cultura.
77
Alonso
de zorita, a quien se solía llamar Zurita, nació en 1512 y murió
después de 1585. Oidor en Santo Domingo
de
1547 a 1553, en enero de 1550 pasó a Nueva Granada como juez de
residencia del navarro Miguel Díaz de
Armendáriz
y regresó a la Española en agosto de 1552; oidor luego en
Guatemala, de 1553 a 1556, y en Méjico de
1556
a 1564: allí se incorporó a la Universidad como doctor en leyes
(1556). Salió de Méjico en 1566 y se
estableció
en Granada. Escribió Parecer sobre la enseñanza
espiritual de los indios (1584); Discursos sobre la vida
humana (1585);Suma de los tributos;
estas
tres obras no se conservan; Breve
y sumaria relación de los señores, y
manera y diferencias que había de ellos en la
Nueva España y en otras provincias, sus comarcas, y de sus leyes,
usos y costumbres,
escrita
entre 1561 y 1573, que se publicó en 1864, Colección
de documentos.., del Archivo de
Indias,
1, 1-126, y en
1867 —mejor edición— en el tomo III de la Colección
de documentos para la historia de
México,
de García
Icazbalceta, con breve biografía. Henri Temaux-Compans la había
traducido al francés,
Incompletamente,
en la colección
Voyages, reía tions et
memoires pour servir á l’histoire de la découverte de
l’Amérique,
tomo
XI, París, 1840. Como ampliación de la Breve
y sumaria relación escribió zorita la Relación o
Historia de la Nueva España,
terminada
en 1585, cuyo primer tomo público Manuel Serrano y Sanz, con
extenso
prólogo
y apéndice de siete cartas (cuatro de ellas referentes a Santo
Domingo), dos Pareceres y una información de
servicios.
Madrid, 1909. García Icabalceta. en las págs. 333-342 del tomo II
de su
Colección de documentos,
Méjico,
1866, publicó un Memorial de
Zorita, y en el tomo III de Nueva
colección de documentos.., para la historia
de México,
Méjico,
1891, el Catálogo de los autores que
han escrito historias de Indias o tratado algo de ellas, que
luego
reprodujo Serrano y Sanz en las págs. 8-28 del tomo 1 de la
Historia de la Nueva España.
Datos
nuevos sobre Zorita: en mi articulo Escritores
españoles en la Universidad de México, en
la Revista de
Filología Española,
de
Madrid, 1935, XXII, 64-65.
Datos
nuevos sobre Zorita: en mi articulo
Escritores
españoles en la Universidad de México, en
la Revista de
Filología Española,
de
Madrid, 1935, XXII, 64-65.
78
Eugenio
de Salazar de Alarcón, madrileño, nacido hacia 1530, muerto en
octubre de 1602, fue gobernador de las
Islas
Canarias (1567-1573), oidor en Santo Domingo (1573-1 580), fiscal de
la Audiencia en Guatemala (1580), fiscal
y luego oidor en Méjico, donde estuvo de 1581 a 1598: allí se
incorporó como doctor en leyes en la
Universidad
(1591) y fue rector (1592-1593); en Madrid, miembro del Consejo de
Indias desde el 27 de septiembre
de
1600 hasta su muerte.
Su
Silva de poesía se
conserva manuscrita en más de quinientas hojas en la Academia de la
Historia, en Madrid. De
ella
insertó largos extractos Bartolomé José Gallardo en su
Ensayo de una biblioteca española de libros raros
y
curiosos,
tomo
IV, Madrid, 1889, columnas 326-395. Las Cartas
han tenido mejor fortuna: las publicó Pascual de
Gayangos
en Madrid, 1866 (Sociedad de Bibliófilos Españoles); cuatro de
ellas incluyó Eugenio de Ochoa en el
tomo
II del
Epistolario español, Madrid,
1870 (Biblioteca de Autores Españoles,
LXII);
otras que se hallaban
inéditas
las publicó Antonio Paz y Melia en el tomo 1 de
Sales españolas, Madrid,
1902. Gallardo publicó también
(Ensayo, IV,
cols. 395-397) el poema alegórico Navegación
del alma. Hay otros versos en El autor y los
interlocutores de los Diálogos de la montería,
de
Juan Pérez de Guzmán, Madrid, 1890 (págs. 78-85). No sé qué
contendrá
el manuscrito que se conserva en Viena, porque no he podido
consultar el trabajo de Adolfo Mussafia
Uber eme spaniscbe Handscbrift der Wiener Hofbi
bliothek, publicado
en los Sitzungsberichte der
Kaiserlichen’Akademie der Wissenschaften,
de
Viena, 1867, LVI, 8 3-124: como Salazar pasó cerca de treinta años
en
América, bien puede contener referencias al Nuevo Mundo. Otro
trabajo escribió, según León Pinelo, cuyo
paradero
se ignora: Puntos de derecho, o de los
negocios incidentes de las Audiencias de Indias.
Consultar:
José Antonio Alvarez y Baena, Hijos
de Madrid..., 1, 403411; B.J. Gallardo, Vida y poesías de
Eugenio de Salazar,
en Obras escogidas, edición
de Pedro Sainz y Rodríguez, dos vols., Madrid, 1928 (V. tomo II);
M.
Menéndez y Pelayo,
Historia de la poesía
hispano-americana, 1, 28-3 3 (en Méjico), 177
(en Guatemala) y 295-297
(en Santo Domingo); Medina, Biblioteca
hispano-americana, VI, 547.
79
Pedro
Sanz de Morquecho publicó Tracta tus de bonorum divisione amplissimus omnibus iuris studiosis
maxime
utilis & necesarius, in quo ea, quae quotidie
in praxi Uersantur circa divisionem bonorum societatis
conuentionalis
& coniugalis, & meliorationum, & hereditatum, & aliarum rerum ad id
pertinendum, digeruntur....
Madrid,
1601.
Probablemente
es nueva edición de esta obra la
Practica
quotidiana... de divisione bonorum, imprenta
en Francfort,
1607.
Vicente Espinel escribió en elogio de la obra un epigrama que
comienza
Ingenium sollers, animi prudentia, virtus,
Auctorisque labor te peperere, Liber.
Materiam dedit Ingenium, Prudentia normam,
lustitiam virtus, eactera cunecta labor...
Beristáin
cree que Pedro Sanz de Morquecho sea el Pedro Núñez Morquecho que
encuentra como oidor en Méjico
en
1604; pero debe de haber padecido error: el oidor de Méjico se
llamaba Diego (y no Pedro) Núñez de
Morquecho,
según la
Crónica de la Real y
Pontificia Universidad de México, de Cristóbal
Bernardo de la Plaza y
Jaén
(siglo XVII), publicada en Méjico, 1931.
80
En
1554 era oidor de la Audiencia “el muy magnífico señor Juan
Hurtado de Mendoza”: aparece como testigo en
la
institución de vinculo y mayorazgo del regidor. Francisco Dávila,
en 23 de agosto (dato que debo a Emiliano
Tejera).
¿Sería éste, como supone el investigador dominicano, uno e os
escritores de igual nombre que figuran en el
siglo
XVI en España? Uno era madrileño, y publicó en Alcalá de Henares
los poemas
Buen placer trobado en trece
discantes de cuarta rima castellana,
1550,
y |