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Del castigo qu'el arçipreste da a las dueñas, e de los
nombles del alcagüeta.
Dueñas, abed orejas, oíd buena liçión,
entendet bien las fablas, e guardatvos del varón,
guardatvos, non vos contesca, como con el león
al asno sin orejas e sin su coraçón.
El león fue doliente, dolíale la testa,
quando fue sano della que la traía en fiesta,
todas las animalias un domingo en la siesta
vinieron ant'él todos a faser buena fiesta.
Estaba y el burro, fesieron dél joglar,
como estaba bien gordo comenzó a retozar,
su atambor taniendo bien alto a rebusnar
al león e a los otros queríales atronar.
Con las sus cazurrías el león fue sañudo,
quiso abrillo todo, alcanzar non lo puedo,
su atambor taniendo fuese, más y non estudo,
sentiose por escarnido el león del orejudo.
El león dixo luego, que merçed le faría,
mandó que lo llamasen, que la fiesta honraría,
quanto él demandase, tanto le otogaría;
la gulhara juglara dixo, que l' llamaría.
Fuese la raposilla donde el asno andaba
paçiendo en un prado, también lo saludaba:
«Señor», dixo, «confrade, vuestro solás honraba
»a todos, e agora non vale una fava.
»Más valía vuestra albuélvola e vuestro buen solás,
»vuestro atambor sonante, los sonetes que fas',
»que toda nuestra fiesta; al león mucho plas',
»que tornedes al juego en salvo e en pas.»
Creó falsos falagos, él escapó peor,
tornose a la fiesta baylando el cantador,
non sabía la manera el burro de señor,
escota juglar neçio el son del atambor.
Como el león tenía sus monteros armados,
prendieron a don burro, como eran castigados,
al león le troxieron, abriol' por los costados,
de la su seguranza son todos espantados.
Mandó el león al lobo con sus uñas parejas
que lo guardase todo mejor que las ovejas:
quanto el león traspuso una o dos callejas,
el coraçón el lobo comió e las orejas.
Quando el león vino por comer saborado,
pidió al lobo el asno que le había encomendado;
sin coraçón e sin orejas tróxolo desfigurado,
el león contra el lobo fue sañudo e airado.
Dixo el león al lobo, que'l asno tal nasçiera,
que si él coraçón et orejas toviera,
entendiera sus mañas, e sus nuevas oyera,
mas que lo non tenía, e por ende veniera.
Así, señoras dueñas, entended el romançe,
guardadvos de amor loco, non vos prenda, nin alcance,
abrid vuestras orejas, vuestro coraçón se lançe
en amor de Dios limpio, amor loco no l' trançe.
La que por desaventura es e fue engañada,
guárdese que non torne al mal otra vegada:
de coraçón et de orejas non quiera ser menguada,
en agena cabeza sea bien castigada.
En muchas engañadas castigo e seso tome,
non quieran amor falso, loco riso non asome,
ya oístes que asno de muchos lobos lo comen,
non me maldigan algunos que por esto se encone.
De fabla chica dañosa guárdese muger falaguera,
que de un grano de agrás se fase mucha dentera:
de una nues chica nasçe grand árbor de noguera,
e muchas espigas nasçen de un grano de çibera.
Andan por todo el pueblo della muchos desires,
muchos después la enfaman con escarnios e reíres:
dueña, por te desir esto non te asañes, nin te aíres,
mis fablas e mis fasañas, ruégote, que bien las mires.
Entiende bien mi estoria de la fija del Endrino
díxela por te dar ensiempro, non porque a mí vino,
guárdate de falsa vieja, de riso de mal vesino.
Sola con ome non te fíes, nin te llegues al espino.
Seyendo yo después desto sin amor e con cuidado,
vi una apuesta dueña ser en su estrado,
mi coraçón en punto levómelo forzado,
de dueña que yo viese nunca fui tan pagado.
De talla la mejor de quantas yo ver pud',
niña de pocos días, rica et de vertud,
fermosa, fidalga, e de mucha joventud,
nunca vi tal como ésta, sí Dios me dé salud.
Apuesta et lozana e dueña de linaje,
poco salía de casa, era como salvaje.
Busqué trotaconventos, que siguiese este viaje
que éstas son comienzo para el loco pasaje.
Sabed que non busqué otro Fernand García,
nin lo coydo buscar para mensajería,
nunca se omen bien falla de mala compañía,
de mensajero malo guárdeme Santa María.
Aquesta mensajera fue vieja bien leal,
cada día llegava la fabla, mas non ál:
en esta pleytesía puso femençia tal,
que çerca de la villa puso el arrabal.
Luego en el comienço fis' aquestos cantares,
levógelos la vieja con otros adamares:
«Señora», dis', «compradme aquestos almajares.»
La dueña dixo: «Pláseme desque me los mostrares.»
Començó a encantalla, díxole: «Señora fija,
»catad aquí que vos trayo esta preciosa sortija,
»dan vos ésta (poco a poco la aguija)
»si me non mesturades, diré vos una pastija.»
Dis': «Yo sé quién vos querría más cada día ver,
»que quien le diese esta villa con todo su aver;
»señora, non querades tan horaña ser,
»quered salir al mundo, aquí vos Dios fiso nasçer.»
Encantola de guisa, que la enveleñó,
diole aquestas cántigas, la cinta le ciñó,
en dándole la sortija del ojo le guiñó,
somoviola ya quanto, e bien lo adeliñó.
Como dise la fabla, que del sabio se saca,
que çedaçuelo nuevo tres días en estaca,
díxome esta vieja (por nombre ha Urraca)
que non querría ser más rapaça nin bellaca.
Yo le dixe como en juego: «Picaça parladera,
»non tomes el sendero, e dexes la carrera,
»sirve do avrás pro, pues sabes la manera,
»que non mengua cabestro a quien tiene çibera.»
Non me acordé estonçe d'esta chica parlilla,
que juga jugando dise el omen grand mansilla:
fue sañuda la vieja tanto que a maravilla,
toda la poridat fue luego descobrilla.
Fue la dueña guardada quanto su madre pudo,
non la podía ver así tan a menudo:
ayna yerra omen que non es aperçebudo;
o piensa bien qué fables, o calla, faste mudo,
probelo en Urraca, dótelo por consejo,
que nunca mal retrayas a furto nin en conçejo,
desque tu poridat yase en tu pellejo,
que como el verdadero non ay tan mal trebejo.
A la tal mensajera nunca le digas maça,
bien o mal como gorgee, nunca le digas picaça,
señuelo, cobertera, almadana, coraça,
aldaba, trainel, cabestro, nin almohaça.
Garabato, nin tía, cordel, nin cobertor,
escofina, avancuerda, nin rascador,
pala, agusadera, freno, nin corredor,
nin badil, nin tenasas, nin ansuelo pescador.
Campana, travilla, alcahueta, nin porra,
jáquima, adalid, nin guía, nin andorra,
nunca le digas trotera, aunque por ti corra:
creo, que si esto goardares, que la vieja te acorra.
Aguijón, escalera, nin avejón, nin losa,
traílla, nin trechón, nin registro, nin glosa:
desir todos sus nombles es a nos fuerte cosa,
nombles e maestrías más tienen que raposa.
Como dise un dicho, que coyta non ay ley
coytándome Amor, mi señor et mi rey,
doliéndome de la dueña mucho esto non crey
que estaba coytada como oveja sin grey.
Ove con la grand' coyta rogar a la mi vieja,
que quisies' perder saña de la mala conseja:
la liebre del covil sácala la comadreja,
de prieto fasen blanco, volviéndole la pelleja.
«Alahe», dis', «arcipreste, vieja con coyta trota,
»e tal fasedes vos, porque non tenedes otra,
»tal vieja para vos guardadla, que conorta,
»que mano besa ome, que la querría ver corta.
»Nunca jamás vos contesca e lo que dixe apodo:
»yo lo desdiré muy bien, e lo desfaré del todo,
»así como se desfase entre los pies el lodo,
»yo daré a todo çima, e lo traeré a rodo.
»Nunca digas nombre malo nin de fealdat,
»llamatme buen amor, e faré yo lealtat,
»ca de buena palabra, págase la vesindat,
»el buen desir non cuesta más que la neçedat.»
Por amor de la vieja e por desir raçón,
buen amor dixe al libro e a ella toda saçón:
desque bien la guarde, ella me dio mucho don:
non ay pecado sin pena, nin bien sin galardón.
Fiso grand maestría et sotil travesura,
físose loca pública andando sin vestidura,
dixo luego la gente: «Dé Dios mala ventura
»a vieja de mal seso, que fase tal locura.»
Disen por cada cantón, que sea mal apreso,
quien nunca vieja loca creyese tal mal seso
de lo que ante creían, fue cada uno represo,
dixe yo: «En mano de vieja nunca di mejor beso.»
Fue a pocos de días amatada la fama,
a la dueña non la guardan su madre nin su ama;
torneme a mi vieja como a buena rama,
quien tal vieja toviere, guárdela como al alma.
Físose corredera de las que venden joyas,
ya vos dixe que éstas paran cabas et foyas,
non ay tales maestras como estas viejas troyas:
éstas dan la maçada: si as orejas, oyas.
Otrosí vos dixe, que estas tales buhonas
andan de casa en casa vendiendo muchas donas,
non se guarda d'ellas, están con las personas,
fasen con el su viento andar las ataonas.
La mi leal Urraca, que Dios me la mantenga,
tovo en lo que puso, non lo fas' toda menga,
dis: «Quiero me aventurar a quiquier que me venga,
»et faser que la pella en rodar non se tenga.
»Agora es el tiempo, pues que ya non la guardan,
»con mi buhonera de mí non se guardan,
»quanto de vos dixieron, yo faré que lo padan,
»ca do viejos non lidian, los cuervos non gradan.»
Si la enfechisó, o si le dio atincar,
o si le dio rainela, o si le dio mohalinar,
o si le dio ponçoña, o algund adamar,
mucho ayna la sopo de su seso sacar.
Como fase venir el señuelo al falcón,
así fiso venir Urraca la dueña al rincón,
ca dis' vos, amigo, que las fablas verdat son:
sé que el perro viejo non ladra a tocón.
Como es natural cosa el nasçer e el morir,
ovo por mal pecado la dueña a fallir,
murió a pocos días, non lo puedo desir:
Dios perdone su alma, e quiérala resçebir.
Con el triste quebranto et con el grand pesar
yo caí en la cama, e coydé peligrar,
pasaron bien dos días, que me non pud' levantar,
dixe yo: «¡Qué buen manjar, si non por el escotar!»
De la vieja que vino al arçipreste y de lo que le contesçió
con ella.
El mes era de março, salido el verano
vínome ver una vieja, díxome luego de mano:
«Moço malo, moço malo, más val' enfermo que sano.»
Yo trabé luego d'ella, et fablele en seso vano.
Con su pesar la vieja díxome muchas veses:
«Arçipreste, más es el roído que las nueses.»
Dixe yo: «¡Diome el diablo estas viejas raheses,
»desque an bebido el vino, disen mal de las feses!»
De toda la laseria et de todo este cojijo
fis' cantares caçurros de quanto mal me dixo;
non fuyan d'ello las dueñas, nin los tengo por lijo,
ca nunca los oyó dueña, que d'ellos mucho non rijo.
A vos, dueñas señoras, por vuestra cortesía
demando vos perdón, que sabed que non querría
aver saña de vos: ca de pesar morría,
consentid entre los sesos una tal bavoquía.
Por me lo otorgar, señoras, escrebirvos he grand saçón
de dicho e de fecho e de todo coraçón,
non puede ser que non yerre omen en grand raçón,
el oidor cortés tenga presto el perdón.
De cómo el arçipreste fue a provar la sierra e de lo que le
contesçió con la serrana.
Provar todas las cosas el apóstol lo manda:
fui a provar la sierra, e fis loca demanda:
luego perdí la mula, non fallava vianda,
quien más de pan de trigo busca, sin seso anda.
El mes era de março, día de Sant Meder
pasado el puerto Loçoya fui camino prender
de nieve e de graniso non ove do me absconder
quien busca lo que non pierde, lo que tien debe perder.
Ençima de este puerto vime en rebata,
fallé una vaquerisa çerca de una mata:
preguntele, quién era respondiome la chata:
«Yo só la chata resia, que a los omes ata.
»Yo goardo el portadgo et el peage cojo,
»el que de grado me paga, non le fago enojo,
»el que non quiere pagar, priado lo despojo;
»págame, si non verás, cómo trillan rastrojo.»
detúvome el camino, como era estrecho,
una vereda estrecha, vaqueros la avían fecho,
desque me vi en coyta, arresido, mal trecho,
«Amiga», díxel', «amidos fase el can barbecho,
»déxame pasar, amiga, darte he joyas de sierra,
»si quieres, dime quáles usan en esta tierra,
»ca, segund es la fabla, quien pregunta non yerra,
»et por Dios dame posada, que el frío me atierra.»
Respondiome la chata: «Quien pide non escoge,
»prométeme que quiera antes que me enoje,
»non temas, si m' das algo, que la nieve mucho moje
»conséjote que te avengas antes que te despoje.»
Como dise la vieja quando bebe su madeja;
«Comadre, quien más non puede amidos morir se dexa.»
Yo desque me vi con miedo, con frío e con quexa
mandele pancha con broncha e con çorrón de coneja,
echome a su pescueso por las buenas respuestas,
et a mí non me pesó, porque me llevó a cuestas:
escusome de pasar los arroyos et las cuestas,
fis' de lo que y pasó las copras de yuso puestas.
Cántica de serrana.
Pasando una mañana por el puerto de Malagosto
salteome una serrana a la asomada del rostro,
«Fa de maja», dis' «¿dónde andas, qué buscas o qué demandas
»por aqueste puerto angosto?»
Díxele yo a la pregunta: «Vome fasia Sotos albos.»
Dis: «El pecado barruntas en fablar verbos tan blavos:
»que por esta encontrada, que yo tengo guardada,
»non pasan los omes salvos.»
Paróseme en el sendero la gaha roín heda:
«Alahe,», dis', «escudero, aquí estaré yo queda:
»fasta que algo me prometas, por mucho que te arremetas
»non pasarás la vereda.»
Díxele yo: «¡Por Dios, vaquera, non me estorves mi jornada,
»tírate de la carrera, que non tray para ti nada.»
Ella dis: «Dende te torna, por Somosierra trastorna,
»que non avrás aquí posada.»
La chata endiablada, que Santillán la confonda,
enaventome el dardo, dis: «Por el padre verdadero
»tú me pagarás hoy la ronda.»
Fasía nieve e granisaba, díxome la chata luego,
fascas que me amenasaba: «Págam', si non, verás juego.»
Díxel' yo: «Pardiós, fermosa, desirvos he una cosa:
»más querría estar al fuego.»
Dis': «Yo te levaré a casa, e mostrarte he el camino,
»faserte he fuego, e blasa, darte he del pan e del vino
»alahé, promed algo, et tenerte he por fidalgo:
»buena mañana te vino.»
Yo con miedo et arresido prometil' una garnacha,
et mandel' para el vestido una broncha et una pancha:
ella dis: «Dam' más, amigo, anda acá trota conmigo,
»non ayas miedo al escacha.»
Tomome resio por la mano, en su pescueso me puso
como a çurrón liviano, e levom' lo cuesto ayuso,
«¡Ha de duro! Non te espantes, que bien te daré que yantes,
»como es de la sierra uso.»
Púsome mucho ayna en una venta con su enhoto,
diome foguera de ensina, mucho gaçapo de soto,
buenas perdiçes asadas, fogaças mal amasadas,
et buena carne de choto.
De buen vino un quartero, manteca de bacas mucha,
mucho queso asadero, leche, natas e una trucha;
dise luego: «¡Ha de duro! comamos d'este pan duro
»después faremos la lucha.»
Después fui un poco estando, fuime desatirisiendo,
como me iva calentando, ansí me iva sonriendo,
oteome la pastora, dis': «Ya compañero agora,
»creo que vo entendiendo.»
La vaquera trabiesa dis:' «Caminemos un rato
»liévate dende apriesa, desvuélvete de aques'hato.»
Por la muñeca me priso, ove de faser quanto quiso,
creo que fis' buen barato.
De lo que le contesçió al arcipreste con la serrana.
Después d'esta aventura fuime para Segovia,
non a comprar las joyas para la chata novia,
fui ver una costilla de la serpiente groya
que mató al viejo Rando segund dise en Moya.
Estude en esa çibdat, e espendí mi cabdal,
non fallé poço dulçe nin fuente perenal,
desque vi la mi bolsa que se parava mal,
dixe: «Mi casilla e mi fogar çient sueldos val.»
Torné para mi casa luego al terçero día,
mas non vine por Loçoya, que joyas non traía,
coydé tomar el puerto que es de la Fuentfría,
erré todo el camino, como quien lo non sabía.
Por el pinar ayuso fallé una vaquera,
que guardaba sus vacas en aquesa ribera;
«Homíllome», dixe yo, «serrana falaguera,
»o morarme he con vusco, o mostradme la carrera.»
«Seméjasme», dis' «sandio, que ansí te convidas;
»non te llegues a mí, ante lo comidas,
»si non, yo te faré que mi cayada midas,
»si en lleno te cojo, bien tarde la olvidas.»
Como dise la fabla, del que de mal nos quita,
escarba la gallina, et falla su pepita:
probeme de llegar a la chata maldita,
diome con la cayada en la oreja fita.
Derribome la cuesta a yuso, et caí estordido,
allí probé, que era mal golpe el del oído:
«Confonda Dios», dixe yo, «cigüeña en el exido,
»que de tal guisa coge çigoñinos en nido.»
Desque ovo en mí puesto las sus manos iradas,
dixo la descomulgada: «Non pises las aradas,
»non te ensañes del juego, que esto a las vegadas
»cohiérense en uno las buenas dineradas.»
Dis': «Entremos a la cabaña, Ferruso non lo entienda,
»meterte he por camino, e avrás buena merienda:
»liévate dende, cornejo, non busques más contienda.»
Desque la vi pagada, levanteme corrienda.
Tomome por la mano, e fuémosnos en uno,
era nona pasada, e yo estaba ayuno
desque en la choça fuimos, non fallamos ninguno;
díxome que jugasemos el juego por mal de uno.
«Pardiós», dixe yo, «amiga, más querría almorsar,
»que ayuno et arresido non ome podría jugar,
»si ante non comiese, non podría bien baylar.»
Non se pagó del dicho, e quísome amenasar.
Pensó de mí et della: dixe yo: «Agora se prueba,
»que pan et vino juega, que non camisa nueva.»
Escoté la merienda, e partime d'algueva,
díxele que me mostrase la senda, que es nueva.
Rogome que fincase con ella esa tarde,
ca mala es de amatar el estopa de que arde.
Díxele yo: «Estó de priesa, si Dios de mal me guarde.»
Asañose contra mí, resçelé e fui cobarde.
Sacome de la choça, et llegome a dos senderos
ambos son bien usados, e ambos son camineros,
andé lo más que pud' aína los oteros,
llegué con el sol templano al aldea de Ferreros.
D'esta burla pasada fis' un cantar atal,
non es mucho fermoso, creo que nin comunal,
fasta que el libro entiendas, d'él bien non digas nin mal,
ca tú entenderás uno, e el libro dise ál.
Cántica de serrana.
Siempre se me verná miente
d'esta serrana valiente
Gadea de Riofrío.
A la fuera d'esta aldea la que aquí he nomblado,
encontreme con Gadea, vacas guarda en el prado,
yo l' dixe: «En buena hora sea de vos cuerpo tan guisado.»
Ella me repuso: «Ca la carrera has errado,
»et andas como radío.»
«Radío ando, serrana, en esta grand' espesura,
»a las veses omen gana o pierde por aventura;
»mas quanto esta mañana del camino non he cura,
»pues vos yo tengo hermana aquí en esta verdura
»ribera de aqueste río.»
Riome como respuso la serrana tan sañuda,
desçendió la cuesta ayuso ¡cómo era atrebuda!
Dixo: «Non sabes el uso, como s'doma la res muda,
»quiçá el pecado puso esa lengua tan aguda,
»si la cayada te envío.»
Enviome la cayada aquí tras el pestorejo,
físome ir la cuestalada, derribome en el vallejo,
dixo la endiablada: «Así apilan el conejo:
»sobart'he», dis, «el albarda, si non partes del trebejo:
»liévate, vete, sandio.»
Ospedome et diome vianda, mas escotar me la fiso,
porque non fis' quanto manda, dis': «¡Roín, gaho, enverniso!
»cómo fis' loca demanda en dexar por ti el vaqueriso
»yot' mostraré, si non ablandas, como se pella el eriso,
»sin agua et sin rosío.»
De lo que le contesçió al arçipreste con la serrana.
Lunes antes del alba començé mi camino,
fallé çerca el Cornejo, do tajava un pino,
una serrana lerda, direvos que me avino,
coydos' casar conmigo como con su vesino.
Preguntome muchas cosas: coydos' que era pastor,
por oír de mal recabdo dexos' de su labor,
coydós' que me traía rodando en derredor.
Olvidose la fabla del buen consejador.
Que dise a su amigo, queriéndol' consejar:
»Non dexes lo ganado por lo que as de ganar:
»si dexas lo que tienes por mintroso coydar,
»non avrás lo que quieres, poderte has engañar».
De quanto que pasó fise un cantar serrano,
este de yuso escrito, que tienes so la mano:
façía tiempo muy fuerte, pero era verano,
pasé por la mañana el puerto por sosegar templano.
Cántica de serrana.
So la casa del Cornejo primer día de selmana
en comedio del vallejo encontré una serrana
vestida de buen bermejo, buena çinta de lana;
díxele yo ansí: «Dios te salve, hermana.»
Dis': «¿Qué buscas por esta tierra, cómo andas descaminado?»
Dixe: «Ando por esta sierra, do querría casar de grado.»
Ella dixo: «Non lo yerra el que aquí es casado,
»busca e fallarás de grado.
»Mas, pariente, tú te cata, si sabes de sierra algo.»
Yo l' dixe: «Bien sé guardar vacas, yegua en çerro cabalgo,
»sé el lobo cómo se mata, quando yo en pos él salgo,
»antes lo alcanço que el galgo.
»Sé muy bien tornear vacas et domar bravo novillo,
»sé maçar, et faser natas et faser el odresillo,
»bien sé guitar las abarcas et tañer el caramillo,
»et cabalgar bravo potrillo.
»Sé faser el altibajo et sotar a qualquier muedo,
»non fallo alto nin baxo, que me vença segund cuedo,
»quando a la lucha me abaxo, al que una ves travar puedo,
»derríbol' si me denuedo.»
Dis': «Aquí avrás casamiento qual tú demanduvieres,
»casarme he de buen talento contigo, si algo dieres,
»farás buen entendimiento.» Dixel' yo: «Pide lo que quisieres,
»et darte he lo que pidieres.»
Dis': «Dame un prendero, que sea de bermejo paño,
»e dame un bel pandero et seis anillos de estaño,
»un çamarrón de santero, e garnacho para entreaño,
»et non fables en engaño.
»Dam' zarcillos et hevilla de latón bien relusiente,
»et dame toca amarilla bien listada en la fruente,
»çapatas jasta rodilla, e dirá toda la gente:
'Bien casó Menga Lloriente!'»
Yo l' dixe: «Darte he esas cosas e aun más, si más comides,
»bien loçanas e fermosas, a tus parientes convides,
»luego fagamos las bodas, e esto non lo olvides
»que ya vo por lo que pides.»
De lo que contesçió al arçipreste con la serrana, et de las
figuras d'ella.
Siempre ha mala manera la sierra et la altura,
si nieva, o si yela, nunca da calentura,
bien ençima del puerto fasía orina dura,
viento con grand elada, rosío con grand friura.
Como omen non siente tanto frío, si corre,
corrí la cuesta ayuso, ca dis': «Quien da a la torre,
»ante dise la piedra que sale el alhorre.»
Yo dixe: «Só perdido, si Dios non me acorre.»
Nunca desque nasçí pasé tan grand' periglo
de frío: al pie del puerto falleme con vestiglo,
la más grande fantasma, que vi en este siglo,
yeguarisa trefuda, talla de mal çeñiglo.
Con la coyta del frío e de la grand' elada
roguel' que me quisiese ese día dar posada,
díxome, que l' plasía, si l' fuese bien pagada:
tóvelo a Dios en merçed, e levome a la Tablada.
Sus miembros e su talla non son para callar;
ca bien creed, que era una grand yegua caballar,
quien con ella luchase, non se podría bien fallar,
si ella non quisiese, non la podría aballar.
En l'Apocalypsi San Joan Evangelista
non vido tal figura, nin de tan mala vista,
a grand hato daría lucha e grand conquista;
non sé de quál diablo es tal fantasma quista.
Avía la cabeça mucho grand sin guisa;
cabellos muy negros más que corneja lisa;
ojos fondos, bermejos, poco e mal devisa;
mayor es que de yegua la patada do pisa.
Las orejas mayores que de añal burrico;
el su pescueço negro, ancho, velloso, chico;
las narises muy gordas, luengas, de çarapico,
bebería en pocos días cabdal de buhón rico.
Su boca de alana et los rostros muy gordos:
dientes anchos et luengos, asnudos e muy mordos,
las sobreçejas anchas e más negras que tordos:
los que quieran casarse aquí, non sean sordos.
Mayores que las mías tiene sus prietas barbas,
yo non vi en ella ál, mas si tú en ella escarvas,
creo que fallarás de las chufetas darvas:
valdríasete más trillar en las tus barvas.
Mas en verdat si bien vi fasta la rodilla,
los huesos mucho grandes, la çanca non chiquilla,
de las cabras del fuego una grand manadilla;
son tovillos mayores que de una añal novilla.
Más ancha que mi mano tiene la su muñeca,
vellosa, pelos grandes, pero non mucho seca;
vos gorda, e gangosa, a todo omen enteca,
tardía como ronca, desdonada e ueca.
El su dedo chiquillo mayor es que mi pulgar,
piensa de los mayores si te podrás pagar,
si ella algund día te quisiese espulgar,
bien sentiría tu cabeza que son biga de lagar.
Por el su garnacho tenía tetas colgadas,
dávanle a la çinta, pues que estaban dobladas,
ca estando sençillas daríen so las ijadas
a todo son de çítola andarían sin ser mostradas.
Custillas mucho grandes en su negro costado,
unas tres veses contelas estando arredrado:
dígote, que non vi más, nin te será más contado,
ca moço mesturero non es bueno para mandado.
De quanto que me dixo et de su mala talla
fise bien tres cántigas, mas non pud' bien pintalla,
las dos son chançonetas, la otra de trotalla,
de la que te non pagares, veyla, e ríe, e calla.
Cántica de serrana.
Cerca la Tablada
la sierra pasada
falleme con Aldara
a la madrugada.
Ençima del puerto
coydé ser muerto
de nieve e de frío
e d'ese rosío
e de grand' elada.
A la deçida
di una corrida,
fallé una serrana
fermosa, lozana,
e bien colorada.
Dixe yo a ella:
«Homíllome bella»:
dis: «Tú que bien corres,
»aquí non te engorres,
»anda tu jornada.»
Yo l' dixe: «Frío tengo,
»e por eso vengo
»a vos, fermosura,
»quered por mesura
»hoy darme posada.»
Díxome la moza:
«Pariente, mi choça
»el que en ella posa,
»conmigo desposa,
»e dam' grand soldada.»
Yo l' dixe: «De grado,
»mas soy casado
»aquí en Ferreros;
»mas de mis dineros
»darvos he, amada.»
Dis': «Trota conmigo.»
Levome consigo,
e diom' buena lumbre,
como es de costumbre
de sierra nevada.
Diome pan de çenteno
tisnado, moreno,
e diom' vino malo
agrillo e ralo,
e carne salada.
Diom' queso de cabras:
«Fidalgo», dis': «abras
»ese blaço, et toma
»un tanto de soma,
»que tengo goardada.»
Dis': «Huésped, almuerça,
»e bebe e esfuerça,
»caliéntate e paga,
»de mal non s' te faga
»fasta la tornada.
»Quien dones me diere,
»quales yo pediere,
»avrá bien de çena,
»et lechiga buena,
»que no l' coste nada.»
«Vos, que eso desides,
»¿por qué non pedides
»la cosa çertera?»
Ella dis': «Maguera,
»¿e si m' será dada?
»Pues dam' una çinta
»bermeja bien tinta,
»et buena camisa
»fecha a mi guisa
»con su collarada.
»Et dam' buenas sartas
»de estaño e fartas,
»et dame halía
»de buena valía,
»pelleja delgada.
»Et dam' buena toca
»listada de cota,
»et dame çapatas
»de cuello bien altas
»de pieça labrada.
»Con aquestas joyas
»quiero que lo oyas,
»serás bien venido;
»serás mi marido
»e yo tu velada.»
«Serrana señora,
»tanto algo agora
»non tray' por ventura,
»mas faré fiadura
»para la tornada.»
Díxome la heda:
»do non ay moneda,
»non ay merchandía,
»nin ay tan buen día,
»nin cara pagada.
»Non ay mercadero
»bueno sin dinero,
»e yo non me pago
»del que non da algo,
»nin le do posada.
»Nunca de omenaje
»pagan hostalaje,
»por dineros fase
»omen quanto plase,
»cosa es probada.»
Del ditado qu'el arçipreste ofreçió a Santa María del Vado.
Santiago apóstol dis', que todo bien complido
e todo don muy bueno, de Dios vien' escogido;
et yo desque salí de todo aqueste roído,
torné rogar a Dios, que me non diese a olvido.
Cerca de aquesta sierra ay un logar honrado
muy santo et muy devoto, Santa María del Vado,
fui tener y vigilia, como es acostumblado,
a honra de la virgen ofreçile este ditado:
«¡Ay noble Señora Madre de piedat,
»lus lusiente del mundo, del çielo claridat,
»mi alma et mi cuerpo ante tu Magestat
»ofresco con cántigas e con grant homildat!
»Homíllome, Reyna Madre del Salvador,
»virgen santa et dina, oye a mí pecador.
»Mi alma et mi coyta he en tu alabança,
»de ti non se muda la mi esperança,
»Virgen, tú me ayuda sin detardança,
»ruega por mí a Dios tu fijo, mi Señor.
»Porque en grand' gloria estás a complaser,
»yo en tu memoria algo quiero faser,
»la triste estoria que a Jesú yaser
»fiso en presiones en penas e en dolor.»
De la pasión de nuestro Señor Jesú Christo.
Miércoles a terçia el cuerpo de Christo
Judea lo apreçia: esa hora fue visto,
quán poco lo preçia al tu Fijo quisto
Judas el que l' vendió, su disçípulo traidor.
Por treynta dineros fue el vendimiento
que l' caen señeros del noble ungüento,
fueron plasenteros del pleyteamiento,
díeronle algo al falso vendedor.
A hora de maytines dándole Judas pas
los traydores gollines, como si fuese rapás,
aquestos mastines así ante su fas
trobaron d'él luego todos enderredor.
Tú con él estando a hora de prima
vístelo levando, feriendo ¡qué lastima!
Pilatos juzgando, escúpenle ençima
de su fas tan clara, del çielo resplandor.
A la terçera hora Christus fue judgado,
judgolo el atora pueblo porfiado;
por aquesto mora en cautivo dado,
del qual nunca saldrá, nin habrá librador.
Disiéndole vaya, liévalo a muerte,
sobre la su saya echáronle suerte,
quál de ellos la aya: ¡pesar atán fuerte!
¿Quién lo diríe, dueña, quál fue d'éstos mayor?
A hora de sesta fue puesto en la crus,
grand' coyta fue aquesta por el tu fijo dus;
mas al mundo presta, que dende vino lus,
claridad del çielo por siempre durador.
A hora de nona morió; e contesçió,
que por su persona el sol escureçió:
dándol' del ascona la tierra estremeçió,
sangre et agua salió, del mundo fue dulçor.
A la vesperada de crus fue desçendido,
completa llegada, de ungüento ungido,
de piedra tajada en sepulcro metido,
centurió fue dado luego por guardador.
Por aquestas llagas d'esta santa pasión
a mis coytas fagas aver consolaçión;
tú que a Dios pagas, dame tu bendiçión,
que sea yo tuyo por siempre servidor.
De la pasión de nuestro Señor Jesú Chirsto.
Los que la ley de Christo avemos de guardar,
de su muerte devemos dolernos e acordar.
Cuentan los profetas lo que se ovo a complir,
primero Jeremías, como ovo de venir,
dis luego Isaías, que lo avía de parir
la Virgen que sabemos Santa María estar.
Dise otra profeçía de aquella vieja ley,
que el Cordero vernía e salvaría la grey,
Daniel lo desía por Christo nuestro Rey,
en David lo leemos segund el mi coydar.
Como profetas disen, esto ya se complió,
vino en Santa Virgen, et de Virgen naçió.
Al que todos bendisen, por nos todos morió,
Dios e omen que vemos en el santo altar.
Por salvar fue venido el linage humanal,
fue de Judas vendido por muy poco cabdal,
fue preso e ferido de los jodíos mal,
este Dios, en que creemos, fueron azotar.
En su fas escopieron del çielo claridat,
espinas le pusieron de mucha crueldat,
en la crus lo sobieron sin toda piedat,
d'estas llagas tenemos dolor et grand pesar.
Con clavos enclavaron las manos e pies d'él,
la su sed abebraron con vinagre et fiel,
las llagas, que l' llagaron, son más dulçes que miel
a los que en él avemos esperança sin par.
En crus fue por nos muerto, ferido e llagado,
después fue abierto de ascona su costado,
por estas llagas çierto es el mundo salvado,
a los que en él creemos, él nos quiera salvar.
De la pelea que ovo don Carnal con la Quaresma.
Açercándose viene un tiempo de Dios santo,
fuime para mi tierra por folgar algún rato,
dende a siete días era Quaresma tanto
puso por todo el mundo miedo e grand' espanto,
Estando a la mesa con don Jueves Lardero,
truxo a mí dos cartas un ligero trotero,
desirvos he las notas, ser vos tardinero,
ca las cartas leídas dilas al mensagero.
«De mí, Santa Quaresma, sierva del Salvador,
»enviada de Dios a todo pecador,
»a todos los arçiprestes et clérigos con amor,
»salud en Jesu Christo fasta la pasqua mayor.
»Sabed, que me dixieron, que ha çerca de un año,
»que anda don Carnal sañudo muy estraño
»astragando mi tierra, fasiendo mucho daño,
»vertiendo mucha sangre de lo que más me asaño:
»Et por esta rasón en vertud de obediençia
»vos mando firmemente so pena de sentençia,
»que por mí e por mi ayuno e por mi penitençia,
»que lo desafiedes con mi carta de creençia.
»Desidle de todo en todo, que de hoy siete días
»la mi persona mesma, e las compañas mías
»iremos pelear con él, e con todas sus porfías,
»creo que se me non detenga en las carneçerías.
»Dadla al mensajero esta carta leída,
»liévela por la tierra, non la traya escondida,
»que non diga su gente, que non fue aperçebida:
»dada en Castro de Ordiales, en Burgos resçebida.»
Otra carta traía abierta e sellada,
una concha muy grande de la carta colgada,
aquél era el sello de la dueña nombrada;
la nota es aquésta, a don Carnal fue dada:
«De mí doña Quaresma, justiçia de la mar,
»algoaçil de las almas, que se an de salvar,
»a ti Carnal goloso, que te non coydas fartar,
»envíote el ayuno por mí desafiar.
»Desque hoy en siete días tú e tu almohalla
»que seades conmigo en campo a la batalla,
»fasta el Sábado Santo darvos he lid sin falla;
»de muerto o de preso non podrás escapalla.»
Leí amás las cartas, entendí el ditado,
vi que venía a mí el un fuerte mandado,
ca non tenía amor, nin era enamorado,
a mí e a mi huésped púsonos en coydado.
Do tenía a don Jueves por huésped a la mesa,
levantose bien alegre, de lo que non me pesa;
dixo: «Yo só el alfrés contra esta mal apresa,
»yo justaré con ella, que cada año me sospesa.»
Diome muchas graçias por el buen combid,
fuese, e yo fis' mis cartas, díxele al Viernes: «Id
»a don Carnal mañana, todo esto le desid,
»que venga aperçebido el martes a la lid.»
Las cartas resçebidas, don Carnal orgulloso
mostró en sí esfuerço, pero estaba medroso:
non quiso dar respuesta, vino a mí acuçioso,
truxo muy grand' mesnada, como era poderoso.
Desque vino el día del plazo señalado,
vino don Carnal, que ante estava esforçado,
de gentes muy guarnidas muy bien acompañado,
seríe don Alexandre de tal real pagado.
Puso en las delanteras muchos buenos peones,
gallinas, e perdiçes, conejos, e capones,
ánades, e lavancos, e gordos ansarones,
fazían su alarde çerca de los tisones.
Éstos traíen lanzas de peón delantero,
espetos muy cumplidos de fierro e de madero,
escudábanse todos con el grand' tajadero,
en la buena yantar éstos venían primero.
En pos los escudados están los ballesteros,
las ánsares, çeçinas, costados de carneros,
piernas de puerco fresco, los jamones enteros:
luego en pos aquéstos están los caballeros.
Las puestas de la vaca, lechones et cabritos,
allí andan saltando e dando grandes gritos,
luego los escuderos, muchos quesuelos fritos,
que dan de las espuelas a los vinos bien tintos.
Traía buena mesnada rica de infançones,
muchos buenos faysanes, los loçanos pavones,
venían muy bien guarnidos, enfiestos los pendones,
traían armas estrañas, e fuertes guarnisiones.
Eran muy bien labladas, templadas, e bien finas,
ollas de puro cobre traían por capellinas,
por adargas calderas, sartenes e cosinas,
real de tan grand' preçio non teníen las sardinas.
Vinieron muchos gamos, e el fuerte jabalí,
«Señor», dis', «non me escusedes de aquesta lid a mí,
»que ya muchas vegadas lidié con don Alí.
»Usado só de lid, siempre por ende valí.»
Non avía acabado desir bien su verbo,
ahevos a do viene muy ligero el çiervo:
«Homíllome», dis', «señor, yo, el tu leal siervo,
»por te faser servicio ¿non fui por ende siervo?»
Vino presta e ligera al alarde la liebre,
«Señor», dis', «a la dueña yo le metré la fiebre,
»dalle he sarna e diviesos, que de lidiar non l' miembre
»más querría mi pelleja quando alguno le quiebre.»
Vino el cabrón montés con corços e torcasas,
desiendo sus braburas e muchas amenasas;
«Señor», dis' «a la dueña si conmigo la enlasas,
»non te podrá empesçer con todas sus espinaças.»
Vino su paso a paso el buey viejo lindero:
«Señor», dis', «a herrén me echa hoy el llugiero,
»non sé para afrue en carrera nin ero,
»mas fágote serviçio con la carne e cuero.»
Estava don Toçino con mucha otra çeçina,
cidiérvedas e lomos finchida la cosina,
todos aperçebidos para la lid malina,
la dueña fue maestra, non vino tan ayna.
Como es don Carnal muy grand emperador,
et tiene por el mundo poder como señor,
aves et animalias por el su grand amor
vinieron muy humildes, pero con grand' temor.
Estava don Carnal ricamente asentado,
a mesa mucho farta en un rico estrado,
delante sus juglares como omen honrado,
de sus muchas viandas era bien abastado.
Estava delante d'él su alférez homil,
el hinojo fincado, en la mano el barril,
tañía a menudo con el su añafil,
parlava mucho el vino de todos alguaçil.
Desque vino la noche, mucho después de çena,
que tenía cada uno ya la talega llena,
para entrar en fasienda con la dueña serena,
adormiéronse todos después de la hora buena.
Esa noche los gallos con grand' miedo estovieron,
velaron con espanto, nin punto non dormieron:
non avía maravilla, que sus mugeres perdieron:
por ende se alborotaron del roído que oyeron.
Fasía la media noche en medio de las salas
vino doña Quaresma: «¡Dios Señor, tú me valas!»
Dieron voses los gallos, batieron de las alas,
llegaron a don Carnal aquestas nuevas malas.
Como avía el buen omen sobra mucho comido,
con la mucha vianda mucho vino ha bebido,
estava apesgado e estava adormido,
por todo el su real entró el apellido.
Todos amodorrados fueron a la pelea,
pusieron las sus fases, ninguno non platea,
la compaña del mar las sus armas menea,
viniéronse a ferir desiendo todos: «¡Ea!»
El primero de todos que ferió a don Carnal,
fue el puerro cuello albo, e feriolo muy mal,
físole escupir flema, ésta fue grand' señal,
tovo doña Quaresma que era suyo el real.
Vino luego en ayuda la salada sardina,
ferió muy resiamente a la gruesa gallina,
atravesósele en el pico, afogola ayna,
después a don Carnal falsol' la capellina.
Viníen las grandes mielgas en esta delantera,
los berdeles e gibias guardan la costanera:
vuelta es la pelea de muy mala manera,
caía de cada cabo mucha buena mollera.
De parte de Valençia veníen las anguilas
salpresas e trechadas a grandes manadillas,
daban a don Carnal por medio de las costillas,
las truchas de alberche dábanle en las mexillas.
Ay andaba el atún como un bravo león,
fallose con don Tosino, díxole mucho baldón,
si non por doña Ceçina que l' desvió el pendón,
diéranl' a don Ladrón por medio del coraçón.
De parte de bayona veníen muchos caçones,
mataron las perdiçes, castraron los capones,
del río de Enares venían los camarones,
fasta en Guadalquivil ponían sus tendejones.
Allí con los lavancos lidian barvos et peçes,
dis' la pixota al puerco: «¿Dó estás, que non paresçes?
»Si ante mí te paras, darte he lo que mereçes,
»ençiérrate en la mesquita, non vayas a las preses.»
Allí vino la lija en aquel desbarato,
traía muy duro cuero con mucho garabato,
et a costados e a piernas dávales negro rato,
ansí trabava d'ellos como si fuese gato.
Recudieron del mar, de piélagos e charcos
compañas mucho estrañas e de diversos marcos,
traían armas muy fuertes, e ballestas, e arcos:
más negra fue aquésta que non la de Larcos.
De Sant Ander vinieron las bermejas langostas,
traían muchas saetas en sus aljabas postas,
fasían a don Carnal pagar todas las costas,
las plasas, que eran anchas, fasíansele angostas.
Fecho era el pregón del año jubileo,
para salvar sus almas avían todos deseo,
quantos son en la mar vinieron al torneo,
arenques et besugos vinieron de Bermeo.
Andava y la utra con muchos combatientes,
feriendo e matando de las carnosas gentes,
a las torcasas matan las sabogas valientes,
el delfín al buey viejo derribole los dientes.
Sábalos et albures et la noble lamprea
de Sevilla et de Alcántara venían a levar prea,
sus armas cada uno en don Carnal emprea,
non le valía nada de çeñir la correa.
Bravo andava el sollo, un duro villanchón,
tenía en la su mano grand' maça de un trechón,
dio en medio de la fruente al puerco e al lechón,
mandó que los echasen en sal de Villenchón.
El pulpo a los pavones non les dava vagar,
nin a los faysanes non dexava volar,
a cabritos et a gamos queríalos afogar,
como tiene muchas manos, con muchos puede lidiar.
Allí lidian las ostras con todos los conejos,
con la liebre justavan los ásperos cangrejos,
d'ella e d'ella parte danse golpes sobejos,
de escamas et de sangre van llenos los vallejos.
Allí lidia el conde de Laredo muy fuerte,
congrio, çeçial, e fresco mandó mala suerte
a don Carnal seguiendo, llegándol' a la muerte,
está mucho triste, non falla que l' confuerte.
Tomó ya quanto esfuerço e tendió su pendón,
ardís et denodado fuese contra don Salmón.
De Castro de Urdiales llegaba esa saçón,
atendiole el fidalgo, non le dixo de non.
Porfiaron grand' pieça, e pasaron grand pena,
si a Carnal dexaran, diéral' mal estrena,
mas vino contra él la gigante ballena,
abrazose con él, echolo en la arena.
Las más de sus compañas eran ya fallesçidas,
muchas d'ellas murieron, et muchas eran foídas,
pero ansí apeado fasía grandes acometidas,
defendiose quanto pudo con manos enfraqueçidas.
Como estaba ya con muy pocas compañas,
el jabalín et el çiervo fuyeron a las montañas,
todas las otras reses fuéronle muy estrañas,
los que con él fincaron, non valían dos castañas.
Si non fuese la çeçina con el grueso toçino,
que estaba amarillo de días mortesino,
que non podía de gordo lidiar sin el buen vino
estaba muy señero, çecado e mesquino.
La mesnada del mar físose un tropel,
fincaron las espuelas, dieron todos en él,
non lo quisieron matar, hobieron duelo d'él,
a él e a los suyos metieron en un cordel.
Troxiéronlos atados porque non escapasen,
diéronlos a la dueña ante que se aforrasen,
mandó luego la dueña, que a Carnal guardasen,
et a doña Ceçina con el toçino colgasen.
Mandolos colgar altos bien como atalaya,
et que a descolgallos ninguno y non vaya,
luego los enforcaron de una viga de faya,
el sayón iba desiendo: «Quien tal fiso tal haya.»
Mandó a don Carnal, que guardase el ayuno,
et que lo toviesen ençerrado a do non lo vea ninguno,
si non fuese doliente o confesor alguno,
et que l' diesen a comer al día manjar uno.
De la penitençia qu'el flayre dio a don Carnal, et de cómo el
pecador se deve confesar, et quién ha poder de lo asolver.
Vino luego un frayle para lo convertir,
comenzolo a predicar, de Dios a departir,
hóbose don Carnal luego mucho a sentir,
demandó penitençia con grand' arrepentir.
En carta por escrito le daba sus pecados
con sello de poridat çerrados e sellados:
respondiole el flayre, que l' non serían perdonados,
cerca d'esto le dixo muchos buenos ditados.
Non se fase penitençia por carta nin por escrito,
si non por la boca mesma del pecador contrito:
non puede por escrito ser asuelto nin quito,
menester es la palabra del confesor bendito.
Pues que de penitençia vos fago mençión,
repetirvos quería una buena liçión:
debedes creer firmemente con pura devoçión,
que por la penitençia habredes salvaçión.
Porque la penitençia es cosa preçiada,
non debedes, amigos, dexarla olvidada,
fablar en ella mucho es cosa muy loada,
quanto más la segueremos, mayor es la soldada.
Es me cosa muy grande en tan grand' fecho fablar
es peligro muy fondo más que todo el mar:
só rudo de sçiençia, non me oso aventurar,
salvo un poquillo que oí desputar.
Et por aquesto que tengo en corazón de escrebir,
tengo del miedo tanto quanto non puedo desir,
con la sçiençia poca he grand' miedo de fallir
señores, vuestro saber quiera mi mengua complir.
Escolar só mucho rudo, nin maestro nin doctor,
aprendí et sé poca para ser demostrador,
aquesto que yo dixiere, entendetlo vos mejor,
so la vuestra emienda pongo el mi error.
En'l santo decreto hay grand' desputaçión,
si se fase penitençia por la sola contriçión:
determina al cabo qué es la confesión
menester de todo en todo con la satisfaçión.
Verdat es todo aquesto do puede omen fablar,
do ha tiempo e vida para lo emendar;
do aquesto fallesçe, bien se puede salvar
por la contriçión sola, pues ál non puede far.
Quito quanto a Dios que es sabidor complido,
mas quanto a la iglesia, que non judga de ascondido,
es menester que faga por gestos e gemido
signos de penitençia, que es arrepentido.
En sus pechos feriendo a Dios manos alzando,
sospiros dolorosos muy tristes sospirando,
signos de penitençia de los ojos llorando,
do más faser non puede, la cabeza inclinando.
Por aquesto es quito del infierno mal lugar,
pero que a purgatorio lo va todo a purgar,
allí fas la emienda, purgando el su errar
con la misericordia de Dios que lo quiere salvar.
Que tal contriçión sea penitençia bien llena,
hay en la santa iglesia mucha prueba e buena,
por contriçión e lágrimas la santa Magdalena
fue quita et absuelta de culpa e de pena.
Nuestro señor Sant Pedro tan santa criatura
negó a Jesu Christo con miedo et quejura,
sé yo, que lloró lágrimas triste con amargura,
de satisfaçión otra non fallo escritura.
El rey don Esechías de muerte condenado
lloró mucho contrito a la pared tornado
de Dios tan piadoso luego fue perdonado,
quinçe años de vida añadió al culpado.
Muchos clérigos simples, que non son tan letrados
oyen de penitençia a todos los errados,
quier a sus parroquianos, quier a otros culpados:
a todos los absuelven de todos sus pecados.
En esto yerran mucho, que lo non pueden faser,
de lo que faser non pueden, non se deben entremeter:
si el çiego al çiego adiestra, o lo quier traer,
en la foya dan entrambos, e dentro van caer.
¿Qué poder ha en Roma el jues de Cartagena?
o ¿qué jusgará en Françia el alcalde de Requena?
Non debe poner omen su fos en miese agena,
fase injuria e daño, e meresçe grand pena.
Todos los casos grandes, fuertes, agraviados
a arzobispos, e a obispos, e a mayores perlados
segund común derecho le son encomendados,
salvo los del papa son en sí reservados.
Los que son reservados del papa espirituales
son muchos en derecho: desir quántos e quáles
seríe mayor el romançe más que dos manuales:
quien saber los quisiere, oya las decretales.
Pues que el arzobispo bendicho e consagrado
de palio, e de blago, e de mitra honrado
con pontifical non es d'estos apoderado,
¿por qué el simple clérigo es desto tan osado?
Otrosí del obispo et de los sus mayores
son otros casos muchos, de que son oidores,
pueden bien absolverlos, e ser dispensadores,
son mucho defendidos a clérigos menores.
Muchos son los primeros e muchos son aquéstos,
quien quisier saberlos estudie do son puestos,
trastorne bien los libros, las glosas e los testos
el estudio a los rudos fase sabios maestros.
Lea en el Espéculo e en el su Repertorio,
los libros de Ostiense, que son grand parlatorio,
el Inoçençio quarto un sotil consistorio,
el Rosario de Guido, novela e directorio.
Decretales más de çiento en libros et en questiones
con fuertes argumentos e con sotiles rasones
tienen sobre estos casos diversas opiniones.
Pues por non desir tanto, non me rebtedes varones.
Vos, don clírigo simpre, guardatvos de error,
de mi parroquiano non seades confesor,
de poder que non avedes non seades judgador,
non querades vos penar por ageno pecador.
Sin poder del perlado, o sin aver liçençia
d'el su clérigo cura non le dedes penitençia,
guardat, non lo absolvades nin dedes la sentençia
de los acasos que no son en vuestra pertenençia.
Segund común derecho aquésta es la vetdat;
mas en hora de muerte o de grant neçesidat,
do el pecador non puede aver de otro sanidat,
a vuestros et agenos oíd, asolved et quitat.
En tiempo de peligro, do la muerte arapa,
vos sodes para todo arçobispo et papa,
todo el su poder está so vuestra capa,
la grant neçesidat todos los casos atapa.
Pero que aquestos tales debédesles mandar,
que si antes que mueran, si podieren fablar
et pueden haber su cura para se confesar,
que lo fagan e cumplan para mejor estar.
El otro si mandarle a éste tal doliente,
que si dende non muere, quando fuere valiente,
que de los casos grandes que vos distes ungente,
vaya a lavarse al río o a la fuente.
Es el papa sin duda la fuente perenal,
ca es de todo el mundo vicario general,
los ríos son los otros, que an pontifical,
arçobispos e obispos, patriarca, cardenal.
El frayle sobredicho, que ya vos he nombrado,
era del papa, e d'él mucho privado,
en la grand' neçesidat al Carnal aprisionado
asolviole de todo quanto estava ligado.
Desque el santo flayre ovo Carnal confesado,
diole esta penitençia, que por tanto pecado
comiese cada día un manjar señalado,
et non comiese más, e sería perdonado.
«El día del domingo por tu cobdiçia mortal
»combrás garvanços cochos con aseyte e non ál,
»irás a la iglesia, no estarás en la cal,
»que non veas el mundo, nin cobdiçies el mal.
»En'l día de lunes por la tu soberbia mucha
»combrás de las arvejas, mas non salmón nin trucha,
»irás oír las horas, non probarás la lucha,
»nin volverás pelea segund que la as ducha.
»Por tu grand' avariçia mándote que el martes
»que comas los formigos, e mucho non te fartes,
»el terçio de tu pan comerás, o las dos partes,
»para por Dios lo otro todo te mando que apartes.
»Espinacas combrás el miércoles, non espesas,
»por la tu grand loxuria comerás muy pocas d'ésas
»non guardastes casadas, nin monjas profesas,
»por complir adulterio fasías grandes promesas.
»El jueves çenarás por la tu mortal ira,
»et porque te perjuraste desiendo la mentira,
»lentejas con la sal, en resar te remira,
»quando mejor te sepan, por Dios de ti las tira.
»Por la tu mucha gula et tu grand' golosina
»el viernes pan et agua comerás, e non cosina,
»fostigarás tus carnes con santa desçiplina,
»averte ha Dios merçed, e saldrás de aquí ayna.
»Come el día de sábado las fabas et non más,
»por tu envidia mucha pescado non comerás;
»como quier que algund poco en esto lastarás,
»tu alma pecadora ansí la salvarás.
»Anda en este tiempo por cada çiminterio,
»visita las iglesias resando el salterio,
»está y muy devoto al santo misterio,
»ayudarte ha Dios e avrás pro del laserio.»
Dada la penitençia, fiso la confesión,
estava don Carnal con muy grand devoçión:
desiendo «mía culpa», diole la absoluçión,
partiose d'él el frayle dada la bendiçión.
Fincó allí ençerrado don Carnal, el coytoso,
estava de la lid muy fraco et lloroso,
doliente et mal ferido, costribado et dolioso,
non le ve ninguno christiano religioso.
De lo que se fase miércoles corvillo en la Quaresma.
Desque ovo la dueña vençido la fasienda,
movió todo el real, mandó coger su tienda,
andando por el mundo mandó faser emienda,
los unos a los otros non se pagan de contienda.
Luego el primero día el miércoles corvillo
en las casa do anda, çesta nin canistillo
non dexa, tajador, basín, nin cantarillo,
que todo non lo muda sobre limpio librillo.
Escudillas, sartenes, tinajas, e calderas
cañadas, e barriles, todas cosas caseras
todo lo fase lavar a las sus lavanderas,
espectos et garrales, ollas e coberteras.
Repara las moradas, las paredes repega,
d'ellas fase de uevo, e d'ellas enjalvega,
a do ella ver lo puede, suçedad non se llega,
salvó a don Carnal, non sé a quién non plega.
Bien como en este día para el cuerpo repara,
así en este día por el alma se para:
a todos los christianos llama con buena cara,
que vayan a la iglesia con conçiençia clara.
A los que allá van con el su buen talente,
con çeniza los cruzan de ramos en la fruente,
diçen los que se conoscan et los venga miente,
que son çeniza e tal tomarán çiertamente.
Al christiano católico dale el santo signo,
porque en la Quaresma viva limpio et digno,
de mansa penitençia al pecador indigno
ablanda robre duro con el su blando lino.
En quanto ella anda estas oblas fasiendo,
don Carnal el doliente iva salud aviendo,
ívase poco a poco de la cama irguiendo,
pensó como fesiese, como fuese reyendo.
Dixo don Ayuno el Domingo de Ramos:
«Vayamos oír misa, señor, vos e yo ambos,
»vos oyredes misa, yo resaré mis salmos.
»Oyremos la pasión, pues que valdíos estamos.»
Respondiole don Ayuno, que d'esto le plasía,
resio es don Carnal, mas flaco se fasía,
fueron a la iglesia, non a lo que l' desía,
de lo que dixo en casa allí se desdesía.
Fuyó de la iglesia, fuese a la jodería,
resçebiéronlo muy bien en su carneçería,
pascua de pan çençeño éstos los venía,
plogó a ellos con él, e él vido buen día.
Luego lunes de mañana don Rabí Açelín
por le poner salvo emprestole su rosín,
púsose muy privado en estremo de Medellín,
dixieron los corderos: «Vedes aquí la fin.»
Cabrones e cabritos, carneros e ovejas,
davan grandes balidos, disen estas consejas:
«Si nos lieva de aquí Carnal por las callejas,
»a muchos de nosotros tirará las pellejas.»
Plados de Medellín, de Cáceres, de Troxillo,
la Vera de Plasençia fasta Valdemorillo,
en toda la Serena, el presto mançebillo
alboroçó ayna, fiso muy grand portillo.
El campo de Alcudia e toda Calatrava,
el campo de Fasalvaro, en Basaín entrava,
en tres días los anduvo, semeja que volava,
el rosín del rabí con miedo bien andava.
Desque l' vieron los toros, irisaron los çerros,
los bueyes e vacas repican los çençerros:
dan grandes apellidos terneras et beçerros,
«¡Aba aba, pastores, acorrednos con los perros!»
Envió las cartas a do andar no pudo
et por esas montañas, en la sierra estudo,
e contra la Quaresma estava muy sañudo,
pero de venir solo non era atrevudo.
Estas fueron las cartas, el testo e la glosa:
«De nos, don Carnal, fuerte matador del toda cosa
»a ti, Quaresma fraca, magra et vil sarnosa,
»non salud, mas sangría como a mala flemosa.
»Bien sabes cómo somos tu mortal enemigo:
»enviamos nos a ti al Almuerso nuestro amigo,
»que por nos te lo diga, cómo seremos contigo,
»de hoy en quatro días, que será el Domingo.
»Como ladrón veniste de noche a lo escuro,
»estando nos dormiendo, yasiendo nos seguro,
»non te nos defenderás en castillo nin en muro,
»que de ti non ayamos el cuero maduro.»
La nota de la carta venía a todos: «Nos,
»don Carnal, poderoso por la graçia de Dios,
»a todos los christianos, e moros, e jodíos:
»salud con muchas carnes siempre de nos a vos.
»Bien sabedes, amigos, en cómo mal pecado
»hoy ha siete selmanas, que fuemos desafiado
»de la falsa Quaresma e del mar airado,
»estando nos seguro fuemos d'ella arrancado.
»Por ende vos mandamos, vista la nuestra carta
»que la desafiedes antes que dende parta,
»guardatla, que non fuya, que todo el mundo enarta,
»enviátgelo desir con doña Merienda farta.
»Et vaya el Almuerso, que es más aperçebido,
»dígale que el domingo antes del sol salido
»iremos lidiar con ella, fasiendo grand' roído,
»si muy sorda non fuere, oirá nuestro apellido.
»Nuestra carta leída, tomad d'ella traslado,
»dadla a don Almuerso, que vaya con el mandado,
»non se detenga y vaya luego privado:
»dada en Valdevacas nuestro lugar amado.»
Escritas son las cartas, todas con sangre viva,
todos con el plaser, cada uno do iba,
desían a la Quaresma: «¿Dó te asconderás cativa?»
Ella esta rasón habíala por esquiva.
Pero que ella non había las cartas resçebidas;
mas desque gelas dieron, et le fueron leídas,
respondió mucho flaca, las mexillas caídas,
dixo: «¡Dios me guarde d'estas nuevas odías!»
Por ende cada uno esta fabla decuere,
quien a su amigo popa, a las sus manos muere,
el que a su enemigo non mata si podiere,
su enemigo matará a él, si cuerdo fuere.
Disen los naturales, que non son solas las vacas,
mas que todas las fembras son de corazón fracas,
para lidiar non firmes quanto en afrecho estacas,
salvo si son vellosas, ca éstas son berracas.
Por ende doña Quaresma de flaca complesión
reseló de la lid muerte o grand' presión,
de ir a Jerusalem abía fecho promisión;
para pasar la mar puso muy grand' misión.
La dueña en su ribto puso día sabido
fasta quando lidiasen, bien lo avedes oído:
por ende non avía por qué lidiar con su vençido;
sin vergüença se pudo ir, el plazo ya venido.
Lo ál es ya verano, e non venían del mar
los pescados a ella para la ayudar:
otrosí dueña flaca non es para lidiar:
por todas estas rasones non quiso esperar.
El Vienes de indulgençias vistió nueva esclamina
grande somblero redondo con mucha concha marina,
bordón lleno de imágenes, en él la palma fina;
esportilla e cuentas para resar ayna.
Los çapatos redondos e bien sobresolados,
echó un grand' doblel entre los sus costados,
gallofas e bodigos lieva y condesados,
d'estas cosas romeros andan aparejados.
De yuso del sobaco va la mejor alfaja
calabaça bermeja más que pico de graja,
bien cabe un asumbre e más una meaja,
non andan los romeros sin aquesta sofraja.
Estava demudada d'esta guisa que vedes;
el Sábado a la noche saltó por las paredes,
dis: «Vos que me guardades, creo que me non tomedes,
»que a todo pardal viejo non l' toman en todas redes.»
Salió mucho aína de todas aquestas calles,
dis': «Tú, Carnal soberbio, meto que non me falles.»
Luego aquesta noche llegó a Ronzasvalles,
¡vaya, e Dios la guíe por montes e por valles!
De cómo don Amor y don Carnal venieron e los salieron a
resçebir.
Vigilia era de Pascua, abril çerca pasado,
el sol era salido, por el mundo rayado,
fue por toda la tierra grand roído sonado
de dos emperadores, que al mundo han llegado.
Estos emperadores Amor et Carnal eran;
a resçebirlos salen quantos que los esperan;
las aves e los árbores nobre tiempo aüeran,
los que Amor atienden, sobre todos se esmeran.
A don Carnal resçiben todos los carniçeros,
et todos los rabís con todos sus aperos,
a él salen triperas tañiendo sus panderos,
de muchos que corren monte llenos van los oteros.
El pastor lo atiende fuera de la carrera
taniendo su çampoña et los albogues espera,
su moço el caramillo fecho de cañauera,
taniendo el rabadán la çítola trotera.
Por el puerto asoma una seña bermeja,
en medio una figura, cordero me semeja,
vienen de redor d'ella balando mucha oveja,
carneros et cabritos con su chica pelleja.
Los cabrones valientes, muchas vacas et toros,
más vienen çerca de ella que en Granada ay moros,
muchos bueyes castaños, otros hoscos e loros,
non lo compraría Darío con todos sus tesoros.
Venía don Carnal en carro muy preçiado,
cobierto de pellejos et de cueros çercado,
el buen emperador está arremangado
en saya, faldas en çinta, e sobra bien armado.
Traía en la su mano una segur muy fuerte,
a toda quatropea con ella da la muerte,
cuchillo muy agudo a las reses acomete,
con aquél las degüella e a desollar se mete.
En deredor traía ceñida de la su çinta
una blanca rodilla, ésta de sangre tinta,
al cablón, que está gordo, él muy mal gelo pinta,
fase faser «bé» balando en vos et doble quinta.
Tenía cofia en la cabeza qu'el cabello non l' salga,
quiça teníe vestida blanca e rabi-galga,
en el su carro otro a par d'él non se cabalga,
a la liebre que sale, luego le echa la galga.
En derredor de sí trae muchos alanes,
vaqueros et de monte, e otros muchos canes,
sabuesos et podencos que l' comen muchos panes,
et muchos nocherniegos, que saben matar carnes.
Sogas para las vacas, muchos pesos e pesas,
tajones e garabatos, grandes tablas e mesas,
para las triperas gamellas e artesas,
las alanas paridas en las cadenas presas.
Rehalas de Castilla con pastores de Soria
reçíbenlo en sus pueblos, disen d'él grand' estoria,
taniendo las campanas en desiendo la gloria,
de tales alegrías non ha el mundo memoria.
Posó el emperante en sus carneçerías,
venían a obedeçerle villas et alcarías,
dixo con grand' orgullo muchas blavas grandías,
començó el fidalgo a faser caballerías.
Matando e degollando et desollando reses,
dando a quantos venían, castellanos et ingleses,
todos le dan dineros, e d'ellas le dan torneses,
cobra quanto ha perdido en los pasados meses.
De cómo clérigos e legos, e flayres e monjas, e dueñas, e
joglares salieron a reçebir a don Amor.
Día era muy santo de la Pascua mayor,
el sol era salido muy claro e de noble color,
los omes e las aves et toda noble flor
todos van resçebir cantando al Amor.
Resçíbenlo las aves, gayos et ruyseñores,
calandrias, papagayos mayores e menores,
dan cantos plasenteros e de dulçes sabores,
más alegría fasen los que son más mejores.
Resçíbenlos los árbores con ramos et con flores
de diversas maneras, de diversos colores,
reçibenlo los omes, et dueñas con amores,
con muchos instrumentos salen los atambores.
Allí sale gritando la guitarra morisca
de las voses aguda e de los puntos arisca,
el corpudo laúd que tiene punto a la trisca,
la guitarra latina con ésos se aprisca.
El rabé gritador con la su alta nota,
cab' él el orabín taniendo la su rota,
el salterio con ellos más alto que la mota,
la vihuela de péndola con aquéstos y sota.
Medio caño et arpa con el rabé morisco,
entr' ellos alegrança el gálipe françisco,
la rota dis' con ellos más alta que un risco,
con ella el tamborete, sin él non vale un prisco.
La vihuela de arco fas' dulçes de bayladas,
adormiendo a veses, muy alto a las vegadas,
voses dulses, sabrosas, claras et bien pintadas,
a las gentes alegra, todas las tiene pagadas.
Dulçe caño entero sal' con el panderete,
con sonajas de asófar fasen dulçe sonete,
los órganos y disen chançones e motete,
la adedura albardana entre ellos se entremete.
Dulçema, e axabeba, el finchado albogón,
çinfonia e baldosa en esta fiesta son,
el françés odreçillo con éstos se compón',
la neçiancha mandurria allí fase su son.
Trompas e añafiles salen con atambales,
non fueron tiempo ha plasenterías tales,
tan grandes alegrías nin atán comunales,
de juglares van llenas cuestas e eriales.
Las carreras van llenas de grandes proçesiones,
muchos omes ordenados, que otorgan perdones,
los legos segrales con muchos clerisones,
en la proçesión iva el abad de Bordones.
Órdenes de Çister con las de Sant Benito
la orden de Crusniego con su abat bendito,
quantas órdenes son non las puse en escrito,
venite exaltemus,
cantan en alto grito.
Orden de Santiago con las del Hospital,
Calatrava e Alcántara con la de Buenaval,
abades beneditos en esta fiesta tal,
te amorem laudamms,
le cantan et ál.
Allí van de Sant Paulo los sus predicadores,
non va y Sant Francisco, mas van flayres menores,
allí van agostines e disen sus cantores:
exultemus et laetemur,
ministros et priores.
Los de la Trinidad con los frayles del Carmen,
e los de Santa Eulalia porque non se ensañen,
todos mandan que digan, que canten e que llamen:
benedictus qui venit,
responden todos: «Amén.»
Frayles de Sant Antón van en esta quadrilla,
muchos buenos caballos e mucha mala silla,
ivan los escuderos en la saya cortilla,
cantando andeluya anda toda la villa.
Todas dueñas de orden las blancas, e las prietas
de Çistel, predicaderas, e muchas menoretas,
todas salen cantando, disiendo chançonetas:
mane nobiscum domine,
que tañen a completas.
De la parte del sol vi venir una seña
blanca, resplandesiente más alta que la peña,
en medio figurada una imagen de dueña,
labrada es de oro, non viste estameña.
Traía en su cabeza una noble corona
de piedras de grand' preçio, con amor se adona,
llenas trae las manos de mucha noble dona,
non compraríe la seña París nin Barçelona.
A cabo de grand' pieça vi al que la traíe,
estar resplandeçiente a todo el mundo ríye,
non compraría Françia los paños que vistíe,
el caballo de España, muy grand preçio valíe.
Muchas compañas vienen con el grand' emperante,
arçiprestes et dueñas, éstos vienen delante,
luego el mundo todo, et quanto vos dixe ante,
de los grandes roídos es todo el val sonante.
Desque fue y llegado don Amor el loçano,
todos finojos fincados besáronle la mano,
al que gela non besa teníanlo por villano;
acaesçió grand' contienda luego en ese llano.
Con quáles posaríe ovieron grand porfía,
querría levar tal huésped luego la clerisía,
fuéronle muy contrarios quantos tienen fleylía,
también ellas como ellos querrían la mejoría.
Dixieron allí luego todos los religiosos e ordenados:
«Señor, nos te daremos monesterios honrados,
»refitorios muy grandes e manteles parados,
»los grandes dormitorios de lechos bien poblados.
»Non quieras a los clérigos por huéspedes de aquésta
»ca non tienen moradas, do toviésedes la fiesta:
»señor, chica morada a grand' señor non presta,
»de grado toma el clérigo e amidos empresta.
»Esquilman quanto pueden a quien se les allega,
»non an de que te fagan servisio que te plega,
»a grand' señor conviene grand' palaçio e grand' vega,
»para grand' señor non es posar en la bodega.»
«Señor», disen los clérigos, «non quieras vestir lana,
»estragaríe un frayle quanto el convento gana,
»la su posadería non es para ti sana,
»tienen muy grand' galleta, e chica la campana.
»Non te farán serviçio en lo que dicho an,
»mandan lechos sin ropa e manteles sin pan,
»tienen cosinas grandes, mas poca carne dan,
»coloran su mucha agua con poco açafrán.»
«Señor, sey nuestro huésped», disíen los caballeros:
«Non lo fagas, señor», disen los escuderos,
«darte an dados plomados, perderás tus dineros,
»al tomar vienen prestos, a la lid tardineros.
»Tienden grandes alfamares, ponen luego tableros
»pintados de jalderas como los tablageros,
»al contar las soldadas ellos vienen primeros,
»para ir en frontera muchos ay costumeros.»
«Dexa todos aquéstos, toma de nos serviçio.»
Las monjas le dixieron: «Señor, non avrías viçio,
»son pobres bahareros de mucho mal bolliçio,
»señor, vete connusco, prueba nuestro çeliçio.»
Allí responden todos, que non gelo consejavan,
que amavan falsamente a quantos las amavan,
son parientas del cuervo, de cras en cras andavan,
tarde cumplen o nunca lo que afiusavan.
Todo su mayor fecho es dar muchos sometes,
palabrillas pintadas, fermosillos afeytes,
con gestos amorosos e engañosos juguetes,
traen a muchos locos con sus falsos risetes.
Mío señor don Amor, si él a mí creyera,
el convid de las monjas aquéste resçibiera,
todo viçio del mundo et todo plaser oviera,
si en la mongía entrara, nunca se arrepintiera.
Mas como el grand' señor non debe ser vandero,
non quiso resçebir el convid refertero,
dioles muchas graçias, estava plasentero,
a todos prometió merçed, et a mí primero.
Desque vi a mi señor, que non tenía posada,
et vi que la contienda era ya sosegada,
finqué los mis hinojos ant' él e su mesnada,
demandele merçed aquesta señalada:
«Señor, tú me oviste de pequeño criado,
»el bien, si algo sé, de ti me fue mostrado,
»de ti fui aperçebido e de ti fui castigado,
»en esta santa fiesta sey de mí ospedado.»
Su mesura fue tanta, que oyó mi petiçión,
fue a la mi posada con esta proçesión,
todos le acompañan con grand' consolaçión,
tiempo ha que non anduve tan buena estaçión.
Fuéronse a sus posadas las más de aquestas gentes,
pero que en mi casa fincaron los instrumentes,
mi señor don Amor en todo paró mientes,
ca vido pequeñas casas para tantos servientes.
Dis': «Mando, que mi tienda finque en aquel plado;
»si me viniere a ver algund enamorado,
»de noche e de día allí, sea el estrado:
»ca todo tiempo quiere a todos ser pagado».
Desque ovo yantado, fue la tienda armada,
nunca pudo ver omen cosa tan acabada,
bien creo que de ángeles fue tal cosa obrada,
que omen terrenal d'esto non faría nada.
La obra de la tienda vos querría contar,
avérsevos ha un poco a tardar la yantar:
es una grand estoria, pero non es de dexar,
muchos dexan la çena por fermoso cantar.
El mástel, en que se arma, es blanco de color,
un marfil ochavado, nunca l' vistes mejor,
de piedras muy preçiosas çerrado en derredor,
alúmbrase la tienda de su grand' resplandor.
En la çima del mástel una piedra estava,
creo, que era robí, al fuego semejava,
non avía menester sol, tanto de sí alumbrava
de seda son las cuerdas con que ella se tirava.
En suma vos lo cuento por non vos detener,
si todo esto escribiese, en Toledo non ay papel,
en la obra de dentro ay tanto de faser,
que si lo desir puedo, meresçía el beber.
Luego a la entrada a la mano derecha
estava una mesa muy noble e muy fecha,
delante ella grand' fuego, de sí grand' calor echa,
quantos comen a ella, uno a otro asecha.
Tres caballeros comían todos a un tablero,
asentados al fuego cada uno señero,
non se alcançaríen con un luengo madero,
e non cabríen entr' ellos un canto de dinero.
El primero comía las primeras cherevías,
comiença a dar çanahoria a bestias de estabrías,
da primero farina a bueyes de erías,
fase días pequeños e mañanas muy frías.
Comía nueses primeras e asava las castañas,
mandava sembrar trigo e cortar las montañas,
matar los gordos puercos e desfaser las cabañas,
las viejas tras el fuego ya disen las pastrañas.
El segundo comía toda carne salpresa,
estava enturbiada con la niebra su mesa,
fase nuevo aseyte, con la blasa non l' pesa,
con el frío a las de veses en las sus uñas besa.
Comíe el caballero el toçino con verças,
enclaresçe los vinos con ambas sus almuesas,
ambos visten çamarras, querríen calientes quesas:
en pos de éste estaba uno con dos cabeças.
A dos partes otea aqueste cabeçudo,
gallinas con capirotada comía a menudo,
fasíe serrar sus cubas, fenchirlas con embudo,
echar de yuso yelos que guardan vino agudo.
Fase a sus collasos faser los valladares,
refaser los pesebres, limpiar los albañares,
çerrar los silos del pan, e seguir los pajares,
más querríen entonçe peña que non loriga nin ijares.
Estavan tres fijosdalgo a otra noble tabla,
mucho estavan llegados, uno a otro non fabla,
non se podrían alcançar con las bigas de Gaola,
non cabría entre uno e otro un cabello de Paula.
El primero de aquestos era chico enano,
oras triste sañudo, oras seye loçano,
tenía las yerbas nuevas en el plado ansiano,
pártese del invierno, e con él viene verano.
Lo más que éste andava era viñas podar,
et engerir de escoplo e gavillas amondar,
mandava poner viñas para buen vino dar,
con la chica alhiara non l' pueden abondar.
El segundo envía a viñas cavadores,
echan muchos mugrones los amugronadores,
vid blanca fasen prieta buenos enjeridores.
A omes, aves e bestias mételos en amores.
Éste tiene tres diablos presos en su cadena,
el uno enviava a las dueñas dar pena,
pésal' en el lugar do la mujer es buena,
desde entonçe comiença a pujar el avena.
El segundo diablo entra en los abades,
arçiprestes e dueñas fablan sus poridades
con este compañero que les dan libertades,
que pierden las obladas e fablen vanidades.
Antes viene cuervo blanco que pierdan asnería,
todos ellos e ellas andan en modorría,
los diablos do se fallan, lléganse a compañías,
fasen sus diabluras e su truhanería.
Envía otro diablo en los asnos entrar:
en las cabeças entra, non en otro lugar,
fasta que pasa agosto non dexan de rebusnar,
desde allí pierden seso, esto puedes probar.
El terçero fidalgo está de flores lleno,
con los vientos que fase, grana trigo et çenteno,
fase poner estacas que dan aseyte bueno,
a los mosos medrosos ya los espanta el trueno.
Andan tres ricos hombres allí en una dança,
entre uno e otro non cabe punta de lança,
del primero al segundo ay una grand' labrança,
el segundo al terçero con cosa non le alcança.
El primero los panes e las frutas granava,
fígados de cabrones con ruybarbo armoçava,
fuían d'él los gallos, a todos los matava,
los barbos e las truchas a menudo çenava.
Buscava casa fría, fuía de la siesta,
la calor del estío doler fase la tiesta,
anda muy más loçano que pavón en floresta,
busca yerbas e ayres en la sierra enfiesta.
El segundo tenía en su mano la fos,
segando las çebadas de todo el alfós,
comía las bebras nuevas, e cogía el arrós,
agrás nuevo comiendo embargole la vos.
Engería los árbores con agena cortesa,
comía nuevos palales, sudava sin peresa,
bebía las aguas frías de su naturalesa,
traía las manos tintas de la mucha çeresa.
El terçero andava los çentenos trayendo
trigos e todas mieses en las eras tendiendo,
estavan de los árbores las frutas sacodiendo,
el tábano al asno ya le iva mordiendo.
Comiença a comer las chiquitas perdiçes,
sacan barriles fríos de los posos heliçes
la mosca mordedor fas' traer las narises
a las bestias por tierra, e abaxar las çervises.
Tres labradores viníen todos una carrera,
al segundo atiende el que va en delantera,
el tercero al segundo atiéndel' en frontera,
el que viene non alcança al otro que l' espera.
El primero comía uvas ya maduras,
comía maduros figos de las figueras duras,
trillando e ablentando aparta pajas puras,
con él viene otoño con dolençias e curas.
El segundo adoba e repara carrales,
estercuela barbechos e sacude nogales,
comienza a vendimiar uvas de los parrales,
escombra los rastrojos e çerca los corrales.
Pisa los buenos vinos el labrador terçero,
finche todas sus cubas como buen bodeguero,
envía derramar la simiente al ero,
açércase el invierno, bien como de primero.
Yo fui maravillado desque vi tal visión,
coydé que soñava, pero que verdat son,
rogué a mi señor que me diese raçón,
por do yo entendiese qué era o qué non.
El mi señor don Amor como omen letrado
en una sola palabra puso todo el tratado,
por do el que lo oyere será çertificado,
ésta fue su respuesta, su dicho ableviado:
«El tablero, la tabla, la dança, la carrera,
»son quatro temporadas del año del espera;
»los omes son los meses, cosa es verdadera,
»andan e non se alcançan, atiéndense en carrera.»
Otras cosas estrañas muy graves de creer
vi muchas en la tienda; mas por non vos detener,
e porque enojoso non vos querría ser,
non quiero de la tienda más prólogo faser.
Mío señor desque fue su tienda aparejada,
vino dormir a ella, fue poca su estada:
desque se levantó, non vido su mesnada,
los más con don Carnal fasían su morada.
Desque lo vi despaçio como era su criado,
atrevime e preguntel' que el tiempo pasado,
cómo nunca me viera: a do avía morado
respondiome con sospiro e como con coydado.
Dixo: «En la invernada visité a Sevilla,
»toda el Andalusía, que non fincó y villa,
»allí toda persona de grado se me homilla,
»andando mucho viçioso quanto fue maravilla.
»Entrada la Quaresma víneme para Toledo,
»coydé estar viçioso, plasentero e ledo,
»fallé grand santidad, físome estar quedo,
»pocos me resçebieron nin me fesieron del dedo.
»Estava en un palaçio pintado de almagra,
»vino a mí mucha dueña de mucho ayuno magra,
»con muchos «pater nostres» e con mucha oraçión agra,
»echáronme de la çibdat por la puerta de Visagra.
»Aun quise porfiar, fuime para un monasterio,
»fallé por la caustra e por el çiminterio
»muchas religiosas resando el salterio,
»vi que non podía sofrir aquel laserio.
»Coydé en otra orden fallar cobro alguno,
»do perdiese laserio, non pud' fallar ninguno,
»con oraçión e limosna e con mucho ayuno,
»redrávanme de sí, como si fuese lobuno.
»En caridat fablavan, mas non me la fasíen,
»yo veía las caras, mas non lo que desíen,
»mercado falla omen, en que gana si se detíen'
»refés es de cogerse el omen do se falla bien.
»Andando por la çibdat radío et perdudo,
»dueñas e otras fembras fallava a menudo,
»con sus 'Ave Marías' fasíanme estar mudo,
»desque vi que me mal iva, fuime dende sañudo.
»Salí de esta laseria, de coyta e de lastro,
»fui tener la Quaresma a la villa de Castro,
»resebieron muy bien a mí e a mi rastro,
»pocos allí fallé, que non me llamasen padrasto.
»Pues Carnal es venido, quiero perder laseria,
»la Quaresma católica dola a Santa Quiteria,
»quiero ir Alcalá, moraré en la feria,
»dende andaré la tierra, dando a muchos materia.»
Otro día mañana antes que fues' de día
movió con su mesnada Amor, e fue su vía,
dexome con coydado, pero con alegría,
este mi señor siempre tal costumbre avía.
Siempre doquier que sea, pone mucho coydado
con el muy grand plaser al su enamorado,
siempre quiere alegría, plaser e ser pagado,
de triste e de sañudo non quiere ser hospedado.
De cómo el arçipreste llamó a su vieja, que le catase algund
cobro.
Día de Quasimodo iglesias et altares
vi llenos de alegrías, de bodas e cantares,
todos avíen grand' fiesta, fasíen grandes yantares,
andan de boda en boda clérigos e juglares.
Los que antes son solos, desque eran casados
veíalos de dueñas estar acompañados,
pensé cómo oviese de tales gasajados,
ca omen que es solo siempre piensa coydados.
Fis' llamar Trotaconventos la mi vieja sabida,
presta e plasentera de grado fue venida,
roguel' que me catase alguna tal garrida,
ca solo, sin compaña, era penada vida.
Díxome, que conosçía una viuda loçana,
muy rica, e bien moça, e con mucha ufana:
dis': «Arçipreste, amad ésta, yo iré allá mañana,
»et si esta recabdamos, nuestra obra non es vana.»
Con la mi vejesuela enviele ya qué
con ella estas cántigas que vos aquí trobé,
ella non la erró, e yo non le pequé,
si poco ende trabajé, muy poco ende saqué.
Asás fiso mi vieja quanto ella faser pudo,
mas non pudo trabar, atar, nin dar nudo,
tornó a mí muy triste e con corazón agudo;
dis': «Do non te quieren mucho, non vayas a menudo.»
De cómo el arçipreste fue enamorado de una dueña que vido
estar façiendo oraçión.
Día era de Sant Marcos, fue fiesta señalada,
toda la santa iglesia fas' proçesión honrada,
de las mayores del año de christianos loada:
acaeçiome una ventura la fiesta non pasada.
Vi estar una dueña fermosa de beldat,
rogando muy devota ante la magestat,
rogué a la mi vieja, que me oviese piedat,
et que anduviese por mí pasos de caridat.
Ella fiso mi ruego, pero con antipara,
dixo: «Non querría ésta que me costase cara,
»como la marroquía, que me corrió la vara,
»mas el leal amigo al bien e al mal se para.»
Fue con la pleytesía, tomó por mi afán;
físose que vendíe joyas, ca de uso lo an,
entró en la posada, respuesta non le dan,
non vido a la mi vieja ome, gato, nin can.
Díxol' por qué iva, e diole aquestos versos:
«Señora», dis', «comprad traveseros e abiesos.»
Dixo la buena dueña: «Tus desires traviesos
»entiéndelos, Urraca, todos ésos y ésos.»
«Fija», dixo la vieja, «osar vos he fablar.»
Dixo la dueña: «Urraca, ¿por qué lo has de dexar?»
«Señora, pues yo digo de casamiento far,
»ca más val' suelta estar la viuda que mal casar.
»Más val' tener algund cobro mucho ençelado,
»ca más val' buen amigo, que mal marido velado,
»fija, quál vos yo daría que vos seríe mandado,
»muy loçano et cortés, sobre todos esmerado.»
Si recabdó o non la buena mensajera,
vínome muy alegre, díxome de la primera:
«El que al lobo envía, a la fe carne espera.»
Éstos fueron los versos que levó mi trotera.
Fabló la tortolilla en el regno de Rodas:
diso: «Non avedes pavor vos las mugeres todas
»de mudar vuestro amor por aver nuestras bodas,
»por ende casa la dueña con caballero apodas.»
Et desque fue la dueña con otro ya casada,
escusose de mí, e de mí fue escusada,
por non faser pecado, o por non ser osada:
toda muger por esto non es de ome usada.
Desque me vi señero et sin fulana solo,
envié por mi vieja, ella dixo: «¿A dolo?»
Vino a mí reyendo, dis: «Homíllome don Polo:
»fe aquí buen amor qual buen amiga buscolo.»
De cómo Trotaconventos consejó al arçipreste que amase alguna
monja, e de lo que le contesçió con ella.
Ella dixo: «Amigo, oídme un poquillejo,
»amad alguna monja, creedme de consejo,
»non se cansará luego, nin saldrá a consejo,
»andarás en amor de grand' dura sobejo.
»Yo la serví un tiempo, moré y bien dies años,
»tienen a sus amigos viçiosos sin sosaños,
»¿quién diríe los manjares, los presentes tamaños,
»los muchos letuarios nobles e tan estraños?
»Muchos de letuarios les dan muchas de veses,
»diaçitrón, codonate, letuario de nueses,
»otros de más quantía de çahanorias raheses,
»envían e otras cadía a reveses.
»Cominada, alexandria, con el buen diagargante
»el diaçitrón abatis con el fino gengibrante
»miel rosado, diaçiminio diantroso va delante,
»e la roseta novela que debiera desir ante.
»Adraguea e alfenique con el estomaticón
»e la garriofilota con diamargaritón
»triasándalix muy fino con diasanturión,
»que es para donear preçiado e noble don.
»Sabed, que de todo açúcar allí anda volando,
»polvo, terrón, e candí, e mucho del rosado,
»açúcar de confites, e açúcar violado,
»et de muchas otras guisas, que yo he olvidado.
»Mompeller, Alexandría, la nombrada Valençia
»non tienen de letuarios tantos nin tanta espeçia,
»los más nobles presenta la dueña que más preçia,
»en noblesas de amor ponen toda su femençia.
»Et aun vos diré más de quanto aprendí,
»do an vino de Toro, non envían baladí,
»desque me partí d'ellas, todo este viçio perdí
»quien a monjas non ama, non vale un maravedí.
»Sin todas estas noblesas an muy buenas maneras.
»son mucho encobiertas, donosas, plasenteras,
»más saben e más valen sus moças cosineras
»para el amor todo que dueñas de fueras.
»Como imágenes pintadas de toda fermosura,
»fijasdalgo muy largas, e nobles de natura,
»grandes demandaderas, amor siempre les dura
»con medidas complidas e con toda mesura.
»Todo plaser del mundo e todo buen donear
»solás de ucho saber me el falaguero jugar:
»todo es en las monjas más que en otro lugar,
»probadlo esta vegada, e quered ya sosegar.»
Yo le dixe: «Trotaconventos, escúchame un poquillo
»¿yo entrar cómo puedo do non sé tal portillo?»
Ella dis: «Yo lo andaré un pequeño ratillo,
»quien fase la canasta, fará el canastillo.»
Fuese a una monja, que avía servida:
díxome que l' preguntara: «¿Quál fue tu venida?
»¿cómo te va, mi vieja? ¿cómo pasas tu vida?»
«Señora», dixo la vieja: «así, a comunal medida.
»Desque me partí de vos a un arçipreste sirvo,
»mançebo bien andante, de su ayuda vivo;
»para que a vos sirva cada'l día lo avivo;
»señora, del convento non lo fagades esquivo.»
Díxol' doña Garoça: «¿Enviote él a mí?»
Díxele: «Non, señora; mas yo me lo comedí
»por el bien que me fesistes en quanto vos serví:
»para vos lo querría tal que mejor non vi.»
Aquesta buena dueña avíe seso bien sano
era de buena vida, non de fecho liviano;
dis': «Así me contesçería con tu consejo vano
»como con la culebra contesçió al ortolano:
Enxiemplo del ortolano e de la culebra.
»Era un ortolano bien simpre e sin mal;
»en el mes de enero con fuerte temporal
»andando por su huerta vido so un peral
»una culebra chica medio muerta atal.
»Con la nieve et con el viento e con la elada fría
»estava la culebra medio amodorrida:
»el omen piadoso, que la vido aterida,
»doliose mucho d'ella, quísole dar la vida.
»Tomola en la falda e levola a su casa,
»púsola çerca el fuego, çerca de buena blasa,
»avivó la culebra: ante que la él asa,
»entró en un forado d'esa cosina rasa.
»Aqueste ome bueno dávale cada día
»del pan et de la leche e de quanto él comía:
»creçió con el grand viçio, e con el grand bien que tenía.
»Tanto, que sierpe grand' a todos paresçía.
»Venido es el estío, la siesta afincada
»que ya non avía miedo de viento nin de elada,
»salió de aquel forado sañuda et ayrada,
»començó de emponçoñar con venino la posada.
»Díxole el ortolano: 'Vete de aqueste lugar;
»non fagas aquí dapño.' Ella fuese ensañar,
»abraçole tan fuerte, que lo quería afogar,
»apretándolo mucho cruelmente sin vagar.
»Alégrase el malo en dar por miel venino,
»et por fruto dar pena al amigo e al vesino,
»por piedat engaño, donde bien le avino,
»ansí derechamente a mí de ti me vino.
»Tú estavas coytada, poble, sin buena fama,
»onde ovieses cobro, non tenías adama,
»ayudete con algo, fuí grand tiempo tu ama,
»conséjasme agora, que pierda la mi alma.»
«Señora», dixo la vieja, «¿por qué só baldonada?
»quando trayo presente, só mucho falagada;
»vine manos vasías, finco mal escultada,
»contésçeme como al galgo, que non caça nada:
Enxiemplo del galgo e del señor.
»El buen galgo ligero, corredor e valiente
»avía quando era joven, pies ligeros, corriente,
»avía buenos colmillos, buena boca e diente,
»quantas liebres veía, prendíalas ligeramente.
»Al su señor él siempre algo le presentava,
»nunca de la corrida vasío le tornava,
»el su señor por esto mucho le falagava,
»a todos sus vesinos del galgo se loava.
»Con el mucho laserio fue muy ayna viejo,
»perdió luego los dientes e corrió poquillejo:
»fue su señor a caça e salió un conejo,
»perdiol' e non l' pudo tener, fuésele por vallejo.
»El caçador al galgo feriolo con un palo,
»el galgo querellándose dixo: '¡Qué mundo malo!
»Quando era mançebo, desíanme: ¡halo, halo!
»agora que só viejo, disen, que poco valo.
»En mi juventud caça por pies non se me iva,
»a mi señor la dava quier muerta o quier viva,
»entonçes me loava, agora que só viejo, me esquiva,
»quando non le trayo nada, non me falaga nin me silva.'
»Los bienes et los loores muchos de mançebés,
»defienden la fraqueça culpa de la vejés,
»por ser el omen viejo, non pierde por ende pres,
»el seso del buen viejo non se mueve de refés.
»En amar al mançebo e a la su loçanía
»et desechar al viejo, e faserle peoría
»es torpedat e mengua, e maldat e villanía:
»en el viejo se loa su buena mançebía.
»El mundo cobdiçioso es de aquesta natura,
»si el amor da fruto, dando mucho atura,
»non dando nin sirviendo el amor poco dura,
»de amigo sin provecho non ha el ome cura.
»Bien quanto da el omen en tanto es preçiado;
»quando yo dava mucho, era mucho loado,
»agora que non do algo, só vil e despreçiado,
»non ay mençión nin grado de serviçio pasado.
»Non se membran algunos del mucho bien antiguo,
»quien a mal ome sirve, siempre l' será mendigo,
»el malo a los suyos non les presta un figo,
»apenas qu' el pobre viejo falla ningund amigo.
»Et señora, convusco a mí a tal acaesse,
»servivos bien, e sirvo en lo que contesçe,
»porque vin' sin presente, la vuestra saña cresçe.
»E só mal denostada segund que ya paresçe.»
«Vieja», dixo la dueña, «çierto yo non mentí,
»por lo que me dixiste yo mucho me sentí,
»de lo que yo te dixe, luego me arrepentí,
»porque talente bueno entiendo yo en ti.
»Mas témome e reçelo que mal engañada sea,
»non querría que me fuese, como al mur del aldea
»con el mur de la villa yendo a faser emplea;
»desirte he la fasaña, e finque la pelea:
Enxiemplo del mur de Monferrado et del mur de Guadalaxara.
»Mur de Guadalaxara un lunes madrugava,
»fuese a Monferrado, a mercado andava,
»un mur de franca barba resçibiol' en su cava,
»convidol' a yantar, e diole una fava.
»Estava en mesa pobre buen gesto e buena cara,
»con la poca vianda buena voluntad para,
»a los pobres manjares el plaser los repara,
»pagos' del buen talente mur de Quadalaxara.
»La su yantar comida, el manjar acabado,
»convidó el de la villa al mur de Monferrado,
»que el martes quisiese ir ver el su mercado,
»e como él fue suyo, fuese él su convidado.
»Fue con él a su casa, et diol' mucho de queso,
»mucho tosino lardo, que non era salpreso,
»enjundias e pan cocho sin raçión e sin peso,
»con esto el aldeano tóvos' por bien apreso.
»Manteles de buen lienço, una blanca talega,
»bien llena de farina, el mur allí se allega,
»mucha honra le fiso e servisio que l' plega,
»alegría, buen rostro con todo esto se llega.
»Está en mesa rica mucha buena vianda,
»un manjar mejor que otro a menudo y anda,
»et demás buen talente, huésped esto demanda,
»solás con yantar buena todos omes ablanda.
»Do comían e folgavan, en medio de su yantar
»la puerta del palaçio començó a sonar:
»abríala su señora, dentro quería entrar,
»los muros con el miedo fuyeron al andar.
»Mur de Guadalaxara entró en su forado,
»el huésped acá e allá fuía deserrado,
»non tenía lugar çierto do fuese amparado,
»estovo a lo escuro a la pared arrimado.
»Cerrada ya la puerta e pasado el temor,
»estava el aldeano con miedo e con tremor,
»falagábal' el otro desiéndol': 'Amigo, señor,
»alégrate et come de lo que as más sabor.
»Este manjar es dulçe, sabe como la miel.'
»Dixo el aldeano al otro: 'Venino yas' en él:
»el que teme la muerte, el panal le sabe fiel,
»a ti solo es dulçe, tú solo come d'él.'
»Al ome con el miedo non l' sabe dulçe cosa,
»non tiene voluntad clara, la vista temerosa.
»Con miedo de la muerte la miel non es sabrosa,
»todas cosas amargan en vida peligrosa.
»Más quiero roer fava seguro e en pas
»que comer mil manjares corrido e sin solás;
»las viandas preçiadas con miedo son agrás,
»todo es amargura, do mortal miedo yas'.
»Porque tanto me tardo, aquí todo me mato,
»del miedo que he habido quando bien me lo creo,
»como estava solo, si viniera el gato,
»allí me alcançara e me diera mal rato.
»Tú tienes grandes casas, mas ay mucha compaña,
»comes muchas viandas, aquesto te engaña,
»buena es mi poblesa en segura cabaña:
»que mal pisa el omen, el gato mal rascaña.
»Con pas e con segurança es buena la poblesa,
»al rico temeroso es poble la riquesa,
»siempre tiene reçelo e con miedo tristesa,
»la pobredat alegre es segura noblesa.
»Más vale en convento las sardinas saladas,
»et faser a Dios servisio con las dueñas honradas,
»que perder la mi alma con perdises asadas,
»et fincar escarnida con otras deserradas.»
«Señora», dis la vieja, «desaguisado façedes:
»dexar plaser et viçio, et laseria queredes,
»ansí como el gallo, vos ansí escogedes:
»desirvos he la fabla e non vos enojedes:
Enxiemplo del gallo que falló el çafir en el muladar.
»Andava en el muladar el gallo ajevio,
»estando escarvando mañana con el frío
»falló çafir culpado, mejor ome non vido,
»espantose el gallo, díxol' como sandio:
»'Más querría de uvas o de trigo un grano,
»que a ti nin a çiento, tales en la mi mano.
»El çafir diol' respuesta: 'Bien te digo, villano,
»que si me conoçieses, tú andarías loçano.
»Si a mí hoy fallase quien fallar me devía,
»si aver me podiese el que me conosçía,
»al que el estiércol cubre mucho resplandeçería,
»non entiendes tú nin sabes quánto yo meresçía.
»Muchos leen el libro teniéndolo en poder,
»que non saben que leen, nin lo pueden entender,
»tienen algunas cosas preçiadas e de querer,
»que non les ponen honra, la qual devían aver.
»A quien da Dios ventura, e non la quiere tomar
»non quiere valer algo, nin saber, nin pujar,
»aya mucha laseria, e coyta, e trabajar,
»contésçel' como al gallo que escarva en el muladar.
»Bien así acaesçe a vos, doña Garoça,
»queredes en convento más agua con la orça,
»que con taças de plata, e estar a la roça
»con este mançebillo que vos tornaría moça.
»Comedes en convento sardinas e camarones,
»verçuelas, e laseria, e los duros caçones:
»dexades del amigo perdises et capones,
»perdédesvos coytadas mugeres sin varones.
»Con la mala vianda, con las saladas sardinas,
»con sayas de estameña comedes vos mesquinas,
»dexades del amigo las truchas, las gallinas,
»las camisas fronçidas, los paños de Melinas.»
Díxol' doña Garoza: «Hoy más non te diré:
»en lo que tú me dises en ello pensaré;
»ven cras por la respuesta e yo te la daré,
»lo que mejor lo viere de grado lo faré.»
Otro día la vieja fuese a la mongía,
et falló a la dueña, que en la misa seía:
«¡Yuy yuy», dixo, señora, «que negra ledanía!
»en aqueste roído vos fallo cada día.
»O vos fallo cantando, o vos fallo leyendo,
»o las unas con las otras contendiendo, reñiendo,
»nunca vos he fallado jugando nin reyendo,
»verdat dise mi amo a como yo entiendo.
»Mayor roído fasen, más veses sin recabdo
»dies ánsares en laguna, que çient bueyes en prado;
»dexat eso, señora, direvos un mandado,
»pues la misa es dicha, vayamos al estrado.»
Alegre va la monja del coro al parlador,
alegre va el frayle de terçia al refitor,
quiere oír la monja nuevas del entendedor,
quiere el frayle goloso entrar en el tajador.
«Señora », dis la vieja, «direvos un juguete,
»non me contesca como al asno contesçió con el blanchete,
»que él vio con su señora jugar en el tapete,
»direvos la fablilla, si me dades un risete:
Enxiemplo del asno e del blanchete.
»Un perrillo blanchete con su señora jugava,
»con su lengua e boca las manos le besava,
»ladrando e con la cola mucho la falagava,
»demostrava en todo grand' amor que la amava.
»Ante ella et sus compañas en pino se tenía,
»tomavan con él todos solás et plasentería,
»dávale cada uno de quanto que comía,
»veíalo el asno esto de cada día.
»El asno de mal seso pensó, tovo mientes;
»dixo el burro nesçio ansí entre sus dientes:
»'Yo a la mi señora et a todas sus gentes
»más con provecho sirvo, que mil tales blanchetes.
»Yo en mi espinaso les trayo mucha leña,
»tráyoles la farina que comen, del azeña,
»pues terné pino e falagaré la dueña
»como aquel blanchete que yase so su peña.'
»Salió bien rebusnando de la su establía,
»como garañón loco el neçio tal venía,
»retoçando et fasiendo mucha de caçorría,
»fuese para el estrado do la dueña seía.
»Puso en los sus ombros entrambos los sus brazos,
»ella dando sus voses, vinieron los collaços,
»diéronle muchos palos con piedras e con maços
»fasta que ya los palos se fasían pedaços.
»Non deve ser el omen a mal faser denodado,
»nin desir nin cometer lo que non le es dado,
»lo que Dios e natura an vedado et negado,
»de lo faser el cuerdo no deve ser osado.
»Quando coyda el babieca, que dis' bien e derecho,
»et coyda faser servisio e plaser con su fecho,
»dise mal con neçedad, fase pesar et despecho,
»callar a las de vegadas fase mucho provecho.
»Et porque ayer, señora, vos tanto arrufastes,
»por lo que yo desía por bien vos ensañastes,
»por ende non me atrevo a preguntar qué pensastes:
»ruégovos que me digades en lo que acordastes.»
La dueña dixo: «Vieja, mañana madrugeste
»a desirme pastrañas de lo que ayer me fableste:
»yo non lo consentría como tú me lo rogueste,
»que consentir no debo tan mal juego como éste.»
«Sí», dixo la comadre, «quando el çerujiano
»el coraçón querría sacarle con su mano,
»desirte he su enxiemplo agora por de mano,
»después darte he respuesta qual debo e bien de llano:
Enxiemplo de la raposa que come las gallinas en la aldea.
»Contesçió en una aldea de muro bien çercada,
»que la presta gulhara ansí era vesada,
»que entrava de noche la puerta ya çerrada,
»comía las gallinas de posada en posada.
»Teníanse los del pueblo d'ella por mal chufados
»cerraron los portillos, finiestras et forados,
»desque se vido ençerrada, dis': 'Los gallos furtados
»d'ésta creo que sean pagados et escotados.'
»Tendiose a la puerta del aldea nombrada,
»físose como muerta, la boca regañada,
»las manos encogidas, yerta e desfigurada,
»desían los que pasaban: '¡Tente esa trasnochada!'
»Pasava de mañana por y un zapatero:
»'¡O', dis', 'qué buena cola! más vale que un dinero;
»faré trainel d'ella par calçar ligero.'
»Cortola, e estudo más queda que un cordero.
»El alfajeme pasava, que venía de sangrar;
»dis': 'El colmillo d'ésta puede aprovechar
»para quien dolor tiene en muela o en quijar.'
»Sacole; e estudo queda sin se más quejar.
»Una vieja pasava, que l' comió su gallina;
»Dis': 'El ojo de aquésta es para melesina
»a moças aojadas, et que an la madrina.'
»Sacolo; e estudo sosegada la mesquina.
»El físico pasava por aquella calleja,
»dis': '¡Qué buenas orejas son las de la gulpeja
»para quien tiene venino o dolor en la oreja!'
»Cortolas; et estudo queda más que un oveja.
»Dixo este maestro: 'El coraçón del raposo
»para el tremor del coraçón es mucho provechoso.'
»Ella dis': '¡Al diablo catedes vos el polso!'
»Levantose corriendo, et fuyó por el coso.
»Dixo: 'Todas las coytas puede ome sofrir;
»mas el coraçón sacar et muerte resçebir
»non lo puede ninguno, nin deve consentir;
»lo que emendar non se puede, non presta arrepentir.'
»Deve catar el ome con seso et con medida
»lo que faser quisiere, que aya d'él salida
»ante que faser cosa que l' sea retraída,
»quando teme ser preso, ante busque guarida.
»Desque ya es la dueña de varón escarnida,
»es d'él menospreçiada e en poco tenida,
»es de Dios airada e del mundo aborrida,
»pierde toda su honra, la fama e la vida.
»Et pues tú a mí dises rasón de perdimiento
»del alma e del cuerpo, e muerte, e enfamamiento,
»yo non quiero faserlo, vete sin tardamiento,
»si non darte he gualardón qual tu meresçimiento.
Mucho temió la vieja deste bravo desir:
«Señora», dis', «mesura, non me querades ferir:
»puédevos por ventura de mí grand pro venir,
»como al león vino del mur en su dormir:
Enxiemplo del león et del mur.
»Dormía el león pardo en la frida montaña,
»en espesura tiene su cueva soterraña,
»allí juegan de mures una presta compaña,
»al león despertaron con su burla tamaña.
»El león tomó uno, e queríalo matar,
»el mur con el grand' miedo començol' a falagar:
»'Señor', dis', 'non me mates, que non te podré fartar,
»en tú darme la muerte non te puedes honrar.
»¿Qué honra es al león, al fuerte, al poderoso,
»matar un pequeño, al pobre, al coytoso?
»Es deshonra et mengua e non vençer fermoso,
»el que al mur vençe es loor vergonçoso.
»Por ende vençer es honra a todo ome nasçido,
»et maldat et pecado vençer al desfallido,
»el vençedor ha honra del preçio del vencido,
»su loor es atanto quanto es el debatido.'
»El león d'estos dichos tóvose por pagado,
»soltó al moresillo; el mur quando fue soltado,
»diole muy muchas graçias e que l' sería mandado
»en quanto él podiese, que l' serviríe de grado.
»Fuese el mur al forado, el león fue a caçar,
»andando en el monte ovo de entropesar,
»cayó en grandes redes, non las podía retaçar,
»envuelto pies e manos non se podía alçar.
»Començó a querellarse, oyolo el muresillo,
»fue a él, díxol': 'Señor, yo trayo buen cochillo,
»con aquestos mis dientes rodré poco a poquillo
»do están vuestras manos, faré un grand portillo.
»Los vuestros blasos fuertes por allí los sacaredes,
»abriendo e tirando las redes rasgaredes,
»por mis chiquillos dientes vos hoy escaparedes,
»perdonastes mi vida e vos por mí viviredes.'
»Tú, rico poderoso, non quieras desechar,
»al pobre, al menguado non lo quieras de ti echar,
»puede faser serviçio quien no tiene que pechar,
»el que non puede más, puede aprovechar.
»Puede pequeña cosa et de poca valía
»faser mucho provecho et dar grand' mejoría,
»el que poder non tiene, oro, nin fidalguía,
»tenga manera et seso, arte et sabidoría.»
Fue con esto la dueña ya quanto más pagada:
«Vieja», dixo, «non temas, está bien segurada,
»non conviene a dueña de ser tan denodada,
»mas resçélome mucho de ser mal engañada.
»Estas buenas palabras, estos dulçes falagos
»non querría que fuesen a mí fiel et amargos,
»como fueron al cuervo los dichos, los encargos
»de la falsa raposa con sus malos trasfagos:
Enxiemplo de la raposa et del cuervo.
»La marfusa un día con la fambre andava,
»vido al cuervo negro en un árbol do estava,
»grand pedaço de queso en el pico levava,
»ella con su lisonja también lo saludava:
»'¡O, cuervo tan apuesto! del çisne eres pariente,
»en blancura, en dono, fermoso, relusiente,
»más que todas las aves cantas muy dulçemente;
»si un cantar dixieres, diré yo por él veinte.
»Mejor que la calandria nin el papagayo,
»mejor gritas que tordo, nin ruyseñor nin gayo:
»si agora cantases, todo el pesar que trayo,
»me tiraréis en punto más que con otro ensayo.
»Bien se coydó el cuervo, que con el gorgear
»prasíe a todo el mundo más que con otro cantar,
»creíe que la su lengua e el su mucho gaçnar
»alegrava las gentes más que otro juglar.
»Començó a cantar, la su vos a erçer,
»el queso de la boca óvosele a caer,
»la gulhara en punto se lo fue a comer,
»el cuervo con el dapño ovo de entristeçer.
»Falsa honra et vana gloria y el risete falso
»dan pesar e tristesa, e dapño sin traspaso,
»muchos cuydan que guarda el viñadero el paso,
»e es la magadaña que está en el cadahalso.
»Non es cosa segura creer dulçe lisonja,
»de aqueste dulçor suele venir amarga lonja,
»pecar en tal manera non conviene a monja,
»religiosa non casta es perdida toronja.»
«Señora», dis la vieja, «ese miedo non tomedes,
»el omen que vos ama nunca lo esquivedes,
»todas las otras temen eso que vos temedes,
»el miedo de las liebres las monjas lo avedes.
Enxiemplo de las liebres.
»Andávanse las liebres en las selvas llegadas,
»sonó un poco la selva e fueron espantadas,
»fue sueno de laguna, ondas arrebatadas,
»las liebres temerosas en uno son juntadas.
»Andavan a todas partes, non podían quedas ser,
»desían con el grand' miedo, que se fuesen a esconder
»ellas esto fablando ovieron de ver
»las ranas con su miedo so el agua meter.
»Dixo la una liebre: 'Conviene que esperemos,
»non somos nos señeras, que miedo vano tenemos;
»las ranas se esconden de balde, ya lo vemos,
»las liebres et las ranas vano miedo tenemos.
»A la buena esperança nos conviene atener,
»fase tener grand' miedo lo que non es de temer,
»somos de corazón fraco, ligeras en correr,
»non deve temor vano en sí ome traer.
»Acabada ya su fabla començaron de foír,
»esto les puso miedo e fiso a todos ir,
»en tal manera tema el que bien quiere vevir,
»que non pierda el esfuerço por miedo de morir.
»El miedo es muy malo sin esfuerzo ardid,
»esperança e esfuerço vençen en toda lid,
»los cobardes fuyendo mueren desiendo: '¡Foíd!'
«vivien los esforçados disiendo: '¡Daldes, ferid!'
»Aquesto acaesçe a vos, señora mía,
»et a todas las monjas que tenedes freylía,
»por una sin ventura muger que ande radía
»temedes vos que todas irés por esa vía.
»Tener buena esperança, dexad vano temor,
»amad al buen amigo, quered su buen amor,
»si más ya non fabladle como Achate pastor,
»desidle: '¡Dios vos salve! Dexemos el pavor.'»
«Tal eres», dis' la dueña, «vieja como el diablo,
»que dio a su amigo mal consejo e mal cabo,
»púsolo en la forca, dexólo y en su cabo,
»oye buena fabla, non quieras mi menoscabo:
Enxiemplo del ladrón que fiso carta al diablo de su ánima.
»En tierra sin justiçia eran muchos ladrones,
»fueron al rey las nuevas, querellas e pregones,
»envió allá su alcalde, merinos e sayones,
»al ladrón enforcavan por quatro pepiones.
»Dixo el un ladrón d'ellos: 'Ya yo só desposado
»con la forca, que por furto ando desorejado,
»si más yo só con furto del merino tomado,
»él me fará con la forca ser del todo casado.'
»Ante que el desposado penitençia presiese,
»vino a él un diablo, porque non lo perdiese,
»dixol' que de su alma la carta le feçiese,
»et furtarse sin miedo quanto furtar podiese.
»Otorgole su alma, físole dende carta,
»prometiole el diablo, que d'él nunca se parta;
»d'esta guisa el malo sus amigos enarta:
»fue el ladrón a un cambio, furtó de oro grand sarta.
»El ladrón fue tomado, en la cadena puesto,
»llamó a su amigo, que l' consejó aquesto;
»vino el mal amigo; dis': 'Heme aquí presto.
»non temas, ten esfuerzo, que non morrás por esto.
»Quando a ti sacaren a judgar hoy o cras,
»aparta al alcalde et con él fablarás,
»pon mano en tu seno, et da lo que fallarás,
»amigo, con aquesto en salvo escaparás.'
»Sacaron otro día los presos a judgar,
»él llamó al alcalde, apartol' e fue fablar,
»metió mano en el seno et fue dende sacar
»una copa de oro muy noble de preçiar.
»Diógela en presente callando al alcalde;
»dis' luego el judgador: 'Amigos, el ribalde
»non fallo porque muera, prendístel' de balde,
»yo le dó por quito, suelto: vos, merino, soltalde.
»Salió el ladrón suelto sin pena de presión,
»usó su mal ofiçio grand' tiempo e grand' sasón,
»muchas veses fue preso, escapaba por don;
»enojose el diablo, fue preso su ladrón.
»Llamó su mal amigo, así como solía,
»vino el malo, et dixo: '¿A qué me llamas cada día?
»fas' ansí como sueles, non temas, en mí fía,
»darás cras el presente, saldrás con arte mía.
»Apartó al alcalde el ladrón segund lo avía usado,
»puso mano a su seno e falló negro fallado,
»sacó una grand soga, diola al adelantado
»el alcalde dis': 'Mando que sea enforcado.
»Levándolo a la forca, vido en altas torres
»estar su mal amigo, dis': '¿Por qué non me acorres?'
»Respondió el diablo: ''¿Et tú por qué non corres?
»andando et fablando, amigo, non te engorres.
»Luego seré contigo desque ponga un frayle
»con una freyla suya, que me dise: '¡trayle, trayle!'
»Engaña a quien te engaña, a quien te fay, fayle,
»entre tanto, amigo, vete con ese bayle.''
»Cerca el pie de la forca començó de llamar:
»'Amigo ¡valme, valme! que me quieren enforcar.
»Vino el malo e dixo: 'Ya te viese colgar,
»que yo te ayudaré como lo suelo far.
»Súbante, non temas, cuélgate a osadas,
»e pon tus pies entrambos sobre las mis espaldas,
»que yo te soterné segund que otras vegadas
»sotove a mis amigos en tales cabalgadas.
»Entonçes los sayones al ladrón enforcaron
»cuydando que era muerto, todos dende derramaron;
»a los malos amigos en mal lugar dexaron,
»los amigos entrambos en uno rasonaron.
»El diablo quexose, dis': '¡Ay, qué mucho pesas!
»¡Tan caros que me cuestan tus furtos et tus presas!'
»Dixo el enforcado: 'Tus obras mal apresas
»me troxieron a esto, porque tú me sopesas.
»Fabló luego el diablo, dis': 'Amigo otea,
e dime lo que vieres toda cosa que sea.
»El ladrón paró mientes, dis': 'Veo cosa fea
»tus pies descalabrados e ál non sé que vea.
»Veo un monte grande de muchos viejos çapatos,
»suelas rotas e paños rotos e viejos hatos,
»e veo las tus manos llenas de garabatos,
»d'ellos están colgados muchas gatas e gatos.
»Respondió el diablo: 'Todo esto que dixiste,
»et mucho más dos tanto que ver non lo podiste,
»he roto yo andando en pos ti segund viste;
»non puedo más sofrirte, ten lo que mereçiste.
»Aquellos garabatos son las mis arterías,
»los gatos et las gatas son muchas almas mías,
»que yo tengo travadas; mis pies tienen sangrías
»en pos ellas andando las noches et los días.
»Su rasón acabada, tirose, dio un salto,
»dexó a su amigo en la forca tan alto:
»quien al diablo cree, trával' su garabato,
»él le da mala çima et grand' mal en chico rato.
»El que con el diablo fase la su criança,
»quien con amigo malo pone su amistança,
»por mucho que se tarde, mal galardón alcança,
»es en amigo falso toda la malandança.
»El mundo es texido de malos arigotes,
»en buena andança el omen tiene muchos galeotes,
»parientes apostisos, amigos paviotes,
»desque le ven en coyta, non dan por él dos motes.
»De los malos amigos vienen malos escotes,
»non viene d'ellos ayuda más que de unos alrotes,
»si non falsas escusas, lisonjas, amargotes:
»guárdevos Dios, amigos, de tales amigotes.
»Non es dicho amigo el que da mal consejo,
»ante es enemigo et mal queriente sobejo,
»al que te dexa en coyta, non l' quieras en trebejo.
»Al que te mata so capa, non l' salves en conçejo.»
«Señora», dis la vieja, «muchas fablas sabedes:
»mas yo non vos consejo eso que vos creedes,
»si non tan solamente ya vos que lo fabledes,
»avenidvos entre ambos desque en uno estedes.»
«Farías», dixo la dueña, «segund que ya te digo,
»lo que fiso el diablo al ladrón su amigo,
»dexarme ías con él sola, çerrarías el postigo,
»sería mal escarnida fincando él conmigo.»
Dis la vieja: «¡Señora, qué coraçón tan duro!
»De eso que vos resçelades ya vos yo aseguro,
»et que de vos non me parta, en vuestras manos juro,
»si de vos me partiere, a mí caya el perjuro.»
La dueña dixo: «Vieja, non lo manda el fuero,
»que la muger comiençe fablar de amor primero,
»cumple otear firme que es çierto mensajero.»
«Señora, el ave muda», dis, «non fase agüero.»
Díxol' doña Garoça: «Que ayas buena ventura
»que de ese arçipreste me digas su figura,
»bien atal qual sea, dime toda su fechura,
»non respondas en escarnio do te preguntan cordura.»
De las figuras del arçipreste.
«Señora», dis la vieja, «yo l' veo a menudo,
»el cuerpo ha bien largo, miembros grandes, trefudo,
»la cabeça non chica, belloso, pescoçudo,
»el cuello non muy luengo, cab' él prieto, orejudo.
»las çejas apartadas prietas como carbón,
»el su andar enfiesto bien como de pavón,
»su paso sosegado, e de buena rasón,
»la su narís es luenga, esto le descompón'.
»Las ençías bermejas, et la fabla tumbal,
»la boca non pequeña, labros al comunal,
»más gordos que delgados, bermejos como coral,
»las espaldas bien grandes, las muñecas atal.
»Los ojos ha pequeños, es un poquillo baço,
»los pechos delanteros, bien trefudo el braço,
»bien complidas las piernas, del pie chico pedaço,
»señora, d'él non vi más, por su amor vos abraço.
»Es ligero, valiente, bien mançebo de días,
»sabe los instrumentos e todas juglerías,
»doñeador alegre, para las çapatas mías,
»tal omen como éste non es en todas erías.»
A la dueña mi vieja tan bien que la enduxo:
«Señora», dis «la fabla, del que de feria fuxo
»la merca de tu uço Dios que la aduxo,
»¡amad, dueñas, amadle tal omen qual debuxo!
»¡Sodes las monjas guardadas, deseosas, loçanas,
»los clérigos cobdiçiosos desean las ufanas,
»todos nadar quieren los peçes e las ranas,
»a pan de quinçe días fambre de tres selmanas.»
Dijo doña Garoça: «Verme he, dame espacio.»
«¡Alahé», dixo la vieja, «amor non sea laçio,
»quiero ir a desírçelo ¡yuy cómo me engracio!
»Yo l' faré cras que venga aquí a este palaçio.»
La dueña dixo: «Vieja, goárdeme Dios de tus mañas
»ve, di l', que venga cras ante buenas compañas:
»fablarme ha buena fabla, non burlas nin picañas,
»e dil', que non me diga de aquestas tus façañas.»
Vino la mi leal vieja alegre, plasentera,
ante del «Dios vos salve» dixo la mensagera:
«Sé que el que al lobo envía, a la fe, carne espera,
»que la buena corredera ansí fase carrera.
»Amigo ¡Dios vos salve! folgad, sed plasentero;
»cras dise que vayades, fabladla non señero,
»mas catad non le digades chufas de pitoflero
»que las monjas non se pagan del abad fasañero.
»De lo que cumple al fecho aqueste le desit,
»lo que cras le fablardes vos hoy lo comedit.
»A la misa de mañana vos en buena hora id,
»enamorad a la monja, e luego vos venid.»
Yo l' dixe: «Trotaconventos, ruégote, mi amiga,
»que lieves esta carta ante que gelo yo diga,
»e si en la respuesta non te dixiere enemiga,
»puede ser que de la fabla otro fecho se siga.»
Levol' una mi carta a la misa de prima,
tróxome buena respuesta de la fermosa rima,
guardas teníe la monja más que la mi esgrima,
pero de buena fabla vino la buena çima.
En'l nombre de Dios fui a misa de mañana,
vi estar a la monja en oraçión loçana,
alto cuello de garça, color fresco de grana,
desaguisado fiso quien le mandó vestir lana.
¡Valme Santa María! mis manos aprieto;
¿quién dio a blanca rosa hábito, velo prieto?
Más valdríe a la fermosa tener fijos e nieto,
que atal velo prieto, nin que hábitos çiento.
Pero que sea errança contra nuestro Señor,
el pecado de monja a omne doñeador.
¡Ay Dios! e yo lo fuese aqueste pecador,
que feçiese penitençia desto fecho error.
Oteome de unos ojos, que paresçían candela:
yo sospiré por ellos, dis' mi corazón: «¡Hela!»
Fuime para la dueña, fablome e fablela,
enamorome la monja, e yo enamorela.
Resçibiome la dueña por su buen servidor,
siempre l' fui mandado e leal amador,
mucho de bien me fiso con Dios en limpio amor,
en quanto ella fue viva, Dios fue mi guiador.
Con mucha oraçión a Dios por mí rogava,
con la su abstinençia mucho me ayudava,
la su vida muy limpia en Dios se deleytava,
en locura del mundo nunca se trabajava.
Para tales amores son las religiosas,
para rogar a Dios con obras piadosas,
que para amor del mundo mucho son peligrosas,
et son las escuseras, peresosas, mentirosas.
Atal fue mi ventura, que dos meses pasados
murió la buena dueña, ove menos cuydados,
a morir an los hombres que son o serán nados,
Dios perdone su alma a los nuestros pecados.
Con el mucho quebranto fis' aquesta endecha,
con pesar e tristesa non fue tan sotil fecha,
emiéndela todo omen, e quien buen amor pecha,
que yerro et mal fecho emienda non desecha.
De cómo Trotaconventos fabló con la mora de parte del
arçipreste, e de la respuesta que le dio.
Por olvidar la coyta, tristesa, et pesar
rogué a la mi vieja, que me quisiese casar:
fabló con una mora, non la quiso escuchar;
ella fiso buen seso, yo fis' mucho cantar.
Dixo Trotaconventos a la mora por mí:
«Ya amiga, ya amiga ¿quánto ha que non vos vi?
»non es quien ver vos pueda ¿cómo sodes ansí?
»Salúdavos amor nuevo». Dixo la mora: «Ysnedri.»
«Fija, mucho vos saluda uno, que es de Alcalá,
»envíavos una çidra con aqueste albalá,
»el Criador es convusco, que d'esto tal mucho ha,
»tomaldo, fija señora.» Dixo la mora: «Le alá.»
«Fija, si el Criador vos dé pas con salud,
»que non gelo desdeñedes, pues que más traer non pud',
»aducho bueno vos adugo, fabladme a laúd,
»non vaya de vos tan muda.» Dixo la mora: «Asaút.»
Desque vido la vieja, que non recabda y,
dis': «Quanto vos he dicho bien tanto me perdí,
»pues que ál non me desides, quiérome ir de aquí.»
Cabeçeó la mora, díxole: «Amxy, amxy.»
En cuáles instrumentos non convienen los cantares de arábigo.
Después fise muchas cántigas de dança e troteras
para judías, et moras, e para entendederas,
para en instrumentos de comunales maneras,
el cantar que non sabes, oílo a cantaderas.
Cantares fis' algunos de los que disen los çiegos,
et para escolares que andan nocherniegos,
e para muchos otros por puertas andariegos,
caçurros et de bulras, non cabrían en dies priegos.
Para los instrumentos estar bien acordados,
a cántigas algunas son más apropriados,
de los que he probado aquí son señalados,
en qualesquier instrumentos vienen más asonados.
Arábigo non quiere la viuela de arco,
çinfonia, guitarra non son de aqueste marco
cítola, odreçillo non aman caguyl hallaco,
mas aman la taberna, e sotar con bellaco.
Albogues, e mandurria, caramillo, e çampoña
non se pagan de arábigo quanto d'ellos Boloña,
como quier que por fuerça dísenlo con vergoña,
quien gelo desir fesiere, pechar deve caloña.
Dise un filósofo en su libro de nota,
que pesar e tristesa el engenio embota,
et yo con pesar grande non puedo desir gota,
porque Trotaconventos ya non anda nin trota.
Así fue ¡mal pecado! que mi vieja es muerta,
murió a mí serviendo, lo que me desconuerta,
non sé cómo lo diga, que mucha buena puerta
me fue después çerrada, que antes me era abierta.
De cómo morió Trotaconventos, et de cómo el arçipreste fase su
planto denostando et maldesiendo la muerte.
¡Ay Muerte! muerta seas, muerta, e mal andante,
mataste a mi vieja, matases a mí ante,
enemiga del mundo, que non as semejante,
de tu memoria amarga non es que non se espante.
Muerte al que tú fieres, liévastelo de belmés,
al bueno e al malo, al rico, et al refés,
a todos los egualas, e los lievas por un pres,
por papas et por reyes non das una vil nues.
Non catas señorío, deudo, nin amistad,
con todo el mundo tienes continua enemistad,
non ay en ti mesura, amor, nin piedad,
si non dolor, tristesa, pena, e grand crueldad.
Non puede foír omen de ti, nin se asconder,
nunca fue quien contigo podiese bien contender,
la tu venida triste non se puede entender,
desque vienes, non quieres a ome atender.
Dexas el cuerpo yermo a gusanos en fuesa
al alma que lo puebra, liévastela de priesa,
non es omen çierto de tu carrera aviesa,
de fablar en ti, Muerte, espanto me atraviesa.
Eres en tal manera del mundo aborrida,
que por bien que lo amen al omen en la vida,
en punto que tú vienes con tu mala venida
todos fuyen d'él luego como de res podrida.
Los que l' aman, et quieren, et quien ha avido su compaña,
aborrésçenlo muerto como a cosa estraña,
parientes, et amigos todos le tienen saña.
Todos fuyen del fuego, como si fuese araña.
De padres, et de madres los fijos tan queridos,
amigos, e amigas, deseados, et servidos,
de mugeres leales los sus buenos maridos,
desque tú vienes, Muerte, luego son aborridos.
Fases al mucho rico yaser en grand poblesa,
non tiene una miaja de toda su riquesa,
el que vivo es bueno e con mucha noblesa,
vil, fediondo es muerto, aborrida vilesa.
Non ha en el mundo libro, nin escrito, nin carta,
ome sabio, nin reçio, que de ti bien departa,
en el mundo non ha cosa, que con bien de ti se parta,
salvo el cuervo negro que de ti, Muerte, se farta.
Cada día le dises que tú le fartarás,
el omen non es çierto quándo et quál matarás,
el que bien faser podiese, hoy le valdría más,
que non atender a ti nin a tu amigo cras.
Señores, non querades ser amigos del cuervo,
temed pues sus amenasas, non fagades su ruego,
el bien que faser podierdes, fasedlo y e luego,
tened, que cras morredes, ca la vida es juego.
La salud et la vida muy ayna se muda,
en un punto se pierde quando omen non cuda,
el bien que farás cras, palabla es desnuda,
vestidla con la obra ante que muerte acuda.
Quien en mal juego porfía, más pierde que non cobra,
coyda echar su suerte, echa mala çoçobra,
amigos, aperçebidvos, et faser buena obra,
que desque viene la Muerte, a toda cosa sobra.
Muchos cuydan ganar quando disen a todo,
viene un mal asar, trae dados en rodo.
Llega el omen tesoros por lograrlos a podo,
viene la muerte luego, e déxalo con lodo.
Pierde luego la fabla e el entendimiento,
de sus muchos tesoros e de su allegamiento
non puede levar nada, nin faser testamento,
los averes llegados derrámalos mal viento.
Desque los sus parientes la su muerte barruntan,
por lo heredar todo amenudo se ayuntan,
quando al físico por su dolençia preguntan,
si dise que sanará, todos gelo repuntan.
Los que son más propincos, hermanos et hermanas,
non coydan ver la hora, que tengan las campanas:
más preçian la herençia çercanos e çercanas,
que non el parentesco nin a las barbas canas.
Desque l' sal' el alma al rico pecador,
déxanlo so la tierra solo, todos an pavor,
roban todos el algo, primero lo mejor,
el que lieva lo menos tiénese por peor.
Mucho fasen, que luego lo vayan a soterrar,
témense, que las arcas les an de desferrar,
por oír luenga misa non lo quieren errar,
de todos sus tesoros danle poca axuar.
Non dan por Dios a pobres, nin cantan sacrifiçios,
nin disen orasiones, nin cumplen los ofiçios,
lo más que siempre fasen los herederos noviçios,
es dar voses al sordo, mas non otros serviçios.
Entiérranlo de grado, e desque a graçias van,
amidos, tarde o nunca en misa por él están;
por lo que ellos andavan, ya fallado lo an,
ellos lievan el algo, el alma lieva Satán.
Si dexa muger moça, rica o paresçiente,
ante de misa dicha otros la an en miente,
que casará con más rico, o con moço valiente,
muda el trentapnario, del duelo poco se siente.
Allegó el mesquino, et non sopo para quién,
et magüer que cada día esto ansí avién,
non ha omen que faga su testamento bien,
fasta que ya por ojo la muerte ve que vien'.
Muerte, por más desirte a mi corazón fuerço,
nunca das a los omes conorte nin esfuerço,
si non de que es muerto, que l' come escuerço,
en ti tienes la tacha que tiene el mastuerço.
Fase doler la cabesa al que lo mucho coma,
otrosí tu mal moço en punto que asoma
en la cabesa fiere, a todo fuerte doma,
non le valen mengías desque tu rabia le toma.
Los ojos tan fermosos póneslos en el techo,
ciégaslos en un punto, non an en sí provecho,
enmudeçes la fabla, fases enronqueser el pecho,
en ti es todo mal, rencura et despecho.
El oír et el oler, el tañer, el gustar,
todos los çinco sesos tú los vienes tomar;
non ay omen que te sepa del todo denostar,
quando eres denostada ¿dó te vienes acostar?
Tiras toda vergüença, desfaes fermosura,
desadonas la graçia, denuestas la mesura,
enflaqueses la fuerza, enloquesçes cordura,
lo dulçe fases fiel con tu mucha amargura.
Despreçias loçanía, el oro escureçes,
desfases la fechura, alegría entristeçes,
mansillas la limpieça, cortesía envileçes,
Muerte, matas la vida, al mundo aborreçes.
Non plases a ninguno, a ti con muchos plase,
con quien mata e muere, e con qualquier que mal fase
toda cosa bien fecha tu maço la desfase,
non ha cosa que nasca, que tu red non enlase.
Enemiga del bien, en el mal amador,
natura as de gota del mal e de dolor,
al lugar do más sigues, aquél va muy peor,
do tú tarde requieres, aquél está mejor.
Tu morada por siempre es infierno profundo,
tú eres mal primero, tú eres mal segundo,
pueblas mala morada, e despueblas el mundo;
dises a cada uno: «Yo sola a todos mudo.»
Muerte, para ti es fecho el lugar infernal,
ca veviendo omen siempre en mundo terrenal,
non avríe de ti miedo nin de tu mal hostal,
non temeríe tu venida la carne humanal.
Tú yermas los pobrados, pruebas los çeminterios,
refases los fosarios, destruyes los imperios,
por tu miedo los santos resaron los salterios,
si non Dios, todos temen tus penas e tus laserios.
Tú despoblaste, Muerte, al çielo, e sus sillas,
los que eran limpieça feçístelos mansillas,
feçiste de los ángeles diablos e rensillas,
escotan tu manjar a dobladas e sensillas.
El señor que te fiso tú a éste mateste,
Jesu Christo Dios et ome, tú aqueste peneste
al que tiene el çielo e la tierra, a éste
tú le posiste miedo, e tú lo demudeste.
El infierno lo teme, e tú non lo temiste,
temiote la su carne, grand miedo le posiste,
la su humanidat por tu miedo fue triste,
la Deidat non te temió entonçe, non la viste.
Non l' cataste nin l' viste, viote él, bien te cató,
la su muerte muy cruel, a él mucho espantó,
al infierno, et a los suyos, et a ti mal quebrantó,
tú l' mataste una hora, él por siempre te mató.
Quando te quebrantó, entonçe lo conoçiste,
si ante lo espantaste, mil tanto pena oviste,
dionos vida moriendo al que tu muerte diste,
saconos de cautivo la crus en que l' posiste.
A santos que tenías en tu mala morada
por la muerte de Christus les fue la vida dada,
fue por su santa muerte tu casa despoblada,
quiéresla poblar matándol', por su muerte fue yermada.
Sacó de las tus penas a nuestro padre Adán,
a Eva nuestra madre, a sus fijos Sen, e Can,
a Jafet, a patriarcas, al bueno de Abriaham,
a Isac, e a Isaías tomolos, non te dexó Dan.
A Sant Joan el Bautista con muchos patriarcas,
que los teníes en las penas, en las tus malas arcas,
al cabdillo de Moysén, que tenías en tus barcas,
profetas, et otros santos muchos, que tú abarcas.
Yo desir non sabría quáles eran tenidos,
quantos en tu infierno estavan apremidos,
todos los sacó como santos escogidos;
mas contigo dexó los tus malos perdidos.
A los suyos levolos con él a Paraíso,
do an vida veyendo más gloria quien más quiso;
Él nos lieve consigo que por nos muerte priso,
guárdenos de tu casa, non fagas de nos riso.
A los perdidos malos, que dexó en tu poder,
en fuego infernal los fases tú arder,
en penas infernales los fases ençender,
para siempre jamás non los as de prender.
Dios quiera defendernos de la tu çalagarda,
Aquél nos guarde de ti que de ti non se goarda,
ca por mucho que vivamos, por mucho que se tarda,
avenir es tu rabia, que a todo el mundo escarda.
Tanto eres, Muerte, sin bien et atal,
que desir mon se puede el diesmo de tu mal;
a Dios me acomiendo, que yo non fallo ál
que defenderme pueda de tu venida mortal.
Muerte desmesurada, matases a ti sola,
¿qué oviste conmigo? ¿mi leal vieja dó la?
Que me la mataste, Muerte, Jesu Christo complola
por su santa sangre, e por ella perdónola.
¡Ay mi Trotaconventos, mi leal verdadera!
Muchos te seguían viva, muerta yases señera,
¿a dó te me an levado? non sé cosa çertera,
nunca toma con nuevas quien anda esta carrera.
Cierto en paraíso tú estás asentada,
con dos mártyres debes estar acompañada,
siempre en este mundo fuste por dos maridada;
¡Quién te me rebató, vieja, por mí siempre lasrada.
A Dios merçed le pido que te dé la su gloria,
que más leal trotera nunca fue en memoria,
faserte he un pitafio escripto con estoria.
Daré por ti limosna, e faré oraçión,
faré cantar misas, e daré oblaçión;
la mi Trotaconventos ¡Dios te dé redençión!
El que salvó el mundo ¡él te dé salvaçión!
Dueñas, non me retebdes, nin me digades moçuelo,
que si a vos sirviera, vos avríades d'ella duelo,
llorariedes por ella, por su sotil ansuelo,
que quantas siguía, todas ivan por el suelo.
Alta muger nin baxa, ençerrada nin escondida
non se le detenía, do fasía debatida;
non sé omen nin dueña que tal oviese perdida,
que non tomase tristesa, e pesar sin medida.
Físele un pitafio pequeño con dolor,
la tristesa me fiso ser rudo trovador,
todos los que lo oyéredes por Dios nuestro Señor,
la oraçión fagades por la vieja de amor.
El petafio de la sepultura de Urraca.
«Urraca só, que yago so esta sepultura,
»en quanto fui al mundo, ove viçio e soltura,
»con buena rasón muchos casé, non quise locura,
»caí en una hora so tierra del altura.
»Prendiome sin sospecha la muerte en sus redes,
»parientes et amigos, ¿aquí non me acorredes?
»Obrad bien en la vida, a Dios non lo erredes,
»que bien como yo morí, así todos morredes.
»El que aquí llegare si Dios le bendiga,
»e si l' dé Dios buen amor, et plaser de amiga,
»que por mí pecador un Pater noster diga,
»si desir non lo quisiere, a muerta non maldiga.»
De quáles armas se debe armar lado christiano para vençer el
el mundo, e la carne.
Señores, acordadvos de bien, si vos lo digo,
non fiedes en tregua de vuestro enemigo,
ca non ve la hora que vos lieve consigo,
si vedes que vos miento, non me preçiedes un figo.
Devemos estar çiertos, non seguros de muerte,
ca nuestra enemiga es natural et fuerte,
por ende cada uno de nos sus armas puerte,
non podemos, amigos, d'ella fuir por suerte.
Si qualquier de nosotros oviese cras de lidiar,
con algund enemigo en el campo entrar,
cada qual buscaría armas para se armar,
sin armas non querría en tal peligro entrar.
Pues si esto faríamos por omes como nos vivos,
muy más devemos faserlo por tantos e tan esquivos
enemigos que nos quieren faser siervos captivos,
et para siempre jamás disen: «¡Al infierno idvos!»
Los mortales pecados ya los avedes oídos,
aquestos de cada día nos traen muy combatidos,
las almas quieren matar, pues los cuerpos an feridos,
por aquesto debemos estar de armas bien guarnidos.
Lidian otrosí con estos otros tres más prinçipales
la carne, el diablo, el mundo: d'éstos nasçen los mortales,
d'éstos tres vienen aquéllos, tomemos armas atales,
que vençamos nos a ellos, quiero vos desir quáles.
Obras de misericordia, et de mucho bien obrar,
dones del Espíritu Santo que nos quiera alumbrar
las obras de piedat, de virtudes nos membrar,
con siete sacramentos estos enemigos sobrar.
Contra la grand cobdiçia el bautismo porfía,
dono de Spíritu Santo de buena sabidoría,
sabernos guardar de lo ageno, non desir esto querría,
la virtud de la justiçia judgando nuestra folía.
Vestir los pobles desnudos con santa esperança,
que Dios, por quien lo faremos, nos dará buenandanca,
con tal loriga podremos la cobdiçia, que nos trança,
et Dios guardarnos ha de cobdiçia malandança.
Sobrar a la grand soberbia, desir mucha homildat,
debdo es temer a Dios e a la su Magestad,
virtud de temperamiento, de mesura, e honestad,
con esta espada fuerte seguramente golpad.
Con mucha misericordia dar a los pobres posada,
tener fe, que santa cosa es de Dios gualardonada,
non robar cosas agenas, non forçar muger nin nada,
con esta confirmaçión la soberbia es arrancada.
Ayamos contra avariçia spíritu de piedat,
dando limosna a pobles, doliéndonos de su pobridat,
virtud de natural justiçia judgando con homildat,
con tal mata al avarisia bien largamente dad.
El santo sacramento de orden saçerdotal
con fe santa escogida más clara que cristal,
casando huérfanas pobres, e nos con esto aral,
vençeremos a avariçia con la graçia spiritual.
Ligeramente podremos a la loxuria enfrenar,
con castidat et con conçiençia podernos emos escusar,
spíritu de fortaleza que nos quiera ayudar,
con estas brafoneras la podremos bien matar.
Quixotes et cañilleras de santo sacramento,
que Dios fiso en paraíso matrimonio et casamiento,
casar los pobres menguados, dar a beber al sediento,
ansí contra la luxuria avremos vençimiento.
Ira, que es enemiga e mata muchos ayna,
con don de entendimiento e con caridad dina,
entendiendo su grand dapno fasiendo blanda farina.
Con paçiençia bien podremos lidiar con tal capelona.
Con vertud de esperança et con mucha paçiençia,
visitando los dolientes e fasiendo penitençia,
aborresçer los denuestros, e amar buena avenençia,
con esto vençeremos ira, et avremos de Dios querençia.
Grand pecado es la gula, puede a muchos matar,
abstinençia et ayuno puédelo de nos quitar,
con spíritu de çiençia sabiendo mesura catar,
comer tanto, que podamos para pobres apartar.
Otrosí rogar a Dios con santo sacrifiçio,
que es de cuerpo de Dios sacramento e ofiçio,
con fe en su memoria lidiando por su serviçio,
con tal graçia podremos vençer gula, que es viçio.
La envidia mató muchos de los profetas;
contra esta enemiga, que nos fiere con saetas,
tomemos escudo fuerte pintado con tabletas,
spíritu de buen consejo encordado de estas letras.
Sacramento de unçión meternos, e soterremos,
aviendo por Dios compasión, con caridat non erremos,
non fasiendo mal, a los simples pobres non denostemos,
con estas armas de Dios a envidia desterraremos.
Armados estemos mucho contra açidia mala cosa,
ésta es de los siete pecados más sotil e engañosa.
Ésta cada día pare doquier qu'el diablo posa,
más fijos malos tiene que la alana rabiosa.
Contra ésta e sus fijos, que ansí nos devallen,
nos andemos romerías e las horas non se callen,
et pensemos pensamientos que de buenas obras salen,
ansí que con santas obras a Dios valdíos non fallen.
De todos buenos deseos e de todo bien obrar
fagamos asta de lança, e non queramos cansar,
con fierro de buenas obras los pecados amatar,
con estas armas lidiando podémoslos amansar.
Contra los tres prinçipales, que no se ayunten de consuno,
al mundo con caridad, a la carne con ayuno,
con coraçón al diablo, todos tres irán de yuso,
nin de padres, nin de fijos con esto non finca uno.
Todos los otros pecados mortales et veniales
d'éstos nasçen como ríos de las fuentes perenales,
estos dichos son comienço, e suma de todos males,
de padres, fijos, nietos, Dios nos guarde de sus males.
Denos Dios atal esfuerço, tal ayuda, et tal ardid,
que vençamos los pecados, e arranquemos la lid,
porque el día del juisio sea fecho a nos convid,
que nos diga Jesu Christo: «¡Benditos, a mí venid!»
De las propiedades que las dueñas chicas an.
Quiero abreviar la predicaçión,
que siempre me pagué de pequeño sermón,
e de dueña pequeña et de breve rasón,
ca poco et bien dicho afincase el corazón.
Del que mucho fabla ríen, quien mucho ríe, es loco
es en la dueña chica amor et non poco,
dueñas hay muy grandes, que por chicas non troco,
mas las chicas e las grandes, se repienten del troco.
De las chicas, que bien diga, el amor me fiso ruego,
que diga de sus noblesas, yo quiero las desir luego,
desirvos he de dueñas chicas, que lo avredes por juego.
Son frías como la nieve, e arden como el fuego.
Son frías de fuera, con el amor ardientes,
en la calle solás, trevejo, plasenteras, rientes,
en casa cuerdas, donosas, sosegadas, bien fasientes,
mucho ál y fallaredes a do bien paredes mientes.
En pequeña gergença yase grand resplandor,
en açúcar muy poco yase mucho dulçor,
en la dueña pequeña yase muy grand amor,
pocas palabras cumplen al buen entendedor.
Es pequeño el grano de la buena pimienta,
pero más que la nues conorta et calienta,
así dueña pequeña, si todo amor consienta,
non ha plaser del mundo que en ella non sienta.
Como en chica rosa está mucho color,
en oro muy poco grand preçio et grand valor,
como en poco blasmo yase grand buen olor,
ansí en dueña chica yase grand sabor.
Como robí pequeño tiene mucha bondat,
color, virtud, e preçios, e noble claridad,
ansí dueña pequeña tiene mucha beldat,
fermosura, donayre, amor, et lealtad.
Chica es la calandria, et chico el ruyseñor,
pero más dulçe canta, que otra ave mayor;
la muger, que es chica, por eso es mejor,
con doñeo es más dulçe, que açúcar nin flor.
Son aves pequeñas papagayo e orior,
pero cualquier d'ellas es dulçe gritador,
adonada, fermosa, preçiada, cantador,
bien atal es la dueña pequeña con amor.
De la muger pequeña non hay comparaçión,
terrenal parayso es, e grand consolaçión,
solás, et alegría, plaser, et bendiçión,
mejor es en la prueba, que en la salutaçión.
Siempre qu'es muger chica más que grande nin mayor,
non es desaguisado del grand mal ser foidor,
del mal tomar, lo menos, díselo el sabidor,
por ende de las mugeres la mejor es la menor.
De don Furón, moço del arçipreste.
Salida de febrero, entrada de março,
el pecado, que siempre de todo mal es maço,
traía de abades lleno el su regaço,
otrosí de mugeres fasíe mucho retaço.
Pues que ya non tenía mensagera fiel,
tomé por mandadero un rapás trainel,
hurón había por nombre, apostado donçel,
si non por quatorçe cosas nunca vi mejor que él.
Era mintroso, bebdo, ladrón, e mesturero,
tafur, peleador, goloso, refertero,
reñidor, et adevino, susio, et agorero,
nesçio, pereçoso: tal es mi escudero.
Dos días en la selmana grand ayunador,
quando non tenía qué comer, ayunava el pecador,
siempre aquestos dos días ayunava mi andador,
quando non podía ál faser, ayunava con dolor.
Pero si dis la fabla que suelen retraer:
que más val' con mal asno el omen contender,
que solo e cargado fas a cuestas traer,
pusle por mensajero con el grand menester.
Díxele: «Hurón amigo, búscame otra coyunda.»
«Alafé», dis, «buscaré, aunque, el mundo se funda,
»e yo vos la traeré sin mucha baraúnda,
»que a las veses mal perro roye buena coyunda.»
Él sabía leer tarde, poco, e por mal cabo,
dixo: «Dadme un cantar, et veredes que recabdo:
»e, señor, vos veredes, magüer que non me alabo,
»que si lo comienço, que le daré buen cabo.»
Dil' aquestos cantares al que de Dios mal fado,
ívaselos disiendo por todo el mercado,
díxol' doña Fulana: «¡Tírate allá, pecado!
»qu'él a mí non te envía, nin quiero tu mandado.»
De cómo dice el arçipreste que se ha de entender su libro.
Porque Santa María, segund que dicho he,
es comienço e fin del bien, tal es mi fe,
fisle quatro cantares, et con tanto faré
punto a mi librete, mas non lo çerraré.
Buena propriedat ha, do quier que sea,
que si lo oye alguno que tenga muger fea,
o si muger lo oye, que su marido vil sea,
faser a Dios servisio en punto lo desea.
Desea oír misas et faser oblaçiones,
desea dar a pobres bodigos et rasiones,
faser mucha limosna, et desir orasiones,
Dios con esto se sirve, bien lo vedes, varones.
Qualquier omen, que lo oya, si bien trovar sopiere,
puede más y añadir et emendar si quisiere,
ande de mano en mano a quienquier quel' pidiere,
como pella a las dueñas tómelo quien podiere.
Pues es de buen amor, emprestadlo de grado,
non desmintades su nombre, nin dedes refertado,
non le dedes por dineros vendido nin alquilado,
ca non ha grado, nin graçias, nin buen amor complado.
Fisvos pequeño libro de testo, mas la glosa,
non creo que es chica, ante es bien grand prosa,
que sobre cada fabla se entiende otra cosa,
sin la que se aliega en la raçón fermosa.
De la santidat mucha es bien grand liçionario;
mas de juego et de burla es chico breviario;
por ende fago punto, et çierro mi almario,
séavos chica fabla, solás et letuario.
Señores, he vos servido con poca sabidoría,
por vos dar solás a todos fablevos en juglería,
yo un gualardón vos pido, que por Dios en romería
digades un Pater noster por mí et Ave María.
Era de mil, et treçientos, et ochenta, et un años,
fue compuesto el romançe por muchos males e daños,
que fasen muchos e muchas a otros con sus engaños:
et por mostrar a los simples fablas, e versos estraños.
Gosos de Santa María.
Madre de Dios gloriosa,
Virgen Santa María,
fija et leal esposa,
del tu fijo Mexía,
tú, Señora,
dame agora
la tu graçia toda hora,
que te sirva todavía.
Porque servir te cobdiçio
yo pecador, por tanto
te ofresco en serviçio
los tus gosos que canto:
el primero
fue çertero
ángel a ti mensagero
del Spíritu Santo.
Conçebiste a tu Padre,
fue tu goço segundo,
quando le pariste, Madre,
sin dolor, salió al mundo.
Quál naçiste
bien atal remaneçiste,
virgen del Santo mundo.
El terçero la estrella
guió los reyes, por do
vinieron a la lus d'ella
con su noble tesoro,
e laudaron,
et adoraron,
al tu fijo presentaron
ençienso, mirra, oro.
Fue tu alegría quarta,
quando oviste mandado
del hermano de Marta,
que era resuçitado
tu fijo dus,
del mundo lus,
que viste morir en crus,
que era levantado.
Quando a los çielos sobió,
quinto plaser tomaste,
el sexto quando envió
espíritu santo gosaste;
el septeno
fue más bueno
quando tu fijo por ti veno,
al çielo pujaste.
Pídote merçed, gloriosa,
siempre toda vegada
que me seades piadosa
alegre e pagada:
quando a judgar
juisio dar
Jesu vinier', quiéreme ayudar,
et ser mi abogada.
Gosos de Santa María.
Todos bendigamos
a la Virgen Santa,
sus gosos digamos
a su vida, quanta
fue segund fallamos
que la estoria canta
vida tanta.
El año doseno
a esta donsella
ángel de Dios bueno
saludó a ella,
virgen bella.
Parió su fijuelo,
¡qué goso tan maño!
A este moçuelo
el treseno año,
reyes venieron luego
con presente estraño
dar adorallo.
Años treinta e tres
con Christo estido,
quando resuçitado es
quarto goço fue complido,
quinto quando Jesús es
al çielo sobido,
et lo vido.
Sexta alegría
ovo ella quando
en su compañía
los discípulos estando
Dios allí envía
Spíritu Santo
alumbrando.
La vida complida
del fijo Mexía,
nueve años de vida
vivió Santa María,
al çielo fue subida;
¡qué grand alegría
este día!
Gosos fueron siete,
años çinquenta
e quatro çiertamente,
ovo ella por cuenta;
defiéndanos siempre
de mal et de afruenta,
Virgen genta.
Todos los christianos
aved alegría
en aquel día,
que naçió por salvarnos
de la Virgen María
en nuestra valía.
De cómo los escolares demandan por Dios.
Señores, dat al escolar,
que vos vien' demandar,
dat limosna, o raçión,
faré por vos oraçión,
que Dios vos dé salvaçión,
quered por Dios a mí dar.
El bien que por Dios fesierdes,
la limosna que por él dierdes,
quando d'este mundo salierdes,
esto vos avrá de ayudar.
Quando a Dios dierdes cuenta
de los algos, et de la renta,
escusarvos ha de afruenta
la limosna por él far.
Por una rasiún que dedes,
vos çiento de Dios tomedes,
et en paraíso entredes,
ansí lo quiera él mandar.
Catad que el bien faser
nunca se ha de perder.
Podervos ha estorçer
del infierno mal lugar.
Señores, vos dat a nos
esculares pobres dos.
El señor de paraíso
Christus, que tanto nos quiso,
que por nos muerte priso,
matáronlo jodíos.
Murió nuestro Señor,
por ser nuestro Salvador,
dadnos por él su amor,
si él salve a todos nos.
Acordatvos de su estoria,
dad por Dios en su memoria,
si él vos dé la su gloria,
dad limosna por Dios.
Agora en quanto vivierdes,
por su amor siempre dedes,
et con esto escaparedes
del infierno e de su tos.
Del Ave María de Santa María.
Ave María gloriosa,
Virgen Santa preçiosa
cómo eres piadosa
todavía.
Graçia plena, sin mançilla,
abogada,
por la tu merçed, Señora,
fas esta maravilla,
señalada,
por la tu bondad agora
goárdame toda hora
de muerte vergoñosa,
porque loe a ti, fermosa,
noche e día.
Dominus tecum:
estrella resplandeçiente,
melesina de coydados,
catadura muy bella,
relusiente,
sin mansilla de pecados,
por los tus gosos preçiados
te pido, virtuosa,
que me guardes, limpia rosa,
de foylía.
Benedicta tu,
honrada sin egualança,
siendo Virgo conçebiste,
de los ángeles loada
en altesa;
por el fijo que pariste,
por la graçia que oviste,
¡O bendicha fror e rosa!
Tú me guarda, piadosa,
et me guía.
In mulieribus
esscogida Santa Madre,
de christianos amparança,
de los santos bien servida;
et tu Padre
es tu fijo sin dubdança;
¡O virgen, mi fiança!
De gente maliçiosa,
cruel, mala, soberbiosa
me desvía.
Et benedictus fructus:
folgura et salvaçión
del linage humanal,
que tiraste la tristura,
e perdimiento,
que por nuestro esquivo mal
el diablo susio tal
con su obla engañosa
en cárçel peligrosa
ya ponía.
Ventris tui:
santa flor non tañida,
por la tu grand santidad
tú me guarda de errar,
que en mi vida siempre siga
en bondad,
que meresca egualdad,
con los santos, muy graçiosa,
en dulçor maravillosa,
¡O María!
Cántica de loores de Santa María.
Miraglos muchos fase Virgen siempre pura,
agoardando los coytados de dolor et de tristura,
el que loa tu figura, no lo dexes olvidado,
non catando su pecado, sálvaslo de amargura.
Ayudas al inoçente, con amor muy verdadero,
al que es tu servidor, bien lo libras de ligero,
non le es falleçedero tu acorro sin dudança,
guárdalo de mal audança el tu bien grande llenero.
Reyna, Virgen, mi esfuerço, yo sé puesto en tal espanto,
por lo qual a ti bendigo, que me guardes de quebranto,
pues a ti, Señora, canto, tú me guarda de lisión,
de muerte et de ocasión por tu fijo Jesú santo.
Yo só mucho agraviado en esta çibdad seyendo,
tu acorro et guarda fuerte a mí libre defendiendo,
pues a ti me encomiendo, non me seas desdeñosa,
tu bondad maravillosa loaré siempre sirviendo.
A ti me encomiendo, Virgen Santa María,
la mi coyta tú la parte, tú me salva e me guía,
et me guarda todavía, piadosa Virgen Santa,
por la tu merçed que es tanta, que desir non la podría.
Cántica de loores de Santa María.
Santa Virgen escogida,
de Dios Madre muy amada,
en los çielos ensalçada,
del mundo salud e vida.
Del mundo salud e vida,
de muerte destruimiento,
de gracia llena complida
de coytados salvamiento,
de aqueste dolor que siento,
en presión sin meresçer,
Tú me deña estorçer,
con el tu defendimiento.
Con el tu defendimiento,
non catando mi maldad,
nin el mi meresçimiento,
mas la tu propia bondad,
que confieso en verdat,
que só pecador errado,
de ti sea ayudado,
por la tu virginidad.
Por la tu virginidad,
que non ha comparaçión,
nin oviste egualdad,
en obra e entençión,
complida de bendiçión;
pero non só meresçiente,
venga a ti, Señora, en miente
de complir mi petiçión.
De complir mi petiçión,
como a otros ya compliste,
de tan fuerte tentaçión,
en que só coytado triste:
pues poder as, et oviste,
tú me guarda en tu mano,
bien acorres muy de llano
al que quieres, et quisiste.
Cántica de loores de Santa María.
Quiero seguir a ti, flor de las flores,
siempre desir cantar de tus loores;
non me partir de te servir
mejor de la mejores.
Grand fiança he yo en ti, Señora,
la mi esperança en ti es toda hora,
de tribulaçión sin tardança
venme librar agora.
Virgen muy santa, yo paso atribulado,
pena atanta con dolor atormentado
en tu esperança coyta atanta
que veo, ¡mal pecado!
Estrella del mar, puerto de folgura,
de dolor complido et de tristura
venme librar et conortar,
Señora del altura.
Nunca falleçe la tu merçed complida,
siempre guaresçes de coytas et das vida,
nunca peresçe nin entristeçe
quien a ti non olvida.
Sufro grand mal sin meresçer, a tuerto,
escribo tal porque pienso ser muerto,
mas tú me val', que non veo ál
que me saque a puerto.
Cántica de loores de Santa María.
En ti es mi esperança,
Virgen Santa María;
el Señor de tal valía
es razón de haber fiança.
Ventura astrosa,
cruel, enojosa,
captiva, mesquina,
¿por qué eres sañosa,
contra mí tan dañosa,
et falsa vesina?
Non sé escrebir,
nin puedo desir
la coyta estraña,
que me fases sofrir
con deseo vevir
en tormenta tamaña.
Fasta hoy todavía
mantoviste porfía
en me maltraer;
fas ya cortesía,
e dame alegría,
gasajo, et plaser.
Et si tú me tirares
coyta, e pesares,
et mi grand tribulança
en gozo tornares,
et bien ayudares,
farás buena estança.
Mas si tú porfías,
et non te desvías
de mis penas cresçer,
ya las coytas mías
en muy pocos días
podrán fenesçer.
Cántica de los clérigos de Talavera.
Allá en Talavera, en las calendas de abril,
llegadas son las cartas del arçobispo don Gil,
en las quales venía el mandado non vil,
tal que si plugo a uno, pesó más que a dos mil,
Aqueste arçipreste, que traía el mandado,
bien creo, que lo fiso más amidos que de grado;
mandó juntar cabildo, a prisa fue juntado,
coydando que traía otro mejor mandado.
Fabló este arçipreste, et dixo bien ansí:
«Si pesa a vosotros, bien tanto pesa a mí:
»¡ay viejo mesquino, en que envejeçí!
»¡en ver lo que veo, et en ver lo que vi!»
Llorando de sus ojos començó esta raçón:
dis: «El papa nos envía esta costituçión,
»he vos lo a desir, que quiera o que non,
»magüer que vos lo digo con rabia de mi coraçón.
»Cartas eran venidas, que disen en esta manera:
»que clérigo nin casado de toda Talavera,
»que non toviese mançeba casada nin soltera:
»qualquier que la toviese, descomulgado era.»
Con aquestas rasones, que la carta desía,
fincó muy queblantada toda la cleresía;
algunos de los legos tomaron asedía,
para aver su acuerdo juntáronse otro día.
A do estavan juntados todos en la capilla,
levantose el deán a mostrar su mansilla:
dis: «Amigos, yo querría que toda esta quadrilla
»apelásemos del papa ant' el rey de Castilla.
»Que magüer que somos clérigos, somos sus naturales.
»servímosle muy bien, fuemos simpre leales,
»demás que sabe el rey, que todos somos carnales,
»creed se ha adolesçer de aquestos nuestros males.
»¿Que yo dexe a Orabuena la que cobré antaño?
»En dexar yo a ella reçibiera grand daño:
»dile luego de mano dose varas de paño,
»e aun para la mi corona anoche hizo el año.
»Ante renunçiaría toda la mi prebenda
»et desí la dignidad et toda la mi renta,
»que la mi Orabuena tal escatima prenda;
»creo que otros muchos seguirán esta senda.»
Demandó los apóstoles, et todo lo que más vale
con grand afincamiento ansí como Dios sabe,
et con llorosos ojos et con dolor grande
Vobis erit dimittere quam suave!
Fabló en pos de aqueste luego el tesorero,
que era d'esta orden confadre derechero;
dis': «Amigo, si éste non a de ser verdadero,
»si malo lo esperades, yo peor lo espero.
»Et del mal de vosotros a mí mucho me pesa,
»otrosí de lo mío et del mal de Teresa;
»pero dexaré a Talavera, et irm' e a Oropesa
»ante que la partir de toda la mi mesa.
»Ca nunca fue tan leal Blanca Flor a Flores,
»nin es agora Tristán a todos sus amores,
»que fase muchas veses rematar los ardores
»et si de mí la parto, nunca me dexarán dolores,
»porque suelen desir, que el can con grand angosto
»et con rabia de la muerte a su dueño traba al rostro;
»si yo toviese al arçobispo en otro tal angosto,
»yo le daría tal vuelta que nunca viese al agosto.»
Fabló en pos aqueste el chantre Sancho Muñós,
dis': «Aqueste arçobispo non sé qué se a con nos,
»él quiere acalandarnos lo que perdonó Dios;
»por ende yo apelo en este escripto: avivad vos.
»Que si yo tengo, o tove en casa una sirvienta,
»non a el arçobispo d'esto por qué se sienta,
»que non es mi comadre, nin es mi parienta,
»huérfana la crié, esto porque non mienta.
»En mantener omen huérfana obra es de piedad,
»otrosí a las viudas, esto es cosa con verdat;
»porque si el arçobispo tiene, que es cosa que es maldat,
»dexemos a las buenas, et a las malas vos tornad.
»Don Gonzalo Canónigo, segund que vo entendiendo,
»es éste que va de sus alfajas prendiendo,
»et vanse las vesinas por el bariro desiendo,
»que la acoje de noche en casa, aunque gelo defiendo.»
Pero non alonguemos atanto las rasones,
apelaron los clérigos, otrosí los clerisones,
fesieron luego de mano buenas apelaçiones,
et dende en adelante çiertas procuraçiones.
Éste es el libro del arçipreste de Hita, el qual compuso,
seyendo preso por
mandado del cardenal don Gil, arçobispo de Toledo.
Laus tibi Christi, quem liber explicat iste.
Alfonsus Peratines.
Cantar de ciegos.
Varones buenos e honrados querednos ya ayudar.
A estos çiegos lasrados la vuestra limosna dar,
somos pobres menguados, avemoslo a demandar,
de los bienes d'este siglo non tenemos nos pesar.
Vivimos en gran periglo en vida mucho penada,
ciegos bien como vestiglo, del mundo non vemos
Señora Santa María, tú le da la bendiçión
al que hoy en este día nos dier' primero raçión,
dal' al cuerpo alegría et al alma salvaçión.
Santa María Magdalena, ruega a Dios verdadero
de quien nos diere buena estrena de meaja o de dinero
para mejorar la çena a nos e a nuestro compañero.
Al que hoy nos estrenare con meaja o con pan,
dele en quanto començare buena estrena San Julián:
quanto a Dios demandare otórgueselo de plan.
Sus fijos et su compaña, Dios padre espiritual,
de çeguedat atamaña guarde et de coyta tal:
sus ganados et su cabaña Santo Antón guarde de mal.
A quien nos dio su meaja por amor del Salvador
Señor, dal' tu gloria tu graçia et tu amor:
guárdalo de la baraja del pecador engañador.
Ca tú bienaventurado ángel Señor San Miguel,
tú seas su abogado de aquella et de aquel
que de su pan nos ha dado, ofreçémostelo por él.
Quando las almas pesares éstos ten con la tu diestra
que dan çenas e yantares a nos e a quien nos adiestra;
sus pecados et sus males échalos a la siniestra;
Señor, merçet te clamamos con nuestras manos amas,
las limosnas que te damos que las tomes en tus palmas;
a quien nos dio que comamos, da paraíso a sus almas.
Otro cantar de ciegos.
Christianos, de Dios amigos, a estos çiegos mendigos
con meajas et con bodigos queretnos acorrer,
e queret por Dios faser.
Si de vos non lo avemos, otro algo non tenemos
con que nos desayunar, non lo podemos ganar
con estos cuerpos lasrados, çiegos, pobres e cuytados
datnos de vuestra caridat, e guarde vos Dios la claridat
de los vestros ojos Dios, por quien lo fasedes vos;
goso e plaser veades de los fijos que mucho amades.
Nunca veades pesar, dexe vos Dios los criar,
o ser arçidianos, sean ricos e sean sanos,
non les dé Dios çeguedat, guárdelos de pobredat.
Deles mucho pan e vino que den al pobre mesquino,
deles algos e dineros que den a pobres romeros,
deles paños e vestidos que den a çiegos tollidos.
Las vuestras fijas amadas véadeslas bien casadas
con maridos caballeros e con honrados pecheros,
con mercadores corteses e con ricos burgueses.
Los vuestros suegros e suegras,
los vuestros yernos e nueras,
los vivos e los finados, de Dios sean perdonados.
A vos dé buen galardón e de los pecados perdón;
el ángel esta ofrenda en las sus manos la prenda;
Señor, oy'a pecadores por los nuestros bienfechores.
Tú resçibe esta canción e oye nuestra oración,
que nos, pobres, te rogamos por quien nos dio que comamos,
e por el que dar lo quiso, Dios por nos muerte priso,
vos dé santo Parayso, Amén.
FENITO LIBRO, GRACIAS A DOMINO NOSTRO JESU-CHRISTO.
ESTE LIBRO
FUE ACABADO JUEVES XXIII DÍAS DE JULIO DEL
AÑO DE MIL E
TRESCIENTOS E OCHENTA E NUEVE AÑOS.
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Libro de Buen Amor

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