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Canto IV

CANTO IV

 No hay tiempo que perder

 Enfermera de sombras y distancias

 Yo vuelvo a ti huyendo del reino incalculable

 De ángeles prohibidos por el amanecer

 Detrás de tu secreto te escondías

 En sonrisa de párpados y de aire

 Yo levanté la capa de tu risa

 Y corté las sombras que tenían

 Tus signos de distancia señalados

 Tu sueño se dormirá en mis manos

 Marcado de las líneas de mi destino inseparable

 En el pecho de un mismo pájaro

 Que se consume en el fuego de su canto

 De su canto llorando al tiempo

 Porque se escurre entre los dedos 

 

 Sabes que tu mirada adorna los veleros

 De las noches mecidas en la pesca

 Sabes que tu mirada forma el nudo de las estrellas

 Y el nudo del canto que saldrá del pecho

 Tu mirada que lleva la palabra al corazón  

 Y a la boca embrujada del ruiseñor

 No hay tiempo que perder

 A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo

 Yo mido paso a paso el infinito

 

 El mar quiere vencer

 Y por lo tanto no hay tiempo que perder

 Entonces

               Ah entonces

 Más allá del último horizonte

 Se verá lo que hay que ver 

 

 Por eso hay que cuidar el ojo precioso regalo del cerebro

 El ojo anclado al medio de los mundos

 Donde los buques se vienen a varar

 ¿Mas si se enferma el ojo qué he de hacer?

 ¿Qué haremos si han hecho mal de ojo al ojo? 

 Al ojo avizor afiebrado como faro de lince

 La geografía del ojo digo es la más complicada

 El sondaje es difícil a causa de las olas

 Los tumultos que pasan

 La apretura continua 

 Las plazas y avenidas populosas

 Las procesiones con sus estandartes

 Bajando por el iris hasta perderse

 El rajah en su elefante de tapices

 La cacería de leones en selvas de pestañas seculares 

 Las migraciones de pájaros friolentos hacia otras retinas

 Yo amo mis ojos y tus ojos y los ojos

 Los ojos con su propia combustión

 Los ojos que bailan al son de una música interna

 Y se abren cómo puertas sobre el crimen 

 Y salen de su órbita y se van como cometas sangrientos al azar

 Los ojos que se clavan y dejan heridas lentas a cicatrizar

 Entonces no se pegan los ojos como cartas

 Y son cascadas de amor inagotables

 Y se cambian día y noche 

 Ojo por ojo.

 Ojo por ojo como hostia por hostia

 Ojo árbol

 Ojo pájaro

 Ojo río

 Ojo montaña

 Ojo mar

 Ojo tierra

 Ojo luna

 Ojo cielo

 Ojo silencio

 Ojo soledad por ojo ausencia

 Ojo dolor por ojo risa

 

 No hay tiempo que perder

 Y si viene el instante prosaico

 Siga el barco que es acaso el mejor

 Ahora que me siento y me pongo a escribir

 Qué hace la golondrina que vi esta mañana

 ¿Firmando cartas en el vacío?

 Cuando muevo el pie izquierdo

 ¿Qué hace con su pie el gran mandarín chino?

 Cuando enciendo un cigarro

 ¿Qué hacen los otros cigarros que vienen en el barco?

 ¿En dónde está la planta del fuego futuro?

 Y si yo levanto los ojos ahora mismo 

 ¿Qué hace con sus ojos el explorador de pie en el polo?

 Yo estoy aquí

 ¿En dónde están los otros?

 Eco de gesto en gesto

 Cadena electrizada o sin correspondencias 

 Interrumpido el ritmo solitario

 ¿Quiénes se están muriendo y quiénes nacen

 Mientras mi pluma corre en el papel?

 No hay tiempo que perder

 Levántate alegría

 Y pasa de poro en poro la aguja de tus sedas

 

 Darse prisa darse prisa

 Vaya por los globos y los cocodrilos mojados

 Préstame mujer tus ojos de verano

 Yo lamo las nubes salpicadas cuando el otoño sigue la carreta del asno  

 Un periscopio en ascensión debate el pudor del invierno

 Bajo la perspectiva del volantín azulado por el infinito

 Color joven de pájaros al ciento por ciento

 Tal vez era un amor mirado de palomas desgraciadas

 O el guante importuno del atentado que va a nacer de una mujer o una amapola

 El florero de mirlos que se besan volando

 Bravo pantorrilla de noche de la más novia que se esconde en su piel de flor

 Rosa al revés rosa otra vez y rosa y rosa

 Aunque no quiera el carcelero

 Río revuelto para la pesca milagrosa

 Noche préstame tu mujer con pantorrillas de florero de amapolas jóvenes

 Mojadas de color como el asno pequeño desgraciado

 La novia sin flores ni globos de pájaros

 El invierno endurece las palomas presentes

 Mira la carreta y el atentado de cocodrilos azulados

 Que son periscopios en las nubes del pudor

 Novia en ascensión al ciento por ciento celeste

 

 Lame la perspectiva que ha de nacer salpicada de volantines

 Y de los guantes agradables del otoño que se

           debate en la piel del amor

 No hay tiempo que perder

 La indecisión en barca para los viajes

 Es un presente de las crueldades de la noche

 Porque el hombre malo o la mujer severa

 No pueden nada contra la mortalidad de la casa

 Ni la falta de orden  

 Que sea oro o enfermedad

 Noble sorpresa o espión doméstico para victoria extranjera

 La disputa intestina produce la justa desconfianza

 De los párpados lavados en la prisión

 Las penas tendientes a su fin son travesaños antes

           del matrimonio  

 Murmuraciones de cascada sin protección

 Las disensiones militares y todos los obstáculos

 A causa de la declaración de esa mujer rubia

 Que critica la pérdida de la expedición

 O la utilidad extrema de la justicia  

 Como una separación de amor sin porvenir

 La prudencia llora los falsos extravíos de la locura naciente

 Que ignora completamente las satisfacciones de la moderación

 

 No hay tiempo que perder

 Para hablar de la clausura de la tierra y la llegada

 del día agricultor a la nada amante de lotería sin

 proceso ni niño para enfermedad pues el dolor

 imprevisto que sale de los cruzamientos de la espera

 en este campo de la sinceridad nueva es un poco

 negro como el eclesiástico de las empresas para

 la miseria o el traidor en retardo sobre el agua que

 busca apoyo en la unión o la disensión sin reposo

 de la ignorancia Pero la carta viene sobre la ruta y

 la mujer colocada en el incidente del duelo conoce

 el buen éxito de la preñez y la inacción del deseo

 pasado de la ventaja al pueblo que tiene inclinación

 por el sacerdote pues él realza de la caída y se hace

 más íntimo que el extravío de la doncella rubia

 o la amistad de la locura

  

 No hay tiempo que perder

 Todo esto es triste como el niño que está quedándose

           huérfano

 O como la letra que cae al medio del ojo

 O como la muerte del perro de un ciego

 O como el río que se estira en su lecho de agonizante

 Todo esto es hermoso como mirar el amor de los  gorriones

 Tres horas después del atentado celeste

 O como oír dos pájaros anónimos que cantan a la misma azucena

 O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio

 O como el rubí nacido de los deseos de una mujer  

 Y como el mar que no se sabe si ríe o llora

 Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas

 Y como la mina de oro de las abejas

 Las abejas satélites del nardo como las gaviotas

         del barco

 Las abejas que llevan la semilla en su interior  

 Y van más perfumadas que pañuelos de narices

 Aunque no son pájaros

 Pues no dejan sus iniciales en el cielo

 En la lejanía del cielo besada por los ojos

 Y al terminar su viaje vomitan el alma de los pétalos

 Como las gaviotas vomitan el horizonte

 Y las golondrinas el verano

 No hay tiempo que perder

 Ya viene la golondrina monotémpora

 Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan

 Viene gondoleando la golondrina

 Al horitaña de la montazonte

 La violondrina y el goloncelo

 Descolgada esta mañana de la lunala

 Se acerca a todo galope

 Ya viene viene la golondrina

 Ya viene viene la golonfina

 Ya viene la golontrina

 Ya viene la goloncima

 Viene la golonchína

 Viene la golonclima

 Ya viene la golonrima

 Ya viene la golonrisa

 La golonniña

 La golongira

 La golonlira

 La golonbrisa

 La golonchilla

 Ya viene la golondía

 Y la noche encoge sus uñas como el leopardo

 Ya viene la golontrina

 Que tiene un nido en cada uno de los dos calores

 Como yo lo tengo en los cuatro horizontes

 Viene la golonrisa

 Y las olas se levantan en la punta de los pies

 

 Viene la golonniña

 Y siente un vahído la cabeza de la montaña

 Viene la golongira

 Y el viento se hace parábola de sílfides en orgía

 Se llenan de notas los hilos telefónicos

 Se duerme el ocaso con la cabeza escondida

 Y el árbol con el pulso afiebrado

 Pero el cielo prefiere el rodoñol

 Su niño querido el rorreñol

 Su flor de alegría el romiñol

  Su piel de lágrima el rofañol

 Su garganta nocturna el rosolñol

 El rolañol

 El rosiñol

 No hay tiempo que perder

 El buque tiene los días contados

 Por los hoyos peligrosos que abren las estrellas en el mar

 Puede caerse al fuego central

 El fuego central con sus banderas que estallan de cuando en cuando

 Los elfos exacerbados soplan las semillas y me interrogan  

 Pero yo sólo oigo las notas del alhelí

 Cuando alguien aprieta los pedales del viento

 Y se presenta el huracán

 El río corre como un perro azotado

 Corre que corre a esconderse en el mar

 Y pasa el rebaño que devasta mis nervios

 Entonces yo sólo digo

 Que no compro estrellas en la nochería

 Y tampoco olas nuevas en la marería

 Prefiero escuchar las notas del alhelí

 Junto a la cascada que cuenta sus monedas

 O el bromceo del aeroplano en la punta del cielo

 O mirar el ojo del tigre donde sueña una mujer desnuda

 Porque si no la palabra que viene de tan lejos

 Se quiebra entre los labios

 

 Yo no tengo orgullos de campanario

 Ni tengo ningún odio petrificado

 Ni grito como un sombrero afectuoso que viene saliendo del desierto

 Digo solamente

 No hay tiempo que perder

 El vizir con lenguaje de pájaro

 Nos habla largo largo como un sendero

 Las caravanas se alejan sobre su voz

 Y los barcos hacia horizontes imprecisos

 \'c9l devuelve el oriente sobre las almas 

 Que toman un oriente de perla

 Y se llenan de fósforos a cada paso

 De su boca brota una selva

 De su selva brota un astro

 Del astro cae una montaña sobre la noche

 De la noche cae otra noche

 Sobre la noche del vacío

 La noche lejos tan lejos que parece una muerta que se llevan

 Adiós hay que decir adiós

 Adiós hay que decir a Dios 

 Entonces el huracán destruido por la luz de la

     lengua

 Se deshace en arpegios circulares

 Y aparece la luna seguida de algunas gaviotas

 Y sobre el camino

 Un caballo que se va agrandando a medida que se aleja 

 

 Darse prisa darse prisa

 Están prontas las semillas

 Esperando una orden para florecer

 Paciencia ya luego crecerán

 Y se irán por los senderos de la savia

 Por su escalera personal

 Un momento de descanso

 Antes del viaje al cielo del árbol

 El árbol tiene miedo de alejarse demasiado

 Tiene miedo y vuelve los ojos angustiados  

 La noche lo hace temblar

 La noche y su licantropía

 La noche que afila sus garras en el viento

 Y aguza los oídos de la selva

 Tiene miedo digo el árbol tiene miedo 

 De alejarse de la tierra

 No hay tiempo que perder

 Los iceberg que flotan en los ojos de los muertos

 Conocen su camino

 Ciego sería el que llorara

 Las tinieblas del féretro sin límites

 Las esperanzas abolidas

 Los tormentos cambiados en inscripción de cementerio

 

 Aquí yace Carlota ojos marítimos

 Se le rompió un satélite

 Aquí yace Matías en su corazón dos escualos se batían

 Aquí yace Marcelo mar y cielo en el mismo violoncelo

 Aquí yace Susana cansada de pelear contra el olvido

 Aquí yace Teresa ésa es la tierra que araron sus ojos hoy ocupada por su cuerpo

 Aquí yace Angélica anclada en el puerto de sus brazos

 Aquí yace Rosario río de rosas hasta el infinito

 Aquí yace Raimundo raíces del mundo son sus venas

 Aquí yace Clarisa clara risa enclaustrado en la luz

 Aquí yace Alejandro antro alejado ala adentro

 Aquí yace Gabriela rotos los diques sube en las savias hasta el sueño esperando la resurrección 

 Aquí yace Altazor azor fulminado por la altura

 Aquí yace Vicente antipoeta y mago

 

 Ciego sería el que llorara

 Ciego como el cometa que va con su bastón

 Y su neblina de ánimas que lo siguen

 Obediente al instinto de sus sentidos

 Sin hacer caso de los meteoros que apedrean desde lejos

 Y viven en colonias según la temporada

 El meteoro insolente cruza por el cielo

 El meteplata el metecobre

 El metepiedras en el infinito

 Meteópalos en la mirada

 Cuidado aviador con las estrellas

 Cuidado con la aurora

 Que el aeronauta no sea el auricida

 Nunca un cielo tuvo tantos caminos como éste

 Ni fue tan peligroso

 La estrella errante me trae el saludo de un amigo muerto hace diez años

 Darse prisa darse prisa

 Los planetas maduran en el planetas

 Mis ojos han visto la raíz de los pájaros

 El más allá de los nenúfares

 Y el ante acá de las mariposas

 ¿Oyes el ruido que hacen las mandolinas al morir?

 Estoy perdido 

 No hay más que capitular

 Ante la guerra sin cuartel

 Y la emboscada nocturna de estos astros

 La eternidad quiere vencer

 Y por lo tanto no hay tiempo que perder 

 Entonces

             Ah entonces

 Más allá del último horizonte

 Se verá lo que hay que ver

 La ciudad 

 Debajo de las luces y las ropas colgadas

 El jugador aéreo

 Desnudo

 Frágil

 La noche al fondo del océano 

 Tierna ahogada

 La muerte ciega

                    Y su esplendor

 Y el sonido y el sonido

 Espacio la lumbrera

            A estribor

            Adormecido

 En cruz

          en luz

 La tierra y su cielo 

 El cielo y su tierra

 Selva noche

 Y río día por el universo

 El pájaro tralalí canta en las ramas de mi cerebro

 Porque encontró la clave del eterfinifrete

 Rotundo como el unipacio y el espaverso

 Uiu uiui

 Tralalí tralalá

 Aia ai ai aaia i i 

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