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Portada de la primera edición de las Cartas
de
"En aquellos países hemos encontrado tal multitud de gentes, que nadie podría enumerar, como se lee en el Apocalipsis. Todos de uno y otro sexo van desnudos, no se cubren ninguna parte del cuerpo y así como han salido del vientre de la madre, así hasta la muerte van. Tienen cuerpos grandes, bien plantados y proporcionados, tirando al rojo, lo cual pienso les acontece porque andando desnudos son teñidos por el sol. Tienen los cabellos abundantes y negros, son ágiles en el andar y en los juegos, de una franca y hermosa cara que ellos mismos destruyen. Pues se perforan las narices, los labios y las orejas. He visto muchos que tienen en la cara siete perforaciones, cada una de las cuales tenia el tamaño de una ciruela. Y cierran ellos estas perforaciones con piedras cerúleas, marmóreas y de alabastro. Otra costumbre hay entre ellos muy atroz y fuera de toda credulidad humana, pues siendo sus mujeres lujuriosas hacen hinchar los miembros de sus maridos de tal manera que parecen deformes y brutales. Y eso con un cierto artificio suyo y la mordedura de ciertos animales venenosos, y por causa de ellos muchos lo pierden y quedan eunucos. Aun estuve veintisiete días en una cierta ciudad donde ví en las casas la carne humana salada y colgada de las vigas, como entre nosotros se usa ensartar el tocino y la carne de cerdo. Digo mucho más, que ellos se maravillan porque nosotros no matamos a nuestros enemigos y no usamos su carne en las comidas, la cual dicen que es sabrosísima. Sus armas son el arco y la flecha. Cuando se enfrentan en batalla no se cubren ninguna parte del cuerpo, de modo que aun en esto son semejantes a las bestias."
Américo Vespucio y el Nuevo Continente, viñeta del mapamundi de Martín Waldseemuller publicado en su "Cosmographiae introductio", de 1507, en la cual se usó por primera vez el nombre de América.
Fragmento de "Lettera" de Américo Vespucio "Y tanto navegamos por ese viento (sirocco) que nos
encontrábamos tan altos que el polo del mediodía se elevaba fuera de nuestro
horizonte 52° y no veíamos las estrellas de la Osa Menor ni de la Mayor, estando
alejados del puerto de donde partimos unas 500 leguas por el sirocco (SE). Esto
fue el día 3 de Abril (1502). Este día se levantó en el mar una tormenta tan
recia que nos hizo amainar del todo nuestras velas y corrimos a palo seco, con
mucho viento que era el Lebeche (del SW), con olas grandísimas y el aire
tormentoso, y era tanta la tempestad que toda la flota estaba en gran temor. Las
noches eran muy largas que tuvimos una la del 7 de Abril que fue de 15 horas,
porque el sol se encontraba al final de Aries y en esta región era invierno como
puede calcular V.M.”
El Nuevo Mundo, Carta de Américo Vespucio a Lorenzo Pedro de Médicis. "Allí conocimos que aquella tierra no era isla sino continente, porque se extiende en larguísimas playas que la circundan y de infinitos habitantes estaba repleta. Y descubrimos en aquella mucha gente y pueblos y toda generación de animales silvestres, los cuales no se encuentran en nuestros países, y muchos otros nunca vistos por nosotros y a los cuales sería largo referirse uno a uno. ... La tierra de aquellos países es muy fértil y amena y con muchas colinas, montes e infinitos valles y abundante de grandísimos ríos y de salutíferas fuentes ricas en aguas y dilatadísimas selvas densas e impenetrables y copiosamente llenas de toda generación de fieras. Árboles grandes arraigan allí sin cultivador, de los cuales, muchos frutos son deleitables al gusto y útiles a los humanos cuerpos, otros verdaderamente al contrario: y ningún fruto es allí semejante a los nuestros. Se producen allí innumerables especies de yerbas y raíces, de las cuales hacen pan y óptimas viandas. Y tienen muchas simientes absolutamente distintas a las nuestras. Ninguna especie de metal allí se encuentra, excepto oro, el cual en aquellos países abunda, aunque nada de ellos hemos traído nosotros en esta nuestra primera navegación. Y de esto nos dieron noticia los habitantes, los cuales nos afirmaban que allá tierra adentro había grandísima abundancia de oro, no siendo entre ellos estimado en nada ni tenido en aprecio. Abundan las perlas, como otras veces te he escrito".
Las cartas de Américo Vespucio - generalmente dirigidas a Lorenzo de Médicis- fueron la principal fuente de información sobre el descubrimiento. El rey Fernando nombró a Vespucio piloto mayor, otorgándole la nacionalidad española, según lo afirma Roberto Levillier. Mundus Novus y la Lettera se difundieron en ediciones latinas, españolas, alemanas.
Primer mapa independiente de América,
impreso en Basilea en 1540,
Mapamundi de Johannes Blaeu (1658),
inspirado en el de Martín Waldseemuller,
Portada Nuevo Atlas o Teatro del Mundo,
de Johannes Blaeu,
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