|
|
|
|
|
|
|
|
|
Cuentos con zorros El gran arreo Un gran arreo compuesto por toda clase de animales, llegó al paraje llamado ASHPESH. El mismo procedía de algún lugar del norte, lo mismo que los arrieros, quienes se presentaron ante Elal, pidiéndole permiso para alojarse y darle descanso a las bestias. En ese lugar existía un gran corral de piedras, en el que se encerraron los animales que tenían como destino continuar al sur y distribuirse en esa región, posteriormente, para quedarse definitivamente en esta tierra. Elal le dijo al Zorro: -Cuida que no escapen los animales y avisa a la gente lo que acabo de decirte. -Descuide, se hará todo correctamente! Afirmó el Zorro y avisó a todos los habitantes del lugar, la orden emanada de Elal. Todos estaban alegres ante la perspectiva de tener tantos y tan variados animales. Por ello, hablaron de hacer una gran fiesta en honor de la llegada de los arrieros y de la variada tropa. Se reunieron en los toldos cercanos, comentando el acontecimiento y tratando de hallarle la utilidad a cada una de las especies, además, mientras los miraban con curiosidad, trataban de darles un nombre. Esta es una de las modalidades de los chonkes, aplicar a las cosas foráneas, su propio nombre, sin tener en cuenta el que pudiera tener en su lugar o idioma de origen. -Duerman tranquilos. Les dijo el Zorro a todos. Y todos se fueron a dormir. Los fogones, cubiertos con un mogote, para conservar el fuego, apenas asomaban un leve humo azulado. La luna cruzaba lentamente el cielo, asomándose y escondiéndose entre las nubes. Los animales también dormían cansados por la larga marcha. Al amanecer, cuando el sol aún no se asomaba y la claridad iluminaba las mesetas basálticas de ASHPESH, el Zorro comenzó a cantar a los gritos, sentado en una piedra grande, junto al corral. Los caballos, muy asustados, atropellaron el corral, logrando abrir un boquete, por el que escaparon. Esto asustó de tal manera al resto de los animales, que todos huyeron despavoridos en distintas direcciones. Cuando la gente se percató de lo ocurrido, ya era imposible detenerlos. En el sur quedaron los guanacos, las maras, los avestruces, los huemules, los zorrinos, los hurones y los piches. Hacia el norte huyeron los caballos, las vacas y las ovejas, donde se afincaron definitivamente. La gente estaba enfurecida contra el Zorro, causante de semejante desbande, pero la sabia reflexión de Elal los calmó. Elal dijo:-Ha hecho bien el Zorro, cada uno está donde debe estar! Mario Echeverría Baleta
|
|
|
||||||||
|
|
|
| Los textos acá colocados son en su gran
mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación.
Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines
educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la
actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que
se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos
para retirarlo de inmediato. Actualmente hay 707 usuarios conectados en BibliotecasVirtuales.com |
|
Contenidos distribuidos bajo una Licencia de Creative Commons. |
|