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23- LAS PRUEBAS
En el último tramo del viaje, los chonkes consiguieron abundante caza, por lo que podrían preparar sus enseres. La comida estaba asegurada. Para atraer a los guanacos y avestruces habían criado a uno de cada especie, teniendo la precaución de atarle a una pata una correa con una piedra redonda, de manera que el animal pudiese desplazarse muy poco. Estos animales oficiaban de señuelo, atrayendo a sus congéneres. Uno de los juegos preferidos de los chonkes era, sin duda, “auken” (cazar), consistente en disfrazar a un muchacho de avestruz utilizando flechas con la punta cubierta de lana y embebida en pintura, darle caza. Los cazadores se ubicaban en línea, prudentemente separados, rodilla en tierra. El muchacho disfrazado era llamado “Uenkoóiu”. Se escondía entre las matas y salía imprevistamente para cruzar corriendo frente a ellos, a unos treinta pasos. En la carrera imitaba los movimientos del ave, pero trataba de esquivar los flechazos. Al ser alcanzado por algún proyectil, se determinaba el cazador según el color. Los niños colaboraban buscando las flechas erradas. En este juego se convenía la cantidad de disparos de cada uno, los que una vez cumplidos daban por terminada la prueba, contándose los aciertos. En algunos casos se apostaba dejando una prenda que sería el premio ganador. El “auken” concitaba la atención general y las mujeres oficiaban de espectadores vivando a sus preferidos, que generalmente era el “Uenkoóiu”. La diversión concluía cuando se cansaban los participantes. Luego vendrían los comentarios. El juego terminó al anochecer, momento que aprovecharon los chicos para acercarse al fogón de la abuela Tama, saludando como de costumbre: - ¡Ua ingue koone Tama! - ¡Uái, uái, tálenke!-, respondió la anciana, sentándose junto al fuego para comenzar su narración. - Impuesto Keengenken del motivo del viaje le dijo: “Si superas algunas pruebas que te daré, tendrás mi consentimiento. Si quieres ser mi “ikorker” (yerno) debes traerme dos huevos de avestruz para hacer una tortilla, pero cuídate, porque los vigila un “makseush” (avestruz macho) muy malo-, contó la abuela. - ¿Cómo hizo para traerlos?-, preguntó Átele. - Elal salió a buscar su pedido y se encontró con un hombre que le informó: “Aquí cerquita hay una avestruz con una nidada”, y le señaló el sitio. Para allá se fue Elal, pero, por las dudas, se hizo un casco con unas lajas de roca, atadas con tientos. Alguien le arrojó dos huevos de avestruz que estallaron sobre el casco sin lastimarlo. - ¿Encontró al avestruz que buscaba?-, se interesó Keóken. - Lo vio echado en su nido y empezó a arrimarse despacio y atento. Mekseush se ponía inquieto y quiso levantarse para atacarlo, pero Elal le disparó un flechazo que le atravesó el cogote y lo mató. Después sacó dos huevos y se los llevó a la futura suegra, la que al verlos, exclamó: ¡Qué has hecho! ¡No debiste quitarle los huevos a Mekseush, que es de mi familia! Y se puso a llorar. - ¿Qué opinó el Sol?-, se interesó Tankelou. - El Sol dijo: “Eres muy astuto…Ahora me traerás un cuero de cogote de guanaco para hacer una aljaba…”. Elal salió presuroso y se encontró con “Gijer” (Arco Iris), quien le dijo: “Arriba de aquella loma hay un guanaco grande.” - ¿Era cierto que había un guanaco?-, preguntó Pol. - Sí, era cierto. Elal lo vio y fue bordeando una laguna para acercarse. “Chaki” lo vio y vino corriendo a atacarlo, pero Elal se convirtió en “Tool” (guanaquito) y disparó hacia la laguna perseguido por “Chaki”, que cortando camino se metió en el agua. La madrina, convertida en “Koluel” (pantano), le dijo: “Tú no entres”. “Chaki” de pronto se encontró empantanado sin poder moverse y “Tool” recobró su forma de hombre matando al viejo guanaco de un bolazo. Sacó el cuero en bolsa y se lo llevó a la Luna. - Grande fue la sorpresa de la Luna, ya que ese guanaco estaba puesto especialmente para matar a la gente. - ¿Le dio más pruebas el Sol, abuela?-, inquirió Átele. - Sí, le dio más pruebas, en las que tenía que poner inteligencia, astucia y coraje para salir airoso-, respondió la abuela-. Mañana les contaré. - ¡Mas itáinko tálenke! - ¡Mas itáinko koone Tama!
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