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6 - Olje (Zorrino)

6 - Olje (Zorrino)

Aún no regresaban los cazadores, de manera que había poco movimiento en la toldería de Kooloue, ubicada en un cañadón, al abrigo del viento, dando el frente al norte, para aprovechar al máximo el calor solar.

Un grupo de niñas jugaba junto al manantial, mientras varones, con sus arcos y boleadoras de juguete, se entretenían practicando puntería sobre distintos blancos.

A poca distancia del lugar pasaba una tropilla de guanacos, caminando lentamente mientras pastaban; pero, evidentemente, iba en marcha hacia el dormidero. Sobre una loma, relincho(7) custodiaba su grupo. Se cree que los guanacos defecan en un determinado lugar, lo que causaría los grandes cúmulos de bosta sobre las lomas, No obstante, también podría ser que ese es precisamente el punto elegido por el vigía, debido a que pasa largas horas de guardia.

Una guanaca con cría marchaba atrás del grupo. Tako propuso cazar la cría, pero, de inmediato, Tankelou, que observaba el movimiento de los animales, opinó:

-No conviene cazarla. Es una hembrita y ellas tienen que vivir para que se sigan reproduciendo.

-¿Cómo sabes que es hembra? Estamos bastante lejos -opinó Jolke-. Desde aquí no podemos ver si es macho o hembra.

-Es hembra -aseguró Tankelou-, porque camina muy pegada a la madre; en cambio, los machitos se separan Y corretean. Además, el pelaje es ligeramente más rojizo en los machos.

En la Patagonia es común ver tropillas de guanacos machos solos, que no han podido formar un harén o lo han perdido en lucha con otros más fuertes.

El guanaco consigue formar su tropilla de quince o veinte hembras y debe defenderlas del asedio de otros que pretenden poseerlas. Dado ese desequilibrio numérico, los chonkes procuran no matar a las hembras, teniendo la seguridad de que si cazaban los machos en nada perjudicarían la reproducción ni comprometerían el futuro. Sin hablar de ecología, la practicaban.

El tiempo de gestación es de once meses. La cría se para y comienza a caminar pocos minutos después de nacer, luego se alimenta.

Cuando la tropilla presiente peligro, corre procurando llevar a los más pequeños en el centro del grupo para protegerlos.

Si la madre, acompañada de la cría se siente perseguida, mediante un cabezazo separa al pequeño, arrojándolo tras una mata y ella continúa corriendo para confundir al perseguidor,
consiguiendo salvar a su vástago.

Los cazadores asomaron al pie de la meseta, caminando lentamente después de un azaroso día de faena. Venían cargados.

Las mujeres y algunos niños corrieron a recibirlos alborozados y a ayudarlos a portar la pesada carga en este último tramo.

Los animales cazados habían sido prolijamente cuereados y descuartizados, dejando en el campo las partes no utilizables en esa oportunidad. En cuanto arribaron al campamento las mujeres sacaron los tendones, limpiándolos de adherencias y poniéndolos a secar en un palo del toldo. En el futuro se convertiría en el mejor hilo para coser, atar y otras utilidades.

A los cueros de los guanacos grandes se les quita la lana para hilarla, mientras que los cueros de los pequeños chulengos (8) son cuidadosamente estaqueados con cuarenta y seis estaquitas, tendidos en el suelo con la lana hacia abajo, durante dos o tres días. Después viene la tarea de sobarlos y rasparlos, para ser utilizados en confeccionar capas u otras prendas.

Algunos cueros grandes, usados para cubrir los toldos, serán cocidos entre sí y untados con una pasta de grasa.

Del fémur puede hacerse un instrumento musical, parecido a la quena, llamado "rambo", con el que se amenizan los bailes, acompañado del "aple", instrumento de percusión parecido a la caja chayera, aunque se toca con dos palillos.

Los comentarios comenzaron durante el reparto equitativo que se realizó de la cacería, como era costumbre. Ardieron los fogones para recibir la carne fresca, que todos disfrutaron con alegría. Después, los hombres cansados se tendieron a dormir en sus capas.

Poco a poco fueron llegando los niños, ansiosos de oír el relato del día de labios de la anciana Tama, que en ese momento sobaba cuidadosamente unos cueritos de frente de guanaco, los que, sumados a otros tantos, cosidos entre sí, formarían un kai.

Los niños, acostumbrados a traer día a día algo de comer, retribuyeron la gentileza de la narradora, que los aguardaba con una dulce sonrisa y el clásico saludo:

-iUa,ingue! -o simplemente- ¡Uái uái!

La abuela Tama recorrió su auditorio con una mirada y empezó el relato prometido a los niños.

-Terr Ver le encargó a Olje darle aviso a la avutarda (9) de la decisión tomada en la reunión, donde se adoptó la idea de Kius (Chorlo), consistente en llevar a Elal a Aoni Güent (Tierra Sur), donde viviría feliz con sus amiguitos, los animales.

-¿La avutarda no estuvo en ]a reunión?-, preguntó Losha.

-Ese día aún no había llegado de su viaje anual, pero, al ver la bandada cruzar el cielo, Terr Ver decidió avisarle inmediatamente -repuso la anciana-. Olje salió muy contento a cumplir su misión, dando muestras de alegría. Esta actitud le llamó la atención a un gigante que lo vio. Entonces le interceptó el camino para preguntarle el motivo.

-¿Qué hizo Olje?-, inquirió Tankelou.

-Tan grande fue el susto del animalito que terminó por confesar la verdad; pero, una lechuza(11) que pasaba volando alcanzó a escuchar la infidencia y, rápidamente, fue a avisar a los participantes de la reunión, que ya se estaban congregando a la orilla de la laguna, donde la noticia causó estupor e indignación-, contestó la abuela Tama.

-¡Qué tonto Olje!-, comentó Ótilkel, con cierta indignación.

-¡En vez de hablar, se hubiera quedado callado!-, opinó Jolke.

-¡Elal, se habrá enojado mucho!-, razonó Pol.

-Sí -afirmó la anciana-. Se enojó mucho y en castigo le hizo crecer la glándula del olor para que se defienda arrojando su pestilente rociada. Desde entonces, cuando Olje se encuentra con algún hombre, lo enfrenta creyendo que se trata de un gigante. Primero golpea con sus manitos el suelo, invitándolo a retirarse, y, si no lo hace, le descarga una fumigada, difícilmente soportable. Se dice que está muy arrepentido de haber sido tan cobarde.

-Ese es el motivo por el cual entre los paisanos, cuando alguno incurre en chismes o delaciones, se gana el desprecio de todos y es llamado Olje-, terminó narrando la anciana Tama.

Luego se despidió saludando:

- ¡Ketouans tálenke!

-¡Ketouans koone Tama!

(7) Relincho: Nombre que se le da al guanaco macho que oficia de vigía sobre las lomas en razón de relinchar avisando a su tropilla de guanacas, cuando intuye algún peligro.

(8) Chulengos: Nombre con que se identifica a las crías de los guanacos.

(9) Avutarda: Hay varias especies: Chloephaga pieta. Chloephaga poliocephala. Chloephaga rubidiceps y Chloephaga hybrida. La palabra "Avutarda" fue puesta por los primeros expedicionarios europeos, nombre que perdura.

(10) Lechuza: En Santa Cruz habitan cinco especies de lechuzas. Lechuza de campanario: Tyto Alba. Búho o Ñacurutú: Bubo Virginianun. Lechuzón campestre: Asio flammeus. Caburé: Glaucidium nanum. Lechuza batarás: Strix rufipes.

Mario Echeverría Baleta

Prólogo | Introducción | 1- Creación del Mundo | 2 - Creación del Sol | 3 - Creación de la Isla | 4 - Los Gigantes | 5 - La Reunión de la Laguna | 6 - Olje (Zorrino) | 7 - Kius (chorlo) | 8 - Kápenke | 9 - Kiken (Chingolito) | 10- Teuepen (Pecho colorado) | 11- Oóiu (Avestruz) | 12 - Keengenkon | 13 - Tons (noche) | 14 - Keóken | 15 - Terke | 16 - Goln, el puma | 17 - El Chalten | 18 - Shintaukel | 19 - Uekne | 20 - Takaurr | 21 - Uendeunk | 22 - Viaje al sol | 23 - Las pruebas | 24 - Otras pruebas | 25 - Elal y Teluj | 26 - Elal triunfa | 27 - El regreso de Elal | 28 - La muerte de Takaurr | 29 - Fin de Elal | Vocabulario | Frases | Bibliografía | Personajes mitológicos | Obras del autor

Toponimia indígena de Santa Cruz | Cuentan los Chonkes | Raíz Folklórica de la Patagonia | Kai Ajnun | Vida y Leyendas Tehuelches


 


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