Extraída
del libro "Antología Folklórica Argentina" del
Consejo Nacional de Educación, Ed. 1940.
Un día
hicieron una sociedad el zorro y el quirquincho. El zorro dio su
chacra al quirquincho para que la sembrara a medias.
Como
el quirquincho tiene fama de ser poco inteligente, pensó el
zorro que se aprovecharía de su trabajo, y le dijo:
-Este
año, compadre, será para mí todo lo que den las plantas
arriba de la tierra y para Ud. lo que den abajo. -Bien,
compadre - contestó el sembrador.
El
quirquincho sembró papas. Tuvo una magnífica cosecha y al
zorro le tocó una cantidad de hojas inservibles. Al año
siguiente, el zorro molesto por el mal negocio, dijo a su amigo:
--Este
año, compadre, como es justo, será para mí lo que den las
plantas bajo tierra y para Ud. lo que den arriba.
-Bien,
compadre, será como Ud. dice.
El
quirquincho sembró trigo. Llenó su granero de espigas, y al
pobre zorro le tocó una cantidad de raíces inútiles.
No
me dejaré burlar más, pensó, y le dijo al compadre: -Este año
ya que Ud. ha sido tan afortunado con las cosechas anteriores,
será para mí lo que den las plantas arriba y bajo la tierra.
Para Ud. será lo que den en el medio.
-Bien,
compadre, ya sabe que respeto su opinión.
El
quirquincho sembró maíz. Sus graneros se llenaron nuevamente
de magníficas espigas y al zorro le correspondieron las flores
y las raíces del maizal.
El
zorro tuvo que vivir en la última miseria. Ese fue el castigo a
su mala fe.