Ir al inicio de BibliotecasVirtuales.com

Epílogo

EPÍLOGO

Terminó el drama, y ¿por qué nadie se adelanta al proscenio a saludar? Porque hubo uno que sobrevivió al naufragio.

Dio la casualidad de que a la desaparición del parsi ocupara yo el puesto del «hombre de proa» en la ballenera de Acab, y yo también el que se quedó atrás al caer los remeros al mar el último día.

De modo que estaba flotando, al margen de toda la escena y presenciándola por entero cuando la succión del buque al hundirse me arrastró lentamente al torbellino final.

Comencé a dar vueltas. acercándome cada vez más a la negra burbuja central. que reventó al llegar yo. Y allí. suelto gracias al resorte que le sostenía. surgió del mar el féretro-salvavidas. cayendo a mi lado. Sostenido por aquel ataúd estuve flotando un día entero v una noche en las aguas. Los tiburones, inofensivos se  deslizaban junto a mí. Al segundo día se fue acercando un barco que me recogió.

Era el Rachel, vagando siempre en su pertinaz búsqueda de sus hijos perdidos, y que, a Dios gracias, encontró otro huérfano. Yo.

Capítulo I | Capítulo II | Capítulo III | Capítulo IV | Capítulo V | Capítulo VI | Capítulo VII | Capítulo VIII | Capítulo IX | Capítulo X | Capítulo XI | Capítulo XII | Capítulo XIII | Capítulo XIV | Capítulo XV | Capítulo XVI | Capítulo XVII | Capítulo XVIII | Capítulo XIX | Epílogo

Moby Dick


 


 Los textos acá colocados son en su gran mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación. Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos para retirarlo de inmediato.  
Ciudades Virtuales Latinas - CIVILA.com y Educar.org (c) 1996 - 2006