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Las zorras a orillas del río Meandro
Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban: -- ¡ No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro! Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó: --
Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva
les enseñaré cómo.
La
zorra a la que se le llenó su vientre Una
zorra hambrienta encontró en el tronco de una
encina unos pedazos de carne y de pan que unos
pastores habían dejado escondidos en una cavidad. Y
entrando en dicha cavidad, se los comió todos. Pero
tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que
no pudo salir. Empezó a gemir y a lamentarse del
problema en que había caído. Por
casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus
quejidos se le acercó y le preguntó que le ocurría.
Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo: --
¡ Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas
a tener la forma en que estabas, entonces de seguro
podrás salir fácilmente sin problema!
La
zorra y el espino Una
zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de
pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,
se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron
las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían,
le dijo al espino: --
¡ Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has
herido ! A
lo que respondió el espino: --
¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí,
bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a
todo el mundo, y tú no eres la excepción!
La
zorra y el leñador Una
zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores
cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó
que la escondiera. El hombre le aconsejó que
ingresara a su cabaña. Casi
de inmediato llegaron los cazadores, y le
preguntaron al leñador si había visto a la zorra. El
leñador, con la voz les dijo que no, pero con su
mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se
había escondido. Los
cazadores no comprendieron la señas de la mano y se
confiaron únicamente en lo dicho con la palabra. La
zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada. Le
reprochó el leñador por qué a pesar de haberla
salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra
respondió: --Te
hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca
hubieran dicho lo mismo.
La
zorra y la serpiente Se
encontraba una higuera a la orilla de un camino, y
una zorra vio junto a ella una serpiente dormida. Envidiando
aquel cuerpo tan largo, y pensando en que podría
igualarlo, se echó la zorra a tierra al lado de la
serpiente e intentó estirarse cuanto pudo. Tanto
esfuerzo hizo, hasta que al fin, por vanidosa, se
reventó.
La
zorra y los racimos de uvas Estaba
una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una
parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso
atraparlos con su boca. Mas
no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose: --
¡ Ni me agradan, están tan verdes... !
La
zorra y el cocodrilo Discutían
un día la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de
sus antepasados. Por
largo rato habló el cocodrilo acerca de la alcurnia
de sus ancestros, y terminó por decir que sus
padres habían llegado a ser los guardianes del
gimnasio. --
No es necesario que me lo digas -- replicó la zorra
--; las cualidades de tu piel demuestran muy
bien que desde hace muchos años te dedicas a los
ejercicios de gimnasia.
La
zorra y la pantera Disputaban
otro día la zorra y la pantera acerca de su
belleza. La
pantera alababa muy especialmente los especiales
pintados de su piel. Replicó
entonces la zorra diciendo: --
¡ Mucho más hermosa me considero yo, no por las
apariencias de mi cuerpo, sino más bien por mi espíritu!
La
zorra y el mono coronado rey En
una junta de animales, bailó tan bonito el mono,
que ganándose la simpatía de los espectadores, fue
elegido rey. Celosa
la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un
trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono,
diciéndole que había encontrado un tesoro digno
de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo
a él, lo había guardado para que fuera él
personalmente quien lo cogiera, ya que era una
prerrogativa real. El
mono se acercó sin más reflexión, y quedó
prensado en el cepo. Entonces
la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle
aquella trampa, repuso: --
¡ Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes
reinar entre todos los animales!
La
zorra y el perro Penetró
una zorra en un rebaño de corderos, y arrimando a
su pecho a un pequeño corderillo, fingió
acariciarle. Llegó
un perro de los que cuidaban el rebaño y le preguntó: --
¿Qué estás haciendo? --
Le acaricio y juego con él -- contestó con cara de
inocencia. --
¡ Pues suéltalo enseguida, si no quieres conocer
mis mejores caricias!
La
zorra y el mono disputando sobre su nobleza Viajaban
por esta tierra juntos una zorra y un mono,
disputando a la vez cada uno sobre su nobleza. Mientras
cada cual detallaba ampliamente sus títulos,
llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada
hacia un cementerio y rompió a llorar. Preguntó la
zorra que le ocurría, y el mono, mostrándoles unas
tumbas le dijo: --
¡ Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas
funerarias de esos grandes héroes, mis antepasados
! --
¡ Puedes mentir cuanto quieras -- contestó la
zorra --; pues ninguno de ellos se levantará para
contradecirte !
La
zorra y el mono disputando sobre su nobleza Viajaban
por esta tierra juntos una zorra y un mono,
disputando a la vez cada uno sobre su nobleza. Mientras
cada cual detallaba ampliamente sus títulos,
llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada
hacia un cementerio y rompió a llorar. Preguntó la
zorra que le ocurría, y el mono, mostrándoles unas
tumbas le dijo: --
¡ Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas
funerarias de esos grandes héroes, mis antepasados
! --
¡ Puedes mentir cuanto quieras -- contestó la
zorra --; pues ninguno de ellos se levantará para
contradecirte ! Cuando
el chivo le reclamó la violación de su convenio,
se volvió la zorra y le dijo: --
¡ Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como
pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar
antes en cómo salir después!
La
zorra con el rabo cortado Una
zorra a la cual un cepo le había cortado la cola,
estaba tan avergonzada, que consideraba su vida
horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la
solución sería aconsejar a las demás hermanas
cortarse también la cola, para así disimular con
la igualdad general, su defecto personal. Reunió
entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que
la cola no sólo era un feo agregado, sino además
una carga sin razón. Pero
una de ellas tomó la palabra y dijo: --
Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de
ahora, ¿ nos darías en realidad este consejo?
Había
una zorra que nunca había visto un león. La
puso el destino un día delante de la real fiera. Y
como era la primera vez que le veía, sintió un
miedo espantoso y se alejó tan rápido como pudo. Al
encontrar al león por segunda vez, aún sintió
miedo, pero menos que antes, y lo observó con calma
por un rato. En
fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo
suficiente hasta llegar a acercarse a él para
entablar conversación.
La
zorra y la careta vacía Entró
un día una zorra en la casa de un actor, y después
de revisar sus utensilios, encontró entre muchas
otras cosas una máscara artísticamente trabajada. La
tomó entre sus patas, la observó y se dijo: --
¡ Hermosa cabeza! Pero qué lástima que no tiene
sesos.
La
zorra y el hombre labrador Había
un hombre que odiaba a una zorra porque le
ocasionaba algunos daños ocasionalmente. Después
de mucho intentarlo, pudo al fin cogerla, y buscando
vengarse de ella, le ató a la cola una mecha
empapada en aceite y le prendió fuego. Pero
un dios llevó a la zorra a los campos que cultivaba
aquel hombre. Era
la época en que ya se estaba listo para la
recolección del producto y el labrador siguiendo a
la raposa, contempló llorando, cómo al pasar ella
por sus campos, se quemaba toda su producción.
La
zorra y el cangrejo del mar Queriendo
mantener su vida solitaria, pero un poco diferente a
la ya acostumbrada, salió un cangrejo del mar y se
fue a vivir a la playa. Lo
vio una zorra hambrienta, y como no encontraba nada
mejor para comer, corrió hacia él y lo capturó. Entonces
el cangrejo, ya listo para ser devorado exclamó: --
¡ Merezco todo esto, porque siendo yo animal del
mar, he querido comportarme como si fuera de la
tierra!
La
zorra y el cuervo hambriento Un
flaco y hambriento cuervo se posó en una
higuera, y viendo que los higos aún estaban verdes,
se quedó en el sitio a esperar a que maduraran. Vio
una zorra al hambriento cuervo eternizado en la
higuera, y le preguntó qué hacía. Una vez que lo
supo, le dijo: --
Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a una
lejana esperanza; la esperanza te llena de bellas
ilusiones, mas no de comida.
La
zorra y el cuervo gritón Un
cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se
retiró a un árbol. Lo
vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella
carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus
elegantes proporciones y su gran belleza, agregando
además que no había encontrado a nadie mejor
dotado que él para ser el rey de las aves, pero que
lo afectaba el hecho de que no tuviera voz. El
cuervo, para demostrarle a la zorra que no le
faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con
orgullo fuertes gritos. La
zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la
carne y le dijo: --
Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras
entendimiento, nada más te faltaría realmente para
ser el rey de las aves.
Las
zorras, las águilas y las liebres Cierto
día las águilas se declararon en guerra
contra las liebres. Fueron
entonces éstas a pedirle ayuda a las zorras. Pero
ellas les contestaron: --
Las hubiéramos ayudado si no supiéramos quienes
son ustedes y si tampoco supiéramos contra quienes
luchan.
La
zorra y la liebre Dijo
un día una liebre a una zorra: --
¿Podrías decirme si realmente es cierto que tienes
muchas ganancias, y por qué te llaman la
"ganadora"? --
Si quieres saberlo -- contestó la zorra --, te
invito a cenar conmigo. Aceptó
la liebre y la siguió; pero al llegar a casa de doña
zorra vio que no había más cena que la misma
liebre. Entonces dijo la liebre: --
¡ Al fin comprendo para mi desgracia de donde viene
tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños!
Reprochaba
una zorra a una leona el hecho de que siempre
sólo pariese a un pequeñuelo. Y le contestó
la leona: La
zorra y el león anciano Un
anciano león, incapaz ya de obtener por su
propia fuerza la comida, decidió hacerlo usando la
astucia. Para ello se dirigió a una cueva y se
tendió en el suelo, gimiendo y fingiendo que estaba
enfermo. De este modo, cuando los otros animales
pasaban para visitarle, los atrapaba inmediatamente
para su comida. Habían
llegado y perecido ya bastantes animales, cuando la
zorra, adivinando cuál era su ardid, se presentó
también, y deteniéndose a prudente distancia de la
caverna, preguntó al león cómo le iba con su
salud. --
Mal -- contestó el león, invitándole amablemente
a entrar. --
Claro que hubiera entrado -- le dijo la zorra -- si
no viera que todas las huellas entran, pero no hay
ninguna que llegara a salir.
La
zorra, el oso y el león Habiendo
encontrado un león y un oso al mismo tiempo a un
cervatillo, se retaron en combate a ver cual de los
dos se quedaba con la presa. Una
zorra que por allí pasaba, viéndolos extenuados
por la lucha y con el cervatillo al medio, se apoderó
de éste y corrió pasando tranquilamente entre
ellos. Y
tanto el oso como el león, agotados y sin fuerzas
para levantarse, murmuraron: --
¡ Desdichados nosotros! ¡Tanto esfuerzo y tanta
lucha hicimos para que todo quedara para la zorra!
El
oso y la zorra. Se
jactaba un oso de amar a los hombres por la razón
de que no le gustaban los cadáveres. La zorra le
replicó: --
¡Quisieran los dioses que destrozaras a los muertos
y no a los vivos!.
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