![]() |
![]() |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
CULPABLES 20 de Julio… Queridos mamá y papá: ¿Cómo están? Primeramente me quiero disculpar por no haberme comunicado antes con ustedes, pero quise organizar bien mis ideas para que, al enterarse de lo ocurrido, no les doliera tanto. De manera que lo haré lo más sutil posible. Esta es una de esas historias que casi todos los habitantes del país guardan en lo profundo de su memoria. Yo creo que tratan de no recordarla por el temor que les causan todos los interrogantes que, aun después de tanto tiempo, siguen sin respuestas, o tal vez por el enorme esfuerzo que les implica reconocer que la justicia de aquí nunca descubre la verdad; yo me propuse que esto no fuese así, no sólo porque me gusta cuestionar el inconsciente colectivo y las estúpidas leyes de nuestra sociedad, sino también por mi pobre amigo Dumas. Debo admitir que tuve muchas dudas sobre cómo contar lo sucedido sin que mi posición parcial pudiese influir en alguien, de modo que opté porque fuese el mismo Dumas, a través del diario que él dejó en mis manos, quien narre su vida, sus actos y su “dolorosa” muerte.
11/03 Diario: Empezaré diciéndote que me reservo el derecho de llamarte querido, porque la verdad es que no te tengo ni una milésima de afecto. Cumplí ya los 32 años, y el mejor regalo que se le ocurrió a mi novia es un estúpido diario íntimo (bueno…por lo menos me puedo desahogar un poco). No sé lo que me está pasando, pero en este último tiempo estoy sintiendo algo muy raro por Virginia. Toda mi vida deseé estar en pareja, pero ahora que lo estoy, la verdad es que no se parece en nada a lo que yo había imaginado. Sus planteos ridículos me están poniendo histérico; espero poder controlarme porque si me dejo llevar por mis impulsos…Quizás te preguntes por qué no la dejo si ya no la amo, pero ahí está el verdadero problema: la desgraciada me amenazó con quitarse la vida si lo hago (si supiese lo poco que me interesa su vida…). Otro día sigo…Chau.
15/03 Diario: No te escribí durante estos días porque tenía la cabeza ocupada pensando seriamente qué determinación tomar sobre mi relación con Virginia. Te agradará saber que resolví que hacer: voy a engañar a mi novia una y otra vez con cuanta mujer se me cruce, hasta que se entere y sea ella quien me deje. Ya sé que no es muy original, pero es lo único que se le ocurrió a mi atrofiado cerebro (¿qué querés después de tantos maltratos y reproches?). Espero que me salga todo bien…Chau.
20/03 Diario: No toqué tus páginas en cinco días porque no encontraba las palabras justas para contar lo que me ha pasado y definir mi caótica situación. Estoy completamente desconcertado y lo que acabo de hacer me atormenta, pero, a la vez, me agrada y me excita de sólo recordarlo; de todas maneras, sé que me entenderás. Al otro día de haberte contado mi plan, salí en mi coche a eso de las tres de la madrugada, di un par de vueltas por la ciudad y, en la avenida principal, vi a una ex compañera de la facultad: Verónica. Ella era ese tipo de mujer dulce, comprensiva; la verdad, no sé por qué no se me ocurrió verla de esa manera cinco años atrás…Cuando la tuve al lado de mi auto, bajé la ventanilla -te hubiese gustado ver la expresión de alegría en su rostro cuando me reconoció-y en ese momento me di cuenta de que caería fácilmente. Se subió al vehículo, charlamos un par de horas, dimos unas vueltas más y me invitó a su casa. La verdad es que estaba tan concentrado en lo que haría que ni reparé en observar qué tipo de vivienda tenía. Nos empezamos a besar desenfrenadamente sobre la alfombra del vestíbulo (eso si lo recuerdo), cómo explicar la ternura que me inspiró el cuerpo desnudo de Verónica…Fue en ese instante cuando me di cuenta de que no podría hacerlo, me sentiría muy culpable al abandonarla. Entonces, no sé por qué, pero perdí la cordura por completo y, sin motivo alguno, empecé a presionar su delicado cuello. ¡Dios mío, la estrangulé! Pero eso no fue todo. Como poseído por algún tipo de demonio o fuerza sobrenatural, arrastré el cuerpo hasta la cama y comencé a hacerle el amor al cadáver. Necesito contarte lo que sentí: por fin era yo quien dominaba algo, me creía un ser supremo imposible de doblegar por nada ni por nadie. Sé que lo que te acabo de contar es extraño y hasta atroz, pero entiendo que debo empezar a pensar más en mí, y si mi felicidad depende de la muerte de otras personas, pues no dudaré en asesinar a quien sea. ¿No tengo razón? Hasta la próxima.
22/03 Diario: Ayer vinieron unos amigos a casa, estaban todos los de la barra, nos reunimos cada tanto, cuando tenemos un tiempo libre. Nunca me había dado cuenta de lo hermosa que era la hermana de mi mejor amigo, Tomás; inexplicablemente ella me estuvo observando toda la noche. Sentí que sus ojos me quemaban la piel y me insinuaban que ella buscaba algo de mí; simultáneamente empecé a imaginarla desnuda e inerte sobre mi cama. Excitado, le pedí que me acompañara a la cocina, a buscar unos tragos y, ahí fue donde le manifesté que me agradaba mucho y que me agradaría aun más si pasaba la noche conmigo. Ella me miró un instante y después me besó efusivamente, dejándome casi sin respiración. Cuando todos ya se habían ido, ella regresó y, de una manera extremadamente sensual, me besó y me condujo hasta el cuarto; no pude continuar, la ira no me dejó, nuevamente sentí que alguien me subyugaba y hacía lo que quería conmigo. No logré soportarlo más, tomé las sábanas y, violentamente, le introduje cuanto género entró en su boca y oprimí su nariz hasta ver sus ojos en blanco. Ahora sí me encontraba en condiciones de continuar. Me avergüenza contártelo, así sin rodeos, pero debes saber que el éxtasis que me provoca la idea de matar y de tener sexo con cadáveres, incrementa mi ansiedad y no me deja expresar mis ideas deliberadamente y con lucidez. Hasta pronto.
25/03 Diario: Prefiero no confesarte lo que hice con el cuerpo de Victoria, pero debo reconocer que el hermano está sospechando algo. La verdad, no entiendo cómo, si no hay absolutamente nada que me inculpe. Es increíble que Virginia siga en su mundo, ni siquiera se imagina todo esto, la estúpida todavía cree que puede manipularme. Pronto se dará cuenta de que no es así, muy pronto...
27/03 Diario: Estoy orgulloso de mí, he llegado al apogeo de mi creatividad. Anoche invité a caminar a Virginia, la tomé de la mano y salimos. Cualquiera que nos hubiese visto hubiera dicho que estábamos más enamorados que nunca, imagino que ella pensaba que por fin había logrado su propósito de avasallarme; en cambio, yo pensaba la manera de terminar con su vida. Nos sentamos en un banco de un parque que, por suerte, estaba desierto; hablamos un rato y me pidió que la abrazara. Desplacé entonces mi brazo por su espalda, subí lentamente hasta su nuca y, apresuradamente, con mi otra mano la tomé por el mentón y descoyunté su cabeza. El sonido de las vértebras quebrándose, despertó mi instinto sexópata y necrofílico (porque lo reconozco, lo que estoy haciendo no es normal), rasgué las ropas de la difunta Virginia y, con la pasión con que nunca lo había hecho cuando ella vivía, tuve relaciones con su exánime cuerpo. Cuando abandoné el lugar, me invadió una terrible sensación de asco; por primera vez, me arrepentí de lo que había hecho. De repente, me sentí desorientado, una nebulosa se había apoderado de mi mente y sólo se me ocurría pensar en mi pobre amigo Tomás y en lo angustiado que estaba. No sé cómo va a terminar todo esto, pero no auguro un buen futuro para mí.
01/04 Diario: Ya no sé cómo controlar esta situación, esto dejó de ser voluntario. Durante los últimos días he asesinado a una mujer diferente cada noche, y lo peor es que la policía está alborotadísima y, a partir de hoy, hay un agente en cada esquina. Pensándolo bien, no sé que es lo que más me incita a tener sexo con cadáveres: si sentir el inmóvil, tibio e inerte cuerpo de una mujer, o el placer de experimentar que soy capaz de obrar para mi satisfacción, sin pensar en los demás, o quizás el simple hecho de tener contacto con algo que no me reproche nada ni me manipule a su antojo. No sé…me surgen tantas ideas…, pero hay una que no te confesé: se me ocurre que lo que me lleva a practicar necrofilia es un deseo inconsciente (ahora ya no tanto) de relacionarme con la muerte y huir de este mundo que tan poca felicidad me dio; de todos modos, sea lo que sea, a mí me hace sentir satisfecho y fausto, pero contradictoriamente, me angustia, en lo hondo de mi ser, me angustia... Hace un rato me vino a visitar Tomás, el pobre está destrozado, guarda un terrible e inmenso rencor por el asesino de su hermana. Ya no creo que sospeche de mí, pienso que se desahoga conmigo porque Victoria le había contado sus sentimientos. Dudo de que pueda seguir así más tiempo; hoy no podré salir de mi casa y el remordimiento me carcome la conciencia.
02/04 Diario: Son las seis de la mañana, en un momento estaré en la casa de Tomás, le confesaré la verdad y te entregaré en sus manos para que pueda entender por qué hice todo esto. Le pediré que me interne en una clínica psiquiátrica, confío en que mi amigo nos dará un buen destino a ti y a mí. Gracias diario, a pesar de que en un principio no me agradaste, me fuiste de mucha utilidad.
Dumas
Entiendo que no es necesario que les aclare lo que hice cuando se fue a encontrar conmigo, porque creo que ya se habrán dado cuenta, pero sí quiero fundamentar mi accionar diciéndoles que yo amaba a mi hermana tanto como ustedes y que ella estaba enamorada de Dumas, pero eso, a él no le importó. El día en que me confesó todo, tenía una mirada obsesiva y punzante, tartamudeaba y sus puños estaban apretados y sudorosos. Temí por mi vida al verlo, incluso antes de saber la verdad. Bueno, en realidad sí la sabía, y la sabíamos todos en la ciudad. No entiendo por qué nadie lo detuvo antes de que cometiera tantos crímenes, no entiendo –por más que leo su diario-, cómo esas ideas pudieron haber surgido en su cabeza…hay muchas cosas que no entiendo, y que nunca entenderé, de esta loca humanidad, incluso por qué estoy aquí, privado de la libertad, sin ver el sol y casi sin ganas de vivir. Perdónenme si la extensión de esta carta les parece excesiva, pero había mucho por decir, y perdonen también si la manera en que les conté todo esto les resulta cruel, pero es que el encierro ha entorpecido un poco mi naturaleza perspicaz, a la cual los tenía acostumbrados. Los quiere, su hijo: Tomás
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
| Los textos acá colocados son en su gran mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación. Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos para retirarlo de inmediato. | ||
| Ciudades Virtuales Latinas - CIVILA.com y Educar.org (c) 1996 - 2006 | ||