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Tania Yovanovic

Tania Yovanovic C.
Viña del Mar, Chile

Nacida el 22 de febrero, 1973

ÁNGEL DEL NORTE

Esto es lo que voy a contar, cómo mis últimas vacaciones cambiaron mi vida. Cómo decidí proyectos, como cambió mi forma de pensar, cómo cambió mi forma de ver el mundo, la vida. Todo, por supuesto, de la forma cómo yo lo contaría...

Acabo de cumplir 30 años. Estamos en el siglo XXI y ya no me atrae la idea de ser astronauta. Aunque aún pienso que no me puedo morir sin tirarme alguna vez en paracaídas. Y lo del negro tampoco... pero esa es otra historia.

Hay luna menguante. Hace dos días estuvo llena, y últimamente me he dado cuenta que cuando hay luna llena, ocurren cosas maravillosas...

A los 26 años se me ocurrió casarme, tan decidida como me separé el 2001. El año de la “Odisea del Espacio”. Fue odisea, pero de espacial aún no le encuentro nada. ¡Aunque podría ser que aprendí a manejar!

Continuando con mi personalidad decidida, a los dos días que le dije a mi marido que nos separábamos, se me ocurrió que me iría a USA de vacaciones. ¿Por qué a USA?, porque ahí está mi hermana, la Pau, como le digo yo. La primera que descubrí. La segunda, la Maca, se decidió a ir un tiempo después. Así tenía que ser.

Dicho y hecho, tres meses después tenía los pasajes y todo el itinerario listo. Gracias a mi familia, que es lo que más amo, que las no-coincidencias comenzaron. O continuaron. Es que era Viña en verano. Ahora me doy cuenta. ¿A quién no le pasan cosas en Viña en verano?. Y así fue como mi primo regalón, el Seba, conoció a dos gringos, se hicieron amigos y quedaron de juntarse al día siguiente en la noche. Justamente el día que estaríamos las “chicas superpoderosas junior” (Pau, Maca y Tania) juntas, libres y listas para salir. Aunque, en realidad, no estabamos muy convencidas con la idea de conocer a estos tipos.

Como tan rogadas que somos, a las 12:00 en punto estabamos ahí, en 5 norte. Y con su puntualidad tradicional, que me encanta, los gringos ya estaban. ¡Que lata! pensé, pero no había nada mejor que hacer.

Mientras hablaban, pensé que qué hacía yo ahí perdiendo el tiempo, si ahora era libre de entretenerme como quisiera. ¿Las personas siempre dejaremos pasar los buenos momentos pensando que en otros lados hay mejores?.

Por supuesto, como son gringos, ya les habían regalado entradas a la disco más top de Viña. Así que para allá partimos. Y como el taxi era muy caro (otra vez el destino), nos fuimos a pie. Primera vez que me doy cuenta del paisaje maravilloso que tiene Viña. Nunca había pensado que el oleaje del mar es espectacular y único. Es algo nunca igual.

Esta es la primera vez que hablo con alguien, en la primera conversación, y además en otro idioma, sobre pintura, religión y olas. Y yo como tonta aún con la mente no sé dónde. ¿Sería que había luna llena?.  Luego me enteré como le gusta la luna, cada vez que estábamos juntos ahí estaba también la luna. Ahora no puedo evitar verla sin recordar...

Sus ojos me seguían y me di cuenta de lo que había en ellos. Después de tantas horas y yo recién aterrizaba. No parecían de 34 años, había un alma de niño en ellos, y yo con mi vejez de los 28, a las 5:30 me quería ir. Claro, el resto tenía para rato.

Otra no-casualidad, casi señal diría yo. A la Pau se le ocurre decirle a Andrew que me acompañara al taxi. Tan caballero como ninguno. Su alma le rebalsaba el cuerpo. Y como es mi costumbre, casi mi esencia, yo quería hablar más, quería comunicarme y me faltaban las palabras... “las palabras no importan, basta con mirar a los ojos” dijo señalando los suyos, mostrando su alma. Primera vez que me doy cuenta que el reloj de flores es tan hermoso.

Es increíble como a las cosas que para mí son cotidianas, incluyendo las olas del mar, él es capaz de verles un punto de vista tan opuesto, hace que las cosas simples sean maravillosas, y que no sea necesario pasar por la vida a toda velocidad. Aunque respecto a esto último, mi mente aún no hace caso. Poco a poco, poco a poco.

En el camino, lo único que recuerdo es que me dijo que yo le gustaba. Y yo me hice la lesa... ¿porqué?... aún no tengo idea,  así tendría que ser supongo. Además, yo no sabía lo que vendría después. Por su puesto, él, como caballero una vez más, siguió tranquilo y me prometió enviarme un e-mail.

Al día siguiente fuimos con mi familia a almorzar al Pacifico. Me acordé todo el día de la noche anterior, y no tenía idea que desde ahí en adelante nunca más saldría de mi mente, ni de mi corazón. Se dan cuenta como suceden las cosas, algo tan pequeño, tan corto, que casi pasamos por alto, puede significar tanto. Cuantas de estas cosas nos suceden y no nos damos cuenta. Y como hacerlo, si estamos ocupadísimos buscando ser felices.

Después de cuatro días, que me costaba dormir y no podía ya dejar de pensar, le pedí al Seba que los llamara (por su puesto yo tenía que apurar las cosas, uno no cambia de un día para otro), y Andrew se había ido. Así no más.

Ahora si que sólo me quedaba preparar mi viaje. Nuevamente ronda el “ten paciencia”, ¿qué nunca se cansa?.

¡El 18 de enero recibí un e-mail!, Andrew quería saber si aún iría a Baltimore. Claro, el 26 estaría ahí. Y si antes me costaba dormir, ahora definitivamente no podía. Más encima el vuelo fue horrible, tampoco dormí, me enfermé de la guata, la película que dieron estuvo pésima. Y claro, me toca un milico al lado. Flor de viaje.

El sábado 26 llegamos al hotel en Baltimore. Y a las 19:00 Andrew estaba ahí, con sus ojos calipsos y sueter. Ahora me da risa, pero yo estaba muy nerviosa. Definitivamente he perdido la práctica.

Entonces, partimos. A este paso, yo ya sabía de su despiste, su caballerosidad, su percepción, su capacidad para comer, la seguridad que da, con la que se desenvuelve. También supe que no le gustan las mujeres más altas que él. Uf, me salvé por poco.

Fue una noche buenísima, bailamos, tomamos, conversamos, nos sacamos fotos. Hablamos de mi separación, quería saber todo lo que había pasado...

De regreso a Lancaster lo único que pensaba era en Andrew, que cuándo me llamaría, que cuándo lo vería, que qué pensaría. Yo creo que en ni escuchaba lo que hablaban en el auto. Entre los “abre la ventana que esta hediondo”, “¿tienen hambre?”, “¿segura que está prendido el celular?”, “que no tenemos hambre!!”, “se me perdieron las orejeras!!”, “cierra la ventana que tengo frío”, “¿y el mapa?”, “cállense que estoy durmiendo”, “cambia la radio!!”...

Al final me escribió y me dijo que me llamaría en la noche. Yo feliz, hasta que se les ocurre la tontera del swing. Y ahí estábamos, yo turnia mirando el celular. Hasta que no aguanté y llamé no más. En ese tiempo no tenía la paciencia que tengo ahora.

Entonces, quedamos en que el miércoles me iría a buscar e iríamos a cenar. Que conste que es una hora de viaje desde Baltimore.

Ese miércoles ni me acuerdo que hice. Yo creo que nada, con lo atontada que andaba, nada podía hacer. Anduve tiesa todo el día. Y de verdad tiesa. Casi ni dormí la noche anterior. Casi no comí. Yo pensaba que esas eran tonteras de las películas.

Y ahora el show del “qué me pongo”, que cómo me pinto, que cómo me peino, que si me depilo...

Como ya comenté, me encanta la puntualidad, pero esta vez fue demasiado. ¡Llegó 10 minutos antes!. Parece que no sabe lo que cuesta arreglarse. Mis hermanas ya estaban de acuerdo para no estar en el momento peak. Pero, no podía ser todo perfecto. Suena el teléfono (el citófono estaba malo), contesta la Pau, y era él que estaba afuera. Todo el alboroto posible se armó dentro del departamento. Salieron corriendo por el estacionamiento, y yo como si nada, salí a la puerta. Obviamente, me puse tiesa otra vez, bonita recepción.

Al llegar al departamento, me pregunta “¿y Paulina?”, y yo le digo, con cara de cínica (cuál otra), “fue con la Maca a cenar con la Tía Xí”. Yo sé que le debe haber parecido raro que contestara la Pau y luego yo estuviera sola, pero jamás dijo nada... no digo que es caballero.

La noche fue genial. ¿Habría luna llena?. Esta vez fue un Syrah el que nos acompañó. Obviamente alegamos porque no había vino chileno. Y, claro, también le gusta el vino. Y tinto. Como no.

Conversamos acerca de lo que haríamos en el año y con el resto de nuestras vidas. Y ahí cambio todo, como un relámpago, mi mundo se dio vuelta, mi futuro, mis proyectos... Ya había cambiado mi forma de ver las cosas, y ahora cambiaría mi destino.

Cuando supe que él había hecho un postgrado, le conté que yo siempre soñaba con la idea de hacer uno, eso si que nada más que un sueño, porque ya lo había desechado como proyecto real. Y como no, si estaba trabajando, tenía marido hasta hace poco, casa, cosas, vida se supone. ¡Que raro es contar los sueños de uno a un desconocido!, pero así salió... y Andrew me dice que porqué no lo hago en USA, que aproveche el plus de aprender inglés nativo, que yo puedo, que soy inteligente, que lo haga no más. Primera vez que alguien me da tanta fuerza. Me di cuenta de que no estaba acostumbrada a tener al lado a uno hombre que me apoyara en mis sueños y que me ayudara a surgir, que hiciera que yo diera todo de mí. Que creyera en mí.

Y pensé ¡Pero claro!, ahora no tenía nada que perder, no tenía hijos, ni marido, y no sabía que estaba a punto de perder mi trabajo (el destino lo tiene todo fríamente calculado). Por que no. Lo decidí de inmediato, me iría a USA si o si. Por mí.

Después de unos días, llegó el adiós con Andrew, yo partía a Miami (no vayan, créanme). Quería que me quedara, aunque típico de hombres, no me lo dijo... sólo fue un “pero, eres tú la que te vas a Miami” cuando le dije que me gustaría pasar más tiempo con él. Como no. Pero también quería volver luego a Chile y poner en marcha mi nuevo proyecto.

Al mes en Chile me avisan en mi empresa de la reducción de personal y el típico discurso de que tú eres el mejor pero que de todos modos no les sirves, ¡Ay! ¡Que se callen luego! ¡Me quiero ir! ¡No voy a llorar!. Bueno, en realidad me dio lo mismo. Si, si, si, es cierto. Total, ahora vendía todo y quedaba libre, sin carga, sin peso, sólo yo y un bolso. Como debe ser.

Y así de libre partí a la aventura de mi vida. Me di la oportunidad. Me la regalé. Eso deberían hacer todas las personas y ya nadie andaría con cara larga, ni necesitaría culpar a nadie de su vida, ni pensar en que porque no hicieron tal cosa. Si, ya sé, es la frase común, pero al menos para mí dejo de ser sólo una frase cuando se hizo realidad gracias al Ángel del Norte, sí, el mismo. Gracias a ese encuentro cambié mi vida. Tal vez, la vuelva a cambiar (como dicen que nada es para siempre), pero ya tengo la fuerza para arriesgarme y la confianza en mí. Algunos nacen con esa confianza, pero parece que yo necesitaba un ayudadita.

Nunca más traté de contactarlo, ni él tampoco a mí. Total, ya había cumplido su misión, no era necesario más. Así son los Ángeles, son personas reales, que tal vez ni saben que son Ángeles, pero nos ayudan, sólo hay que poner atención y no dejar pasar la oportunidad. Podría ser la persona del kiosco, el taxista, o incluso cualquier pesado que empuja en la calle y me hace pensar que estoy viva y que donde estoy es por que lo decidí yo y nadie más. ¿Yo podría ser un Ángel para alguien?.

 

LAZOS

Tania dice:

hoy me voy de nuevo a escribir...

Lina dice:

hoy vuelvo al gym

Tania dice:

    que bien, vamos poniéndonos al día!!!

Capítulo I

¿Qué quién soy yo? (yo juro que el libro lo va a leer gente que no me conoce)

Mi nombre es Tania. Justamente por Tania la Guerrillera. Soy la única hija de María Eugenia y de Jaime. Y la nieta mayor de Maty (la Yaya), Domingo (el Tata) y de otro par que no voy a perder tiempo en nombrarlos.

Nací en 1973 en Chile. Si me atrasaba un poco, ya no había tiempo para que me hicieran. Uf, casi, casi.

Mi Mamá con esas voladas que le dan de vez en cuando (pero muy de vez en cuando), se le ocurrió ir especialmente a Valparaíso a tenerme. En el mismo lugar donde ahora está el congreso. Me acabo de dar cuenta que en unas pocas líneas de mi vida y ya hay tres hechos políticos. Esto no va bien. Pero, como dicen por ahí “no hay mal que por bien no venga”, dicho que entendí sólo hace poco tiempo.

En esa época vivíamos en Viña, pero luego partimos a Colombia. Ahí viví tres años, con un lapsus en Panamá. Ahí aprendí a hablar y fueron mis primeras incursiones en el Jardín Infantil.

De vuelta a Viña, sólo con mi Mamá, siguió mi vida de casa en casa. Al menos esa es mi impresión. Y tal vez ese sea el motivo de que me aburra al estar viviendo mucho tiempo en un mismo lugar, que me encante viajar…. o que la gente diga que tengo un acento raro.

Dos colegios públicos, uno subvencionado y directo a la universidad. Gracias al subvencionado, que es de curas, es que se me abrieron los ojos (obviamente esa no era su intención) y “más vale tarde que nunca” dejé de ser católica. Que me perdonen los que piensan distinto.

En 1991 estaba en la universidad estudiando Ingeniería Civil Electrónica. Es esos tiempos pensaba que si no era una de las carreras más difíciles y en la universidad más difícil, entonces no valía la pena. Creo que incluso no me planteé otra posibilidad. Aaaaaahhhhh... como cambia uno. Pero, bueno, todo es parte de la evolución.

En diciembre de 1998 me estaban tirando a la piscina después de mi examen de grado. Después de 7 años en la universidad y uno de memoria. Siete años donde hice las leseras más grandes de mi vida. Parece que en el colegio me porté demasiado bien, porque tenía acumulada una cantidad enorme de estupideces por hacer. Tomen nota.

Ahora trabajo, eso. Y ya no fumo. No se porqué me acordé del Coco Legrand.

Aún no me muero, así que obituario no hay. Y no habrá ni lapida, sólo fosa común. Los cementerios son una pérdida de terreno y de espacio, la incineración es muy cara (me preocupo por la plata de mi familia), así que fosa común. Espero que me hagan caso, sino les juro que vuelvo.

Para los detalles que hay entremedio, van a tener que leer esta historia primero (y encontrarla buena), porque vienen más.

Estoy pensando que hubiera sido mejor titular esta historia como “Los Hombres” o “Mis Hombres”. Al fin y al cabo las emociones más fuertes de mi vida han sido provocadas por alguno de estos especímenes o “doños” como les digo yo.

El mejor ejemplo es mi queridísimo padre, quien me hizo tener un día horrible hoy. Ya era hora, estuve demasiado tiempo en la buena con él. Al menos quedé bien desahogada y espero que se sulfure cuando lea mi respuesta. Me encantaría verle la cara y leer sus pensamientos diciendo “a ésta las tonteras burguesas no se le pasan”, con un tono más académico eso sí.

Dicen que la personalidad de una mujer está completamente dada por el padre. Si ya escucho decir “¡por eso!”. Si, por eso me gusta hablar del amor, por eso es para mí algo tan importante.

Tania dice:

ya arriba el ánimo...  tadada la lalalalaaaaa tadada

Lina dice:

yayaya....si estoy contenta

Tania dice:

jajajajajajaja

Lina dice:

eeeeeeeeeeeeehhhhhhh!!!

Tania dice:

ahora me acorde!!!!!!! para qué dormir en la misma cama si tengo mi HAMACA!!!!!!!!!!!!!!!!!

Lina dice:

?????????

Tania dice:

no sabes lo que es una hamaca? o no me imaginas durmiendo en ella??

Lina dice:

 si se lo que es una hamaca...pero cuando vas a dormir en eso???

Tania dice:

cuando vivamos juntas.... jajajajajajajaja

Lina dice:

ooooooooooh

Tania dice:

ya me estoy poniendo hippie de nuevo

Lina dice:

jajaja

Tania dice:

total con la hamaca, un poco de ropa, y los renos estoy lista!!!!!!!!!!!

Lina dice:

JAJAJAJAJA!!!!!! loca

Tania dice:

las tonteras que se me ocurren , debería ir anotando para poner estas cosas en el libro

Lina dice:

bas' no las estas escribiendo????

Tania dice:

no pus, es que se me olvidan después... mejor voy a ir haciendo copy paste y luego lo arreglo o veo donde lo meto.... hasta se me ocurrió que debería andar con una grabadora en la calle, porque ahí se me ocurren cosas...

Lina dice:

    si pues... ya empieza a copiar!!

 

Capítulo Papás

Nunca he conocido personas que se amaran tanto como mis papás. Mi mamá lo amó tanto que fue capaz de dejar todo lo que tenía, fue capaz de llevarle la contra sus papás (algo que ella no habría hecho jamás).

Nació en cuna de oro, jamás le faltó nada, incluso yo diría que le sobraba. Ni siquiera sabía que existían los pobres. Todo se lo daban, todo era fácil y cómodo. Y por supuesto era la hija mayor y la regalona de todos.

Pero se enamoró tan profundamente que nada le importó...

Mi papá, con sus ideales y todo, se enamoró de la más burguesa de todas, y tampoco le importó. La amaba tanto que, sabiendo que lo tomarían preso y que seguramente no sobreviviría, no soportó estar lejos de ella y volvió a su lado, aunque fuera para verla dos días. Cuanto la habrá amado que soportó todas las torturas que lo hicieron quedar sordo para siempre. Todo por amor. Que grandeza.

Incluso era tan grande el respeto mutuo, que cuando decidieron separarse, ninguno le pregunto al otro el porqué. Si el otro así lo pensaba, entonces estaría bien.

Ninguno de los dos nunca supo lo que pasó. Yo lo sé. Y a la persona que lo hizo la perdoné hace tiempo. No fue fácil, pero ya lo hice.

Nunca he visto un amor así. Tan grande que mi Papá nunca ha podido volver a enamorarse del mismo modo. Ninguna de sus relaciones ha durado más de dos años. Y mi Mamá, pasó años con el primero que aparecía, no importaba el daño que le hicieran, total, nada podía ser peor que perder el amor de su vida.

Tal vez si supieran que pasó, sus corazones podrían estar tranquilos otra vez. Tal vez se sentirían dichosos de saber que la persona que tanto amaron jamás los traicionó, jamás los abandonó.

Lo que más quiero en la vida es alguna vez amar y ser amada así.

Tania dice:

ayer escribí dos capítulos buenísimos de mi libro...

Lina dice:

cuenta, cuenta...de qué se tratan?????

Tania dice:

uno es sobre mis papas, del amor tan grande que se tuvieron... y el otro es del tata y la yaya... de como se comportan como pareja (ese quedo muy cómico)..

Lina dice:

cómico cuéntame...porque?

Tania dice:

es que no tiene gracia que te cuente... mejor que lo lees ... sisisisisi?

además que así aprovechamos y lo traduces

Lina dice:

jejeje

Tania dice:

y que dices de la traducción?

Lina dice:

cuando este listo te lo hago

Tania dice:

eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh 

Tania dice:

y cuando sea best seller te doy el 10%........muy poco?

Lina dice:

no, esta bien

Tania dice:

jejejeje

Tania dice:

le puedes decir a tus amigas que lloran, que lueguito saldrá el libro

Lina dice:

    van a estar felices con eso 

Capítulo Tatas

Otro amor maravilloso, de esos realmente para toda la vida, que no están juntos por que sí, es el de mis abuelos. A los que amo mucho.

El Tata adora a su señora. Para él es lo más importante que existe, muchísimo más que el resto de la familia. Y eso que nos ama mucho.

La Yaya es capaz de echarnos a todos (y al que sea) de la casa si ve que su “viejito” está cansado o si tiene jaqueca. Claro, y hasta en esos momentos sigue siendo la Lady Di. Es una dama hasta para retarnos. Que clase… espero que eso sea genético. Sus amigas son por el estilo, una pandilla de viejas choras.

Vieran a mi abuelo, cuando llega a su casa lo primero que hace es gritar “¡¡¡maty!!!”. Por su puesto que no al estilo Pedro Picapiedras, sino que con su voz firme, fuerte y muy educada. A mí me encanta, aunque a muchos los asusta. Otro estilo digno de imitar.

Cuando ven TV en su pieza, siempre están tomados de la mano y siempre se saludan de beso en la boca. Y ahora la última novedad es un sofá enorme y blandito que se estira y se dobla para todos lados... yo y mi imaginación...

... pero es buena idea, así quién se aburre con su pareja??. Es como para tomar nota.

Tania dice:

como estuvo el swing??

Lina dice:

más o menos la que tocó música no era muy buena

Tania dice:

puchas!! cuéntame otra cosa entonces ¿si?

voy a buscar algo de comer y vuelvo   ... me esperas?

Lina dice:

quizás

Lina dice:

bueno ya

Tania dice:

 me falta la comida jejeje... vuelvo

 

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