Córner
Los jugadores se reunieron a dar la bienvenida.
Como de un lejano horizonte
Se levanta la pelota del córner,
Abriendo su vuelo de serpentina...
Se encoge la guardia de los jugadores
Y ajusta el paredón del gol.
Entonces,
Entre las frentes endurecidas,
Una frente,
Aristada de voluntad
En un salto más alto que ninguno,
Quiebra como un florete
El acero flexible de la parábola del córner...
Réferi
El réferi husmeaba todo, estaba empeñado en revertirlo todo hacia sí, en
sorprender las delanteras sin darse mucho afán, con una judiciaria
propensión a descubrir la falta, a aplicar sus sanciones de pito solemne.
(Va, vuelve;-tiene una carrera entorpecida de una contracarrera, con
estacatos de cardíaco, o de palmípedo doméstico, que pretende seguir el
volatín aéreo de los pájaros, y larga tres pasos torpes de tony botinudo.)
Al arco
(El arquero sabe de la alegría de transmutar
en juego el ceño homicida del adversario.)
Ansiedad
El ansia del triunfo
Anidaba en el ángulo de la red,
A espaldas del arquero,
Una gran araña torva...
(El juego se agolpaba contra unos de los arcos, como en un peloteo a la
pared. El arquero tenía ya empastelados los ojos, y aunque volvía las
espaldas en las contorsiones bruscas, quedaba siempre mirando de frente como
un búho idiota.
Solo, abandonado en su arco, el arquero adversario se paseaba de un lado
para otro, se detenía, parecía ladrar al tumulto lejano, como un perro atado
a su garita.)






