Capítulo V
Leyes de la variación
EFECTOS DEL CAMBIO DE CONDICIONES.
Algunos autores creen que tanto compete al sistema reproductivo producir
diferencias individuales o ligeras desviaciones de estructura como hacer a
la criatura semejante a sus padres. Pero el hecho de que las variaciones y
monstruosidades ocurran más frecuentemente en la domesticidad que en la
naturaleza (así como es mayor la variabilidad en las especies que ocupan
grandes extensiones que en aquellas que las ocupan reducidas) parece
demostrar que la variabilidad se relaciona generalmente con las condiciones
de vida a las que cada especie ha estado expuesta durante varias
generaciones sucesivas.
Pero
en cierto sentido puede decirse que las condiciones de vida no solamente
causan la variabilidad, directa e indirectamente, sino que de igual manera
incluyen la selección natural, porque las condiciones determinan si ha de
sobrevivir esta o aquella variedad. Pero cuando el hombre es agente
selector, claramente vemos que los dos elementos de cambio son distintos; la
variabilidad está hasta cierto punto excitada, aunque la voluntad del hombre
es en cierto sentido la que acumula las variaciones, y esta última causa es
la que motiva que sobrevivan los más aptos en el estado natural.
VARIACIÓN CORRELATIVA.
Con
esta expresión queremos indicar que toda la organización está tan enlazada
durante su crecimiento y desarrollo que, cuando ocurren ligeras variaciones
en alguna parte y estas se acumulan por la selección natural, se modifican
otras partes. Este es un asunto muy importante, imperfectamente entendido, y
sin duda, se confunden con facilidad varias clases de hechos completamente
distintos. En efecto, la simple herencia tiene a menudo falsa apariencia de
correlación, y uno de los casos más evidentes en este punto es que las
variaciones de estructura que se originan en las larvas, tienden a afectar
naturalmente la estructura del animal adulto.
Nuestra ignorancia acerca de las leyes de la variación es profunda, pues ni
en un solo caso entre cientos podemos pretender saber la razón de las
variaciones de esta r3 aquella parte. Pero siempre que tenernos medios de
establecer la comparación, son idénticas las leyes que parecen haber obrado
para producir las menores diferencias existentes entre variedades de la
misma especie y mayores las diferencias que median entre las especies del
mismo género. El cambio de condiciones motiva generalmente una variabilidad
que sólo merece ser llamada fluctuante, pero algunas veces causa efectos
directos y definidos, que con el tiempo pueden llegar a presentarse muy
marcados, aunque no tengamos pruebas suficientes sobre este punto.
El
hábito de producir peculiaridades constitucionales, el uso en fortificarlas,
y la falta de uso en debilitar y disminuir los órganos, parecen en muchos
casos haber sido causas potentes para producir semejantes efectos. Las
partes homólogas tienden a variaciones idénticas, así como a la coherencia.
Las modificaciones en partes duras y externas afectan algunas veces a partes
más blandas e internas, y cuando una parte está muy desarrollada, quizás
tienda a sacar nutrición de las partes adyacentes, entonces toda parte de la
estructura que pueda ser economizada sin detrimento, será economizada. Los
cambios de estructura en edad temprana pueden afectar a partes desarrolladas
después, ocurriendo indudablemente muchos casos de variación correlativa,
cuya naturaleza no podemos entender. Las partes múltiples no son variables
en número y estructura, quizá por causa de que, no habiendo sido esas partes
vigorosamente especificadas para una función particular, sus modificaciones
no han sido vigorosamente retenidas por la selección natural. Se deduce
probablemente de esta misma causa que los seres orgánicos inferiores son más
variables que los que ocupan un lugar superior en la escala, y que, por
ende, poseen una organización más específica que los primeros. Los órganos
rudimentarios, por ser inútiles, no están regulados por la selección
natural, siendo por lo tanto variables. Los caracteres específicos, es
decir, los caracteres que han llegado a diferenciarse desde que las diversas
especies de un mismo género se separaron de su antecesor común, son más
variables que los caracteres genéricos, o que aquellos que han sido
heredados por mucho tiempo y que no han diferido dentro de este período. En
estas observaciones nos hemos referido a que las partes u órganos especiales
son todavía variables, porque han variado recientemente, y de esta manera
han venido a diferenciarse. Pero también hemos visto que el mismo principio
se aplica a todo el individuo; así que, en cualquier localidad en que haya
habido mucha variación y anteriores diferencias, o muchas especies
de un género, o donde la fabricación de nuevas formas específicas haya
estado activamente funcionando entre estas especies, encontraremos
seguramente por término medio más variedades que en otras en que no hayan
podido reunirse semejantes coincidencias favorables.
Los
caracteres sexuales secundarios son en extremo variables y se diferencian
mucho de las especies de un mismo grupo. La variabilidad en las mismas
partes de la organización ha tenido generalmente por resultado diferencias
sexuales secundarias a los dos sexos de la misma especie, y específicas a
las varias especies del mismo género. Cualquier parte u órgano desarrollado
hasta un tamaño excepcional, comparado con la misma parte u órgano de la
especie aliada, debe haber pasado por un extraordinario número de
modificaciones desde la formación del género, pudiendo así entender por qué
es más variable, todavía en mayor grado que las otras partes, puesto que la
variación es un procedimiento lento y por mucho tiempo continuado, sin que
la selección natural en casos semejantes haya tenido tiempo para
sobreponerse a la tendencia hacia ulterior variabilidad y hacia el retroceso
a un estado menos modificado. Pero cuando una especie con algún órgano
extraordinariamente desarrollado se ha convertido en antecesor de muchos
descendientes modificados, lo cual, en nuestra opinión, necesita ser un
procedimiento muy lento que requiere un gran intervalo de tiempo, la
selección natural ha conseguido dar carácter fijo al órgano, por muy
extraordinariamente que haya sido desarrollado. Las especies que heredan
casi la misma constitución de un padre común, y que están expuestas a
influencias parecidas, tienden a presentar naturalmente variaciones
análogas, o estas mismas especies pueden ocasionalmente retroceder a algunos
de los caracteres de sus antiguos progenitores, y aunque no puedan surgir
nuevas e importantes modificaciones, añadirán belleza y armonía a la
diversidad de la naturaleza.
Cualquiera que pueda ser la causa de cada una de las ligeras diferencias que
median entre la cría y sus padres (preciso es que exista una causa para cada
una), tenemos razones para creer que la constante acumulación de diferencias
provechosas ha sido el origen de todas las modificaciones importantes en la
estructura según los hábitos propios de cada especie.
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