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Los Hermanos Karamazov

FEDOR DOSTOIEWSKI

LOS HERMANOS KARAMAZOV

 A Ana Grigorievna Dostoiewski

«En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo caído en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, produce fruto.»
San Juan 12, 24‑25

INDICE

Prefacio.

PRIMERA PARTE
LIBRO PRIMERO
HISTORIA DE UNA FAMILIA

I.              Fiodor Pavlovitch Karamazov                                                     

II.             Karamazov se desembaraza de su primer hijo

III.            Nuevo matrimonio y nuevos hijos

LIBRO II
UNA REUNIÓN FUERA DE LUGAR

I.                    La llegada al monasterio

II.                 Un viejo payaso

III.               Las mujeres creyentes

IV.              Una dama de poca fe

V.                 ¡Así sea!

VI.              ¿Por qué existirá semejante hombre?

VII.            Un seminarista ambicioso

VIII.         Un escándalo

LIBRO III
LOS SENSUALES

I.                    En la antecámara

II.                Isabel Smerdiachtchaia

III.             Confesión de un corazón ardiente. En verso

IV.              Confesión de un corazón ardiente. Anécdotas ...

V.                 Confesión de un corazón ardiente. La cabeza baja

VI.              Smerdiakov

VII.          Una controversia

VIII.       Tomando el coñac .

IX.              Los sensuales

X.                 Las dos juntas

XI.              Otra honra perdida

SEGUNDA PARTE
LIBRO IV
ESCENAS

I.                   El padre Theraponte

II.                Aliocha visita a su padre

III.             Encuentro con un grupo de escolares

IV.              En casa de Khokhlakov

V.                 Escena en el salón

VI.              Escena en la isba

VII.           Al aire libre 

LIBRO V
PRO Y CONTRA

I.                    Los esponsales

II.                Smerdiakov y su guitarra

III.             Los hermanos se conocen

IV.              Rebeldía

V.                 El gran inquisidor

VI.            Todavía reina la oscuridad

VII.          Da gusto conversar con un hombre inteligente

LIBRO VI
UN RELIGIOSO RUSO

I.                    El starets Zósimo y sus huéspedes

II.               Biografía del starets Zósimo, que descansa en el Señor, escrita, según sus propias palabras, por Alexei Fiodorovitch Karamazov
III.    Resumen de las conversaciones y la doctrina del starets Zósimo

TERCERA PARTE
LIBRO VII
ALIOCHA

I.                    El olor nauseabundo

II.                 El momento decisivo

III.             La cebolla

IV.              Las bodas de Caná 

LIBRO VIII
MITIA

I.                    Kuzma Samsonov

II.                 Liagavi

III.               Las minas de oro 

IV.              Tinieblas 

V.                 Una resolución repentina

VI.              ¡Aquí estoy yo!

VII.            El de antaño

VIII.         Delirio

LIBRO IX
LA INSTRUCCIÓN PREPARATORIA

I.                    Los comienzos del funcionario Perkhotine

II.                 La alarma

III.             Las tribulaciones de un alma. Primera tribulación

IV.              Segunda tribulación

V.                 Tercera tribulación

VI.              El procurador confunde a Mitia

VII.           El gran secreto de Mitia

VIII.        Declaran los testigos. El «Pequeñuelo»

IX.              Se llevan a Mitia

CUARTA PARTE 
LIBRO X
LOS MUCHACHOS

I.                    Kolia Krasotkine

II.                 Los rapaces

III.             El colegial

IV.              Escarabajo

V.                 Junto al lecho de Iliucha

VI.              Desarrollo precoz

VII.          Iliucha 

LIBRO XI
IVÁN FIODOROVITCH

I.                    En casa de Gruchegnka

II.               El pie hinchado

III.            Un diablillo

IV.             El himno y el secreto

V.                  Esto no es todo

VI.               Primera entrevista con Smerdiakov

VII.            Segunda entrevista con Smerdiakov

VIII.         Tercera y última entrevista con Smerdiakov

IX.               El diablo. Visiones de Iván Fiodorovitch

X.                 Él me lo ha dicho

LIBRO XII
UN ERROR JUDICIAL

I.                    El día fatal

II.                 Declaraciones adversas

III.             El peritaje médico y una libra de avellanas

IV.              La suerte sonríe a Mitia

V.                 Desastre repentino

VI.              El informe de la acusación

VII.           Resumen histórico

VIII.        Disertación sobre Smerdiakov

IX.              La troika desenfrenada

X.                 La defensa. Un arma de dos filos

XI.              Ni dinero ni robo

XII.            No hubo asesinato

XIII.        Un sofista

XIV.         El jurado se mantiene firme

EPÍLOGO

I.                    Planes de evasión

II.                 Mentiras sinceras

III.               El entierro de Iliucha. Alocución junto a la peña

PREFACIO

Al abordar la biografía de mi héroe, Alexei Fiodorovitch, experimento cierta perplejidad: aunque le llamo «mi héroe», sé que no es un gran hombre. Por lo tanto, se me dirigirán sin duda preguntas como éstas: «¿Qué hay de notable en Alexei Fiodorovitch para que lo haya elegido usted como héroe? ¿Qué ha hecho? ¿Quién lo conoce y por qué? ¿Hay alguna razón para que yo, lector, emplee mi tiempo en estudiar su vida?»

La última pregunta es la más embarazosa, pues la única res puesta que puedo dar es ésta: «Tal vez. Eso lo verá usted leyendo la novela.» ¿Pero y si, después de leerla, el lector no ve en mi héroe nada de particular? Digo esto porque preveo que puede ocurrir así. A mis ojos, el personaje es notable, pero no tengo ninguna con fianza en convencer de ello al lector. Es un hombre que procede con seguridad, pero de un modo vago y oscuro. Sin embargo, resultaría sorprendente, en nuestra época, pedir a las personas claridad. De lo que no hay duda es de que es un ser extraño, incluso original. Pero estas características, lejos de conferir el derecho de atraer la atención, representan un perjuicio, especialmente cuando todo el mundo se esfuerza en coordinar las individualidades y extraer un sentido general del absurdo colectivo. El hombre original es, en la mayoría de los casos, un individuo que se aísla de los demás. ¿No es cierto?

Si alguien me contradice en este último punto diciendo: «Eso no es verdad», o «Eso no es siempre verdad», ello me animará a creer en el valor de mi héroe. Pues yo juzgo que el hombre original no solamente no es siempre el individuo que se coloca aparte, sino que puede poseer la quintaesencia del patrimonio común aunque sus contemporáneos lo repudien durante cierto tiempo.

De buena gana habría prescindido de estas explicaciones confusas y desprovistas de interés y habría empezado sencillamente por el primer capítulo, sin preámbulo alguno, diciéndome: «Si mi obra gusta, se leerá.» Pero lo malo es que presento una biografía en dos novelas. La principal es la segunda, donde la actividad de mi héroe se desarrolla en la época presente. La primera transcurre hace trece años. En realidad, sólo se recogen en ella unos momentos de la primera juventud del héroe; pero es indispensable, pues, de no existir esta primera novela, muchos detalles de la segunda serían in comprensibles. Pero todo esto no hace sino aumentar mi confusión. Si yo, como biógrafo, considero que una novela habría basta do para presentar a un héroe tan modesto, tan poco definido, ¿cómo justificar que lo presente en dos?

Como no confío en poder resolver estos problemas, los dejo en suspenso. Ya sé que el lector, con su perspicacia, advertirá que ésta era mi finalidad desde el principio y me reprochará haber perdido el tiempo diciendo cosas inútiles. A eso responderé que lo he hecho por cortesía, aunque también he procedido con astucia, ya que he prevenido al lector. Por lo demás, me complace que mi novela se haya dividido por sí misma en dos relatos, «sin perder su unidad». Una vez que conozca el primero, el lector decidirá si vale la pena empezar el segundo. Evidentemente, cada cual es dueño de sus actos, y el lector puede cerrar el libro sin pasar de las primeras páginas del primer relato y no volverlo a abrir. Pero hay lectores de espíritu delicado que quieren llegar hasta el fin para no caer en la parcialidad. Entre ellos figuran todos los críticos rusos. Uno se anima al verse frente a ellos. A pesar de su táctica metódica, les he proporcionado un argumento de los más decisivos para dejar la lectura en el primer episodio de la novela.

Con esto doy mi prefacio por terminado. Convengo en que podría haber prescindido de él. Pero ya que está escrito, conservémoslo.

Y ahora, empecemos.
                    
          EL AUTOR

1ª Parte - Libro Primero
1ª Parte - Libro Segundo
1ª Parte- Libro Tercero
2ª Parte - Libro Cuarto
2ª Parte - Libro Quinto
2ª Parte - Libro Sexto
3ª Parte - Libro Séptimo
3ª Parte - Libro Octavo
3ª Parte - Libro Noveno
4ª Parte - Libro Décimo
4ª Parte - Libro Undécimo
4ª Parte - Libro Duodécimo
 

Los Hermanos Karamazov | El Jugador | Crimen y Castigo

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Antón Pavlovich Chéjov | Fedor Dostoiewski | Nikolái Vasilievich Gógol | Alejandro Pushkin | León Tolstoi | Franz Kafka


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