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POPOL-VUH
O LIBRO DEL CONSEJO
DE LOS INDIOS QUICHÉS
El profesor Georges Raynaud, después de más
de cuarenta años de estudios e investigación,
realizó su versión francesa del texto. En
la Escuela de Altos Estudios de París, dos alumnos:
el mexicano J. M. González de Mendoza y el guatemalteco Miguel Ángel Asturias,
tradujeron al español, bajo la dirección del propio
profesor Raynaud, el
Popol-Vuh,
y la publicaron en París, en
1927, con el título de "Los Dioses, los Héroes y los Hombres de Guatemala
Antigua", de la que después se han hecho varias ediciones.
1
Aquí comenzaremos la antigua
historia llamada Quiché. Aquí escribiremos, comenzaremos el antiguo relato del
principio, del origen, de todo lo que hicieron en la ciudad Quiché los hombres
de las tribus Quiché. Aquí recogeremos la declaración, la manifestación, la
aclaración de lo que estaba escondido, de lo que fue iluminado por los
Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores; sus nombres:
Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día [Gran Cerdo del Alba], Gran Tapir
del Alba, Dominadores, Poderosos del Cielo, Espíritus de los Lagos, Espíritus
del Mar, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa; así decíase. Rogábase
con ellos, invocábase con ellos, a los llamados Abuela,
Abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Guarda Secreto, Ocultadora, Abuela
[que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos], Abuelo de la [misma] Pareja.
Así está dicho en la historia Quiché todo lo que ellos dijeron, lo que ellos
hicieron, en el alba de la vida, en el alba de la historia. Pintaremos [lo que
pasó] antes de la Palabra de Dios, antes del Cristianismo: lo reproduciremos
porque no se tiene [ya más] la visión del Libro del Consejo
1
, la visión del alba
2
de la llegada de ultramar, de nuestra [vida en la] sombra
3,
la visión del alba de la vida, como se dice.
2
Este libro es el primer libro,
pintado antaño, pero su faz está oculta [hoy] al que ve, al pensador. Grande era
la exposición, la historia de cuando se acabaron de medir todos los ángulos del
cielo, de la tierra, la cuadrangulación,
su medida, la medida de las líneas, en el cielo, en la tierra, en los cuatro
ángulos, de los cuatro rincones 4,
tal como había sido dicho 5
por los Constructores, los Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la
existencia, los de la Respiración, los de las
Palpitaciones, los que engendran, los que piensan. Luz de las tribus, Luz de los
hijos, Luz de la prole 6,
Pensadores y Sabios, [acerca de] todo lo que está
en el cielo, en la tierra, en los lagos, en el mar. He aquí el relato de cómo
todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible, todo
silencioso, todo vacío, en el cielo, en la tierra. He aquí la primera historia,
la primera descripción. No había un solo hombre, un solo animal, pájaro, pez,
cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo
existía. La faz de la tierra no aparecía; sólo existían la mar limitada, todo el
espacio del cielo. No había nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba
inmóvil en el cielo. No existía nada edificado. Solamente el agua limitada,
solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada existía. Solamente la
inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche
7.
Sólo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del
Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, luz
esparcida. [Sus símbolos] estaban envueltos en las plumas, las verdes; sus
nombres [gráficos]8
eran, pues, Serpientes Emplumadas. Son grandes Sabios
9.
Así es el cielo, [así]
son también los Espíritus del Cielo; tales son, cuéntase, los nombres de los
dioses.
Entonces vino la Palabra
10;
vino aquí de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas,
en la noche: fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo; hablaron:
entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron
sus palabras, sus sabidurías. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento
del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre
la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de
la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del
Cielo llamados Maestros Gigantes.
Maestro Gigante Relámpago es el primero. Huelia del Relámpago es el segundo.
Esplendor del Relámpago es el tercero: estos tres son los Espíritus del Cielo.
Entonces
se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces
celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo se haría la germinación,
cómo se haría el alba, quién
sostendría, nutriría 11.
"Que eso sea. Fecundaos. Que esta agua parta, se vacíe. Que la tierra nazca,
se afirme",
dijeron. "Que la germinación se haga, que el alba se
haga
en el cielo, en la tierra, porque
[no
tendremos]
ni adoración ni
manifestación por nuestros construidos, nuestros formados, hasta que nazca el
hombre construido, el hombre formado": así hablaron, por lo cual nació la
tierra Tal fue en verdad el nacimiento de la tierra existente. "Tierra",
dijeron y
en seguida nació.
Solamente una niebla, solamente una nube
[fue]
el nacimiento de la materia. Entonces salieron del agua las montañas: al
instante salieron las grandes montañas. Solamente por Ciencia Mágica, por
el Poder Mágico, fue hecho lo que había sido decidido [concerniente a] los
mentes, [a]
las llanuras; en seguida nacieron simultáneamente en la superficie de la tierra
los cipresales, los pinares.
Y los Poderosos del Cielo se
regocijaron así: "Sed los bienvenidos, oh Espíritus del Cielo, oh Maestro
Gigante [Relámpago], oh Huella del Relámpago, oh Esplendor del
Relámpago". "Que se acabe nuestra construcción, nuestra formación",
fue respondido. Primero nacieron la tierra, los montes, las llanuras; se
pusieron en camino las aguas; los arroyos caminaron entre los montes; así tuvo
lugar la puesta en marcha de las aguas cuando aparecieron las grandes montañas.
Así fue el nacimiento de la tierra cuando nació por [orden] de los
Espíritus del Cielo, de los
Espíritus de la Tierra, pues así se llaman los que primero fecundaron, estando
el cielo en suspenso, estando la tierra en suspenso en el agua; así fue
fecundada cuando ellos la fecundaron: entonces su conclusión, su composición,
fueron meditadas por ellos.
3
En seguida fecundaron a los
animales de las montañas, guardianes de todas las selvas, los seres
de las montañas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras,
[serpientes] ganti, guardianes de los bejucos. Entonces los Procreadores,
los Engendradores, dijeron: "¿No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de
los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya guardianes"; así dijeron,
fecundando, hablando. Al instante nacieron los venados, los pájaros. Entonces
dieron sus moradas a los venados, a los pájaros. "Tú, venado, sobre el camino
de los arroyos, en las barrancas, dormirás; aquí vivirás, en las hierbas, en
las malezas; en las selvas, fecundarás; sobre cuatro pies irás, vivirás". Fue
hecho como fue dicho. Entonces fueron también [dadas] las moradas de los
pajarillos, de los grandes pájaros. "Pájaros, anidaréis sobre los árboles, sobre
los bejucos moraréis; engendraréis, os multiplicaréis sobre las ramas de los
árboles, sobre las ramas de los bejucos". Así fue dicho a los venados, a los
pájaros, para que hiciesen lo que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios,
sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los
animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados, pájaros, les fue
dicho a los venados, a los pájaros, por los Constructores, los Formadores, los
Procreadores, los Engendradores: "Hablad, gritad; podéis gorjear, gritar. Que
cada uno haga oír su lenguaje según su clan, según
su
manera". Así fue dicho a los venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes. "En
adelante decid nuestros nombres, alabadnos, a nosotros vuestras madres, a
nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante [Relámpago],
Huella del Relámpago, Esplendor del relámpago, Espíritus del Cielo, Espíritus de
la Tierra, Constructores. Formadores, Procreadores. Engendradores. Habladnos,
invocadnos,
adoradnos", se les dijo. Pero no pudieron hablar como hombres: solamente
cacarearon, solamente
mugieron,
solamente graznaron; no se manifestó
[ninguna]
forma de
lenguaje, hablando cada uno diferentemente. Cuando los Constructores, los
Formadores, oyeron sus palabras impotentes, se dijeron unos a otros:
"No
han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores,
los
Formadores". "No está bien", se respondieron unos a otros los Procreadores, los
Engendradores, y dijeron: "He aquí que seréis cambiados
12
porque no habéis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra
13.
Vuestro sustento, vuestra alimentación, vuestros dormitorios, vuestras moradas,
los tendréis: serán las barrancas, las selvas. Nuestra adoración es imperfecta
si vosotros no nos invocáis. ¿Habrá, podrá haber adoración, obediencia, en los
[seres]
que haremos? Vosotros recibiréis vuestro fardo: vuestra carne será molida entre
los dientes; que así sea, que tal sea vuestro fardo". Así les fue entonces
dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la
tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba,
quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje
unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.
Tal fue, pues, el fardo de su
carne; así el fardo de ser comidos, de ser matados, fue [impuesto] aquí sobre
todos los animales de la superficie de la tierra. En seguida fueron ensayados
seres construidos, seres formados 14,
por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores. "Que
se pruebe todavía. Ya se acerca la germinación, el alba. Hagamos a nuestros
sostenes, a nuestros nutridores. ¿Cómo ser invocados, conmemorados, en la
superficie de la tierra? [Ya] hemos ensayado con nuestra primera construcción,
nuestra formación, sin que por ella pueda hacerse nuestra adoración, nuestra
manifestación. Probemos, pues, a hacer obedientes, respetuosos sostenes,
nutridores", dijeron. Entonces fue la construcción, la formación.
De
tierra
hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía, se
amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza
no se movía; el rostro [quedábase vuelto] a un solo lado; la vista estaba
velada; no podían mirar detrás de ellos; al principio hablaron, pero sin
sensatez. En seguida, aquello se licuó, no se sostuvo en pie15.
Entonces los Constructores, los Formadores, dijeron otra vez: "Mientras más se
trabaja, menos puede él andar y engendrar". "Que se celebre, pues, consejo sobre
eso", dijeron. Al instante deshicieron, destruyeron una vez más, su
construcción, su formación, y después dijeron: "¿Cómo haremos para que nos
nazcan adoradores, invocadores?" Celebrando consejo de nuevo, dijeron entonces:
"Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba, Maestro
Mago del Día:
«Probad de nuevo la suerte, su formación»". Así se dijeron unos a otros los
Constructores, los Formadores, y hablaron a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora.
En seguida, el discurso dicho a aquellos augures, a la Abuela del Día, a la
Abuela del Alba por los Constructores, los Formadores; he aquí sus nombres:
Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Y los Maestros Gigantes hablaron, así como
los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Dijeron entonces a Los de la Suerte,
los de [su] Formación, a los augures: "Es tiempo de concertarse de nuevo sobre
los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro
sostén, nuestro
nutridor, nuestro invocador,
nuestro conmemorador. Comenzad, pues, las Palabras [Mágicas], Abuela, Abuelo,
nuestra abuela, nuestro abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Haced pues
que haya germinación, que haya alba, que seamos invocados, que seamos adorados,
que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre
maniquí, el hombre moldeado. Haced que así sea. Declarad vuestros nombres:
Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día, Pareja Procreadora, Pareja
Engendradora, Gran Cerdo del Alba, Gran Tapir del Alba. Los de las Esmeraldas.
Los de las Gemas, Los del Punzón, Los de las Tablas, Los de la Verde Jadeita,
Los de la Verde Copa, Los de la Resina, Los de los Trabajos Artísticos, Abuela
del Día, Abuela del Alba. Sed llamados así por nuestros construidos, nuestros
formados. Haced vuestros encantamientos por vuestro maíz, por vuestro tzité
16.
¿Se hará, acontecerá, que esculpamos en madera su boca, su rostro?" Así fue
dicho a los de la Suerte. Entonces [se efectuó] el lanzamiento [de los granos],
la predicción del encantamiento por el maíz, el tzité. "Suerte, fórmate",
dijeron entonces una abuela, un abuelo. Ahora bien, este abuelo era El del Tzité,
llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de [su] formación,
llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura. Cuando se decidió la suerte, se
habló así: "Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos,
digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la
Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando
se haga la germinación, el alba". "Oh maíz, oh tzité, oh suerte, oh [su]
formación, asios, ajustaos" 17,
fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación. "Venid a picar ahí,
oh Espíritus del Cielo 18.
No hagáis bajar la boca, la faz 19
de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo", dijeron. Entonces dijeron la
cosa recta: "Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de
madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra". —"Que así sea", se
respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos]
construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió
la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron
hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos [muñecos] construidos de
madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores,
de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los
Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una
tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron;
sus pies, sus
manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa;
mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su
carne. Por tanto [no había] ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus
Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores. Éstos fueron
los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.
4
En seguida [llegó] el fin, la
pérdida, la destrucción, la muerte de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos
de madera. Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una
«gran
inundación fue hecha: llegó
por encima de las cabezas
de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos de madera.
El
tzité [fue la] carne
del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores?, fue labrada la
mujer, el sasafrás 20
[fue la] carne de la mujer.
Esto entró en ellos por la
voluntad de los Constructores de los
Formadores.
Pero no pensaban, no hablaban ante
los
de la Construcción. Los de la Formación, sus
Hacedores, sus Vivificadores. Y su muerte fue esto: fueron sumergidos; vino
la inundación, vino del cielo una abundante resina. El llamado Cavador de
Rostros vino a arrancarles los ojos: Murciélago de la Muerte, vino a cortarles
la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Búho vino a triturar, a
romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en
castigo de sus rostros, porque no habían pensado ante sus Madres, ante sus
Padres, los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se
oscureció la faz de la tierra, comenzó
la lluvia tenebrosa, lluvia de día, lluvia de noche. Los animales pequeños, los
animales grandes, llegaron: la madera, la piedra, manifestaron sus rostros
21.
Sus piedras de moler [metales],
sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos
hablaron; todos, tantos cuantos había, manifestaron sus rostros. "Nos hicisteis
daño, nos comisteis; os toca el turno; seréis sacrificados", les dijeron sus
perros, sus pavos. Y he aquí [lo que les dijeron] sus piedras de moler:
"Teníamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche, al
alba, siempre: «Descorteza, descorteza, rasga, rasga» sobre nuestras faces, por
vosotros. He aquí, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz. Ahora que habéis
cesado de ser hombres, probaréis nuestras fuerzas: amasaremos, morderemos,
vuestra carne", les dijeron sus piedras de moler, Y he
aquí
que hablando a su vez, sus perros les dijeron: "¿Por
qué no nos dabais nuestro alimento? Desde que éramos visto?, nos perseguíais,
nos echabais fuera: vuestro instrumento
para golpearnos estaba listo mientras comíais.
Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablábamos. Sin ello no os
mataríamos ahora. ¿Cómo
no razonabais? ¿Cómo no pensabais en vosotros mismos?
Somos nosotros quienes
os borraremos [de
la haz de la tierra] ;
ahora sufriréis los huesos de nuestras bocas 22,
os comeremos": [así] les dijeron sus perros, mostrando "sus rostros. Y he aquí
que
a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: "Daño, dolor, nos
hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, poniéndonos
siempre ante el fuego.
Nos quemabais sin que nosotros pensáramos mal; vosotros lo sufriréis a vuestro
turno, os quemaremos", dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual
manera las piedras del hogar encendieron fuertemente el fuego
puesto cerca de sus cabezas, les hicieron daño. Empujándose
[los hombres] corrieron, llenos de desesperación. Quisieron subir a sus
mansiones, pero cayéndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a
los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los
agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros. Tal fue la ruina de
aquellos hombres construidos, de aquellos hombres formados, hombres para ser
destruidos, hombres para ser aniquilados; sus
bocas,
sus
rostros,
fueron todos destruidos, aniquilados. Se dice que su posteridad [son] esos monos
que viven actualmente en las selvas 23;
éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por
los Constructores, los Formadores. Por eso se parece al hombre ese mono,
posteridad de una generación de hombres construidos, de hombres formados, pero
[que sólo eran] maniquíes, [muñecos] construidos de madera.
5
No había, pues, más que una luz
confusa en la superficie de la tierra, no había sol. Un [personaje] llamado
Principal Guacamayo se enorgullecía. Al principio existieron el cielo, la
tierra, pero ocultas [estaban] las faces del sol, de la luna. Él, pues, decía:
"En verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria; su vida es
como [una vida] de Sabios 24.
Yo soy, pues, grande por encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el
sol, yo la luz, yo la luna. Que así sea. Grande [es] mi luz. Por mí andan,
caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de gemas, de
verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del cielo. Mi
nariz resplandece a lo lejos como la luna. De preciosos metales [está hecho] mi
sitial con respaldo. La faz de la tierra se ilumina cuando yo avanzo ante mi
sitial con respaldo. Así pues, yo soy el sol, yo soy la luna
25,
para la luz de la prole, la luz de los hijos. Así es, porque a lo lejos penetra
mi esplendor". [Así] decía Principal Guacamayo, mas en verdad Principal
Guacamayo no era el sol 26,
sino que se enorgullecía de sus jadeitas, de sus metales preciosos: pero en
realidad su esplendor desaparecía allí adonde él se sentaba
27,
su esplendor no penetraba en todo el cielo. No se veían aún, pues, las faces del
sol, de la luna, de las estrellas, aún no había claridad
28.
Así, pues, Principal Guacamayo se alababa como sol, [como] luna; la luz del sol,
de la luna, todavía no [se había] mostrado, manifestado; pero él quería
sobreponerse en grandeza. Entonces fue cuando ocurrió la inundación a causa de
los maniquíes, [muñecos] construidos de madera. Contaremos también cómo murió,
fue vencido. Principal Guacamayo [y después], en qué tiempo fue hecho el hombre
por Los de la Construcción, Los de la Formación.
6
He aquí el origen de la derrota
de Principal Guacamayo por dos engendrados, el primero llamado Maestro Mago, el
segundo llamado Brujito; [los dos] eran dioses
29. A causa del mal
que veían en el que se enorgullecía y que él quería hacer a la faz de los
Espíritus del Cielo, aquellos engendrados dijeron: "No está bien que pase eso;
ese hombre no debe vivir aquí, en la superficie de la Tierra. Trataremos, pues,
de tirar con cerbatana contra su comida; tiraremos con cerbatana contra ella,
introduciremos en ella una enfermedad que pondrá fin a sus riquezas, a sus
jadeitas, a sus metales preciosos, a sus esmeraldas, a sus pedrerías, de las
cuales se glorifica como lo
harán todos los hombres. Los metales preciosos, no son un motivo de gloria. Que
así se haga, pues". [Así] dijeron los dos engendrados, cada uno [con] su
cerbatana sobre el hombro.
Pero Principal Guacamayo tenía
dos hijos: Sabio Pez-Tierra [era] el primer hijo. Gigante de la Tierra, el
segundo hijo. La que se Torna Invisible, [era el nombre de su madre, esposa de
Principal Guacamayo. A este Sabio Pez-Tierra [servíanle] de juguetes las grandes
montañas Chicak,
Hunahpu, Pecul, Yaxcanul, Macamob, Huliznab 30,
se cuenta, nombres de las montañas que existieron cuando el alba; nacieron en
una noche por [la acción de] Sabio Pez-Tierra. De igual modo por Gigante de la
Tierra eran removidas las montañas; por él eran agitadas las montañas pequeñas,
las montañas grandes. Los hijos de Principal Guacamayo hacían también de ello
una causa de Orgullo: "¡Vosotros! heme aquí, yo el sol", decía Principal
Guacamayo. "Yo hice la Tierra", decía Sabio Pez-Tierra. "Yo sacudo al cielo,
trastorno a toda la tierra",
decía Gigante de la Tierra. Así, después de su padre, los hijos de Principal
Guacamayo se atribuían la grandeza. He aquí, pues, el mal que vieron los
engendrados. Nuestras primeras madres, nuestros primeros padres no habían sido
hechos todavía. Así fue decidida la muerte [de los tres], su pérdida, por los
engendrados.
7
He aquí ahora los disparos de
cerbatana contra Principal Guacamayo por los dos engendrados; contaremos ahora
la derrota de aquellos que se enorgullecían. Este mismo Principal Guacamayo
tenía un gran árbol, el Byrsonia 31;
era el alimento de Principal Guacamayo; cada día iba al Byrsonia, subía al
árbol; veía algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte,
espiando a Principal Guacamayo al pie del árbol, los dos engendrados venían a
esconderse en el follaje del árbol cuando Principal Guacamayo venía a comer [las
frutas de] el Byrsonia. Después fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro
Mago, quien le plantó la bala de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en
cuello al caer del árbol al suelo. Supremo Maestro Mago se apresuró, corrió
aprisa para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue
asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo
arrancó bruscamente del omoplato. Entonces Supremo Maestro Mago dejó ir a
Principal Guacamayo. Así es, así como hicieron, sin haber sido vencidos los
primeros por Principal Guacamayo. Llevando así el brazo de Supremo Maestro Mago,
Principal Guacamayo caminó hacia su casa, adonde llegó sosteniéndose la mandíbula.
"¿Qué te ha sucedido, pues?", dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de
Principal Guacamayo. "¿Qué? Dos engañadores 32
me han tiroteado con su cerbatana, me han dislocado la mandíbula. A causa de
eso, se han aflojado mi mandíbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho.
Por de pronto traigo [esto]
sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan a
recogerlo, a tomarlo, esos engañadores", respondió Principal Guacamayo,
suspendiendo el brazo de Supremo Maestro Mago. Habiendo celebrado consejo,
Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca
era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una
abuela encorvada, quebrantada por la vejez 33.
Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la
abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: "Acompañadnos
para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros
iremos detrás de vosotros. «Son nuestros nietos a quienes acompañamos; su madre,
su padre, han muerto 34;
por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitírselo, pues
sacar los animales de las mandíbulas es nuestro oficio», diréis vosotros. Así
Principal Guacamayo nos mirará como a niños, y estaremos allí para daros
consejos", dijeron los dos engendrados. "Muy bien", fue respondido. En eguida se
encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su
sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, [con] dos
engendrados jugando detrás. Cuando pasaron al pie de la casa del jefe,
Principal Guacamayo gritaba a voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando
Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban, "¿De
dónde venís, abuelos nuestros?", dijo al instante el jefe. "Buscamos con qué
sostenernos, oh Tú, Jefe", respondieron ellos. "¿Cuál es vuestro alimento? ¿Son
vuestros hijos, esos que os acompañan?" "No, oh Tú, jefe. Éstos son nuestros nietos,
pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad
[de nuestro alimento]", respondieron la abuela, el abuelo. El jefe, pues, estaba
extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba.
"Yo os suplico, tened piedad de mi rostro 35.
¿Qué hacéis? ¿Qué curáis?", dijo el jefe. "Solamente sacamos de los dientes los
animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, Tú,
Jefe", respondieron. "Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis ." dientes,
que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a
causa de ellos y de mis ojos. Dos engañadores me han disparado con cerbatana,
para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro,
pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes". "Muy bien, Tú, Jefe. Un animal
te hace sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú". "¿Será bueno
quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis ojos".
"Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán". Ahora,
pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. "Muy bien.
Retiradlos pues y venid en mi ayuda", respondió él. Entonces se arrancaron los
dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al
instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al instante descendió su faz
36;
no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes en pedrería que,
brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal
Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales preciosos.
Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le enorgullecía hubo
acabado de serle quitado por
Maestro Mago. Brujito.
Así murió Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La
que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo, murió también. Tal fue el
fin de las riquezas de Principal Guacamayo. Fue el médico quien tomó las
esmeraldas, las pedrerías, de las cuales, aquí en la tierra, se gloriaba. La
abuela Sabia, el abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo
bien. Ellos no quisieron obrar así más que para matar a Principal Guacamayo;
consideraban como malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados
caminaron, habiendo ejecutado
la Palabra de los Espíritus del Cielo.
8
He aquí en seguida la Gesta de
Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal Guacamayo. "Yo hacedor de montañas",
decía Sabio Pez-Tierra. He aquí que Sabio Pez-Tierra se bañaba al borde del agua
cuando acertaron a pasar cuatrocientos 37
jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban
caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa.
Entonces Sabio Pez-Tierra caminó adonde estaban los cuatrocientos jóvenes.
—"Jóvenes, ¿qué hacéis?". —"Solamente, un árbol que no podemos levantar para
llevarlo sobre nuestros hombros". —"Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde llevarlo?
¿Cuál trabajo hay en vuestro espíritu?" "Solamente la viga maestra de nuestra
casa". —"Perfectamente", dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre
sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes. "¡Y
bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?" "No tengo",
dijo él. "¡Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez mañana para señalarte uno de
nuestros árboles para pilar de nuestra casa". "Bien", dijo él. En seguida los
cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. "He ahí a ese joven. ¿Cómo haremos
para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante ese árbol?
Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el hoyo. «Vete
a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando haya
descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él; entonces
morirá en el hoyo". Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces cavaron un
gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio Pez-Tierra.
"Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava aún la tierra, en el sitio de donde
nosotros no pasamos", le dijeron. "Muy bien", respondió él, y después descendió
al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: "¿Ya has descendido muy
hondo?", le dijeron. "Sí", respondió, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba
un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras que cavaba el
hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. "¿Está ya muy hondo?", le
fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jóvenes. "Todavía estoy ocupado en
mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar", les
respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del
hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En
seguida Sabio Pez-Tierra llamó, no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el
hoyo de salvamento. "Venid a buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado.
Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi llamada? Pero he
aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estáis
vosotros", decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y
llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el
gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el
agujero. "Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a
que muera", se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubrían
la boca, mirándose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el árbol.
Ahora, pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no
llamó sino una sola vez mientras que el árbol caía. "¡Oh, cómo hemos llevado a
buen fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera
continuado el trabajo del cual se había encargado, desgraciados [de nosotros].
Se habría introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos
jóvenes", dijeron, alegrándose aún. "Es preciso hacer durante tres días nuestra
bebida fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra
casa, nosotros los cuatrocientos jóvenes",
dijeron. "Mañana veremos, pasado mañana también, si no vienen de la tierra las
hormigas a llevarse, cuando hieda, la inmundicia. En seguida nuestro corazón
estará en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada", dijeron.
Ahora, pues, allá en el hoyo.
Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día,
llegaron de repente las hormigas,
yendo
y
viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol. De todas partes trajeron
cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jóvenes. "¡Acabado
está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se reúnen, llegan en multitud, traen de
todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho", se dijeron
unos a otros. Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: había cortado los cabellos
de su cabeza, se había recortado las uñas con los dientes, para darlos a las
hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo creyeron muerto; después, al tercer
día, comenzaron su bebida fermentada; entonces se embriagaron todos los jóvenes.
Estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces
su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser
todos destruidos. Ni uno ni
dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por Sabio
Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos jóvenes.
Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa
de
ellos el Montón 38,
pero esto no es quizás más que una fábula. Aquí contaremos también la derrota de
Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados Maestro Mago, Brujito.
9
He aquí la derrota, la
muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro
Mago. Brujito. He aquí lo que hirió el corazón de aquellos engendrados:
los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados,
solamente de cangrejos, se sostenía él, se nutría, al borde del agua; ése era su
alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia; de noche,
transportaba las montañas. En seguida un gran cangrejo fue imitado por Maestro
Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek
39;
pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella
las grandes patas del cangrejo; después, de Pahac
40
las patas pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz
posterior del congrejo. En seguida, pusieron a esta "tortuga"
41
en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván
42,
nombre de la montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al
encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del agua. "¿Adonde vas, oh
hijo?", dijeron a Sabio Pez-Tierra. "No voy a ninguna parte, sino que busco mi
subsistencia", respondió Sabio Pez-Tierra. "¿Cuál es tu alimento?". "Solamente
pescados, solamente cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no
he comido y ya no puedo más de hambre", dijo Sabio Pez-Tierra a Maestro Mago,
Brujito. "Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo
verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos
mordió cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo",
dijeron Maestro Mago, Brujito. "Tened piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh
engendrados", dijo Sabio Pez-Tierra. "De ningún modo, no queremos; solamente tú
ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al
pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega",
respondieron Maestro Mago, Brujito. "¡Ah, tened piedad de mi faz!
Oh engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros
cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están", dijo
Sabio Pez-Tierra. Su humildad complació a los engendrados. "¿Sabrás cogerlo si
volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió
cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por
poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado", le dijeron.
"Muy bien", respondió Sabio Pez-Tierra. Entonces caminó en su compañía. Después,
fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el cangrejo
enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba la añagaza
de ellos. "¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca", [dijo] alegrándose
Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se moría de hambre. Así, pues, quiso
intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto.
Entonces él se retiró. "¿No lo has alcanzado"?, dijeron [los dos engendrados].
"No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera
bueno que yo entrase", respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de
entrar; no mostró afuera más que las puntas de los pies. La gran montaña acabó
de minarse, se aplastó, descendió sobre su corazón. Él ya no se revolvió más:
Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los
engendrados Maestro Mago, Brujito. "Hacedor de Montañas", dice el relato de
antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván
fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se
enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.
10
El tercero de los que se
enorgullecían, segundo hijo de Principal Guacamayo, llamado Gigante de la
Tierra, decía: "Yo destruyo las montañas". Y Maestro Mago, Brujito, vencieron
también a Gigante de la Tierra. Maestro Gigante [Relámpago], Huella del
Relámpago, Esplendor del Relámpago, dijeron, hablando a Maestro Mago, Brujito:
"Que también sea vencido el segundo hijo de Principal Guacamayo. Tal es nuestra
Palabra, porque no está bien lo que él hace sobre la tierra: exaltar su gloria,
su grandeza, en potencia. Que ya no sea más así". "Atraedlo dulcemente hacia el
Oriente" 43,
dijeron "también los Maestros Gigantes a los dos engendrados. "Muy bien, jefes",
respondieron éstos. "No está bien lo que vemos. ¿No sois vosotros la Existencia,
la Fundación, los Espíritus del Cielo?", dijeron los engendrados, recibiendo la
Palabra de los Maestros Gigantes. Y en aquel momento Gigante de la Tierra
destruía las montañas. Por poco que con el pie golpease la tierra, en seguida a
causa de esto se desgarraban las montañas grandes, las montañas pequeñas
44.
Entonces fue encontrado por los engendrados. "Joven, ¿adonde vas?", dijéronle a
Gigante de la Tierra. "No voy a ninguna parte, solamente derribo las montañas,
yo soy su destructor, mientras haya días, mientras haya albas
45",
dijo él, respondió él entonces. Después, a su vez, Gigante de la Tierra [les]
dijo a Maestro Mago, Brujito: "¿Por qué venís vosotros? Yo no conozco vuestros
rostros. ¿Cuál es vuestro nombre?"; [así] dijo Gigante de la Tierra. "No tenemos
nombre. Solamente cazamos con cerbatana, solamente cazamos con liga, en las
montañas. Nosotros [somos] solamente unos pobres; nada [es] de nosotros, oh
joven. Solamente recorremos las pequeñas montañas, las grandes montañas, oh
joven. He aquí que hemos visto una gran montaña, pero en donde está se ven
precipicios; se eleva a gran altura: es tan alta que sobrepasa a todas las
montañas. No hemos podido coger, pues, en ella uno, dos pájaros, oh joven. ¿Pero
derribas verdaderamente todas las montañas, oh joven?", dijeron Maestro Mago,
Brujito a Gigante de la Tierra. "¿Visteis verdaderamente la montaña que decís?
¿En
dónde está? Yo la veré, la derribaré. ¿En dónde la visteis?" "Está allá abajo,
al Este", respondieron Maestro Mago, Brujito. "Bien. Elegid nuestro camino
46",
dijo él a los engendrados. "No, no. Te pondremos entre los dos en medio, y uno
estará a tu izquierda, uno a tu derecha, a causa de nuestras cerbatanas; si hay
pájaros nosotros les dispararemos con las cerbatanas", respondieron. Alegremente
probaron a disparar con sus cerbatanas. He aquí que disparando con las
cerbatanas no había bala en sus cerbatanas; solamente soplaban disparando con
las cerbatanas contra los pájaros 47;
Gigante de la Tierra estaba maravillado. Entonces los engendrados frotaron fuego
48,
asaron sus pájaros ante el fuego. Untaron con creta alrededor un pájaro, le
pusieron tierra blanca 49.
"He aquí lo que le daremos para excitar su gula por el husmo que en él
encontrará. Nuestro pájaro le derrocará. De igual modo que de tierra está
envuelto todo alrededor por nosotros este pájaro, a tierra le echaremos, en
tierra le inhumaremos. Demasiada Ciencia en un construido, un formado, cuando
comienza la germinación, cuando comienza el alba", dijeron los engendrados.
"Cierto, a causa del deseo de todos los corazones de comer, de triturar, el
corazón de Gigante de la Tierra deseará lo mismo", dijeron entre sí Maestro
Mago, Brujito. Durante este tiempo asaban al pájaro, el cual cocía y amarilleaba
asándose; el jugo del pájaro goteaba, fluía por todas partes, tenía un husmo muy
suave. He aquí que Gigante de la Tierra deseó comer de él y que se le hizo agua
la boca, que bostezó, que la saliva, la baba, corrió a causa del sabroso pájaro.
Entonces preguntó: "¿Qué es este alimento? Siento un husmo verdaderamente
exquisito. Dadme pues un poco"; [así]
dijo. Se [le]
dio entonces el pájaro a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Después de que
hubo acabado [de comerse] aquel pájaro, caminaron de nuevo dirigiéndose hacia el
Oriente, en donde estaba la gran montaña. He aquí que va Gigante de la Tierra se
desvanecía de los pies, de las manos, estaba sin fuerzas, a causa de la tierra
con la
cual se había untado
todo alrededor el pájaro del que había comido. No podía ya hacerles nada a las
montañas ni acabar de derribarlas. Y entonces, ligado por los engendrados,
[estando] sus manos atadas atrás, sus manos guardadas por los extranjeros, el
cuello y las piernas ligados juntamente, fue en seguida tendido en tierra, fue
inhumado. Tal fue la derrota de Gigante de la Tierra, solamente por Maestro
Mago, Brujito. Innumerables [fueron] sus acciones sobre la tierra.
He aquí que contaremos el
nacimiento de Maestro Mago, Brujito, pues hemos contado primeramente la derrota
de Principal Guacamayo y la de Sabio Pez-Tierra y la de Gigante de la Tierra,
sobre la tierra.
11
He aquí que diremos el nombre del
padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la
historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de
esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí,
pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus
padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron
engendrados 50
Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua
Ocultadora. Ahora pues,
Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer
hijo,
Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es]
éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago.
Principal Maestro Mago, sin esposa, célibe. Pero estos dos hijos eran muy
grandes Sabios; grande su Ciencia; augures 51
aquí en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostró toda la
Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro
Mono. Maestro Simio, llegaron a ser músicos, cantantes, tiradores de cerbatana,
pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago,
Principal Maestro Mago, no hacían cotidianamente más que [jugar al] blanco, que
jugar a la pelota 52.
Cada dos días encontrábanse cuatro, reuníanse en el juego de pelota. Para verlos
venía el Gavilán, mensajero de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del
Relámpago, Esplendor del Relámpago. Ahora bien, este Gavilán, de no lejos de
aquí en la tierra, de no lejos de Xibalbá 53
llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos
permanecían aquí en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio, murió.
He aquí que, caminando hacia Xibalbá 54
jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de
Xibalbá. "¿Qué hacen sobre la tierra? ¿Quién la hace temblar? ¿Quién hace tal
batahola? Que se envíe a buscarlos, a traerlos aquí; que vengan a jugar a la
pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos:
no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar
sobre nuestras cabezas", dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo.
Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de
Palabra 55.
He aquí a todos los jefes, a quienes éstos daban sus cargos de poder; cada uno
jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aquí, pues, los nombres
de los jefes: Extiende Tullidos. Reúne Sangre: su cargo:
los hombres que tienen flujos de sangre. He aquí también a los
jefes
Hacedor de Abscesos. Hacedor de Ictericia; su poder: dar a los hombres tumores,
darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama
ictericia, y éste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He
aquí además a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, los de la varilla
56
de Xibalbá; solamente de huesos [eran] sus varillas; su mayordomía: osificar a
los hombres a fin de que, no siendo más que huesos y cráneos al morir, no haya
que recoger más que sus esqueletos; tal era la función de los llamados Varilla
de Huesos, Varilla de Cráneos. He aquí también a los jefes llamados Hacedor de
Traición, Hacedor de Infortunio; he aquí sus cargos: chocar al hombre contra la
traición; sea detrás de su morada, sea delante de su morada; que tuvo la mala
suerte de caer, boca arriba, sobre el suelo: se moría; tal era el poder de
Hacedor de traición, Hacedor de Infortunio. He aquí también a los jefes llamados
Gavilán [de sangre], Opresión; he aquí su poder: el hombre moría en camino de lo
que se llama muerte súbita, viniéndole la sangre a la boca; entonces él moría,
vomitando la sangre; a cada uno [correspondía] el cargo de romper la garganta,
el corazón del hombre, para que muriese en camino, haciéndole llegar de repente
[la sangre] a la garganta mientras marchaba; tal era el poder de Gavilán [de
Sangre], Opresión. He aquí que se reunieron en consejo para combatir,
atormentar, a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Xibalbá quería
burlarse de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, de sus escudos de
cuero, de sus anillos, de sus guantes, de sus coronas y de los cascos con que se
engalanaban Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.
He aquí, pues, que contaremos su
viaje a Xibalbá, dejando permanecer [aparte] a Maestro Mono, [Maestro] Simio,
hijos de Supremo Maestro Mago y cuya madre estaba ya muerta. En seguida,
[contaremos] la derrota de Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago,
Brujito.
12
En seguida partieron los
mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. "En camino, oh Consejeros de los
Varones. Id a llamar a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Decidles:
«Venid con nosotros —Que vengan, dicen los jefes. —Que vengan aquí a pelotear
con nosotros: que nos revivifiquemos nuestros rostros con ellos; en verdad,
admiramos sus bocas 57;
así, pues, que vengan, dicen los jefes.» —Que al venir traigan lo que tienen:
sus anillos58,
sus guantes; que vengan también con su pelota, dicen los jefes." "Decidles:
—Venid". Así fue dicho a los mensajeros. He aquí a los mensajeros Búhos:
Flecha-Búho, Maestro Gigante Búho, Guacamayo-Búho, Cabeza-Búho; así se llamaban
los mensajeros de Xibalbá. Flecha-Búho era rápido como una flecha. De Maestro
Gigante Búho la naturaleza era de gigante. De Guacamayo-Búho, la naturaleza era
[tener] un dorso de fuego 59.
Cabeza Búho
no tenía más que una cabeza, no tenía piernas pero sí alas. Esos cuatro
mensajeros tenían el oficio de Consejeros de los Varones. Partidos de Xibalbá,
llegaron en seguida y se posaron en el juego de pelota. Supremo Maestro Mago,
Principal Maestro Mago, peloteaban allí, en el juego de pelota llamado Juego de
Pelota Ornado con Gran Frontón. Los Búhos se posaron en el juego de pelota, [y]
formaron su discurso exactamente en el orden del discurso de todos los jefes
llamados Supremo Muerto, Principal Muerto. Hacedor de Abscesos, Hacedor de
Ictericia, Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, Extiende Tullidos. Reúne
Sangre, Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio, Gavilán [de Sangre],
Opresión, que habían formado el discurso para los Búhos.
"¿Los
jefes Supremo Muerto. Principal Muerto, dijeron verdaderamente eso? ¿Dijeron
verdaderamente que debíanlos acompañaros?" —-"Que traigan sus accesorios de
juegos, dijeron los jefes."
"Muy
bien.
Esperadnos. Al momento nos despedimos de nuestra madre", dijeron ellos, Fueron
en seguida a la casa y dijeron a su madre, porque su padre ya había muerto: "Oh
madre nuestra, partimos. Los mensajeros de los jefes han venido a recogernos.
—Que vengan, han dicho ellos, dicen los que fueron enviados hacia nosotros".
"Pero nuestra pelota quedará como testigo", añadieron [y] luego fueron a atarla
en un agujero en lo alto de la mansión. Después: "La recogeremos". "En cuanto a
vosotros, no haced más que absorber, cantar, pintar, cincelar, recrear vuestra
casa, recrear el corazón de vuestra abuela", dijeron a Maestro Mono, Maestro
Simio. Cuando se despidieron, su madre Antigua Ocultadora lloró de emoción. "Nos
vamos, no estamos muertos; no os aflijáis", dijeron Supremo Maestro Mago,
Principal Maestro Mago, poniéndose en camino.
En seguida, Supremo Maestro Mago,
Principal! Maestro Mago, caminaron precedidos por los mensajeros. Después
descendieron al camino que lleva a Xibalbá, de pendientes muy en declive.
Habiendo descendido así, llegaron al borde de los ríos encantados de barrancos
llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ríos
encantados con árboles espinosos; innumerables [eran]
los
árboles espinosos, pasaron sin hacerse daño 60.
En seguida llegaron al borde del río de la Sangre
61,
[y] allí pasaron sin beber. Llegaron a otro río, de agua solamente; no habiendo
sido vencidos, lo pasaron también. Entonces llegaron allí donde cuatro caminos
se cruzaban: allí fueron vencidos, allí donde cuatro caminos se cruzaban. Un
camino rojo, un camino negro 62,
un camino blanco, un camino amarillo 63;
cuatro caminos. He aquí que El del Camino Negro dijo: "Tomadme, yo el
camino-jefe"; [así] dijo El del Camino. Allí fueron vencidos. He aquí que
siguieron el camino de Xibalbá. Al llegar allá donde se congregaba el gobierno
de Xibalbá, fueron vencidos.
Ahora bien, los primeros
sentados eran un maniquí, [y] un [muñeco] hecho de madera, arreglados por
Xibalbá. Éstos fueron los primeros a quienes saludaron. "Salud. Supremo
Muerto", dijeron al maniquí; "Salud, Principal Muerto", dijeron al [muñeco]
hecho de madera. Éstos no respondieron. Entonces los jefes de Xibalbá hicieron
ruido de risa: todos los jefes hicieron ruido de risa, pues en su espíritu
eran victoriosos y Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, estaban
vencidos. Rieron primeramente. Después Supremo Muerto, Principal Muerto,
dijeron: "¡Muy bien! Habéis venido. Que mañana se despierten vuestros
rostros, vuestros anillos, vuestros guantes": [así] dijeron. "Sentaos
en nuestro banco 64",
fue dicho, pero el banco que daban era una piedra quemante; al sentarse en el
banco, se quemaron; verdaderamente se escurrieron de aquel banco sin encontrar
alivio: verdaderamente se levantaron, aquel asiento les quemaba. Entonces los
Xibalbá se rieron otra vez; de risa tenían Ja lengua espesa; la serpiente Risa
nacía en su corazón, en su sangre, en sus huesos. Reían, todos los Xibalbá
reían.
"Id a vuestra morada. Allí se os
ofrecerá en el dormitorio vuestro pino 65,
vuestro tabaco 66",
se les dijo. En seguida llegaron a la Mansión Tenebrosa; no había más que
tinieblas en el interior de la mansión. Entonces los Xibalbá celebraron consejo.
"Sacrifiquémoslos mañana; que mueran pronto; su juego nos insulta", se dijeron
unos a otros los Xibalbá. Ahora, pues, su pino era una flecha redonda, del pino
llamado Blanco Pedernal, el pino [pedernal sacrificatorio] de Xibalbá;
puntiagudo era, pues, su juego; debía llegar aprisa a su fin y favorecer el plan
de Xibalbá. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, entraron en la Mansión
Tenebrosa. Se les dieron sus pinos; a cada uno el pino encendido de Supremo
Muerto. Principal Muerto: con esto a cada uno llegó también de los jefes su
tabaco encendido; llegóse entonces a darlos a Supremo Maestro Mago. Principal
Maestro Mago. Estaban en la obscuridad cuando se llegó a darles sus pinos y su
tabaco; desde la entrada los pinos alumbraron. "Que cada uno queme su pino y su
tabaco; que a la aurora vengan a darlos: pero que sin gastarlos nos los
devuelvan, os dicen los jefes", díjose. Así fueron derrotados. El pino se
consumió, el tabaco también se consumió, que se les había dado. Numerosas las
pruebas de Xibalbá; muchas suertes de pruebas. La primera, la Mansión Tenebrosa,
toda de oscuridad al interior.
La segunda, llamada Mansión de
los Calofríos, en la cual un frío muy
insoportable, un frío muy picante, llenaba el interior. La tercera, llamada
Mansión de los Jaguares, donde no había más que jaguares entremezclándose,
atacándose, enseñando los dientes, mofándose, jaguares encerrados en la mansión.
Mansión de los Murciélagos, nombre de la cuarta mansión; en el interior de la
mansión, solamente murciélagos que gritaban, que aleteaban, que revoloteaban en
la mansión, murciélagos encerrados sin poder salir. La quinta. Mansión de
Obsidiana; no había más que vencedores, con sus flechas, en silencio, en lucha,
en la mansión. Éstas son las primeras pruebas de Xibalbá, pero Supremo Maestro
Mago. Principal Maestro Mago, no entraron; basta con mencionar los nombres de
las mansiones de pruebas.
Cuando Supremo Maestro Mago,
Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto. Principal Muerto. "¿Dónde
está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?", [les] fue
dicho. "Los acabamos, oh jefes". "Muy bien. Ahora acabaremos vuestros días,
moriréis; seréis perdidos, seréis cortados 67;
aquí vuestra faz será escondida; seréis sacrificados", dijeron Supremo Muerto,
Principal Muerto. Entonces se les sacrificó, se les enterró en el Juego de
Pelota de los Sacrificios, así llamado. Se cortó la cabeza de Supremo Maestro
Mago, y el primogénito fue enterrado con el segundón. "Que se ponga su cabeza
en el árbol que está en el camino", dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto.
Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del árbol, entonces el árbol dio
frutas; no había frutas antes de que fuera puesta la cabeza de
Supremo Maestro Mago en medio del árbol. Ahora bien, esta cabeza es la que
llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto,
Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del árbol, frutas
enteramente redondas. No se veía en dónde estaba la cabeza de Supremo Maestro
Mago, fruta idéntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalbá vino a mirar, a
ver aquello. Grande se volvió en su espíritu el carácter de aquel árbol a causa
de lo que se había súbitamente hecho en él cuando se había colocado en medio de
él la cabeza de Supremo Maestro Mago. Entonces los Xibalbá se dijeron entre
sí: "Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al pie del árbol";
[así] dijeron todos los Xibalbá, vedándose mutuamente, prohibiéndose
mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubrió
ya más; no formó más que un todo con las frutas del árbol llamado Calabacero.
Pero una joven oyó ese gran
relato, y he aquí, pues, que contaremos su aventura.
13
Y he aquí la historia de una
joven, hija de un jefe llamado Reúne Sangre. Y he aquí que una joven, hija de un
jefe, oyó. Reúne Sangre, [era] el nombre de su padre. La de la Sangre,
[era] el nombre de la joven. Cuando oyó la historia de las frutas del árbol,
que le fue contada por su padre, se maravilló grandemente de tal relato. "¿Por
qué no iría yo a ver ese árbol del cual se habla? Por lo que oigo decir, esas
frutas son verdaderamente agradables", se dijo ella. Entonces partió sola, [y]
llegó al pie del árbol plantado en medio del Juego de Pelota de los
Sacrificios. "¡Ah, ah! ¿Son ésas las frutas del árbol? ¡Cuan agradables las
frutas de ese árbol! ¿Moriré, me perderé si cojo algunas?", dijo la joven.
Entonces el hueso que estaba en medio del árbol habló. "¿Qué deseas? Estas
bolas redondas en las ramas de] árbol no son más que huesos", dijo la cabeza
de Supremo Maestro Mago, hablándole a la adolescente. "¿Las deseas todavía?",
añadió. "Ése es mi deseo", dijo la joven. "¡Muy bien! Extiende solamente
el extremo de tu mano". "Sí", dijo la adolescente, alargando su mano que
extendió ante el hueso. Entonces el hueso lanzó con fuerza saliva en la mano
extendida de la joven; ésta, al instante, miró con mirada curiosa el hueco de su
mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, "En esa saliva, esa
baba, te he dado mi posteridad. He aquí que mi cabeza no hablará ya más; ya no
es más que un hueso descarnado.
Así son igualmente las cabezas de los grandes jefes. Sólo la carne vuelve buena
la cara, de donde [proviene],
cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa
con los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de
jefes, sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende,
se continúa, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del
Varón, del Sabio, del Orador. Tal como pasa con los hijos que vienen, así he
hecho contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra
68.
Que así sea", dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.
Ahora bien, esta Magia la habían hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante
[Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago.
La joven volvió entonces a su
casa, habiéndole sido hechas numerosas advertencias
69.
Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal
fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente llegó a su casa.
Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Reúne Sangre,
nombre de su padre. Después del examen de la joven por el padre, éste vio que
allí había un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal,
juntaron toda su sabiduría con la de Reúne Sangre. "Oh, jefes, he aquí que por
fornicación mi hija tiene un hijo", dijo Reúne Sangre, al llegar junto a los
jefes. "¡Y bien! Cava su boca 70.
Si no habla que se la sacrifique, que se vaya a sacrificarla lejos de
aquí". "Muy bien, oh grandes jefes", respondió él. Entonces [le] preguntó a su
hija: "Oh, hija mía, ¿cuál es el posesor del hijo [que hay] en tu vientre?
71".
Ella respondió: "Oh, padre mío, ahí no hay hijo; no hay ningún hombre del
cual yo conozca la faz". Él respondió: "¡Perfectamente! ¡Verdaderamente! ¡Oh
fornicadora!" "Que se la lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla,
recoged su corazón en una copa. Volved hoy al lado de los jefes", dijo él a los
Búhos. Entonces [los] cuatro [Búhos]
fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la adolescente en sus brazos,
llevando el Blanco Pedernal 72
para sacrificarla. "Oh mensajeros, no haríais bien en matarme, pues sin
fornicación [concebí] lo que está en mi vientre, que se engendró cuandro fui a
admirar la cabeza de Supremo Maestro Mago, que está en el Juego de Pelota de los
Sacrificios. Así, pues, no me sacrifiquéis, oh Mensajeros", dijo la adolescente,
"hablándoles.
"¿Qué pondremos en cambio en tu corazón? Nos ha sido dicho por su padre:
«Recoged su corazón, volved al lado de los jefes; cumpliréis, [y} después
manifestaréis el cumplimiento; traed prontamente en una copa, colocad en el
fondo de la copa el corazón». ¿No nos habló así? ¿Qué presentaremos, pues, en la
copa? Sin embargo, desde luego, queremos que no mueras", dijeron los mensajeros.
"Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos. Vuestra casa no puede tampoco
estar aquí. No solamente tendréis poder sobre la muerte de los hombres, sino
que, en verdad, vuestros serán los verdaderos fornicadores
73.
Míos serán en seguida Supremo Muerto, Principal Muerto. Que sólo la sangre del
Drago esté ante sus rostros. Este corazón no será quemado ante ellos. Poned el
fruto del árbol", dijo la joven. Y, roja, la savia del árbol salió y fluyó en la
copa; se hinchó allí y se volvió bola en reemplazo del corazón. Brotante salió
la savia del árbol rojo; semejante a sangre; la savia salió en cambio de la
sangre; entonces la sangre, la savia del árbol rojo se formó en bola; semejante
a sangre, apareció brillante, rojiza, en bola, en la copa. Entonces el árbol se
volvió célebre a causa de la adolescente; fue llamado Árbol Rojo de Cochinilla;
fue pues llamado Sangre a causa de la sangre del Drago, así llamado. "Allí pues
seréis amados, y lo que está en la superficie de la tierra será vuestro", dijo
ella a los Búhos. "Muy bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu
camino. Vamos a presentar ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu
corazón", respondieron los mensajeros. Cuando llegaron ante los jefes, todos
esperaban ansiosamente. "¿Se acabó?", dijo entonces Supremo Muerto. "Se acabó,
oh jefes. He aquí ahora el corazón en la copa". "Muy bien. Que yo vea", dijo
Supremo Muerto. Entonces él levantó aquello. La savia rojiza se esparció como
sangre. "Animad bien el resplandor del fuego. Poned esto en el fuego", agregó
Supremo Muerto. Después de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalbá
comenzaron a oler [el olor], todos comenzaron a estar aturdidos, pues
verdaderamente agradable era el perfume que olían del humo de la sangre.
Mientras que permanecían [así], los Búhos, advertidos por la adolescente,
subieron numerosos a la cavidad sobre la tierra, adonde subió también su [dadora
de] aviso 74.
Así fueron vencidos los jefes de Xibalbá por esta joven que los burló a todos.
14
La abuela
75
de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba allí cuando la mujer Sangre vino a casa
de la abuela de Maestro Mono, Maestro Simio. En ella vivían sus hijos, y poco
faltaba para que naciesen los llamados Maestro Mago, Brujito. Cuando la mujer
llegó a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: "Llego, oh madre, yo Tu
nuera, yo Tu hija, oh Madre"; así dijo al entrar en casa de la abuela. "¿De
dónde vienes tú? ¿Dónde están mis hijos? ¿No han muerto en Xibalbá? ¿Sus dos
descendientes, el signo de su Palabra, llamados Maestro Mono. Maestro Simio, no
los ves tú? Sal de aquí. Vete", fue respondido por la abuela a la adolescente.
"En verdad, yo soy ciertamente tu nuera. Yo soy de Supremo Maestro Mago; helo
aquí llevado vivo. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no están
muertos; su sentencia les ha hecho ilustres. Tú eres Mi suegra. Así, ve sus
rostros queridos en los que yo traigo", dijo ella a la abuela. En seguida,
Maestro Mono, Maestro Simio, se irritaron. No hacían más que música, más que
canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el
corazón de su abuela. La abuela recomenzó: "Ninguna necesidad [tengo] de ti para
nuera mía. Sólo la fornicación [hay] en tu vientre. Oh mentirosa, mis hijos de
los cuales hablas, han muerto". La abuela dijo otra vez: "Demasiado verdaderas
son mis palabras. Pero sea, tú eres mi nuera, a lo que entiendo. Ve pues a
recoger su alimento para los que comen; ve a coger una gran red llena. Vuelve
[en seguida] puesto que eres mi nuera, a lo que entiendo", [le] dijo a la joven.
"Muy bien", respondió ésta, [y] después tomó el camino de las sementeras que
habían sembrado Maestro Mono, Maestro Simio, por quienes había sido desmontado
el campo; la adolescente lo siguió y llegó así a las sementeras.
Un solo tallo en el campo; no
había dos tallos, tres tallos; sólo un tallo manifestaba su faz. Entonces se
angustió el corazón de la joven. "Desdichada de mí, yo, deseadora carnal.
¿Dónde recogeré la red de
alimentos que se me ha dicho?", añadió. Entonces invocó a Guardián del Alimento
76
para que él viniera y para que ella llevara. "¡La de la Lluvia. La de la
Madurez. La del Cacao, vosotras que preparáis el maíz, tú, Guardián del Alimento
de Maestro Mono, Maestro Simio!", dijo la adolescente. Entonces tomó las barbas,
las brácteas de la mazorca, las arrancó dulcemente, sin coger
la mazorca, [y]
las arregló como mazorcas en la red; llenó la gran red. Entonces la joven se
fue. Unos animales se encargaron de la red; al llegar fueron a poner la
banastada contra la pared de la mansión. La abuela corrió para verla. Cuando la
abuela vio una gran red llena de alimento: "¿De dónde te ha venido este
alimento? ¿Has arruinado, has acabado de coger mis sementeras? Voy a ver", dijo
la abuela, poniéndose en camino, yendo a ver sus sementeras. Pero había como
siempre un tallo. Se veía dónde había sido puesta la red. Por tanto, la abuela
volvió aprisa a la casa; [y] dijo a la adolescente: "En verdad, ése es el signo
de que eres mi nuera. Aún veré tus actos, los de los muy Sabios que están en
ti"; [así] [le] dijo a la joven.
15
He aquí que
diremos la infancia de Maestro Mago, Brujito. He aquí que vamos a contar su
infancia. Cuando fue llegado
el
día del alumbramiento, la adolescente llamada Sangre dio a luz. La abuela no
asistió al parto. Al instante nacieron los dos que fueron paridos, llamados
Maestro Mago, Brujito; en la montaña nacieron. Entonces entraron en la morada:
pero no dormían. "Vete a llevarlos afuera. En verdad
gritan
sus bocas", dijo la abuela. Entonces se les puso sobre las hormigas, pero su
sueño fue agradable.
De allí se les llevó y se les puso sobre espinas.
Ahora bien. Maestro Mono. Maestro Simio, deseaban
que
muriesen allá, sobre las hormigas, que muriesen allá, sobre las espinas. Lo
deseaban porque [eran] rivales, envidiados, para Maestro Mono, Maestro Simio. Al
principio sus hermano? menores no fueron recibidos por ellos en la mansión; ésto?
no los conocieron y vivieron en la montaña.
Ahora bien. Maestro
Mono, Maestro Simio, eran grandes músicos, cantantes. [Los dos recién nacidos]
crecieron, y grandes tormentos
[y]
penas los fatigaron, los atormentaron. Habíanse vuelto grandísimos sabios:
habíanse vuelto músicos, cantantes, escultores: todo era bien [hecho] por ellos.
Sabían su nacimiento; sabían también [que eran] los sustitutos de su padre,
quien había ido a Xibalbá, adónde
había muerto su padre. Maestro Mono. Maestro Simio, eran grandísimos sabios; en
su espíritu lo habían sabido todo desde luego, cuando habían nacido sus hermanos
menores. Pero su sapiencia no se mostró a causa de su envidia; en ellos dominó
la humillación de sus corazones. Pero ningún acto de Maestro Mago, Brujito, les
había perjudicado. En efecto, éstos no hacían cada día más que tirar con
cerbatanas. No eran amados por su abuela y por Maestro Mono, Maestro Simio. No
se les daba de comer, sino que, cuando la comida
había acabado, cuando Maestro Mono, Maestro Simio, habían comido, entonces
venían ellos. No se encolerizaban, no se irritaban, pero sufrían. Conocían su
ser y veían claro. Cada día al venir traían pájaros que
Maestro Mono, Maestro Simio, comían sin darles nada al
uno o al otro, Maestro
Mago, Brujito, Maestro Mono, Maestro
Simio, no hacían más que música, canto. Ahora bien. Maestro Mago, Brujito,
habían venido sin traer pájaros; la abuela
se irritó cuando entraron: "¿Por qué no traéis pájaros?",
les dijo a Maestro Mago, Brujito. "Madre nuestra, he aquí que nuestros
pájaros se han enredado en ¡as ramas frondosas de un árbol", respondieron.
"Abuela nuestra, no podemos subir al árbol para cogerlos; pero que nuestros
hermanos mayores suban a él, que vengan con nosotros y que bajen los pájaros",
añadieron. "Muy bien. Al alba iremos con vosotros , respondieron los
primogénitos. Ahora bien, la Sabiduría de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba
muerta en ellos dos en lo concerniente, a su derrota. "No cambiaremos sino su
ser y su
vientre. Nuestra Palabra obrará a causa de los grandes
tormentos que nos han infligido para que muriésemos, que fuésemos
aniquilados, que nos sobreviniese [una] desgracia
a nosotros sus hermanos menores. Como a sirvientes nos han rebajado en sus
corazones; nosotros
los humillaremos lo mismo, lo cual haremos como signo",
su dijeron el uno al otro mientras iban al pie del árbol
llamado
Palo-Amarillo 77.
Acompañados
de sus hermanos mayores, caminaban disparando con las cerbatanas, innumerables
[eran] los pájaros que gorjeaban en el árbol, y sus hermanos mayores se
maravillaban de ver
aquellos pájaros.
"He aquí pájaros, pero ni uno
sólo ha caído al pie del árbol; no ha caído ninguno de nuestros pájaros; id a
hacerlos caer", dijeron a los primogénitos. "Muy bien", respondieron éstos. Pero
cuando hubieron subido al árbol, el árbol creció, su tronco engrosó; y cuando
Maestro Mono, Maestro Simio, quisieron bajar después, no pudieron descender de
la cima del árbol. Desde la cima del árbol dijeron: "Oh, hermanos menores
nuestros, ¿cómo ha pasado esto? Tened piedad de nuestros rostros. He aquí que
este árbol espanta a los que lo miran, oh hermanos menores nuestros"; [así]
dijeron desde la cima del árbol. Y Maestro Mago, Brujito, dijeron: "Desenrrollad
vuestros taparrabos, atadlos bajo vuestros vientres, [con] una larga punta
colgando que echaréis por detrás, y así marcharéis cómodamente", [así]
respondieron los dos hermanos menores. "Muy bien", dijeron [los primogénitos]
tirando de las extremidades de sus taparrabos, pero al instante éstas se
volvieron colas, y ellos fueron metamorfoseados en monos. En seguida caminaron
por las cimas de los árboles de las montañas pequeñas, de las montañas grandes;
caminaron por las selvas, alegrándose, balanceándose en las ramas de los
árboles. Así fueron vencidos Maestro Mono, Maestro Simio," por Maestro Mago,
Brujito, quienes no lo hicieron sino por su Ciencia Mágica. Volvieron entonces a
su casa. Al llegar dijeron a su
abuela y a su madre: "Oh abuela nuestra, ¿qué les ha pasado, pues, a nuestros
hermanos mayores? Súbitamente sus rostros se han vuelto como los de los
animales", así dijeron. "Si sois vosotros quienes habéis hecho eso a vuestros
hermanos mayores, me habéis hecho infeliz, me habéis hecho desdichada. Oh hijos
míos, no haced, pues, eso a vuestros hermanos mayores", respondió la abuela a
Maestro Mago, Brujito. Ellos respondieron entonces a su abuela: "Oh abuela
nuestra, no os aflijáis; volveréis a ver los rostros de nuestros hermanos
mayores; volverán, pero esto será una prueba para vos, nuestra abuela. Guardaos
de reír. Probad ahora su suerte". En seguida comenzaron a tocar la flauta, a
tocar el "Mono de Maestro Mago". Después cantaron, tañeron la flauta, tocaron el
tambor, tomando sus flautas, sus tambores. Sentaron entonces con ellos a su
abuela; cuando tañeron la flauta, con el canto y con la música ejecutaron el
aire llamando con el nombre de "Mono de Maestro Mago". Entonces entraron Maestro
Mono, Maestro Simio, quienes danzaron al llegar. Cuando la abuela echó de ver
sus feas caras, cuando ella los vio, entonces la abuela se rió, la abuela no
pudo contener la risa; al instante, fuéronse; ella no vio ya más sus caras.
"¡Eh, abuela nuestra, se han ido a la selva! Abuela nuestra, ¿por qué hicisteis
eso? Cuatro veces solamente probaremos. Solamente tres veces todavía haremos
resonar la flauta, el canto. Retened vuestra risa, y que la prueba recomience",
dijeron otra vez Maestro Mago, Brujito; después, tocaron de nuevo la flauta.
[Los primogénitos] volvieron entonces, danzando, al centro de la morada, pero
causaban tanto placer, incitaban tanto a reír a su abuela, que bien pronto la
abuela se rió. Verdaderamente risibles [eran] sus faces de monos con sus anchos
vientres, sus colas inquietas, sus estómagos lisos; cuando entraron, esto hizo
reír a la abuela. Entonces, volvieron a las montañas. "Abuela nuestra, ¿qué
haremos? Solamente por la tercera vez probaremos", dijeron Maestro Mago,
Brujito, quienes tocaron una vez más la flauta. [Los primogénitos] volvieron de
nuevo bailando, pero su abuela se abstuvo de reír. Subieron a la terraza del
edificio; sus ojos, muy rojos, chispeaban; se acurrucaron; [con] sus hocicos
alargados se hicieron muecas. Entonces la abuela los miró de nuevo, y al
instante la abuela estalló en risa. A causa de la risa de la abuela no se
volvieron a ver ya más sus rostros. "Oh, abuela nuestra, los llamaremos todavía,
por cuarta vez". Entonces [los segundones] tocaron de nuevo la flauta, pero [sus
hermanos mayores] no volvieron a la cuarta vez, sino que se fueron al instante a
la selva. [Los segundones] dijeron, entonces, a la abuela: "Abuela nuestra,
habíamos probado y al principio vinieron; acabamos aún de probar a llamarlos. No
os enfadéis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos y os miramos como a
nuestra madre, oh abuela nuestra, en memoria de nuestros hermanos mayores que se
distinguieron, que se llamaron Maestro Mono, Maestro Simio, así llamados"; [así]
dijeron Maestro Mago, Brujito. Ahora bien, [los primogénitos |