Mientras haya una mujer hermosa
habrá quien pague las cuentas
o la consecuencia de su esplendor
que no cesa de incitar deseos
habrá sentido para que una mano
hunda en otra su alegre fuego
o se pierda el sentido del tacto
al toque de su misterio incesante
mientras haya una mujer hermosa
se saldrá con la suya el vendedor
de geranios con olor a quiéreme
se saldrá con la suya el alquimista
habrá espadas blandidas por el desafuero
habrá lunas colgando de violines
músicas entreabriendo ventanales
y sobre el levantamiento del sol serenatas
mientras haya una mujer hermosa
habrá vivos enterrados en imposibles
miradas que veloces se cruzarán
como planetas de distantes galaxias
habrá que ser guardián de la ternura
habrá lunes con sabor a domingos
habrá vasos comunicantes con camas
pasadizos conduciendo al paraíso
habrá que quitarse los horarios
y la nostalgia para seguir el andar
de las ganas ganando la alegría
de forjar en otra piel un amanecer
mientras haya una mujer hermosa
interminable será la humanidad
inagotable la sustancia del amor
invencible el temblor de vivir.
Tomás Castro
El Amor y el Estrés
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