|
|
|
|
|
|
|
|
|
Sintiéndose un día
muy generosa, invitó doña zorra a cenar a doña cigüeña. Para vengarse de esa burla, decidió la cigüeña invitar a doña zorra. -- Encantada -- dijo --, yo no soy protocolaria con mis amistades. Llegada la hora corrió a casa de la cigüeña, encontrando la cena servida y con un apetito del que nunca están escasas las señoras zorras. El olorcito de la carne, partida en finos pedazos, la entusiasmó aún más. Pero para su desdicha, la encontró servida en una copa de cuello alto y de estrecha boca, por el cual pasaba perfectamente el pico de doña cigüeña, pero el hocico de doña zorra, como era de mayor medida, no alcanzó a tocar nada, ni con la punta de la lengua. Así, doña zorra tuvo que marcharse en ayunas, toda avergonzada y engañada, con las orejas gachas y apretando su cola. Para vosotros escribo, embusteros: ¡ Esperad la misma suerte ! No engañes a otros, pues bien conocen tus debilidades y te harán pagar tu daño en la forma que más te afectará.
|
|
|
|||||||
|
|
|
| Los textos acá colocados son en su gran
mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación.
Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines
educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la
actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que
se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos
para retirarlo de inmediato. Actualmente hay 213 usuarios conectados en BibliotecasVirtuales.com |
|
Contenidos distribuidos bajo una Licencia de Creative Commons. |
|