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Coplas del
amor viajero
Ya pasaste
por mi casa,
a flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...
Te vi flotar
en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.
Yo, que he
buscado el lucero
que a Belén lleva el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,
Pensé: —En
sus brazos, con Ella,
¡romperé, acero, tus lazos!
¿Para qué quiere una estrella
quien tiene al cielo en los brazos?
Y tan cerca
llegué a verte
que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte...
y ya es querer, tener miedo.
Ansiosos se
han emboscado
en mis ojos, mis antojos,
y tú también me has besado
veinte veces con los ojos.
Y tu mano
pasionaria,
aquella noche huyó en vano,
porque mi mano corsaria
fue gavilán de tu mano.
Y he sentido
que temblaban
tus labios en el café,
cuando mis pies se angustiaban
acorralando tu pie...
Pero te vas,
sin dejar
ni una huella en el camino...
Sombra azul que cruza el mar
la borra el azul marino...
No sé si me
olvidarás
ni si es amor este miedo;
yo solo sé que te vas,
yo solo sé que me quedo.
Tal vez
mañana, un mañana
remoto, traiga a tu lado,
con el sol, por tu ventana,
un rayo azul del pasado.
Releyendo
viejas cosas
y evocando cosas idas,
entre amarillentas rosas
y epístolas desvaídas,
Encontrarás
al acaso
entre coplas del camino,
como en el fondo de un vaso
roto una mancha de vino.
Al oído de
la nieta
tu voz de abuela hablará:
–Son los versos de un poeta
que no sé si existe ya...
Ella dirá:
–¿Cómo era?
¿Cruzará ignotos países
y cual tú, sombra viajera,
tendrá los cabellos grises?
Yo, entre
tanto, junto al mar,
esperaré tu venida
y en un eterno esperar
se me pasará la vida.
Vida
traidora, por quien
todo este Sueño se muere,
si no te hice ningún bien,
¿por qué tu mano me hiere?
Mi voz
querrá ensordecer
al propio mar con su llanto:
¿Por qué no la vuelvo a ver,
mi Dios, si la quiero tanto?
Y mi canción
irá sola
hacia donde tú te pierdes...
donde ella pase, la ola
tendrá un dolor de aguas verdes...
No sé si me
olvidarás
ni si es amor este miedo;
yo solo sé que te vas,
yo solo sé que me quedo.
Y que si te
quise ayer,
hoy te siento más tirana
y si así crece el querer
¡cómo te querré mañana!
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