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1-Creación del Sol

Esa mañana había un movimiento inusitado en el aike desde muy
temprano, ya que el cacique Kooloue estaba arengando a su gente y dando las
directivas de lo que se haría y cómo debía hacerse durante la jornada. Había que
ir a otro aike.
Las mujeres desarmaban los toldos sacando los cueros de la parte
superior, los que estaban unidos formando largas tiras semejantes a actuales
piezas de género, y los arrollaban cuidadosamente, atándolos luego con las
mismas correas que unían los palos y travesaños. Después quitaban los cueros de
las divisiones, llamadas "uaukonge" y desataban las correas
del resto del toldo.
El desclavado de los palos del suelo también tenía su
norma. Primero, los cuatro grandes del frente, llamados
"shonko", que eran dejados sobre los tientos con los que se
atarían; luego los de los costados, "goko". Previamente se quitan
los travesaños conocidos como "chapiten", enseguida los
de las divisiones llamados "giuen" y por Último los palos de
atrás o "gouelko".
Una vez reunidos todos los atados de cueros y los palos,
cuatro de las mujeres mayores tapaban todos ]os pozos dejados
al sacar los palos, mientras mascullaban una especie de conjuro
u oración girando en torno a cada hoyo, con el propósito
de prevenir a los malos espíritus para que no ocuparan esos
agujeros aprovechando la tierra removida. Los malos espíritus
habitan en las cavidades de las rocas, en cuevas o cavernas, y
hasta en los pequeños pozos dejados por los palos, siempre que no tengan
salida.
Las criaturas que no caminaban eran colocadas en sus
cunas, construidas con una rama de calafate arqueada en forma
de "u", para l0 que se usaba arbusto verde que se unía por
correas para sostener dos cueros muy sobados. El primero se
ponía con la lana hacia arriba; el otro, a la inversa. De esta manera,
se formaba un mullido acolchado, sobre el que se acostaba
el niño, de manera que su orín se escurría sobre el cuero,
que, previamente, había sido impermeabilizado con una pasta
formada por hígado molido mezclado con grasa. Esta cuna era
llevada sobre la espalda de la madre, y el niño envuelto y atado
para más seguridad.
Otra tarea delicada era transportar el fuego, para lo que
se designaba a una persona a la que llamaban "Amakaik". Generalmente
se elegía algún anciano, que ya no podía compartir
las cacerías, o algún lisiado responsable. Las brasas se colocaban
dentro de un recipiente confeccionado con el duro cuero
del cogote del guanaco, cuereado en bolsa, en cuyo fondo se
había realizado un piso de barro. De igual manera se usaron las
ollas de barro cocido. En ambos casos, estos utensilios tenían
un agujero cerca de la boca, la que se tapaba con un cuero ceñido
por un tiento. El agujero permitía la renovación del aire,
dando la sensación de que la vasija fuera fumando.
Iniciaban la marcha los hombres, abriéndose a veces
en abanico cuando aprovechaban el viaje para ir cazando lo
necesario. Si la circunstancia lo requería, formaban un corral
humano -llamado "aorke"-, con lo que lograrían carne para
varios días y pieles para usos varios.
Las mujeres, los niños y los ancianos, ya tenían sendas
conocidas, por las que caminaban desde tiempo inmemorial,
pasando por lugares sin peligros y con una topografía acorde
a sus condiciones.
Los aikes por lo general distan entre sí dos o tres leguas,
trayecto que se transita en un día de marcha a pie, aun teniendo
en cuenta que deben llevarse a cuestas los enseres y ayudar a los niños más pequeños. Cada tanto se hace un alto para descansar,
comer algo y arreglar las cargas.
Los niños, que el día anterior habían escuchado a la
abuela Tama narrarles cómo se creó el mundo, tenían la promesa
de ésta de continuar Con el tema, de manera que el interés
se convirtió en ayuda durante el trayecto.
Mientras caminaban por un cañadón angosto, notaron
que en una de las barrancas había una gruesa capa de sedimento
marino, donde afloraban turritelas, caracoles, escutellas y
otras muestras similares; todo estaba petrificado. Este hallazgo despertó la curiosidad de
los chicos, que de inmediato corrieron
a consultar con la anciana acerca del origen y el por qué, a
lo que ella respondió:
-Kooch creó todo con vida. Hasta las piedras tienen una forma de vivir, pero es
tan lenta que nosotros no podemos darnos
cuenta.
Las piedras se convierten en arena con el roce del agua
y del viento, a su vez la arena en piedra y así todo. La tierra va
cambiando lentamente. Donde ahora hay mar algún día habrá
tierra. Aquí alguna vez hubo mar...
Keóken recogió una turritela vitrificada y mostrándola a
sus compañeros, dijo:
-Es para hacerle un regalo a mi mamita, ella podrá adornar
su trenza.
Aún no se ponía el sol cuando los hombres llegaron al
aike elegido, donde comenzaron a cuerear los animales cazados
en el trayecto y a estaquearlos colgando la carne para que
se oreara en las ramas más altas de los calafates y de los molles (3),
mientras tanto Amakaik, una anciana de suave mirada, se
ocupaba de encender el fuego con las brasas que había traído
en su vasija de barro cocido. Poco a poco fueron arribando
todos y comenzaron a armar los toldos en los mismos sitios en
que habían estado tiempo atrás. La disposición se respetaba.
El centro era ocupado por el cacique Kooloue, y a sus lados
los restantes por orden de importancia, todos dando frente al
norte. Ese día, al terminar de armarios, se podían notar muy
tensas las riendas que lo sostenían; esto indicaba tiempo calmo.
Cuando arreciaba el viento, se aflojaban las riendas o tensores
para que no se rajasen los cueros. Así el "kau" soportaba
estoicamente temporales y tormentas.
Los niños iban y venían portando leña para mantener los
fuegos encendidos, mientras las mujeres terminaban el armado de los toldos y la
colocación de las cosas en orden. Los hombres
arreglaban sus pertenencias, especialmente boleadoras, arcos y flechas, o simplemente
conversaban recordando cosas
cotidianas, en este caso, relacionadas con el traslado. Mientras
tanto, sobre las piedras calientes de los fogones, se asaba lentamente
la carne dispersando un aroma tentador.
El grupo de niños rodeó a la abuela Tama esperando su
palabra. Ella no se hizo insistir y comenzó su narración:
-Kooch había creado al mar con sus lágrimas y habla
disipado las tinieblas a su alrededor, pero, a lo lejos, continuaban,
lo que le impedía ver a su mundo desde la distancia, aun
habiéndose alejado. De pronto, alzó la mano y con un rápido
movimiento rasgó la oscuridad.
Brotó una gran chispa que continuó el giro de su mano, disipándose las tinieblas. Pudo,
entonces, ver el maravilloso mundo alumbrado por esa chispa,
a la que llamó Xaleshen.
-¿De noche se apaga Xaleshen, abuela?-, preguntó Pol.
-No Pol, no se apaga. da vuelta para salir al otro lado.
-¿Cómo se forman las nubes? ¿De dónde vienen?-, requirió
Jolke.
-Cuando Xaleshen entibió el mar, el agua comenzó a
convertirse en vapor, elevándose hasta formar las nubes, por lo que se
sorprendió el viento que las arrastró hasta hacerles
emitir un gemido, al que Kooch llamó Karut, que fue el que encendió los relámpagos iluminando los sorprendidos ojos de
!os espíritus asomados por los huecos del infinito. Desde entonces
las nubes se forman de agua y la distribuyen en forma
de lluvia por el mundo. Kooch ordenó la actividad de los elementos,
dándoles función a cada uno. También determinó el
ciclo de vida.
-¿Y la luna y las estrellas y las otras cosas, abuela
Tama?
-Todo fue creado por Kooch y puesto en su lugar para que cumpla
su cometido. Otro día les seguiré contando la historia.
Ahora vamos a dormir. El viaje fue agotador...
- ¡Ketouans tálenke!
-¡Ketouans koone Tama! 
(3) Molle: Schinus Johnstonni. Arbusto cuyas
ramas terminan en espinas muy duras. Madera roja, grandes raíces. Buena caloría.
Hojas pequeñas redondeadas y gruesas. También se lo encuentra en forma arbórea.
La polilla pone sus huevecillos bajo su corteza y ésta al rechazarlos los
recubre de fibras que luego crecen adheridas al gajo, hasta que se desarrolla la
polilla parásita y perforando la bolita de madera, lo abandona. Estas bolitas
semejan un fruto.
Mario Echeverría Baleta
Prólogo | Introducción | 1- Creación del Mundo | 2 - Creación del Sol | 3 - Creación de la Isla | 4 - Los Gigantes | 5 - La Reunión de la Laguna | 6 - Olje (Zorrino) | 7 - Kius (chorlo) | 8 - Kápenke | 9 - Kiken (Chingolito) | 10- Teuepen (Pecho colorado) | 11- Oóiu (Avestruz) | 12 - Keengenkon | 13 - Tons (noche) | 14 - Keóken | 15 - Terke | 16 - Goln, el puma | 17 - El Chalten | 18 - Shintaukel | 19 - Uekne | 20 - Takaurr | 21 - Uendeunk | 22 - Viaje al sol | 23 - Las pruebas | 24 - Otras pruebas | 25 - Elal y Teluj | 26 - Elal triunfa | 27 - El regreso de Elal | 28 - La muerte de Takaurr | 29 - Fin de Elal | Vocabulario | Frases | Bibliografía | Personajes mitológicos | Obras del autor
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