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8 - Kápenke

8 - Kápenke (flamenco)

Cerca de la toldería había una laguna con un juncal donde anidaban las aves típicas de la región. Este lugar era propicio para el aprovisionamiento de huevos durante la primavera, de manera que el hecho de acampar en ese aike no era cosa casual. La tarea de recolección la efectuaban generalmente los niños y las mujeres.

Aprovechando la serenidad de la mañana, los chicos, provistos de canastos y bolsas, se encaminaron a la laguna del Junco (Kórpen koi), en la seguridad de hacer una buena provista de huevos.

La laguna se encontraba en un valle recostado contra una loma coronada por una capa basáltica cortada de tanto en tanto por pequeños cursos temporarios de agua y algunos manantiales detectados por el verde manto de pasto que se prolongaba hasta unirse con el valle, donde menudeaban los zanjones, formando una especie de rompecabezas, rodeando la laguna de forma alargada, con un grupo de islas cubiertas de juncos.

Las avutardas o “kaikenes” no hacen sus nidos dentro del juncal, sino en los alrededores de la laguna, en el suelo, donde cavan un pocito y lo mullen con sus plumas. Allí pone la hembra siete huevos, algo más grandes que los de las gallinas, de color casi blanco marfil.

Los niños se congregaron junto a un matorral, en la margen norte, para observar los movimientos de las aves y deducir la ubicación de los nidos. Cuando lo creyeron conveniente, entraron en la laguna eligiendo la parte más desplayada, marchando lentamente y en silencio para no asustar a la población avícola. Allí hallaron huevos de gallareta, de pato, de macáes 13, etc.

De cada nido tomaron la mitad, de manera que las aves tuviesen la oportunidad de procrear. Es una vieja norma de los chonke.

Cuando consideraron suficiente el acopio, emprendieron la salida de la laguna, a cuya orilla se reunieron a comentar los pormenores y también a saborear algunos huevos crudos. Para ello se les hace un agujerito en cada extremo y se sorbe el contenido.

En el lado opuesto de la laguna, una bandada de flamencos 14 ocupaba un amplio espacio. Muchos caminaban lentamente por el agua con sus picos rozando en el fondo para alimentarse. Otros nadaban en la parte más honda, donde podían verse algunos nidos flotando, al reparo de las islas cubiertas de juncos. Los nidos de los flamencos son realmente curiosos; asoman de la superficie veinticinco o treinta centímetros, semejando un cilindro que se prolonga bajo el agua unos setenta centímetros en forma cónica. Están construidos de barro, bosta y vegetales. En caso de hacerlos en tierra firme también tienen una altura semejante a los acuáticos, 25 o 30 cm. El ave, al posarse en el nido, deja las patas colgando. Ponen hasta dos huevos de color rosado. Los niños los observaron con curiosidad y admiración, luego continuaron la búsqueda de huevos de pato y de “kaikenes” en la cercanía de la laguna, cubierto el suelo de junquillo. 15

Güenta halló por casualidad un nido de teros 16 y llamó a sus amigos para que lo vieran, ya que es difícil hallarlo. Los niños corrieron y Ótilkel recomendó:

-          No lo toquen, está empollando.

-          ¿Cómo lo sabes?-, preguntó curiosa Keóken.

-          Cuando los teros están empollando colocan los huevos con las puntas hacia adentro-, explicó Ótilkel.

Los huevos son de color gris verdoso y cubiertos de manchas negras. Esto da motivo entre la gente de campo a llamar “Huevo de tero” a quien tenga pecas.

Las nidadas más numerosas son las de los patos, que suelen poner hasta veinticuatro huevos blanco-marfil. He visto nidos de patos, sobre la copa de altos coihues a orillas del Lago Argentino, lo que realmente me sorprendió.

Los niños caminaron lentamente con su delicada carga hasta el campamento, donde las madres y  hermanas mayores se encargarían de almacenar los huevos en bolsas de cuero, protegiéndolos con grasa para que no se rompan. De esta manera, tendrán comida en invierno, la que se suma al charqui 17 salado y ahumado, y al crocante “poien”.

A la abuela Tama le gustaban los huevos de “kaikén”, lo que motivó que sus amiguitos le llevaran una buena provisión. Agradeció el obsequio, diciendo:

- “¡Nákel, nákel, tolketen tálenke!” (Gracias, gracias chicos buenos).

Mientras se ubicaban  rodeando a la anciana, Losha comentó:

-          Hoy vimos una bandada de “Kápenke” en Korpen koi. Están anidando. ¡Son hermosos! Algunos son más coloridos…

-          Los más coloridos son adultos, los restantes  más jóvenes-respondió la abuela-. Hoy les contaré la historia de Kápenke…

-          ¿Estaba Kápenke en la reunión de la laguna?-, consultó Pol.

-          Llegó tarde, cuando ya terminaban la reunión. La culpa fue de Anoon, agregó la anciana.

-          ¿Cómo fue eso? ¡Cuéntanos!-, pidió Güenta.

-          Anoon tenía la misión de avisarle a Kápenke y salió despacio para disimular, ya que se dio cuenta que un gigante  lo estaba mirando. Siguió husmeando la tierra y, poco a poco, se fue alejando…

-          ¿Pudo eludir al gigante?-, se interesó Ótilkil.

-          ¡Claro que pudo, pero llegó muy tarde!-aclaró la abuela-. En ese tiempo Kápenke no tenía los hermosos colores que luce ahora. Era totalmente blanco. Al enterarse de la noticia que le comunicó Anoon, alzó vuelo y lo más veloz que pudo enfiló a la laguna. Ya se habían ido casi todos… ¿Por qué vienes tan tarde?, le preguntó el pequeño Elal, a lo que Kápenke repuso con un dejo de tristeza: ¡Recién me avisó Anoon, no pudo hacerlo antes! ¡Cuánto lo lamento! Terr Uer lo puso al tanto de todo lo tratado, cosa que lo alegró. Elal, viendo la buena voluntad de Kápenke, le dio como premio los colores que en ese momento había en el cielo, para que los llevara como premio a su fidelidad incondicional.

Los chicos escuchaban en silencio.

-          Aún así, Kápenke parece vivir siempre apenado y permanece en actitud melancólica en las lagunas de Aoni Güent-, comentó la abuela.

-          Mi papá y los demás paisanos-acotó Tankelou-, siempre nos dicen que no hay que cazar en los lugares donde haya Kápenke y Kokn.

 

-          ¡Seguro! Porque esos fueron los amigos de Elal. ¡Kokn lo trajo a esta tierra sobre sus alas!-, aseveró la anciana.

-          Kokn (cisne) fue elegido…pero de eso les voy a narrar mañana-, informó la abuela Tama.

Los niños se despidieron:

-          ¡Mas itáinko koone Tama!

-          ¡Ketouans tálenke!-, respondió la anciana, acariciando la cabeza de Átele.

13 Gallareta: Hay tres especies. Gallareta ligas rojas: Filuca armillata. Gallareta escudete amarillo: Filuca leucoptera. Gallareta escudete rojo: filuca rufidrons.

   Pato: Pato crestón: Anas specularioides. Pato Picazo: Netta preposaca. Pato vapor común: Tachyeres pteneres. Pato vapor colador: Tachyeres patachonicus. Pato anteojos: Anas specularis. Pato overo: Anas sibilatrix. Pato barcino: Anas flavirostris. Pato maicero: Anas georgica. Pato gargantilla: Anas bahamensis. Pato capuchino: Anas versicolor. Pato cuchara: Anas platales. Pato colorado: Anas cyanoptera. Pato de los torrentes: Merganetta armata. Pato Juarjual: Lephonetta specularioides.

   Macáes: Macá común: Podiceps rolland. Macá plateado: Podiceps occipitales. Macá tobiano: Podiceps gallardoi. Macá de pisco grueso: Podilymbus podiceps. Macá grande o huala: Podiceps major.

14 Flamencos: Phoenicopterus chilensis. 

15  Junquillo: Cyperus raspan. Crece en lugares húmedos y donde se halla protección de matas, alcanza hasta 50 cm. Es firme y flexible. Color verde esmeralda.

16 Teros: Venellos chilensis. Conocido por su grito de alerta. También hay “Tero real” o “Fil – fil”.

17   Charqui: (También charque y charki). Carne cortada en lonjas o tiras, secada, salada y ahumada para conservarla.

Prólogo | Introducción | 1- Creación del Mundo | 2 - Creación del Sol | 3 - Creación de la Isla | 4 - Los Gigantes | 5 - La Reunión de la Laguna | 6 - Olje (Zorrino) | 7 - Kius (chorlo) | 8 - Kápenke | 9 - Kiken (Chingolito) | 10- Teuepen (Pecho colorado) | 11- Oóiu (Avestruz) | 12 - Keengenkon | 13 - Tons (noche) | 14 - Keóken | 15 - Terke | 16 - Goln, el puma | 17 - El Chalten | 18 - Shintaukel | 19 - Uekne | 20 - Takaurr | 21 - Uendeunk | 22 - Viaje al sol | 23 - Las pruebas | 24 - Otras pruebas | 25 - Elal y Teluj | 26 - Elal triunfa | 27 - El regreso de Elal | 28 - La muerte de Takaurr | 29 - Fin de Elal | Vocabulario | Frases | Bibliografía | Personajes mitológicos | Obras del autor

Toponimia indígena de Santa Cruz | Cuentan los Chonkes | Raíz Folklórica de la Patagonia | Kai Ajnun | Vida y Leyendas Tehuelches


 


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