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I - Introducción

I

Introducción

Durante más de cuatro centurias, los mapuche (mapu: tierra, país, nación, territorio, región; che: gente, el hombre; gente de esta tierra) -quienes, a diferencia de otros pueblos avasallados de este continente, recibieron al conquistador con las armas en la mano-, defendieron enconadamente su libertad. En el interín, se expandieron desde sus primitivos territorios en la vertiente occidental de la cordillera, siguiendo los valles andinos, hasta ocupar, convertidos en pueblos ecuestres, lo que hoy es la pampa central argentina. Hacia la séptima década del siglo XIX, los estados argentino y chileno se disponen a ocupar esos territorios, arrancando de cuajo a sus legítimos habitantes.

En el caso argentino, para 1878, año que marca el principio del fin para los indígenas, al sur de los ríos Diamante y Quinto el estado no ejercía soberanía alguna. Salvo algún enclave, como Patagones, de hecho era territorio indígena. La población mapuche, el desarrollo de cuya cultura había absorbido el sustrato étnico preexistente y una gran influencia interfronteriza mientras se mestizaba con una importante cuota de sangre blanca, se hallaba distribuida al oriente de los Andes más o menos como indica el cartograma en la página 9.

En la zona pampeana se habían constituido dos grandes parcialidades y algunos grupos menores independientes. Entre estos últimos, el más importante era el del jefe Pincén.

La parcialidad mayor era la de los chadiche (chadi: sal; habitantes de las salinas, por las Salinas Grandes), heredera de la gran confederación fundada cuatro décadas antes por Callvucurá; a la sazón bajo la jefatura de su hijo Namuncurá, había perdido la mayor parte del poderío de antaño. La otra era la de los rancülche (rancüll: carrizo; gente del carrizal, españolizado como ‘ranqueles’), de la tragedia de la gente de uno de cuyos jefes, conocido como Baigorrita, da cuenta esta Cronología.

Ocho años antes, el entonces coronel Lucio Victorio Mansilla había mantenido largos parlamentos con los rancülche en sus propios asentamientos. Las vívidas pinceladas con que los describió en Una excursión a los indios ranqueles se han difundido tanto que me limitaré a remitir al lector a esa obra. Veamos, entonces, los principales cambios producidos entre la gente del carrizal después de aquella excursión.

Panguichrürnguer -hijo del gran jefe Painenguer y más conocido por Mariano Rosas, nombre con que lo bautizó de niño don Juan Manuel cuando lo tuvo cautivo hasta que logró fugar-, tras ejercer la jefatura mayor durante casi veinte años, murió el 18 de agosto de 1877. Su hermano Epunguer lo sucedió, pero ya sin el gran ascendiente que tuvo aquél sobre la gente de los carrizales: un mes después, el jefe Ramón Cabral, conocido como El Platero por su habilidad en el oficio, desertó con toda su tribu y se fue a vivir bajo la “protección” de los blancos, quienes lo nombraron coronel y lo pusieron a servir con sus guerreros como tropas “auxiliares” de la frontera contra su propia gente. Antes y después de eso, otros jefes, como Ambrosio Carüpilun, Cayupán, Villarreal, etc., hicieron lo propio y corrieron la misma suerte. Sólo quedaba entonces un jefe importante aparte de Epunguer: Maricó (mari: diez; co: agua; diez aguadas) en su lengua, bautizado con el nombre de su padrino Manuel Baigorria y llamado comúnmente Baigorrita. A él le tocará encabezar la última resistencia rancülche, y por no entregarse aceptará una muerte sórdida, que lo convertirá en leyenda y símbolo de esa resistencia en la memoria de los escasos supervivientes del cruento genocidio catalogado como “epopeya del desierto”.

Maricó era nieto del gran jefe Yanquetruz e hijo de su jefe principal Pichúñ. Este tuvo, durante su larga vida, muchas mujeres y, en consecuencia, numerosos hijos. Con Rita Castro, una cautiva puntana de El Morro, tuvo cuatro, bautizados por el rito católico con los nombres de Manuel (llamado Baigorrita o Baigorria Chico para diferenciarlo del padrino), Luis (‘Lucho’), Celia y María. El refugiado unitario Manuel Baigorria, convertido en cacique durante sus dos décadas de convivencia entre los rancülche, los apadrinó a pedido de su gran amigo Pichuñ. Los cuatro llevaron el apellido de su padrino, quien se hizo cargo de ellos a la muerte de su padre, el 25 de mayo de 1855. Como se ve, Baigorrita era mestizo, no “indio puro” como pretende la mayoría de sus improvisados biógrafos.

Mansilla escribe en 1870 que Baigorrita tiene treinta y dos años (M 40), dato aceptado por Hux y otros autores. Sin embargo, según Manuel Baigorria, al morir Pichuñ Baigorrita no estuvo en edad de sucederle a su padre (B 128) y todavía no era mozo (...) pero gobernaba a todos los muchachos de su casa (B 130); Josefa Baigorria, hija de Luis, lo refrenda: cuando falleció mi abuelo Pichún, [Manuel Baigorria] se fue a San Luis a traer a la abuela Rita Castro para que criara a los hijos porque eran chicos, después no se fue más la señora, murió en Nahuel Mapá (PO 163). Debió de nacer por lo menos en 1840 o poco después.

Fue uno de los grandes lanceros de su pueblo, muy temido del lado cristiano de la frontera como conductor de periódicos malones. Su retirada (casi diez meses perseguido y cercado con su gente deambulando por toda la extensión del ‘desierto’) fue una inigualable proeza estratégica, por más que le hayan ido matando y quitando la gente a jirones hasta terminar con su propia vida cuando apenas quedaban con él unos pocos amigos fieles hasta las últimas consecuencias.

ADVERTENCIA

sobre ciertas convenciones tipográficas utilizadas en la redacción.

He reservado la bastardilla para las citas textuales, palabras en idioma mapuche y títulos de libros.

Las notas sangradas en tipografía de cuerpo menor aportan información sobre personajes mencionados en las citas; esta forma me ha parecido más funcional que las notas a pie de página o al final del texto.

Las palabras o frases encerradas entre [ ] son aclaraciones mías.

Al final de cada cita, una o más letras mayúsculas y un número encerrados por ( ) remiten a la bibliografía y a la página respectiva. Ejemplo: (B 130) figura en la Bibliografía como B: BAIGORRIA, Manuel: Memorias, Solar/Hachette, Bs. As. 1975; el número indica que la cita está en la página 130.

Esquema aproximado de la distribución de pueblos nativos en 1878
(inspirado en Clifton Goldney)
 

I - Introducción | II - Antecedentes | III - La Batida | IV - La Conquista | V - El Final | VI - Muerte de Baigorrita | Bibliografía

El ocaso de los Ranqueles


 


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